Seguridad

'The Lancet' atribuye el impacto del coronavirus en España a los recortes, la "polarización política" y las autonomías. El “modelo sueco” hace aguas…

Elespiadigital | Domingo 18 de octubre de 2020

España fue uno de los países más afectados por la primera oleada del coronavirus, y, pese a las políticas implementadas desde entonces, también lo está siendo en la segunda arremetida de la pandemia. Este hecho ha llamado la atención de científicos de todo el mundo y sobre ello ha escrito la revista The Lancet Public Health, que en un editorial publicado este mismo sábado atribuye el impacto de la covid-19 en esta país a los recortes en sanidad, la "polarización política" y la "complejidad" del estado autonómico.

Redacción

 



 

España fue uno de los países más afectados por la primera oleada del coronavirus, y, pese a las políticas implementadas desde entonces, también lo está siendo en la segunda arremetida de la pandemia. Este hecho ha llamado la atención de científicos de todo el mundo y sobre ello ha escrito la revista The Lancet Public Health, que en un editorial publicado este mismo sábado atribuye el impacto de la covid-19 en esta país a los recortes en sanidad, la "polarización política" y la "complejidad" del estado autonómico.

La revista científica reconoce que las razones del impacto de la pandemia en España aún "no se comprenden del todo", si bien sostiene que el coronavirus se ha "magnificado" en este país por las debilidad del sistema autonómico, así como "las complejidades de las políticas que conforman el país". Ese caldo de cultivo ha provocado que España sume -a fecha del 12 de octubre- 861.112 casos confirmados, 32.929 muertes y más de 63.000 sanitarios infectados, como expone The Lancet.

En un editorial titulado "Covid-19 en España: ¿Una tormenta predecible?", publicado este sábado en The Lancet Public Health, la revista reflexiona sobre el gran impacto de la pandemia en este país, que ha evidenciado las carencias del débil sistema de vigilancia epidemiológica pese a contar desde 2004 con el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. El coronavirus ha puesto al descubierto la falta de medios tanto en lo que respecta a equipos sanitarios, capacidad para realizar PCR o unidades de cuidados intensivos.

Problemas de coordinación entre el Gobierno y las autonomías

The Lancet asume así los postulados de una veintena de científicos españoles que el pasado mes de agosto remitieron una carta a esta revista en la que apuntaban también a los problemas de coordinación entre la administración central y los gobiernos autonómicos, lo que se ha demorado la toma de decisiones. Dichos científicos reclamaban someter a las administraciones públicas a una auditoría; y el Gobierno central ha aceptado someterse a ese examen sobre su gestión de la pandemia.

Además, apuntaban también a la falta de coordinación y la lentitud en la toma de decisiones por parte de las autoridades centrales y regionales, como ya advirtió Vozpópuli en su día. Dichos científicos también alertaron en The Lancet sobre los elevados niveles de movilidad de la población, el escaso asesoramiento científico, el envejecimiento de la población, las desigualdades sanitarias y sociales, y la falta de preparación en las residencias de ancianos, recuerda el editorial de hoy.

Los recortes de 2008 hicieron "frágiles" los sistemas de salud

Y es que debido a los recortes impuestos tras la crisis financiera de 2008, los cuatro pilares del sistema de salud español -gobernanza, financiación, prestación de servicios y fuerza de trabajo- eran ya "frágiles" cuando se vieron desbordados por la pandemia en marzo, sostiene el editorial de la revista científica.

Ese decenio de austeridad, "redujo el personal sanitario y las capacidades de la salud pública y del sistema de salud, por lo que, los servicios de salud no cuentan con el personal ni los recursos necesarios. Con 5,9 enfermeras por cada 1000 habitantes, España tiene una de las proporciones más bajas de la UE (la media es de 9,3 por 1000), y con demasiada frecuencia con contratos temporales que pueden durar sólo unos días o semanas", advierte la revista.

La "polarización política" y los obstáculos de las autonomías

Junto a todo esto, The Lancet apunta a la "polarización política y la gestión descentralizada de España" que también "podrían haber obstaculizado" una rápida y eficaz respuesta sanitaria por parte de la salud pública.

No obstante, la revista concluye diciendo que "hay motivos para la esperanza" y recuerda que de acuerdo con el último informe de la salud mundial de The Lancet -difundido esta semana-, España es uno de los países con mayor esperanza de vida saludable de Occidente, de modo que "si los líderes políticos de España pueden extraer lecciones de su subóptima respuesta a la covid, el país está muy bien situada para dar a su población un futuro brillante y saludable".

