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Venezuela denuncia ante el Consejo de Seguridad el intento mercenario de invasión. Colombia esconde sus responsabilidades. Análisis y consecuencias

Elespiadigital | Jueves 14 de mayo de 2020

La Armada de Colombia informó del retiro de 14 de sus miembros a los que hace responsables de que tres lanchas de la institución fueran halladas en Venezuela.

El almirante Evelio Ramírez, comandante de la Armada de Colombia, dio a conocer el martes la decisión tomada como consecuencia del polémico episodio ocurrido el 9 de este mes donde aparecieron tres lanchas colombianas con armamento y sin tripulación en una población del estado Bolívar del lado venezolano del río Orinoco.

“Se encontraron fallas en la responsabilidad de mando, planeamiento, control y supervisión” por cuenta de un coronel de infantería de Marina, comandante del Batallón de Infantería número 51 y un capitán de Infantería que se desempeñaba como jefe de operaciones, además de tres suboficiales y nueve infantes”, indicó Ramírez para explicar que “estas decisiones de retiro se adoptan ante la grave afectación del servicio y como consecuencia de los hechos ocurridos”.

Además, el comandante manifestó que “las autoridades colombianas insistirán hasta la saciedad” para que Venezuela regrese los botes, evaluado cada uno en más de 170 millones de pesos (44 000 dólares aproximadamente), sin incluir el armamento a bordo.

Por su parte, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, dijo que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) tenía en su poder las embarcaciones modelo Boston Wheeler, y las ametralladoras calibre 50 y M60, que llevaban a bordo, y expresó su disposición a devolverlas, siempre y cuando su homólogo colombiano, Iván Duque, hiciera la solicitud formal.

Caracas ha vinculado estas embarcaciones con la fallida incursión marítima de mercenarios y desertores militares venezolanos en Venezuela con el objetivo de derrocar el Gobierno de Maduro.

El ministro de Asuntos Exteriores venezolano, Jorge Arreaza, en una entrevista reciente con un medio local, consideró que “es una situación extraña, que unas embarcaciones artilladas (...) de uso letal simplemente se dejen llevar por la corriente”.

Las declaraciones de Arreaza ponen en duda la versión de Colombia para explicar cómo llegaron sus botes artillados al territorio venezolano. Según la Armada colombiana, “por efectos de la fuerte corriente, las embarcaciones son arrastradas por el río, sin tener la oportunidad de recuperarlas”.

El Gobierno venezolano asegura que los presidentes de Estados Unidos y Colombia, Donald Trump e Iván Duque, respectivamente, están detrás de la “Operación Gedeón”, que tenía como objetivo asesinar a Maduro para instalar en su lugar al líder opositor Juan Guaidó, quien se autoproclamó en enero de 2019 “presidente encargado de Venezuela” con el respaldo de Washington.

Venezuela asegura contar con las pruebas suficientes para denunciar ante instancias internacionales la participación de los Gobiernos de EE.UU. y Colombia en la intentona golpista.

Venezuela denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU el intento fallido de incursión marítima en su territorio

El Embajador de Venezuela para las Naciones Unidas (ONU), Samuel Moncada, denunció este miércoles ante el Consejo de Seguridad del organismo que Colombia y EE.UU. organizó, entrenó, financió y protegió a "grupos armados de mercenarios y terroristas" implicados en el intento fallido de incursión marítima a territorio venezolano durante el pasado 3 de mayo.

"Se trata de un crimen de lesa humanidad, ejecutado con circunstancias agravantes, pues usó como ventaja militar la presencia de una mortal pandemia que afecta a toda la humanidad", indica la denuncia.

En este mismo sentido, el documento también alerta sobre el hallazgo de tres lanchas de la Armada Colombiana, artilladas con dos ametralladoras calibre .50 y cuatro ametralladoras M601, en las riberas del río Orinoco, el pasado 9 de mayo. "Todas las armas estaban aprovisionadas con miles de cartuchos de munición, suficientes para sostener un ataque armado en gran escala".

Asimismo, el texto asegura que este intento fallido de incursión develó como "un sector extremista de la oposición venezolana", liderado por el diputado Juan Guaidó, impulsa el terrorismo y el asesinato del presidente Nicolás Maduro, a través de un contrato suscrito "con dinero de las cuentas robadas" a Venezuela por parte del gobierno de EE.UU. por medio de sanciones unilaterales.

Otros implicados

Según esta denuncia, el contrato también contempla la existencia de un financiamiento privado, mediante un "préstamo puente" de empresarios. "Entre ellos se encuentra el ciudadano estadounidense Roen Kraft, heredero de una conocida corporación multinacional productora de alimentos".

A su vez, el texto agrega que el armamento de guerra usado en la operación fue adquirido por la empresa Silvercorp USA del exboina verde, Jordan Goudreau, a la también compañía estadounidense High-End Defense Solutions, registrada en el estado de la Florida, por más de 150.000 dolares.

