Las fuerzas de Rusia y Turquía han intercambiado fuego en sectores noroccidentales de Siria, según medios de comunicación.
Las fuerzas turcas bombardearon posiciones de las fuerzas rusas y del Ejército sirio en la ciudad de Saraqib, en el campo oriental de la provincia de Idlib, noroeste de Siria, anunció el domingo la agencia de noticias Sham Times.
Conforme a fuentes militares, agrega el medio, las tropas turcas y los llamados opositores armados en Siria intercambiaron fuego con las tropas rusas. Rusia, en respuesta, bombardeó varios de sus blancos en el campo sur de Idlib.
El opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) confirmó, a su vez, el ataque de artillería de las fuerzas turcas contra posiciones de las tropas gubernamentales sirias en Idlib —último bastión de las bandas terroristas y grupos armados en Siria—, pero no ofreció información sobre posibles víctimas del asalto.
Por otro lado, la artillería pesada de Turquía disparó el domingo varios proyectiles contra las aldeas de Kalutiye y Burj al-Qas, en la provincia norteña siria de Alepo, un área controlada por el Ejército del país árabe.
La escalada de tensiones en Siria se produce después de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, asegurara que Ankara, pese a la repulsa del Gobierno de Damasco, no cesará las operaciones militares que inició en 2016 en el norte del territorio sirio.
De hecho, Turquía ha enviado en los últimos días más de 200 tanques, vehículos blindados y camiones con material logístico a los 68 puntos militares y de observación que ha establecido en Idlib, conforme ha revelado el diario sirio Al-Watan.
El Gobierno de Damasco, presidido por Bashar al-Asad, condena la presencia ilegítima de Turquía en Siria, pues las fuerzas turcas y los terroristas a los que Ankara brinda apoyo atacan frecuentemente a las tropas sirias, que luchan para preservar la soberanía e integridad territorial del país árabe y para erradicar el terrorismo.
Cohetes golpean base de EEUU cerca de aeropuerto de Bagdad
Una base estadounidense ubicada cerca del aeropuerto internacional de Bagdad, en la capital homónima de Irak, fue blanco de ataques con cohetes.
Un agente de seguridad iraquí indicó a la cadena de televisión local Al-Sumaria que al menos dos cohetes Katyusha golpearon la noche del domingo cerca del aeropuerto internacional de Bagdad.
Los cohetes, de acuerdo con la fuente, habían sido disparado, con el propósito de golpear una base militar estadounidense, que se encuentra en la zona.
Las bases militares de EE.UU., así como su embajada, ubicada en la llamada Zona Verde de Bagdad, siguen bajo los crecientes ataques, que, en la mayoría de los casos, nadie asume la autoría.
Al respecto, el portavoz del Mando de Operaciones Conjuntas del Ejército iraquí, el general de brigada Yahya Rasul, afirmó la misma jornada del domingo que las Fuerzas Armadas han detectado importantes pistas sobre los cohetes que se lanzan con mucha frecuencia hacia la Zona Verde. El alto mando castrense no proporcionó mayores detalles al respecto.
En el caso más reciente, la base de Al-Hariri, ubicada cerca del aeropuerto de Erbil, en la región semi-autónoma del kurdistán iraquí, que alberga a las fuerzas de la llamada coalición anti-Daesh, liderada por EE.UU., fue atacada el miércoles con al menos tres cohetes.
Washington, como era de esperar, apunta el dedo acusador hacia las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe). La brigada 30 de las Al-Hashad Al-Shabi, no obstante, rechazó cualquier implicación en dichos ataques.
Para los iraquíes, la embajada de EE.UU. con los 1000 soldados que alberga, ya no es un centro diplomático, más bien es “una base militar”. Además, Estados Unidos usa su embajada como un campo para probar la efectividad de sus sistemas de defensa antiaérea, pese a las protestas de las autoridades iraquíes.
Tras las pruebas del 4 de julio, el parlamentario iraquí Salam al-Shammari indicó que es “intolerable” que EE.UU. no trate a Irak como “un Estado independiente y soberano”, sino como “uno de sus estados”.
El Ejército sirio lleva a cabo operación de limpieza en la ciudad de Kanaker
El Ejército sirio inició una operación dentro de la ciudad de Kanaker el sábado después de reunir sus fuerzas en la zona durante gran parte de la semana, en medio de un nuevo intento del gobierno de tomar medidas enérgicas contra las células durmientes militantes que han estado actuando en dicha área liberada.
Según un informe de campo de la zona rural de Damasco, el Ejército sirio, respaldado por antiguos rebeldes reconciliados, entró en Kanaker el sábado y comenzó a peinar la ciudad.
El informe dijo que el Ejército sirio y sus fuerzas aliadas ingresaron a diferentes edificios en busca de militantes y sus armas, mientras establecían corredores de seguridad en toda la ciudad.
Según una fuente de campo en Damasco, el Ejército sirio continuó peinando Kanaker el domingo por la mañana, mientras sus tropas ingresaban en varios edificios donde se sospechaba que se escondían los militantes.
La fuente dijo que el Ejército ya ha descubierto almacenes llenos de armas, junto con pequeños laboratorios utilizados para fabricar explosivos dentro de Kanaker.
El Ejército sirio y sus fuerzas aliadas siguen todavía realizando el operativo en busca de los militantes que estuvieron detrás de los secuestros y atentados ocurridos la semana pasada.
El Ejército capturó previamente a Kanaker de manos del Ejército Sirio Libre (ESL) y el Frente al Nusra durante su operación en la Guta Occidental que duró de 2012 a 2018.
Sin embargo, a pesar de mantener el control total de la región de Guta Occidental en 2019 y 2020, el Ejército sirio se ha enfrentado a varios problemas de seguridad, especialmente de parte de militantes que permanecieron dentro de varias de las ciudades en las zonas rurales de Damasco, Daraa y Al Quneitra.