¿Cambio de estrategia? Suecia implementará bloqueos locales a medida que aumenten los casos de coronavirus

A principios de la pandemia de coronavirus, Suecia fue un tema de debate por su resistencia a imponer un bloqueo nacional como sus vecinos europeos. El país escandinavo nunca ordenó cuarentenas ni cierres de la mayoría de los negocios y mantuvo abiertas las esuelas primarias.

Sin embargo, ahora las autoridades suecas quieren establecer bloqueos locales para detener la rápida propagación del covid-19 en el país, informa The Telegraph. La medida marca un nuevo enfoque en el manejo del virus por parte de Suecia.

Las nuevas normas, que entrarán en vigor el lunes, permitirán a las autoridades sanitarias regionales pedir a los ciudadanos que eviten lugares públicos como centros comerciales, museos, bibliotecas, piscinas, conciertos y gimnasios.

Además, las autoridades podrían pedir a las personas que no usen el transporte público o que eviten visitar a personas mayores o gente de grupos de riesgo. El medio señala que no se trata de requisitos obligatorios, sino más bien de pautas, y el país continuaría evitando multas.

Aumento de casos

La noticia se produce cuando varias naciones europeas implementaron nuevas medidas y restricciones en un esfuerzo por frenar la segunda ola del coronavirus que se propaga rápidamente por todo el continente.

Los casos también han aumentado en Suecia gradualmente desde principios de septiembre, frustrando las esperanzas de la inmunidad de rebaño. El viernes, Estocolmo reportó al Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades un promedio de 65 contagios por 1 millón de personas por día. Esto se compara con 71, 40 y 25 casos por 1 millón de personas en Dinamarca, Finlandia y Noruega, respectivamente.

"Algo de inmunidad"

Bitte Brastad, director legal de la Agencia de Salud Pública de Suecia, explicó que las nuevas medidas eran "algo entre regulaciones y recomendaciones",  y por su parte, Johan Nojd, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas en Uppsala, confirmó que se impondrían más medidas si el rastreo de contactos muestra vínculos entre infecciones y ciertas áreas.

A su vez, Anders Wallensten, epidemiólogo jefe adjunto de Suecia, recalcó que el país tiene "algo de inmunidad como consecuencia de cómo hemos gestionado" la crisis.

A diferencia de la mayoría de los países, Suecia no entró en un bloqueo cuando la pandemia se extendió por Europa en la primavera. En cambio, se hizo hincapié en la responsabilidad personal, y la mayoría de los bares, escuelas, restaurantes y salones permanecieron abiertos.

Como resultado, los casos no están aumentando tan drásticamente como en el Reino Unido, España y Francia, porque una capa de inmunidad ha impedido que las personas contraigan el virus, sugirió el experto.

No obstante, Wallensten afirmó que la "inmunidad colectiva" nunca fue un objetivo en sí mismo, a pesar de que diversos funcionarios indicaron que sí lo era en varias ocasiones. Wallensten agregó que los suecos no se han cansado de las restricciones porque han permanecido iguales durante toda la pandemia para evitar confusiones.

Francia registra más de 32.400 casos de coronavirus en 24 horas, récord diario absoluto en toda Europa

Las autoridades sanitarias de Francia han informado este sábado que más de 32.400 nuevos casos de coronavirus se han registrado en las últimas 24 horas, lo que supone un récord diario absoluto en Europa a escala nacional.

Así, el total de contagios confirmados en el país desde el inicio de la pandemia asciende ya a 867.197.

Por otro lado, los 89 decesos registrados en la última jornada, sitúan en 33.392 el total de casos mortales por covid-19.

En estos momentos, 10.399 pacientes se encuentran hospitalizados por coronavirus en Francia (378 más que la jornada anterior), incluidos 1.868 en cuidados intensivos (77 más que el viernes).

Nuevo estado de emergencia sanitaria

El Gobierno francés anunció este miércoles la reimposición del estado de emergencia sanitaria a partir de este sábado, 17 de octubre.

El Gobierno ha tomado la decisión debido a "la catástrofe sanitaria" que afronta el país y el incremento de casos diarios de covid-19 que pone en peligro la salud de la población, según lo refleja el acta de una reunión de gabinete.

"La epidemia de covid-19 constituye un desastre de salud pública que, por su carácter y su gravedad, pone en riesgo la salud de la población", reza el acta.

Paralelamente, el presidente Emmanuel Macron decretó nuevas medidas adicionales para evitar la propagación de la enfermedad. En París y en las 'zonas rojas' con unas mayor incidencia de la pandemia se impondrá un toque de queda entre las 21:00 y las 6:00.