"Según el ordenamiento jurídico estadounidense, cualquier empresa que suministre armas para ser llevadas al extranjero debe contar con una autorización emitida previamente por el Departamento de Estado de EE.UU", lo que, a juicio de las autoridades venezolanas, habla del papel desempeñado por Washington en esta operación.

Rechazo a la impunidad

Por último, la representación de Venezuela ante la ONU, mostró su preocupación por la impunidad que han venido alentando los gobiernos de Colombia y EE.UU., al negarse a realizar las investigaciones sobre estos ataques y apresar a los responsables.

"Denunciamos y condenamos la protección que brinda el gobierno estadounidense tanto a Jordan Goudreau como al ciudadano venezolano Javier Nieto Quintero, organizadores del plan terrorista, quienes gozan hoy de refugio seguro en EE.UU.", afirma.

De igual forma, el documento denuncia que el prófugo de la justicia venezolana, el excomisario Iván Simonovis, "vive en Washington y es protegido por el gobierno estadounidense" para que cumpla funciones de enlace con agencias como la DEA, la CIA y el Departamento de Seguridad.

Hasta este miércoles, la cifra de detenidos por presuntamente estar involucrados en estos hechos es de 47, incluyendo a Luke DenmanAiran Berry, dos exmilitares de las Fuerzas Especiales de EE.UU., veteranos de guerra y oriundos de Texas.

Congreso a Trump: ¿EEUU participó en la incursión en Venezuela?

Un comité del Congreso de EE.UU. exige a Trump que esclarezca el grado de implicación de su Gobierno en la reciente fallida incursión militar en Venezuela.

“El Congreso necesita respuestas, y las necesitamos ahora”, escribió el miércoles Eliot Engel, demócrata que encabeza el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, en su cuenta de Twitter, en relación al arresto de dos ciudadanos estadounidenses implicados en la operación marítima militar del 3 de mayo desde las costas nororientales de Colombia en contra de la integridad fronteriza de Venezuela.

En su publicación, Engel anotó que es imperativo saber si las leyes estadounidenses fueron violadas por ciudadanos y compañías estadounidenses y si algún elemento del Gobierno de EE.UU., estuvo al tanto de la llamada “Operación Gedeón”.

El Congreso hace esta solicitud a la Casa Blanca mientras que Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo, rechazaron públicamente cualquier involucramiento de EE.UU. en este conato golpista que tuvo al mando a dos exmilitares estadounidenses.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó el pasado 5 de mayo de la detención de dos exmilitares con pasaportes estadounidenses, llamados Airan Berry y Luke Denman, que liderando a un grupo de mercenarios se dirigían a las costas del estado Aragua en un intento de desembarcar y secuestrar al líder chavista para trasladarle Estados Unidos.

En efecto, Denman tras su detención afirmó que recibía órdenes de Jordan Goudreau, un veterano militar estadounidense que dirige la empresa de seguridad Silvercorp, con sede en Florida (EE.UU.), quien lideraba la misión llamada “Operación Gedeón” que tenía como objetivo ejecutar un golpe de Estado en Venezuela y secuestrar a Maduro.

Goudreau, quien ha sido guardaespaldas del presidente Trump, ha declarado recientemente que ha estado entrenando en Colombia a un grupo de mercenarios opuestos a Maduro.

Ante tales hechos, el líder demócrata fue tajante al señalar que “el Comité necesita obtener información sobre todos y cada uno de los contratistas de seguridad privada que sostuvieron reuniones en EE.UU. relacionadas con una posible incursión en Venezuela, así saber si la Administración Trump estaba al tanto de estas acciones”.

Si bien los demócratas en el Congreso se han enfrentado a un amplio conjunto de medidas de Trump sobre Venezuela, se oponen abrumadoramente a Maduro, cuya reelección de 2018 no la reconocen y, en su lugar, respaldan públicamente al líder opositor Juan Guaidó.

“Cualquier cosa que retrase aún más una transición democrática es realmente desgarradora para el pueblo venezolano”, acotó en su tuit Engel.

El interés de los legisladores estadounidenses de indagar el grado de implicación de Washington en este nuevo episodio de complot golpista contra el Gobierno legítimo del pueblo bolivariano, viene a partir de que desde un tiempo atrás, las autoridades estadounidenses han amenazado con una operación militar a gran escala en Venezuela, y ahora con la captura de Berry y Denman, quienes han estado desempeñando funciones como parte del Ejército estadounidense en Irak y Afganistán, no es nada descabellado pensar que el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) haya iniciado la referida intervención imperialista, eso sí, en varias fases.

El cabecilla de la oposición venezolana Guaidó puede perder el apoyo internacional

Debido al escándalo causado por el fallido golpe de estado contra el presidente venezolano Nicolás Maduro con la ayuda de elementos pro-colombianos y mercenarios estadounidenses, el cabecilla de la oposición venezolana Juan Guaidó puede perder la confianza de los ciudadanos venezolanos y el apoyo de los actores internacionales, señalaron expertos entrevistados por Izvestia. El periódico afirma que la posición de Guaido es precaria incluso en Washington.

