"Rata contagiosa". Con este amenazador pintado en negro ha encontrado una ginecóloga de Barcelona su coche, aparcado en el garaje comunitario de su urbanización cuando iba a ir a trabajar al hospital.
Tampoco fue mucho mejor el despertar de un trabajador de Cruz Roja de Ciudad Real, a quien sus vecinos invitaron a abandonar el edificio con un mensaje pegado en el espejo del ascensor: "Estimado vecino Rodrigo, del 7B, es hora de que empieces a cuidar a tus vecinos", rezaba la misiva, "sabemos de tu trabajo en Cruz Roja, pero hoy nos toca cuidarnos".
Y después, una petición enmarcada en numerosos signos de admiración: "Por favor, no vuelvas a casa, el Estado tiene refugios para el personal de la salud, no vuelvas más".
Tampoco le ha ido mejor a un médico residente de Alcázar de San Juan, también en la provincia de Ciudad Real, a quien un vecino irritado dejó un folio escrito a ordenador pegado en la puerta: "Hola vecino, sabemos de tu buena labor en el hospital y se agradece, pero debes pensar también en tus vecinos. Aquí hay niños y ancianos. Hay lugares como el Barataria donde están alojando a profesionales. Mientras esto dure, te pido que te lo pienses".
No sólo el personal sanitario está recibiendo amenazas de sus propios vecinos. También otros trabajadores esenciales, como los de los supermercados, encuentran mensajes que los invitan a abandonar sus viviendas. Siempre apelando al bien "de todos".
La Sociedad Española de Microbiología dice que el Gobierno podría incrementar «notablemente» los test
La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica acaba de emitir un informe que pone patas arriba toda la información del Gobierno en materia de test del coronavirus. El documento, que hoy reproduce OKDIARIO, desmonta uno de los puntos clave en la gestión de esta crisis: la capacidad de España para hacer test masivos. El informe de la Sociedad afirma que el entorno actual «permitiría incrementar su actividad para dar respuesta a un incremento notable de la demanda». Todo ello tras señalar que «en la actualidad, en la mayoría de comunidades, los laboratorios clínicos están realizando esta actividad sin incidencias significativas».
El Gobierno no ha hecho test masivos de detección de coronavirus en España. Mientras otros países se lanzaron desde el primer momento a un cribado intensivo de la población, el Gobierno español tan sólo ha hablado de hacer un supuesto cribado con un millón de test y, más tarde, de hacer un mapa estadístico con poco más de 60.000.
Pese a esos anuncios, ni siquiera esas iniciativas han salido adelante. Todo ello, teniendo en cuenta que en España hay 46,6 millones de habitantes y que, por definición, un cribado real de detección de asintomáticos con coronavirus debería incluir muchos más test.
Pero ni siquiera eso se ha hecho. La argumentación oficial, dada por el propio Pedro Sánchez, pasa por el hecho de que debían llegar test «homologados y fiables». Las declaraciones fueron lanzadas por el presidente del Gobierno días antes de descubrir que los test que llegaban a España eran de muy reducida eficacia y que, por lo tanto, no tenían utilidad real en la detección del virus.
Ahora, el informe de la Sociedad Española de Microbiología desvela que el Gobierno señala que al menos los test PCR podrían multiplicarse de forma «notable». Es decir, que no se hace pese a tener capacidad para ello.
Ese mismo informe desautoriza igualmente el plan anunciado por el Gobierno de usar los centros de investigación con el propósito de incrementar los test PCR y hacer el famoso cribado de la población con el fin de determinar los focos de contagio. Lo rechaza por determinados criterios científicos que anulan la eficacia del plan.
Y el documento insiste en que «en la actualidad, en la mayoría de comunidades, los laboratorios clínicos están realizando esta actividad [tests] sin incidencias significativas, y en un entorno que aún les permitiría incrementar su actividad para dar respuesta a un incremento notable de la demanda».
Es más, señala que «analizar las capacidades que desde estos centros de investigación se pueden prestar y disponer de una estrategia de implantación, si fuera necesario, es totalmente deseable para que, llegado el caso, esta iniciativa se pueda implementar de forma inmediata», pero subraya que, a ese punto se debe llegar, «cuando esta situación sea ineludible por el número de muestras que se generen y los laboratorios de microbiología clínica no puedan asumir la carga de trabajo por falta de aparataje o de personal».