"Este virus es peligroso para todos", alertó esta semana el mandatario francés en una entrevista en la televisión nacional. Macron hizo un llamamiento a "proteger a los mayores y vulnerables", así como al sistema de salud, al tiempo que recordó a la población la necesidad de reducir el contacto social.

Rusia desarrolla un fármaco que detiene la multiplicación del coronavirus

Científicos rusos están desarrollando un fármaco capaz de detener la reproducción del coronavirus, según lo anunció este sábado Rajim Jaítov, alergólogo-inmunólogo jefe del Ministerio ruso de Salud y miembro de la Academia de Ciencias de Rusia.

En una entrevista publicada en el sitio web del Ministerio de Salud, el inmunólogo recordó que, actualmente, no existe un medicamento contra la infección por coronavirus "que detenga específicamente" su replicación.

"Estamos desarrollando un medicamento que atacará con precisión a los genes responsables de la replicación", indicó Jaítov, si bien precisó que el fármaco "aún se encuentra en la etapa preclínica".

Mientras no haya un medicamento específico, el académico insta a la población a seguir las recomendaciones del Ministerio de Salud: usar mascarillas y guantes y evitar lugares concurridos, entre otras medidas.

Jaítov también recordó que la primera vacuna rusa contra el covid-19 se encuentra ya en la fase tres de los ensayos y que las dos primeras resultaron exitosas. "Todas las vacunas que creamos están siendo desarrolladas por personas muy competentes", enfatizó el inmunólogo. Si bien se mostró confiado del éxito de los fármacos rusos, quiso hacer un llamamiento a la cautela. "No nos adelantemos todavía", sentenció.

La OMS defiende la dexametasona como el único fármaco que se ha mostrado eficaz contra la forma grave de covid-19

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha declarado este viernes en Ginebra que la dexametasona es, hoy por hoy, el único fármaco que ha demostrado ser eficaz contra la forma grave de covid-19.

Adhanom Ghebreyesus recordó que hace seis meses la OMS lanzó el Ensayo Solidario —el test controlado aleatorio más grande del mundo de la terapéutica de covid-19 que involucra a casi 13.000 pacientes en 500 hospitales de 30 países— para evaluar la efectividad de cuatro medicamentos para el tratamiento de esta enfermedad.

En junio, la OMS anunció la suspensión del grupo de hidroxicloroquina, y en julio hizo lo propio con la combinación de lopinavir y ritonavir. Ahora, los resultados provisionales han mostrado también que los otros dos fármacos, remdesivir e interferón, tienen "poco o ningún efecto" en la prevención de la muerte por covid-19 o en la reducción del tiempo de hospitalización, indicó el jefe del organismo, al tiempo que precisó que el ensayo aún está reclutando a unos 2.000 pacientes cada mes y que evaluará otros tratamientos, incluidos los anticuerpos monoclonales y nuevos antivirales.

"Por el momento, el corticosteroide dexametasona sigue siendo el único tratamiento terapéutico que ha demostrado ser eficaz contra el covid-19 en pacientes con enfermedad grave", recalcó Adhanom Ghebreyesus, si bien precisó que todavía hay "muchos otros" ensayos en curso de terapias identificadas a través de la Hoja de ruta de investigación y desarrollo para covid-19.

La reanudación de los ensayos clínicos de la vacuna contra el covid-19 de AstraZeneca divide a los científicos

La rápida reanudación de los ensayos clínicos de la vacuna AZD1222 contra el coronavirus desarrollada por la farmacéutica AstraZeneca —que quedó en pausa el mes pasado después de que un segundo voluntario desarrollara una enfermedad neurológica "potencialmente inexplicable"— ha dividido a la comunidad científica.

Mientras algunos expertos creen que las pruebas se reanudaron demasiado pronto y subrayan la necesidad de realizar un análisis más profundo para comprobar si realmente no existe ningún vínculo entre este trastorno y la vacuna, otros tienden a creer que los dos casos podrían deberse al azar, al no existir precedentes con el vector de adenovirus de la vacuna.

La propia AstraZeneca, con sede en Cambridge (Reino Unido), indicó en un informe publicado en septiembre que "una revisión independiente" determinó que en ambos casos "se consideró poco probable que estas enfermedades estuvieran asociadas con la vacuna, o bien que no había pruebas suficientes para decir con certeza que las enfermedades estaban relacionadas o no con la vacuna".

¿Cuándo y por qué se pararon las pruebas?