En el curso de la operación fallida prevista para el 3 de mayo, los mercenarios estadounidenses y los elementos pro-colombianos intentaron ingresar a Venezuela por mar, llegar a Caracas, secuestrar a Maduro y llevarlo a los Estados Unidos. Los asesores de Guaidó, Sergio Vergara y Juan José Rendón, estuvieron entre las partes emblemáticas de la operación organizada, según reveló Maduro. Se vieron obligados a renunciar. Mientras tanto, el cabecilla de la oposición venezolana no ha hablado con la prensa desde el golpe fallido.

Ronal Rodríguez, un analista político colombiano, dijo a Izvestia que ante un “poder autoritario” (según la retórica derechista colombiana y pro estadounidense), Guaidó se vio obligado a usar los mismos medios que el régimen (según el discurso de Santos y la derecha colombiana), deslegitimando así sus propios reclamos democráticos.

El “experto” asumió que los Estados Unidos, Colombia y algunos estados europeos que expresaron su apoyo a Guaidó anteriormente pueden abandonarlo a raíz de este golpe, ya que la construcción de la democracia a través de la intervención armada viola las normas del derecho internacional.

Jesús Castello Molleda, analista político de la Universidad Venezolana de Rafael Urdaneta, también le dijo a Izvestia que la imagen de Guaidó se dañó, ya que no actuó de la misma manera que sus seguidores.

Crónica desesperada de un final anunciado en Venezuela

Sergio Rodríguez Gelfenstein

Desde su sepulcro, Guaidó ha hecho cuentas: sabe que es un cadáver político, necesita martirizarse para recuperar protagonismo y seguir cobrando su cheque en Washington. Además, desde el norte comienzan a acusar cansancio ante la continuada incapacidad del pupilo de Pompeo y Marcos Rubio.

El diputado venezolano Juan Guaidó ha enviado una señal fuerte y clara al dirigirse al presidente Nicolás Maduro ha dicho que este busca excusas para "perseguirlo y detenerlo". El mensaje parece muy lúcido, pero hay que leerlo de otra manera, da la impresión que lo que en realidad quiso decir es: "presidente Maduro, necesito que me lleve a prisión".

Su gesticulación nerviosa, su retórica confusa e intrascendente y su pálida expresión facial son muestra del miedo que está sintiendo, pero no por probables acciones del Gobierno, sino que su propia gente ha comenzado a cansarse de las mentiras, del incumplimiento de las promesas de corto plazo que ha hecho y de la auto adjudicación de ingentes recursos financieros robados al pueblo venezolano.

Ha hecho todo lo posible para que, al igual que Leopoldo López, el Gobierno le extienda una mano salvadora de la furia de sus excorreligionarios que ya lo quieren fuera del negocio.

Desde su sepulcro, Guaidó ha hecho cuentas: sabe que es un cadáver político, necesita martirizarse para recuperar protagonismo y seguir cobrando su cheque en Washington. Además, desde el norte comienzan a acusar cansancio ante la continuada incapacidad del pupilo de Pompeo y Marcos Rubio.

Los cálculos son sencillos: va prisión, Estados Unidos pone en funcionamiento su maquinaria pro derechos humanos y los países con Gobiernos de ultra derecha y social demócratas de Europa y América Latina se pliegan sumisos a la campaña; ante la presión, el Gobierno venezolano cede y en pocas semanas sale exitoso 'al exilio'.

Piensa Guaidó que bien vale la pena unas pocas semanas de cárcel, si piensa en el futuro luminoso que va a tener en Miami disfrutando su riqueza.

Si bien es cierto que el prontuario criminal de Guaidó podría meterlo en prisión por un período muy extenso, habida cuenta de los delitos cometidos a plena luz del día y en total flagrancia, pareciera que el Gobierno se ha atenido a aquella máxima de Napoleón Bonaparte que enuncia que: "nunca interrumpas a tu enemigo mientras está cometiendo un error".

Esto no es comprendido por un sector del chavismo que clama justicia para un ciudadano que ha firmado un contrato para que se realicen actos terroristas en el país, incluyendo el asesinato de personas, la destrucción de la infraestructura y la muerte de inocentes que no podrían escapar a la furia de mercenarios ávidos del dinero que profusamente aporta el narcotráfico y los Gobiernos de Colombia y Estados Unidos.

El Gobierno venezolano considera que detenerlo sería una torpeza. Nadie mejor que Guaidó ha hecho un trabajo que hace algunos meses parecía muy difícil: su contribución al desprestigio, al descrédito y a la división de la oposición, han sido un aporte indudable al sostenimiento y fortalecimiento del Gobierno de Nicolás Maduro.