Sólo en ese momento, «comprendemos que la implicación de los centros de investigación en la realización de PCR debe entenderse como una colaboración en esta situación que estamos viviendo. En ningún caso la puesta en marcha de estos laboratorios de apoyo puede poner en riesgo el normal desarrollo del diagnóstico en los laboratorios clínicos por la posible competencia en el abastecimiento de los reactivos necesarios para el desarrollo de las pruebas».
Iglesias se niega a desplegar al Ejército en la Cañada Real de Madrid para obligar a cumplir el confinamiento
La Comunidad de Madrid lleva casi un mes requiriendo insistentemente la presencia de efectivos de las Fuerzas Armadas en el ‘gueto’ de la Cañada Real, una zona deprimida al sur de la capital donde no se está respetando el confinamiento en pleno estado de alarma por el coronavirus. Hasta en seis ocasiones lo ha solicitado Madrid. La decisión sobre el despliegue depende de Pablo Iglesias, vicepresidente de Derechos Sociales, que aún no ha dado ninguna orden al respecto.
Las continuas peticiones de socorro por parte de la Comunidad de Madrid han caído en el ‘saco roto’ de la Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030. El departamento que dirige Pablo Iglesias conoce desde hace semanas las diversas solicitudes que ha cursado el gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso a la Administración central.
Pese a que el despliegue operativo de las Fuerzas Armadas depende del Ministerio de Defensa, es la Vicepresidencia de Derechos Sociales de Pablo Iglesias la que tiene arrogadas las competencias en materia de actuaciones sobre los llamados colectivos sociales vulnerables mientras dure la pandemia del coronavirus. Así lo ha reconocido incluso el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Miguel Ángel Villarroya, cuando este martes se le preguntó por un posible despliegue militar en la Cañada Real.
«Las peticiones a las Fuerzas Armadas de estos temas sociales vienen a través del Ministerio de Derechos Sociales, el cual nos proporciona una serie de sitios donde tengan que intervenir», advirtió el teniente general Villarroya. Sin el requerimiento expreso de Iglesias, la ministra Margarita Robles no puede dar la orden de despliegue, explican a OKDIARIO fuentes de Defensa. Y ese requerimiento no ha llegado.
Problemas de orden en la Cañada
La Cañada Real es un corredor de 14 kilómetros de longitud que discurre por los términos municipales de Madrid capital, Coslada y Rivas Vaciamadrid. Cuenta con una población de 8.000 personas, la gran mayoría de ellas en situación de exclusión social.
Tanto agentes de las policías municipales de la zona como efectivos de la Policía Nacional han tratado de mantener el orden y hacer cumplir el confinamiento que requiere el estado de alarma. Sin embargo no ha sido posible. Se emiten mensajes en español, rumano y árabe por megafonía solicitando a los habitantes que se queden en casa y no deambulen por estas zonas, principal foco del narcotráfico en la capital de España, pero las órdenes siguen sin cumplirse. Los habitantes no permanecen en sus viviendas y la situación está «totalmente descontrolada», tal y como admiten fuentes de la Comunidad de Madrid próximas al problema.
Seis solicitudes ignoradas
Es por ello que desde la CAM, desde mediados de marzo y constatando la delicada situación de seguridad de esta zona, se hizo llegar al Gobierno de Pedro Sánchez la primera petición de desplegar efectivos de la Unidad Militar de Emergencias para hacer cumplir el confinamiento en la Cañada Real. Fue el día 20 de marzo. Se repitió el 28 y el día 30.
La cuarta solicitud al Gobierno llegó el 1 de abril, siendo trasladada personalmente por el consejero de Justicia madrileño, Enrique López, con motivo de la octava reunión del centro de coordinación que gestiona la actuación conjunta de Estado y Comunidad de Madrid.
La quinta llegó el pasado 7 de abril, tal y como confirman fuentes autonómicas a OKDIARIO. La sexta y de momento última de las solicitudes llegó este mismo martes. El consejero de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid, Alberto Reyero, remitió una carta al delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, para solicitarle el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en la Cañada Real Galiana y otros asentamientos chabolistas, como Las Sabinas (entre Móstoles y Arroyomolinos).