La compañía frenó por primera vez los ensayos clínicos en julio, después de descubrir en la primera participante una inflamación en la médula espinal conocida como mielitis transversa, que luego se atribuyó a una esclerosis múltiple no diagnosticada, es decir, no relacionada con la vacuna de AstraZeneca.

Una segunda pausa en la vacunación se anunció el 6 de septiembre, después de que el incidente se repitiera de nuevo. AstraZeneca afirmó que el diagnóstico de la segunda voluntaria no había sido confirmado, pero una fuente reveló a los medios que el trastorno había sido identificado como mielitis transversa.

Ambas voluntarias son mujeres del Reino Unido, donde las pruebas se reanudaron en tan solo cuatro días. Brasil, la India, Japón y Sudáfrica también procedieron con la vacunación, mientras en EE.UU. sigue detenida.

Los dos casos se dieron a conocer el mes pasado y AtraZeneca ha recibido duras críticas por no informar públicamente de inmediato del trastorno neurológico desarrollado por las voluntarias después de recibir la vacuna experimental.

¿Qué opinan los expertos?

Según el profesor de virología Suresh Mittal de la Universidad de Purdue (Indiana, EE.UU.), de momento no existen otros datos fiables sobre el desarrollo de la mielitis transversa como efecto secundario de vectores de adenovirus. El efecto "mucho más esperado" —aunque en dosis mucho más altas— sería la hepatotoxicidad, señala el especialista, citado por el portal Clinical Trials, que ha recopilado las opiniones de diferentes expertos médicos.

Una cuestión importante que preocupa a los expertos es cómo se puede prevenir el desarrollo de mielitis transversa en otros pacientes, teniendo en cuenta que los participantes en los ensayos clínicos son personas sanas que se han sometido a una cuidadosa selección médica.

Los ensayos de AstraZeneca excluyen a personas con antecedentes con síndrome de Guillain-Barré (cuando el sistema inmunitario ataca los nervios periféricos) o cualquier otra afección desmielinizante en la que se daña la vaina de mielina que rodea las fibras nerviosas. Este criterio será difícil de cumplir con personas que no tienen un diagnóstico, pero que están predispuestas a una afección como la mielitis transversa.

Estadísticamente, si durante el estudio se detecta un caso de mielitis transversa, podría haber "entre cinco y diez casos del síndrome de Guillain-Barré en otros voluntarios", explica el doctor Michael Levy, profesor asociado de neurología en Escuela de Medicina de Harvard (Boston, EE.UU.).

La mielitis transversa se da en menos de una de cada 100.000 personas, recuerda Levy. Dada la enorme escala de los ensayos de AstraZeneca, un caso no es sorprendente y refleja las tasas de población. Sin embargo, un segundo evento en el mismo u otro voluntario resulta estadísticamente más alto de lo esperado, señaló.

Detección de personas en riesgo

Entre los síntomas clásicos de la mielitis transversa figura debilidad en brazos o piernas, dolor en la parte baja de la espalda, sensaciones anormales y disfunción de vejiga e intestinos. Su diagnóstico requiere imagen por resonancia magnética (IRM).

Sin embargo, no hay pruebas de diagnóstico para identificar a las personas en riesgo de desarrollar mielitis transversa, subraya un investigador de la compañía estadounidense de biotecnología Moderna, competidora de AstraZeneca en el desarrollo de la vacuna anticovid. Además, ni siquiera existen criterios claros para clasificar e identificar a una persona en riesgo de padecerla.

Otros expertos también temen que la atención mediática generada por la suspensión de los ensayos de AZD2111 pueda socavar la confianza del público en la futura vacuna. "Es necesario realizar más investigaciones para reducir las preocupaciones", subrayó el profesor Gary Kobinger, de la Universidad canadiense de Manitoba.

Por su parte, Hildegund Ertl, profesora del Centro de Vacunas e Inmunoterapia del Instituto Wistar en Filadelfia (Pensilvania, EE.UU.), opina que, a pesar de las preocupaciones sobre los posibles efectos secundarios de AZD2111, "cualquier vacuna será beneficiosa si puede reducir el riesgo de enfermedad grave en miles de personas".

Una "tormenta perfecta" fraguada durante décadas: qué es la 'sindemia' y cómo afecta al covid-19

Cuando la salud mundial está amenazada por la crisis del coronavirus, un reciente estudio demuestra que las enfermedades crónicas, junto con una sanidad pública ineficaz, ya amenazaban la salud del planeta antes de que apareciera el SARS-CoV-2. Esta situación ha dado lugar a lo que los expertos denominan 'sindemia', la conjunción de varias enfermedades y factores sociales que agravan las consecuencias de cada patología, sobre todo en una emergencia sanitaria.