A esto, habría que agregarle también el estigma que Guaidó le aporta a la Administración estadounidense. La suposición de Trump de que todo esto es necesario y tiene valor por la cantidad de recursos financieros que los venezolanos de la Florida le aportarán a su campaña.

A esto se suman los votos de la extrema derecha terrorista que le ha prometido Marcos Rubio, a cambio de dejarlo dirigir la política de Estados Unidos hacia Cuba, Venezuela, Nicaragua y China. Todo esto no parece compensar el daño que Guaidó le ha hecho al Gobierno de Estados Unidos, incluso ante su propia opinión pública que comienza a reaccionar tras ver con sumo espanto en televisión como dos de sus rambos terminaron presos en las arenas del Caribe venezolano.

Ha sido un sector de los venezolanos de la derecha terrorista de Miami que molestos por haber sido apartados de la repartición del dinero robado a Venezuela por Washington los que han puesto en escena la dimensión de la estupidez y la voracidad del auto proclamado. Ya no digamos en las calles, porque aparte la cuarentena hace meses que en Venezuela no se moviliza nadie tras los llamados del diputado por la Guaira.

Ahora hasta los tuits que se presumían como argumento de apoyo multitudinario, se han reducido a una mínima expresión, solo mostrando la cara de un muy reducido número de fanáticos que desde sus cómodas guaridas en Bogotá, Miami y Madrid envían a la carnicería a otro pequeño número sin sensibilidad alguna con la patria o la humanidad.

Tan pronto son capturados declaran todo lo que saben, solo tratando de salvarse, a costa de entregar a quienes tan solo unas horas antes eran sus compañeros de lucha. Otros prefieren cavar sus madrigueras en suelo estadounidense, donde su condición de narcotraficantes, paramilitares y terroristas son fácil y rápidamente olvidas por servicios prestados.

El problema de Trump, Pompeo y Rubio ya no es si se deshacen o no de Guaidó, sino cómo hacerlo sin profundizar los perjuicios que este y la ultraderecha fascista le han hecho a una oposición que hace solo cinco años ganó aplastantemente una elección legislativa.

Una vez fracasada la intentona, Pompeo y Trump se aseguraron de desmentir cualquier relación con el hecho y lo hicieron huyendo hacia adelante, buscando aleccionar y sembrar miedo en el país. Pompeo dijo que si ellos hubieran participado, el resultado hubiera sido diferente. Y su jefe reafirmó que "si alguna vez hiciéramos algo con Venezuela, no sería así. Sería un poco diferente. Se llamaría una invasión", y agregó que él "no mandaría un pequeño grupo. No, no no, sería un Ejército".

Imagino que todos leyeron el contrato, no vienen solo por el Gobierno, vienen por todos. En la experiencia reciente eso significa 150.000 muertos en Afganistán desde 2001, 1.100.000 en Irak desde 2003, 500.000 en Siria desde 2011, y 10.000 de Yemen desde 2015. No creo que en esos países las personas que estaban en el Gobierno eran tantos.

El problema de Estados Unidos es que sus bravuconadas no tienen cabida en los países de América Latina. La historia es muy sabia y lo demuestra. De Nicaragua huyeron despavoridos cuando Sandino los derrotó y los expulsó hace casi cien años. En Cuba, no duraron ni 72 horas en playa Girón, cuando una vez más el imperialismo fue estrepitosamente derrotado, el propio Fidel desde un cañón soviético autopropulsado SAU-100 hundió al Houston, un barco estadounidense al servicio de la invasión. Los mercenarios capturados fueron cambiados por alimentos para niños.

Ahora en Venezuela esta primera incursión mercenaria fue aplastada por la acción conjunta de militares y civiles que tienen un sentido de patria que ningún yanqui puede comprender en sus análisis de laboratorio. Parece que tampoco consiguen hacerlo aquellos que sin ser yanquis le vendieron su alma al poder imperial.

Por eso, uno de los rambos de Silvercorp pidió que le levantaran la cabeza de la arena caliente de Chuao. En ese momento se dio cuenta que no estaba en los protegidos campamentos de Colombia. Hollywood también estaba muy lejos. Miró en todas las direcciones posibles, pero Guaidó no apreció por ninguna de ellas.

Cayó en cuenta que esta era la vida real. Un miliciano, mirándolo con desprecio le dijo que indefectiblemente estaban condenados a perder, incluso si llegaran a ocupar transitoriamente el país.

Análisis: Las secuelas de la Operación Gedeón: El impacto en Colombia de una incursión fracasada

Ociel Alí López

El 26 de marzo se descubrió un plan de incursión militar sobre Venezuela desde Colombia, donde participaban militares venezolanos y asesores norteamericanos, y se supo de la existencia de un contrato firmado entre esas partes, el diputado opositor Juan Guaidó y funcionarios de su interinato, como Juan José Rendón y Sergio Vergara.

