Un enfrentamiento militar de EE.UU. con Irán pondría en peligro los intereses geoestratégicos globales de los próximos presidentes estadounidenses.
Redacción
Un enfrentamiento militar de EE.UU. con Irán pondría en peligro los intereses geoestratégicos globales de los próximos presidentes estadounidenses.
En los últimos días, varias fuentes, incluidas las estadounidenses The Wall Street Journal (WSJ) y The Associated Press (AP), informaron que Estados Unidos estaba retirando cuatro baterías de sistemas antimisiles Patriot, algunos aviones de combate y decenas de efectivos desplegados en Arabia Saudí.
Según estos medios, Washington está reduciendo su presencia militar en el reino saudí mientras que, hasta hace poco tiempo, se había dedicado a ampliarla so pretexto de contrarrestar las supuestas “amenazas iraníes”. En concreto, esta medida se adopta luego de que el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) haya desplegado dos sistemas antimisiles Patriot para proteger a las fuerzas estadounidenses de posibles ataques de represalia del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, como los lanzados a principios de este año contra dos bases militares norteamericanas en Irak.
La División Aeroespacial del CGRI lanzó un ataque de represalia con misiles tierra-tierra de corto alcance contra dos bases estadounidenses —Ain Al-Asad, ubicada en la provincia occidental de Al-Anbar, y otra en la ciudad de Erbil, situada en el norte de Irak— cinco días después del asesinato de uno de sus comandantes pertenecientes a la Fuerza Quds, el teniente general Qasem Soleimani, en un ataque aéreo de EE.UU. cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad, la capital iraquí, en la madrugada del 3 de enero, que también acabó con la vida del subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, y varios otros compañeros.
Esta respuesta supuso una dura humillación para EE.UU. ante la opinión pública, ya que, en los primeros días tras la ofensiva persa, las autoridades militares y políticas norteamericanas trataban de negar que sus bases habían sido blanco de disparos iraníes, pero con el paso de tiempo, no solo tuvieron que reconocer el ataque, sino que tuvieron que tragarse la vergüenza de admitir la existencia de heridos entre sus militares.
La interrogante que surge ahora es averiguar los motivos que han llevado a EE.UU. a retirar su presencia militar de Arabia Saudí; una medida intempestiva que no llegan a comprender los Al Saud ni otros de sus aliados regionales.
La agencia de noticias iraní Mehr News para esclarecer este hecho publicó una entrevista con el profesor de la Universidad de Cambridge John Montfort Dunn, quien ha considerado “un gran error sobreestimar la transparencia o la estabilidad de la política actual de Estados Unidos en el Golfo Pérsico o en cualquier otro lugar”.
El politólogo sostiene que la actual Administración de EE.UU., presidida por Donald Trump, ha priorizado los intereses personales del magnate mobiliario en detrimento de los intereses nacionales de los ciudadanos estadounidenses.
El profesor Dunn dice que el enfoque de Trump sobre cualquier tema es puramente comercial y está muy influenciado por su carácter personal, que suele ser arrogante y presuntuoso, entre otros de esa índole.
Si no fuera por su temperamento —continúa aclarando Dunn— el líder republicano habría informado sobre su decisión de la retirada de armamentos y efectivos estadounidenses al príncipe heredero de Arabia Saudí, Muhamad bin Salman Al Saud, ya que es este quien realmente gobierna el reino árabe.
Es más, el entrevistado cree que el dirigente estadounidense le habría anticipado a su joven discípulo saudí de su determinación de aminorar su apoyo personal como una reprimenda por su osadía de no considerar a tiempo su petición imperativa de rebajar la producción del petróleo saudí en la disputa petrolera que Riad sostuvo con Moscú a mediados del mes de marzo.
Trump, en su afán de convencer a Bin Salman de que accediera a cerrar un poco el grifo de crudo saudí, con el objetivo de contener el derrumbe de los precios del hidrocarburo en los mercados internacionales, recurrió al chantaje: Le dijo que, si no aceptaba su petición, se enfrentaría a una drástica reducción de su apoyo militar, lo que podría conducir a la defenestración de la familia reinante en menos de dos semanas.
La determinación de Trump para que el príncipe heredero saudí reconsidere su postura en el tira y afloja de Riad y Moscú en torno a la reducción de la cuota de la producción de cada Estado miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que derivó en un desplome de hasta un 30 por ciento del precio del crudo, respondía al simple hecho de salvaguardar los pingües beneficios económicos que provienen de la industria petrolera de Estados Unidos.