Así lo expone el estudio 'Five insights from the Global Burden of Disease Study 2019' (Cinco Ideas del Estudio sobre la Carga Mundial de Enfermedades 2019), publicado este jueves por The Lancet, que insta a las autoridades sanitarias de todos los países a tomar "medidas urgentes" para atajar la "tormenta perfecta" que se ha estado fraguando durante las últimas tres décadas.

Las enfermedades no transmisibles

Así, según los autores, la epidemia que enfrenta la humanidad y que hoy se une al coronavirus es la de las enfermedades no transmisibles (ENT), con especial mención al sobrepeso y la obesidad, que conlleva aumentos en la presión arterial y en los niveles de azúcar en sangre.

Además, por primera vez se ha constatado que las cifras de enfermedades cardiovasculares han dejado de caer en varios países e, incluso, han aumentado en algunos.

El estudio, desarrollado por el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington y liderado por su director, Christopher Murray, analiza 286 causas de muerte, 369 enfermedades y lesiones y 87 factores de riesgo en 204 países.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya ha afirmado que este informe "muestra la escala del desafío que enfrentamos".

El avance de las enfermedades crónicas

El estudio desgrana cuáles son las enfermedades crónicas que más han aumentado en las últimas décadas: la hipertensión, la hiperglucemia, el aumento del índice de masa corporal (IMC), la hipercolesterolemia y las enfermedades cardiovasculares.

Su ascenso, según el informe, podrían hacer que el aumento de la esperanza de vida vivido en los últimos años llegue hasta un punto de inflexión a partir del cual se estanque o, incluso, retroceda en algunos países de altos ingresos.

La mayoría de esas dolencias son evitables y/o tratables. Para ello habría que cambiar los hábitos poco saludables, en especial la calidad de la dieta, la ingesta calórica y la actividad física. Por lo que sería necesario invertir en atención normativa, en salud pública y en investigación.

La importancia de abordar estas patologías se exacerba en momentos como el actual, donde los estudios ya señalan que factores como la obesidad, la diabetes o los problemas cardiovasculares están asociados a mayor riesgo de muerte por covid-19.

Principales factores de pérdida de salud

El estudio identifica además los diez principales factores responsables de la pérdida de salud a nivel global desde hace 30 años. Los que afectan principalmente a adultos mayores son la cardiopatía isquémica (con un aumento del 50 %), la diabetes (del 148 %), los accidentes cerebrovasculares (32 %), la enfermedad renal crónica (93 %), el cáncer de pulmón (69 %) y la sordera parcial relacionada con la edad (83 %). Otros cuatro son frecuentes desde la adolescencia: el VIH/sida (128 %), los trastornos musculoesqueléticos (129 %), el dolor lumbar (47 %) y los trastornos depresivos (61 %).

El informe solicita que las autoridades de todo el mundo adopten medidas de forma urgente para mejorar sus sistemas públicos de salud y que se esfuercen para reducir las desigualdades que hacen más vulnerables a una gran parte de la población mundial.

Malas noticias para el primer mundo

Las peores consecuencias de esta situación se desarrollan en los países más ricos, frente a aquellos países con menos ingresos, ya que estos últimos han hecho progresos importantes que han elevado su esperanza de vida y han reducido la incidencia de ciertas enfermedades contagiosas, que llegaron a ser endémicas, como la malaria o el sida.

Ahora, el reto reside en adaptar los sistemas sanitarios para atender a una población que vive más años, pero con menos calidad de vida, es decir, menos salud. La esperanza de vida sana no ha avanzado a la misma velocidad que la esperanza de vida general en 198 de los 204 países analizados: las personas están viviendo más años y también más años con mala salud.

En el caso de España, por ejemplo, la esperanza de vida sana alcanzó los 71,3 años en 2019, mientras que la esperanza de vida general llegó hasta los 83,1: es decir, casi 10 años de diferencia.

El caso de España

En España las principales causas de muertes por enfermedades no transmisibles el año pasado fueron la cardiopatía isquémica, que provocó 53.600 fallecimientos; el accidente cerebrovascular, con 37.100; la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), 31.200; el Alzheimer y otras demencias, con 29.300; y el cáncer de pulmón, con 24.500 muertes.

Además, los cinco grandes factores de riesgo que provocaron una pérdida de salud en el país en 2019 fueron: la hipertensión sistólica, que causó unas 72.100 muertes; el tabaco (69.900); la glucosa plasmática en ayunas elevada (54.500); los hábitos alimentarios (42.900); y el IMC alto (42.000).