Toda esta información por el mayor general retirado venezolano Clíver Alcalá desde su casa en Barranquilla, Colombia, como reacción a su incorporación en la lista de funcionarios buscados por el departamento de justicia de EE.UU. El diálogo con el periodista de W. Radio fue así:

C.A.: Yo estoy hablando con el gobierno colombiano, a través de la Dirección Nacional de Inteligencia y me hice responsable ante ellos de esas armas.

Periodista: ¿Eso quiere decir que alguna autoridad colombiana tenía conocimiento de lo que usted estaba haciendo con esas armas?

C.A.: por supuesto.

Una operación huérfana

El militar retirado se refiere en la entrevista a un lote de armas incautadas dos días antes en el noreste colombiano, específicamente en la vía Ciénega-Barranquilla, entre los que se contaban 26 fusiles de asalto AR-15 y diversos accesorios militares, como visores nocturnos y silenciadores de fusiles.

También mencionó que las armas iban dirigidas a alias 'Pantera', un oficial que operaba bajo su mando.

Cuando en la madrugada del 3 de mayo se conoció la incursión marítima a Venezuela de un grupo armado por Macuto y Chuao, en el centro norte costero, por medio de dos lanchas rápidas, enseguida se interpretó que se trataba de aquella operación develada en marzo,  especialmente porque entre la lista de los ocho muertos figuraba 'Pantera'. Durante varios días siguieron las capturas de personas que participaban en la operación y entre los detenidos se sumó un sobrino de Clíver Alcalá.

Digamos que políticamente fue una operación huérfana. Ningún actor importante la asumió y desde el presidente de EE.UU., Donald Trump, hasta Guaidó, pasando por el mandatario colombiano, Iván Duque, todos negaron alguna participación en la acción.

Sin embargo, todos fueron interpelados por el hecho y la mediática internacional tuvo una actitud de condena y de duda sobre si estos actores habían o no participado realmente. De hecho, Guaidó tuvo que aceptar la renuncia de dos funcionarios de su interinato, entre ellos su director de estrategia, J.J. Rendón, firmante del contrato al que hacía mención Clíver Alcalá, y que el día de la incursión sería publicado por el propio Jordan Goudreau, líder de la contratista militar Silvercorp, quien se responsabilizaba del hecho. Ahora se entendía quiénes eran los asesores norteamericanos de los que hablaba el mayor general retirado.

En Venezuela, Guaidó acusó el golpe aceptando las renuncias de los "funcionarios" de su entorno que firmaron el contrato con Goudreau. En EE.UU. tres senadores del comité de relaciones exteriores del senado pidieron explicaciones a su gobierno y Trump ha tenido que responder a cuestionamientos sobre su posible participación en el hecho. ¿Y en Colombia, dónde se preparó la acción, tendrá su fracaso algún impacto o será apenas un escándalo más?

¿Habrá reacciones en Colombia?

La operación Gedeón fue ejecutada desde Colombia, las evidencias arriba expuestas, los testimonios de los estadounidenses capturados y las innumerables denuncias del gobierno venezolano. Su fracaso puede parecer para el gobierno de Duque lo que en lenguaje popular se resume como "una raya más pa'l tigre".

Duque ha ido de escándalo en escándalo desde el comienzo de su gobierno. El mismo Trump lo ha responsabilizado del aumento del narcotráfico. En marzo pasado reventó un escándalo sobre compra de votos por  parte de alias 'el Ñeñe', un narcotraficante con vinculación pública con el presidente colombiano, que le colaboró durante su campaña electoral.

Cuando todavía no terminan de aflorar las informaciones y consecuencias de la operación Gedeón, uno de los capturados delató que alias 'Doble Rueda', un jefe narcotraficante cuyo pedido de extradición por EE.UU. ocurrió en diciembre, opera desde su finca sin clandestinidad alguna.

El pasado martes, en , el ministro de comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez, divulgó varios videos de las delaciones de los militares capturados, que hablan de la relación de la operación con narcotraficantes. También se hicieron públicas las supuestas coordenadas donde opera este jefe de la droga, con lo que se lanza una interpelación para su captura.

Todo ello en un momento en el que la prensa internacional se ha mostrado muy crítica con el tipo de operación y la participación de Guaidó.

Así como estos escándalos, otros casos han generado estupor en la opinión pública colombiana, pero rápidamente ha sido pasada la página sin que se establezca ningún tipo de responsabilidad legal o política. Por lo tanto, no parece que alguno de estos hechos, incluida la operación Gedeón, vaya a tener un impacto en la política formal.

Pero en el ámbito militar sí puede tener alguna consecuencia.

Las fuerzas armadas colombianas se han cuidado sobremanera de no relacionarse con los ataques hacia Venezuela. Desde el incidente del puente de Tienditas en febrero de 2019, cuando Guaidó intentó ingresar desde Colombia "ayuda humanitaria", quedó en evidencia que si bien el ejército no pondría freno a las actividades contra el gobierno de Maduro desde territorio colombiano, tampoco participaría directamente en los hechos.