Cataluña oculta la cifra real de muertos por coronavirus
La Generalitat de Cataluña no ofrece a su población una cifra real de las muertes por coronavirus que se están produciendo desde el inicio de la pandemia. El Gobierno catalán admite que los fallecimientos superan la cifra oficial que traslada diariamente al Ministerio de Sanidad y que se toma como referencia para analizar la evolución de la crisis sanitaria.
Este cómputo sólo contempla los decesos que han tenido lugar en centros hospitalarios, pero no incorpora las muertes en geriátricos y domicilios, con lo que la mortalidad real del Covid-19 en la comunidad autónoma supera necesariamente la cifra oficial. En un cuánto lo hace continúa siendo una incógnita para los catalanes.
Oficialmente, han muerto en Cataluña por coronavirus 3.666 personas, según la última cifra ofrecida por el Departamento de Salud de la Generalitat. Esa cifra corresponde a los enfermos fallecidos en los hospitales catalanes, que llevan informando puntualmente de las muertes desde que el 7 de marzo una mujer de 87 años perdiera la vida por el Covid-19 en el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona.
El registro de fallecidos ofrecido por los centros sanitarios de Cataluña fue la única cifra trasladada a la población hasta el 1 de abril. En esa fecha -y tras haber obviado hasta entonces el alud de fallecimientos que ya se habían producido en los geriátricos- la Generalitat comunicó que 362 ancianos habían muerto ya en las residencias catalanas.
Según el último recuento elaborado por los propios geriátricos con los pocos medios de los que disponen, son ya 1.898 los fallecido en sus instalaciones. Sin embargo, la Generalitat precisa que esa cifra no puede sumarse a la de muertes hospitalarias porque algunos de los ancianos -los menos, según no cesan de denunciar los directores de residencias- han muerto en hospitales tras ser derivados.
Análisis: Los trucos de Moncloa para sobrevivir a la pandemia
César Calderón
Al parecer fue el presidente norteamericano Harry Truman, que a pesar de ser un superviviente nato no era precisamente ningún prodigio de virtudes éticas, el autor de una de las frases más terribles y no por ello menos bellas sobre la comunicación política y gubernamental: "Si no puedes convencerlos, confúndelos".
Y bueno, tras un mes de gestión política y comunicacional de la crisis del Covid-19 ya no es aventurado afirmar que nuestro gobierno, asustado por su falta de previsión en el origen de la pandemia, por el implacable número de cadáveres diarios, por habernos convertido en el país del mundo con mayor porcentaje de fallecidos y sobre todo por el cabreo creciente de la ciudadanía española, decidió a pasar a la segunda parte de la frase de Harry Truman, la de confundir, sin pasar por la primera, ya saben, la de tratar de convencer, que como todo el mundo sabe es mucho más engorrosa y desagradecida.
Y he de decir que, en este capítulo, el de generar confusión usando herramientas más propias de ilusionistas que de gobernantes, el gobierno ha sido particularmente prolífico. Aunque tengo serias dudas de que ese alto número de bombas de humo vaya a la postre a ser demasiado eficaz.
¿Y cuáles han sido esos trucos? Se preguntarán ustedes. Pues vamos con ellos.
El 'Efecto Bandwagon'
El llamado Efecto Bandwagon es un conocido y estudiado sesgo cognitivo también llamado "efecto arrastre" por el que los seres humanos aceptamos automáticamente que cuando un grupo grande de personas piensan o se comportan de determinada forma, esa y no otra es la forma correcta de pensar y actuar y nos sumamos a la manada de forma gregaria, acrítica y en cierto sentido, oportunista.
Si miramos hacia atrás solo tres semanas, veremos cómo ha influido ese Efecto bandwagon en nuestro comportamiento ante el posicionamiento político de los diferentes partidos en esta crisis, que se puede resumir en una frase que habrán escuchado e incluso repetido ustedes mismos en distintas declinaciones, me refiero a la ya famosa: "La oposición lo que debe hacer es callarse y apoyar al gobierno hasta que pase la crisis".
No existe lógica alguna en esa idea, no responde a nuestro ordenamiento político-constitucional (la democracia no se suspende en medio de una crisis sanitaria y la oposición tiene una misión de control que cumplir), y ni tan siquiera nos beneficia, pero a pesar de todo ello (reconozcanlo) tienen en su cabeza esa falsa idea esculpida en bajorrelieve.