El impacto que supuso las amenazas de Riad de querer inundar los mercados con sus reservas del petróleo en este mes de mayo, si Moscú no atendía a sus reclamos de disminuir su cuota, hizo que Trump interviniera por temor a que la excedencia de crudo en el mercado mundial incidiera en el valor del oro negro y provocara su desplome, lo que, a su vez, afectaría directamente a los productores del petróleo de esquisto estadounidense, cuya extracción de las rocas es muy costosa y es solo rentable si el precio del crudo es alto.
Ante el peligro de la bancarrota de estas corporaciones petrolíferas que habían convertido a EE.UU. en exportador del petróleo después de que durante décadas era solo consumidor, Trump vio las orejas al lobo al percatarse de que si Bin Salman no atendía sus demandas, la maquinaria de guerra de Washington se vería mermada en su capacidad económica para poder imponer los antojos imperiales y hegemónicos de Estados Unidos allá donde quisiera.
El politólogo británico apunta que, por mucho que las autoridades estadounidenses pretendan apuntalar la industria petrolífera de su nación para preservar sus réditos geopolíticos, no pueden dejar de lado sus ansias de dominación sobre los campos petrolíferos del Golfo Pérsico.
En este sentido, recuerda que el Golfo Pérsico seguirá siendo estratégicamente importante para el suministro de energía a Europa y el sur y el este de Asia y, por ende, los próximos inquilinos de la Casa Balaca, al ser bien conscientes de esa realidad, seguirán tramando estrategias geopolíticas con el objetivo de imponer sus designios hegemónicos sobre los gobernantes de los reinos árabes de la región de Asia Occidental.
Sin embargo, Dunn matiza que Washington elegirá mantener a sus aliados y adversarios en la región a medida que le aporten un mayor beneficio comercial; una coyuntura que es extrapolable tanto para la recién finalizada disputa arancelaria entre EE.UU. y China o la escalada de tensión con Irán.
El profesor universitario resalta que la mayoría de los futuros presidentes de Estados Unidos estaría dispuesto a reducir los conflictos militares en todo el mundo debido a que no servirá a sus intereses geopolíticos.
De hecho, remacha diciendo que la mayor amenaza para los intereses estadounidenses a día de hoy sería aventurarse en un serio conflicto militar con China o Irán.
Consejo Atlántico: EEUU ha echado a Irán en brazos de China
En un análisis de las estrechas relaciones entre Irán y China, el grupo de expertos denominado “Consejo Atlántico” considera que la política de orientación hacia China es una elección estratégica que Irán ha hecho y que las políticas de EEUU han convertido en necesaria: “EEUU ha hecho todo lo posible para acercar a Irán a China y que esta relación se convierta en una ventaja para Pekín”.
El Consejo Atlántico aclara que, a diferencia de EEUU, China no interviene en los asuntos internos de Irán y ayuda a este país que “EEUU ha sancionado” dejando así la puerta abierta a Pekín: “En diciembre último, la Armada china organizó con los marinos iraníes y rusos tres días de ejercicios navales que consagraron la entrada del Ejército chino en Oriente Medio. Esto provocó la reacción inmediata de EEUU, que asesinó al general Soleimani. Nadie ha relacionado este asesinato con el temor de EEUU a que Irán le ofrezca a China una puerta de entrada a Oriente Medio. Pero ese miedo existe y está creciendo más”.
“Las relaciones bilaterales entre Irán y China han sido de importancia estratégica durante más de una década, y el coronavirus incluso parece haberlas fortalecido. La Covid-19 ofreció a EEUU una oportunidad increíble para contrarrestar a China en Irán y el Golfo Pérsico, pero esta oportunidad se perdió, ya que el presidente estadounidense se negó a levantar las sanciones anti-iraníes durante la pandemia de coronavirus, incluso cuando China ha enviado el vigésimo convoy de ayuda médica a Irán”.
“¿Trump cree que puede detener el surgimiento de China, su enemigo jurado, en el Golfo Pérsico de esta manera? El acercamiento comercial sino-iraní está adquiriendo un tinte cada vez más militar. El regreso de las sanciones anti-iraníes de Washington después de la retirada de EEUU del acuerdo del programa nuclear iraní ha reforzado esta tendencia. A pesar de la estrategia de presión máxima de Washington sobre Irán, el volumen de comercio entre Irán y China en 2019 alcanzó casi los 20.000 millones de dólares. Los dos países actúan de manera similar hacia las patrullas navales estadounidenses en el Mar de China y el Golfo Pérsico. Esta complementariedad económica y militar promete una alianza estratégica que cada parte usará cuando llegue el momento en contra de EEUU”.