Puede creerse que en medios militares se ha impuesto la idea de que una campaña violenta, que intente cambiar el gobierno venezolano usando ejércitos de otros países, puede generar un conflicto armado que se extienda geográficamente sin tiempos estipulados. La presencia de una confrontación armada con Venezuela va a afectar a Colombia que, a pesar de la alianza con EE.UU., no cuenta con superioridad militar como para incursionar en territorio venezolano sin que ello implique un alto costo en vidas y finanzas.

El fin del conflicto armado colombiano, a partir de la firma de la paz entre las FARC y el Gobierno, no ha desembocado de manera expresa en la estabilidad del territorio colombiano, que aún está plagado de narcotráfico, bandas criminales, paramiliatres, disidentes guerrilleros y otros grupos irregulares como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que actúa en la frontera venezolana.

Abrir un frente con Venezuela llevaría al descuido de ese vasto territorio de difícil control que es Colombia. Y en medio de la pandemia, una escalada parece más preocupante.

Ante el alto nivel de riesgo que implica para Colombia intentar desde su territorio un cambio de gobierno en Venezuela por la fuerza, el antimadurismo colombiano seguramente prefiere una operación quirúrgica donde participen venezolanos o el propio gobierno de EE.UU.

El fracaso de la operación Gedeón viene a corroborar que las cosas no serán así de fáciles. Por el contrario, evidencia que el gobierno de Maduro tiene la capacidad militar para neutralizar este tipo de operaciones y que las fuerzas armadas venezolanas se solidifican en torno a su mandato cuando ocurren este tipo de hechos. En conclusión, que este tipo de aventuras puede provocar la desestabilización de la región y si algún país podría salir perdiendo, aparte de Venezuela, es Colombia.

La situación actual de Duque

Además, el gobierno colombiano se ha venido debilitando los últimos meses. Si los escándalos parecen no hacer mella en el gobierno, la conflictividad política y social sí ha removido sus cimientos.

Luego de perder en las elecciones regionales de octubre del año pasado, el gobierno de Duque sufrió las protestas más fuertes que recuerde el país las últimas décadas. Manifestaciones violentas de calle, paros generales y cacerolazos se convirtieron en parte de la cotidianidad colombiana durante las últimas semanas de 2019. La alta conflictividad social obligó al gobierno a ocuparse mucho más de su crisis interna y bajar la preponderancia que le otorgaba a su pelea con Maduro.

Para mayor presión, el sábado 9, las fuerzas armadas venezolanas denunciaron el hallazgo de tres lanchas militares con armamento y municiones, pertenecientes a las fuerzas armadas colombianas en aguas venezolanas, específicamente en las riberas del Orinoco, en la parte sur de la frontera colombo-venezolana.

El hecho fue reconocido por las fuerzas armadas colombianas, que explicaron que debido a "fuertes corrientes" las embarcaciones fueron arrastradas desde el río Meta, donde estaban amarradas. Y con un lenguaje entre oficioso y cordial, han intentado abrir un diálogo con la contraparte militar venezolana.

La justificación graciosa es solo el comienzo de un 'affaire' que, por lo peligroso, no deja de ser divertido. Maduro ha exigido que sea Duque quien le pida oficialmente las lanchas militares y que, de ser así, serán devueltas. Pero el gobierno de Duque no reconoce a Maduro, así que tendría que pedírselas a Guaidó, para seguir el orden discursivo.

Para todos es sabido que Guaidó no tiene poder para devolverlas, así que la tensión puede moverse hacia la relación entre las fuerzas armadas, que quieren de vuelta sus lanchas y han desplegado un discurso más bien conciliatorio, y Duque, que resulta muy orgulloso para pedirlas a Maduro. De hacerlo, lo reconocería como presidente real y se acabaría el simulacro del interinato del diputado opositor, que solo sobrevive en el relato presidencial colombiano y cada cierto tiempo en el de Trump.

Algo muy similar a lo de las lanchas ocurrió hace pocas semanas, cuando las fuerzas policiales venezolanas capturaron a la protagonista de otro escándalo colombiano, la diputada Aída Merlano, quien se había fugado de la cárcel de Bogotá donde pagaba condena por compra de votos, entre otros delitos. Lo insólito fue que el gobierno de Duque pidió a Guaidó la extradición de la legisladora, lo que acarreó cantidades de memes y chistes sobre el cómico pedimento a un actor que obviamente no tiene capacidad de hacerlo.

Merlano aún está presa en Venezuela y, con el evento de las lanchas, parece que se va a repetir el acto humorístico, a menos que las fuerzas armadas colombianas reclamen seriedad a su Cancillería y se produzca un pedimento oficial al gobierno de Maduro.

También puede tener impacto en los militares colombianos la manera en que el gobierno de EE.UU. se desentiende de la acción, lo que hace pensar que no hay una política clara y definitiva que indique que este último finalmente va a actuar contra Maduro. Y eso tiene efecto sobre todo en Colombia, principal aliado de los norteamericanos en la región, pero también los principales afectados de lo que ocurra en Venezuela.

