Últimas noticias

El demoledor informe del forense: "La hecatombe en España se veía venir". Simón ocultó datos a la opinión pública porque "eran confidenciales"

Elespiadigital | Martes 09 de junio de 2020

El médico forense adscrito al Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid ha presentado sus conclusiones en una segunda entrega de su informe. El especialista, encargado de investigar la celebración del 8-M en plena expansión del coronavirus, ha concluido que la Delegación del Gobierno en Madrid "tenía conocimiento de la peligrosidad que entrañaba la covid-19 para la salud de los madrileños" y que no avisó ni a los organizadores ni a los manifestantes. Según su análisis, ya en febrero "había un alto índice de sospecha de que el país iba hacia una hecatombe sanitaria".

En el documento, al que ha tenido acceso Vozpópuli, el forense ha precisado que tanto el ministro de Sanidad, Salvador Illa, como el director del Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias, Fernando Simón, "subestimaron la gravedad" del coronavirus y "su fulminante desarrollo". Según ha detallado, ya el 25 de febrero el centro a cargo de Simón comenzó a trabajar las versiones del documento Medidas no farmacológicas para contener la epidemia, en el que se hizo "especial mención" a las "medidas de distanciamiento social".

El forense ha subrayado que a finales de febrero ya había sospechas de la "hecatombe" y "se sabía cuáles eran las medidas que había que adoptar para evitarlo". "La posibilidad de una pandemia ya estaba en el sentir de las autoridades sanitarias", ha asegurado.

Rodríguez-Medel

La juez Carmen Rodríguez-Medel está investigando la celebración de las marchas feministas del pasado 8 de marzo, un evento por el cual está imputado el delegado del Gobierno en MadridJosé Manuel Franco, por un posible delito de prevaricación.

Según relata el informe definitivo entregado a la juez, cuyo contenido fue adelantado por El Mundo, cinco días antes de la celebración del 8-M, Salvador Illa "comunica que nos encontramos en una fase de escenario más avanzado de la epidemia, cual es la de transmisión comunitaria esporádica con varios focos en cuatro comunidades autónomas distintas".

El médico considera que en esos momentos "el virus había entrado en una fase de gran difusión dentro la población", por lo que el 3 de marzo "ya deberían haberse cancelado reuniones masivas" en España.

Señala a Fernando Simón

Un documento del Ministerio de Sanidad redactado en los días previos ya apuntaba que "en un escenario de transmisión esporádica en la comunidad, la cancelación de reuniones masivas antes del pico de epidemias o pandemias pueden reducir la transmisión del virus".

"Un tsunami se prevé, se sabe que va a venir porque ha existido un fenómeno previo, terremoto con epicentro en el fondo del mar, que así lo indica. La situación de hecatombe en España se veía venir. (...) Quien sabe de epidemiología, los profesionales del Centro de Alertas Sanitarias, y se dedica a ello domina los parámetros predictivos y no es algo imprevisible", añade el texto, señalando directamente a Fernando Simón.

También atribuye al director del Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias una serie de declaraciones que "no se ajustan a la realidad" y que "se pronuncian en televisión en un momento crucial para la expansión de la epidemia". Simón apuntó el 23 de febrero que "en España ni hay virus ni se está transmitiendo la enfermedad", y que "en España no tuvimos más que dos casos que ahora mismo están sanos y el virus no está".

Sobre Franco

El informe también valora la actuación del delegado del Gobierno en Madrid. Recuerda que el organismo que dirige había emitido previamente unas órdenes muy claras de protección para sus trabajadores, lo cual contrasta con "haber permitido encuentros masivos de personas". "Es como cuidar a los de casa y menospreciar a los de fuera", manifiesta.

El médico afirma también que es "cierto y seguro que de haberse evitado esas manifestaciones se habría evitado una amplia difusión de la enfermedad", si bien se desconoce cuántas de las personas que acudieron a las marchas se infectaron durante las mismas.

Fernando Simón ocultó datos del virus a la opinión pública porque "eran confidenciales"

Los días 5 y 6 de marzo, Fernando Simón sostuvo dos reuniones en el Ministerio de Sanidad con representantes de la Iglesia Evangelista. En el trascurso del segundo encuentro, el Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias expuso a los tres representantes de la familia evangélica datos relacionados con la evolución de la pandemia y detalles “muy precisos de todo lo ocurrido en China, Corea e Italia”. Con esos argumentos trató de convencer a los asistentes de que cancelasen el congreso evangelista que tenían previsto celebrar en la segunda quincena de marzo.