A medida que se acerca el final del embargo a la venta de armas a Irán, esta perspectiva se vuelve aún más peligrosa para EEUU. Irán necesitaba aviones de combate hace algún tiempo y fue China quien suministró los cazas J-7 a Irán. Cuando los bancos europeos, bajo la presión de las sanciones de EEUU, no pudieron proporcionar los servicios necesarios a Irán fueron los bancos chinos quienes los reemplazaron para satisfacer las necesidades iraníes. En medio de la pandemia de coronavirus, los chinos continúan comprando petróleo iraní y ese dinero está en los bancos chinos. Además, Pekín continúa brindando a Teherán servicios y productos que los estadounidenses y europeos evitan entregar a los iraníes debido a las sanciones. Entonces, ¿cómo espera EEUU que Teherán “cambie su actitud” y “mire hacia Occidente”?”, señala el artículo.
El autor concluye: “Para Irán, China es una opción estratégica y, para China, también lo es Irán. Hay un frente anti-estadounidense que está a punto de formarse en el Golfo Pérsico y que involucra al eje Pekín-Teherán y Trump está haciendo todo lo posible para que esto suceda”.
Análisis: ¿Qué armas utilizaría la Marina de los EE. UU. Como 'respuesta letal' a las 'provocaciones' de Irán?
Oleg Burunov
El miércoles, el presidente Donald Trump tuiteó que había dado luz verde a la Armada estadounidense para atacar y hundir pequeñas embarcaciones militares iraníes si comienzan a hostigar a los buques militares estadounidenses.
En un artículo para Fox News, Kris Osborn, editor en jefe del medio de noticias militar estadounidense Warrior Maven, señaló que los barcos de la Marina de los EE. UU. Tienen una serie de armas modernas para "destruir las amenazas iraníes en el Golfo Pérsico si es necesario".
Según él, estos incluyen drones de ataque, pistolas montadas en cubierta, armas de guerra electrónica (EW) e "e incluso láseres" que Osborn dijo que podrían usarse como una "respuesta letal" a lo que describió como "provocaciones, acciones hostiles, o ataques "de las fuerzas iraníes.
El armamento montado en la cubierta, continuó el autor, incluye armas de 5 pulgadas instaladas en cruceros y destructores estadounidenses, mientras que los buques de combate litorales están equipados con ametralladoras de calibre 50 y armas de "destrucción de pequeñas embarcaciones" de 57 mm.
También recordó que los buques de superficie de la Marina de los EE. UU. Están armados con el llamado Sistema de cierre de armas (CIWS) que es "totalmente capaz de destruir enjambres de atacar pequeñas embarcaciones que se mueven en la superficie a distancias cortas".
El sistema de defensa de la nave de la Marina está compuesto por los interceptores de misiles SM-3 y SM-6, así como el misil Rolling Airframe o el interceptor SeaRam, más el Bloque de misiles Evolved Sea Sparrow 2, según Osborn.
En cuanto a los láseres, están diseñados para "detectar y luego incinerar los ataques entrantes", mientras que EW podría usarse "para atascar o frustrar los sensores electrónicos y los sistemas de guía de las armas que se acercan, por lo tanto, deshabilitar su capacidad de ataque", escribió el autor.
El artículo se produce después de que el general John Hyten, Vice Cairman del Estado Mayor Conjunto, dijo a los periodistas el jueves que los comandantes de la Marina de los Estados Unidos "tienen la autoridad en este momento para responder a cualquier acto hostil o intento hostil", en el Golfo Pérsico.
Trump ordena la represión de los botes iraníes
Los comentarios se produjeron luego de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el martes en su página de Twitter que había dado instrucciones a la Armada "para derribar y destruir todos y cada uno de los cañoneros iraníes si hostigan nuestros barcos en el mar".
Un portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes respondió aconsejando a Washington que se concentrara en salvar a sus propios militares del brote de coronavirus. Según un informe reciente del Pentágono, el número de casos de COVID-19 dentro del Departamento de Defensa de los EE. UU. Ha alcanzado casi 5,000.
Trump ha planteado la cuestión de los barcos iraníes que supuestamente acosaron a los barcos estadounidenses en el pasado, y supuestamente exhortó al ex jefe del Pentágono James Mattis a elaborar un plan para lidiar con los "barcos rápidos" iraníes.
La última instrucción de POTUS se produce en medio de las continuas tensiones entre Teherán y Washington, que se intensificaron después de que el principal general iraní Qasem Soleimani fuera asesinado en un ataque con aviones no tripulados estadounidenses en Bagdad el 3 de enero de 2020.
Las tensiones han estado en su lugar desde que Trump anunció la retirada unilateral de Washington del acuerdo nuclear de Irán de 2015, o el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) en mayo de 2018, también restableciendo severas sanciones económicas contra la República Islámica. Exactamente un año después, Irán anunció que había comenzado a suspender algunas de sus obligaciones de JCPOA.