Para escalar el conflicto con Venezuela, los factores locales tendrían que esperar una acción más decisiva y masiva de EE.UU., y esa opción, después de Gedeón, puede resultar más lejana. Es posible que en un tiempo plausible las fuerzas armadas colombianas estén obligadas a reconocer al gobierno venezolano, así sea para cuestiones vecinales, independientemente de lo que se dictamine desde el palacio de Nariño.

Nadie espera que Duque rectifique su posición intervencionista sobre Venezuela, pero sí puede pasar que algunos factores de poder, incluidos sectores militares,  vayan perdiendo la confianza en la política de confrontación del mandatario colombiano y en su apoyo a aventuras violentas que pueden generar desestabilización en la región.

Bajar los niveles de pugnacidad entre Colombia y Venezuela implicaría para el gobierno venezolano concentrar su diatriba con los EE.UU., pues tanto el grupo de Lima como el gobierno brasileño han preferido privilegiar su política interna y olvidarse un poco de Caracas. La situación colombiana puede obligar a Duque a hacer lo mismo.

Análisis: La guerra híbrida contra Venezuela avanza a una nueva etapa de agresión

Nino Pagliccia

Pongamos al gobierno de los Estados Unidos a un lado por un momento. Conocemos su objetivo de larga data del cambio de régimen. Todos sabemos que el presidente Trump ha negado cualquier participación de Estados Unidos en la redada. Eso era de esperar pero no de creer. Nos gustaría centrarnos en algunas de las implicaciones de esta redada que provienen de tres fuentes: el autoproclamado presidente Juan Guaidó y dos videos con declaraciones de jugadores clave.

En la madrugada del 3 de mayo, Venezuela fue testigo del primer intento de una incursión en lanchas rápidas con fuerzas armadas mercenarias en la costa central de Venezuela, a pocos kilómetros de la capital, Caracas. La respuesta de las fuerzas armadas venezolanas y las actualizaciones casi continuas sobre la acción, incluidas fotos y videos, fueron rápidas.

Solo un par de horas después, mientras la operación defensiva aún estaba en marcha, el Ministro del Interior de Venezuela, Néstor Reverol, emitió una  :

Un grupo de mercenarios terroristas intentó una invasión marítima, ingresando a Venezuela con lanchas rápidas a través de la costa de La Guaira. Su objetivo era asesinar a los líderes de la Revolución Bolivariana y llevar a cabo un golpe de estado ".

La sugerencia de que la redada, que ya era un grave acto de agresión, tuvo consecuencias tan amenazadoras no fue descabellada dados los intentos pasados ??de derrocar al gobierno de Maduro, incluidos los intentos de asesinato.

El Ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, inyectó palabras inspiradoras en su  comunicado oficial :

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana rechaza categóricamente estos actos de violencia irracional, ante los cuales siempre hemos salido victoriosos en defensa de la Patria, aferrándonos indefectiblemente a la Constitución ".

Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y vicepresidente del partido gobernante PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), proporcionó una  conclusión de la acción defensiva inicial que terminó:

con un desafortunado balance de ocho fallecidos, dos personas detenidas que estaban allí; muchas armas importantes, además de vehículos que tenían listos para llevar a cabo acciones directamente en instituciones y autoridades ".

Cabello también advirtió sobre más incursiones posibles y lanzó un llamado a la población en general para que esté atento a cualquier actividad sospechosa o irregular, particularmente a lo largo de la costa venezolana.

En consecuencia, al día siguiente, el 4 de mayo, más mercenarios armados fueron detenidos gracias a los rápidos informes de los pescadores en la zona costera contigua del estado de Aragua.

En este punto, deben notarse dos hechos importantes: el informe oficial documentado de los eventos y, lo que es más importante, la concurrencia constante sobre los hechos de las diferentes ramas del gobierno, incluida la población, que ha sido calificado como un verdadero ciudadano -exito militar-policial.

Los detalles completos de esos hechos con un análisis de las estrategias tácticas implícitas aplicadas por el ataque mercenario se pueden leer  aquí y  aquí para los incidentes del 3 y 4 de mayo, respectivamente. Pero otras historias secundarias y revelaciones nos llevan a preguntarnos, ¿qué podemos decir sobre la coordinación de este intento de golpe en curso, los conspiradores del golpe involucrados y el resultado esperado si el golpe tuviera éxito?

Pongamos al gobierno de los Estados Unidos a un lado por un momento. Conocemos su objetivo de larga data del cambio de régimen. Todos sabemos que el  presidente Trump ha negado cualquier participación de Estados Unidos en la redada . Eso era de esperar pero no de creer.

Nos gustaría centrarnos en algunas de las implicaciones de esta redada que provienen de tres fuentes: el autoproclamado presidente Juan Guaidó y dos videos con declaraciones de jugadores clave.

