Los ministros de Exteriores de la Liga Árabe, reunidos en El Cairo, aprobaron una resolución en la que pidieron a la ONU tomar medidas en relación al Gobierno sirio. Egipto, Iraq, Líbano, Túnez y Argelia se oponen a la intervención armada. El asesor del primer ministro de Iraq, Alí al Moussawi, contó a La Voz de Rusia lo que puede costar a su país el contrariar los intereses de Occidente:
–Iraq ha estado siempre en contra de la intervención militar y no cambiará de opinión. Argelia, Líbano, Mauritania, Túnez y Egipto adoptan la misma postura. Expertos de la Universidad Al Azhar de Egipto, el más importante centro docente islámico del mundo, afirman que, atacando a Siria, Occidente retaría a todo el mundo árabe. Estamos de acuerdo. Es difícil imaginar cómo las bombas pueden ayudar al pueblo de un país devastado por los bombardeos. Es un absurdo.
En cuanto a las posibles represalias o sanciones, cabe decir que Iraq ya está en desgracia. Somos víctimas de un boicot en Oriente Medio. No podemos participar plenamente en el diálogo regional. Nos dicen literalmente lo siguiente: “O están con nosotros o contra nosotros”.
La intransigencia que muestran algunos países árabes respecto a Siria indica que ya han hecho sus “inversiones” en la crisis siria con grandes expectativas de beneficio. Han gastado mucho dinero, y el resultado sigue siendo nulo. El ejército sirio está derrotando a los terroristas. En estas circunstancias, es lógico que estén pidiendo a EEUU atacar a Siria para no perder dinero, tiempo y esfuerzo invertidos.