Es entonces cuando uno de ellos, Juan Carlos Escobar, pregunta: “¿Cómo podemos tener una situación así, de semejante gravedad, como para obligarnos a cancelar el evento que teníamos previsto?”. La respuesta los dejó anonadados: “Esta información no ha saltado a la opinión pública porque son datos confidenciales. Pero a vosotros os queremos exponer la situación que tenemos ahora para que tengáis claro que ese congreso no se puede celebrar”. Así consta en las declaraciones recogidas por los investigadores de la Guardia Civil de Madrid, unas pesquisas encargadas por la titular del juzgado de instrucción 51 respecto a la celebración de la manifestación del 8-M.

Según la documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial, la primera reunión entre los responsables de Sanidad y los evangelistas se celebró el 5 de marzo. “Estaban muy nerviosos”, cuenta uno de los asistentes. "Salvador Illa estaba enfadado porque pensaba que los evangelistas no íbamos a colaborar. Fernando Simón nos pidió disculpas por habernos estigmatizado en rueda de prensa y se comprometió a disculparse públicamente. Después nos empezaron a hablar de la situación especial de crisis sanitaria por la que atravesaba España y parte de Europa, y en especial de la Iglesia Evangélica", expresa.

"Nos dijeron que nosotros teníamos mayor factor de riesgo de contagio debido a la movilidad y a las concentraciones y reuniones de personas. Incidieron sobre la región italiana, y la posible importación del virus desde esa región a España. Ante esta explicación de la situación sanitaria que desconocíamos absolutamente, les comunicamos por primera vez que teníamos previsto celebrar un Congreso Evangélico en la Caja Mágica de Madrid y que calculábamos que asistirían unas 8.000 personas. Me llamó la atención que, nada más empezar a hablar del congreso, Salvador Illa ya estaba haciendo gestos con la cabeza de forma negativa y diciendo: 'no', 'eso no se puede hacer'. Aquel día no sacamos más en claro, pero nos citamos para una nueva reunión al día siguiente".

Fragmento del documento con la petición a la Iglesia Evangelista.

Ese encuentro se celebró también en el Ministerio de Sanidad pero a diferencia del primero, el ministro de Sanidad no asistió. En su ausencia lo encabezó Fernando Simón. "Abrió la reunión explicándonos cómo era la situación actual a nivel sanitario. Nos ofreció datos concretos y muy precisos de la evolución del covid-19, tanto a nivel nacional como a nivel europeo e internacional. Nos habló de una 'situación sanitaria grave', que 'se trata de una pandemia a nivel internacional', haciendo referencia a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la coordinación que llevaban desde España con distintas agencias europeas y estatales expertas en la materia", recuerda.

"Detalló que poseían datos muy precisos de todo lo ocurrido en China, Corea e Italia, dándonos la cifra de que el 91% de los contagios en España, provenía de Italia. Nos informaron de que desde Sanidad estaban realizando análisis del contagio persona a persona, todo ello con el fin de la contener la pandemia. Reconocieron que toda la estrategia se basaba precisamente, en el escenario de contención del virus, que era el que estaban siguiendo a esa fecha", continúa.

Por esa razón solicitan la suspensión de las reuniones de pastores evangélicos. Los evangelistas se revuelven y preguntan: “¿Por qué nuestra congregación sí debe suspender los actos y muchos otros colectivos no?”. “Vuestras reuniones acumulan todos los factores y riesgos de contagio”. La respuesta no les convenció: “¿Por qué las nuestras sí y las del resto no?”.

Fue entonces cuando Fernando Simón les explica que ya se conocen 22 casos de contagio en España: “Ese congreso no se puede celebrar”. Los evangelistas se revuelven: “No podemos suspender. Tenemos todo reservado. Vamos a perder mucho dinero en las cancelaciones además del daño para nuestra imagen”. Pero Simón es claro: “Tenéis que desconvocar. Sois muchos y no habrá distancia de seguridad. Nosotros os lo recomendamos, pero una recomendación del Ministerio de Sanidad en estos términos tiene carácter imperativo”.

Es en ese momento cuando Fernando Simón desvela que los datos y detalles que les están ofreciendo no son del conocimiento de la opinión pública porque son “confidenciales”.

Fuente: Vozpopuli, El Confidencial