Tal es el poder del efecto arrastre y el gobierno lo ha usado en su favor maniatando a la oposición e impidiendo que cumpla su función constitucional so pena de ser acusados de crímenes de lesa democracia.
El relato de la pandemia
¿Cuáles es la idea que más relacionan con este periodo de cuarentena?
Estoy seguro de que una de ellas es que "Este virus lo paramos unidos", que responde a la campaña institucional del gobierno de España. Una bonita frase, sin duda.
Pero es mucho más que una frase, es la punta de lanza de un relato que ha corrido por todos los medios y canales de forma machacona durante el último mes convenciendonos de la importancia de nuestro papel para solucionar la crisis, llenando nuestros corazones de solidaridad, heroísmo y sentimiento de comunidad.
Según esa idea, repetida ad nauseam en una campaña institucional sin límite de gasto, no hay otra forma de parar el virus que no sea sumándonos no solo a las instrucciones sanitarias del gobierno, sino incluso a su visión política y económica de la crisis.
Solo así podremos ser incluidos en el lado del bien, la luz y la verdad, en el panteón de los héroes de los balcones evitando además caer en traición. Porque (y esto es fundamental) quien critique al gobierno nos critica a todos.
Tal es el poder de un relato bien trabajado y poderoso, cualquiera que no se una al gobierno (no al estado) en su justa causa se convierte en extraño, en sospechoso, en alienado. Y como todo alienado debe ser duramente reconvenido por la vanguardia del pueblo.
El tesauro de la pandemia
Las palabras son importantes, de hecho, son los sillares con los que está construida nuestra democracia, con ellas se pueden entronizar reyes y también destruir imperios.
Esa es la razón por la que Moncloa ha creado su propio tesauro para enmarcar y difuminar las palabras habituales en una situación de crisis como la que padecemos.
De tal suerte que el parón de la economía se ha convertido en "hibernación", los espacios de reclusión de los enfermos asintomáticos en "arcas de Noé" y el número de fallecidos en "la curva", por poner solo tres ejemplos.
Tal es el poder de las palabras, que quien las elige y populariza, domina el escenario.
Y no quiero entretenerlos más por hoy, por supuesto que hay muchos más trucos como ocupar los informativos con la imagen del presidente del gobierno sin límite de tiempo, manejar los datos oficiales para que se ajusten al relato, atacar a las CCAA para evadir las responsabilidades propias, ofrecer un "pacto de estado" con una mano mientras con la otra se atiza a la oposición… pero esos dan para otra columna.
Análisis: Esto no es una guerra
Rosa Díez
Este artículo quiere ser una carta abierta al Sr. Sánchez Castejón, la carta de una ciudadana que desde su confinamiento percibe con estupor el lenguaje bélico empleado por el presidente del Gobierno para referirse a la crisis de la Covid-19 que asola España.
Sr. Sánchez Castejón, no estamos en guerra. Por mucho que usted siga milimétricamente el libreto escrito por Redondo para eludir su responsabilidad y actúe alternativamente como si llevara puesto el uniforme de un general de campaña o el chándal de Chávez, no estamos en guerra.
Identificación con el fascismo
Sr. Sánchez Castejón, por mucho que usted intente pervertir la realidad repitiendo palabras bélicas, no estamos en guerra. Seguro que su chamán Redondo ha leído a Victor Klemperer alertando de que la repetición constante de “falsas premisas” lograba hacer plausible lo ficticio y de ahí su estrategia. Pero aunque usted lo repita machaconamente una y mil veces, no estamos en guerra.
Sr. Sánchez Castejón, aunque salga Irene Montero a ayudarle e identifique a la Covid-19 con el fascismo, no estamos en guerra. Por muy rentable que les haya resultado hasta el momento el uso de palabras peligrosas para demonizar o excluir a quienes critican sus políticas, no nos vamos a dejar engañar: la Covid-19 no es fascista y el fascismo no es el enemigo al que los españoles hemos de batir.
Sr. Sánchez Castejón, mientras escribo este artículo llega la noticia del día: en las últimas 24 horas han muerto 517 españoles, 3477 se han contagiado y España, con 17.489 muertos, sigue encabezando la lista mundial en muertos por millón de habitantes, muy por delante de la media de Europa y por delante de todos los países que están sufriendo esta letal pandemia. Quiero recordarle, Sr. Sánchez Castejón, que estos números no son un parte de bajas, que esto no es un parte de guerra: estos números ocultan rostros, nombres y apellidos de conciudadanos nuestros que han sido víctimas de un virus tan invisible como peligroso y de la incompetencia e irresponsabilidad del Gobierno que usted preside y cuya demostrada ineptitud está resultando muy peligrosa.