En un tuit del 3 de mayo, Guaidó desestimó el ataque mercenario como una  "bandera falsa" del gobierno de Maduro para ocultar problemas sociales, aunque un día después cambió de tono en una entrevista en  video al sugerir que la "dictadura" se había infiltrado en los brazos armados. grupo. Esto muestra que Guaidó no estaba al tanto de la próxima incursión en Venezuela.

Se puede inferir evidencia adicional de que no formó parte de la planificación a partir de un  video en el que el ex guardia nacional venezolano Javier Nieto Quintero aparece junto a la ex boina verde estadounidense Jordan Goudreau.

Nieto presenta a Goudreau como un  "miembro de las fuerzas especiales del ejército de EE. UU. Que también dirige la empresa Silvercorp USA, con sede en Florida, para proporcionar servicios para manejar todo el espectro de situaciones de crisis" , y  se informa que "organiza una expedición militar destinada a expulsar El presidente venezolano, Nicolás Maduro ” .

El video anuncia la redada como parte de la llamada lucha armada, "Operación Gedeon", y es un llamado al ejército y al pueblo venezolano para unirse al derrocamiento del "régimen" de Maduro.

Lo sorprendente es que en el video de dos minutos y medio de duración, ni una sola vez hay una referencia a Guaidó como el "presidente interino legítimo" de Venezuela y que la incursión también tiene la intención de apoyar su reclamo.

Por el contrario, en   Goudreau es entrevistada desde un lugar no revelado por la periodista venezolana Patricia Poleo, con sede en Miami.

El objetivo principal de la entrevista gira en torno a un contrato mostrado y presuntamente firmado por Jordan Goudreau de Silvercorp, Juan Guaidó y otros representantes. La existencia de dicho contrato se reveló hace varias semanas, pero nunca antes se había mostrado. Goudreau afirma que Guaidó incumplió el contrato al no pagar los US $ 1,5 millones convocados por sus "servicios".

Esa fue la razón por la cual "no se logró la" liberación "de Venezuela". Pero seguramente Goudreau debe haber puesto sus ojos en la "recompensa" multimillonaria más grande prometida por el Fiscal General como una  recompensa por la captura de Nicolás Maduro y otros funcionarios venezolanos de alto rango.

CONCLUSIÓN

Las declaraciones hechas por quienes planearon la reciente incursión armada mercenaria en Venezuela, que fue rápidamente neutralizada por las fuerzas venezolanas, no parecen haber pensado en Guaidó en caso de que su intento de golpe de estado fuera un éxito.

De hecho, los golpistas aparentemente nunca incluyeron a Guaidó en sus planes. Una  noticia de Reuters dice:

En Washington, una fuente familiarizada con las evaluaciones de inteligencia de los Estados Unidos describió la incursión como una 'empresa privada' y dijo que no se cree que se haya llevado a cabo con el conocimiento o la aprobación de Guaido ”.

Guaidó no solo estuvo ausente de cualquier consideración por su participación en la redada, o en el futuro Venezuela imaginada por los conspiradores golpistas, sino que Guaidó fue atacado directamente por un descontento mercenario extranjero que afirmaba que no le pagaban por su "trabajo".

Esta información ampliamente distribuida fue divulgada oportunamente por un periodista venezolano que no apoya a Maduro sino que apoya a una oposición de derecha más radical. Esto solo puede interpretarse como intencionalmente destinado a dañar a Juan Guaidó a los ojos de todos los venezolanos, y cualquier reclamo que pueda tener para liderar a Venezuela.

Esto también ocurre en un momento en que Guaidó parece estar  perdiendo apoyo internacional por no ser una fuerza catalizadora entre los venezolanos y llevar al ejército venezolano a un motín masivo.

Al mismo tiempo, el reciente lanzamiento del Secretario de Estado Mike Pompeo  de un "Marco para una transición en Venezuela" parece dejar a Guaidó fuera de un nuevo gobierno potencial, al menos hasta las nuevas elecciones presidenciales sugeridas por Estados Unidos en Venezuela.

Detrás de estos eventos, observamos una profundización de la división en la oposición de derecha, pero una más peligrosa que Washington usará con gusto para su beneficio.

La escalada en Venezuela de disturbios violentos a incursiones mercenarias armadas y sabotaje, probablemente ayudado por los EE. UU. Y su gobierno colombiano sustituto, indica que la Guerra Híbrida contra Venezuela está avanzando a la siguiente etapa de agresión que podría degenerar en una confrontación civil armada.

La resistencia fuerte y comprometida de un gobierno unido, sus fuerzas de defensa bolivarianas y una población patriótica pueden calmar la agresión. Sin embargo, los venezolanos y todos los latinoamericanos en la región deben estar alertas y preocupados por el costo humano.

* escritor y activista independiente venezolano-canadiense. Publicado originalmente por  One World Press .