Verá, Sr. Sánchez Castejón, por mucha consigna bélica que usted suelte en las televisiones en horario de máxima audiencia, por mucho o poco éxito que tengan sus campañas de intoxicación financiadas con dinero público y dirigidas a eludir su responsabilidad en la gestión de esta crisis y en sus consecuencias, no estamos en guerra. Pero déjeme que le llame la atención sobre un aspecto que a lo mejor le ha pasado desapercibido a su mentor, el Sr. Redondo: si esto fuera una guerra y usted fuera el general al mando, hace tiempo que un tribunal militar le hubiera juzgado y le hubiera arrancado los galones.
No, esto no es una guerra; aunque los españoles hemos aprendido de manera dramática que lo único que podemos esperar de usted, Sr. Sánchez Castejón, es un “sálvese quien pueda”. La lección que hemos extraído es que no podemos esperar nada de nuestro Gobierno, que debemos defendernos entre nosotros, que no nos queda otra que defendernos del virus... y de usted.
El 13 de abril era un día especial: mi hermano pequeño Carlos hubiera cumplido años y hoy ha cumplido seis años mi nieto pequeño Gálder. Echo en falta sus abrazos: el que nunca podré volver a dar y el que repetiré en cuanto esto acabe. Pero sé que cuando dentro de un año piense en este día no recordaré la ausencia de mis seres queridos sino la impotencia que sentimos al ver que usted, Sr. Sánchez Castejón, decidió que hoy salieran a la calle y se incorporaran en sus puestos de trabajo millones de españoles que no contaban con los medios de protección imprescindibles porque usted no se los había suministrado.
Sr. Sánchez Castejón, no sabe usted la angustia que produce ver que, una vez más, han tomado ustedes las decisiones de forma improvisada, chapucera, opaca, irresponsable y contradictoria. Han cambiado al filo de la media noche el decreto en el que se determinaba los sectores que reanudaban su actividad; han mandado a los españoles a sus centros del trabajo repartiendo “mascarillas” a la entrada de los transportes colectivos…cuando había y/o llegaban a tiempo. En el colmo del despropósito, han dado 24 horas a los empresarios para dotar de materiales de protección a sus trabajadores, cuando saben que no hay ese material porque ustedes han sido incapaces de proveer de mascarillas ni siquiera a todo el personal de los centros sanitarios... Y, para terminar de rematarlo, acabo de escuchar al ministro del Interior anunciando que llegarán las mascarillas a las farmacias… durante el fin de semana.
Un doble juicio
Hannah Arendt dejó escrito que lo bueno de las sociedades libres es que al final los hechos se imponen a las falsedades: “En circunstancias normales, el mentiroso es derrotado por la realidad, para la que no hay sustituto; da igual la trama de falsedades que esté dispuesto a ofrecer un mentiroso experimentado: nunca será lo suficientemente grande como para encubrir la inmensidad de los hechos”. Sr. Sánchez Castejón, usted es un experto, pero para nuestra desgracia la inmensidad de los hechos –miles de muertos, miles de familias destrozadas, millones de parados…- no le permitirá encubrir su responsabilidad.
Sr. Sánchez Castejón, déjeme decirle que afortunadamente, también para usted, no estamos en guerra. Porque si esto fuera una guerra y usted fuera el general al mando, usted acabaría ante un tribunal militar y lo más probable es que fuera expulsado con deshonor de la carrera. Pero como esto no es una guerra y como vivimos en un Estado de Derecho y en una democracia plena en la que todas las instituciones deben funcionar a pleno rendimiento, usted será sometido a un doble juicio: los ciudadanos le juzgaremos políticamente y la Justicia, que es una Institución imprescindible de la democracia, emitirá también su juicio y determinará su responsabilidad en la inmensidad de los hechos.
Mientras llega ese momento, Sr. Sánchez Castejón, permítame que le diga que hay millones de españoles que no renunciaremos a ejercer nuestra libertad; y que, precisamente por eso, exigiremos conocer la verdad, toda la verdad.