Seguridad

Un reportaje ridículo de la CNN para acusar a China de “no contar al mundo la verdad sobre sus casos de Covid-19”, pero es todo humo, exageraciones y falsificaciones

Elespiadigital | Miércoles 02 de diciembre de 2020

China ofreció al mundo datos más optimistas de los que presentaba la pandemia del coronavirus en sus inicios, tardó demasiado en diagnosticar a los pacientes confirmados y manejó la situación de forma caótica, asegura la cadena norteamericana CNN.

Redacción

 



 

China ofreció al mundo datos más optimistas de los que presentaba la pandemia del coronavirus en sus inicios, tardó demasiado en diagnosticar a los pacientes confirmados y manejó la situación de forma caótica, asegura la cadena norteamericana CNN.

Estas son algunas de las conclusiones obtenidas por este medio tras analizar documentos internos de las autoridades sanitarias chinas; en total, 117 páginas procedentes del Centro Provincial de Control y Prevención de Enfermedades de Hubei.

Según esta investigación, China tardó un promedio de 23 días en diagnosticar a los pacientes confirmados y los errores en las pruebas significaron que la mayoría de los pacientes recibió resultados negativos hasta el 10 de enero.

Además, las primeras actuaciones sobre el Covid-19 se vieron obstaculizadas por la falta de fondos y de personal y la compleja burocracia, que complicaron el sistema de alerta temprana de China, según las auditorías internas a las que ha tenido acceso la cadena.

Gran brote de influenza

La CNN asegura que se produjo asimismo un gran brote de influenza a principios de diciembre en la provincia de Hubei, que no fue revelado anteriormente.

"Es el 10 de febrero en Pekín y el presidente (chino) Xi Jinping, quien durante semanas no ha sido visto en público, se dirige al personal del hospital en la ciudad de Wuhan mientras luchan por contener la propagación de un nuevo coronavirus, aún sin nombre oficial", asegura la cadena.

Xi "expresó sus condolencias a quienes murieron en el brote. Instó a una mayor comunicación pública, ya que en todo el mundo aumentaban las preocupaciones sobre la posible amenaza que representa la nueva enfermedad", prosigue.

Ese mismo día, las autoridades chinas informaron de la existencia de 2.478 nuevos casos confirmados, lo que eleva el número total mundial a más de 40.000, y menos de 400 casos ocurren fuera de China continental.

Sin embargo, la CNN asegura que con esta investigación "puede revelar cómo los documentos oficiales que circularon internamente muestran que esto era solo una parte de la imagen".

El doble de la cifra oficial

En un informe marcado como "documento interno confidencial", las autoridades sanitarias de la provincia de Hubei, donde se detectó el virus por primera vez, enumeran un total de 5.918 nuevos casos detectados el 10 de febrero, más del doble de la cifra oficial de casos confirmados.

Este dato, mucho mayor de la cifra oficial, nunca se reveló por completo, ya que el sistema contable de China pareció, en el caos de las primeras semanas de la pandemia, restar importancia a la gravedad del brote, según se desprende de los documentos.

El Gobierno chino ha rechazado rotundamente acusaciones de Estados Unidos y de otros gobiernos occidentales de que ocultó deliberadamente información relacionada con el virus.

Según la CNN, aunque los documentos no ofrecen evidencias de un intento deliberado de ocultar los hallazgos, sí revelan numerosas inconsistencias sobre lo que las autoridades creían que estaba sucediendo y lo que se reveló públicamente.

Descubren que el covid-19 infecta el cerebro a través del nervio olfatorio y puede propagarse en varias regiones cerebrales

Un equipo de científicos alemanes ha descubierto que el coronavirus entra en el cerebro a través de la mucosa olfatoria y, posteriormente, a través del nervio que conecta los receptores con el tejido cerebral.

Para detectar cómo alcanza el cerebro la infección, los médicos, del hospital Charité de Berlín, realizaron autopsias a 33 pacientes que habían muerto por covid-19. En particular, aislaron muestras de la mucosa olfatoria y cuatro regiones diferentes del cerebro de los cadáveres. Tras evaluar la carga viral en cada una de ellas, descubrieron que donde era más alta era en la mucosa olfatoria, aunque también estaba presente en varias áreas cerebrales.

"Estos datos apoyan la idea de que el SARS-CoV-2 es capaz de utilizar la mucosa olfativa como puerto de entrada al cerebro. Una vez dentro de ella, parece que el virus utiliza conexiones neuroanatómicas, como el nervio olfatorio, para llegar al cerebro", cita un comunicado del hospital Charité al profesor Frank Heppner.

En cuanto al mecanismo específico de la propagación del virus, aún está por confirmar. No obstante, los científicos ven dos vías posibles.

"Nuestros datos sugieren que el virus se mueve de una célula nerviosa a otra para llegar al cerebro. Sin embargo, es probable que también se transporte a través de los vasos sanguíneos, ya que también se encontró evidencia del virus en las paredes de los vasos sanguíneos del cerebro", señala la doctora Helena Radbruch, que también participó en el estudio. Radbruch indica que el covid-19 no es el único virus capaz de llegar al cerebro a través de diferentes vías, una característica que comparte con el herpes simple y la rabia.

Además, el covid-19 fue detectado no solo en el centro del olfato, sino también en el líquido y regiones cerebrales de importancia vital.

"Encontramos el SARS-CoV-2 en áreas del cerebro que controlan funciones vitales como la respiración. No se puede descartar que, en pacientes con covid-19 grave, la presencia del virus en estas áreas del cerebro tenga un impacto exacerbado en la función respiratoria [...]. Pueden surgir problemas similares en relación con la función cardiovascular", explica Heppner.

Los resultados del estudio de los médicos alemanes se describen en un artículo publicado este lunes en la revista Nature Neuroscience.

"No se espera ningún efecto secundario": cómo se explica la efectividad de la vacuna Sputnik V

Dimitris Kouvelas, especialista y profesor de farmacología clínica de la Universidad de Aristóteles de Tesalónica, valoró las características con las que fue desarrollada la vacuna rusa Sputnik V que permitieron sea segura y no cause efectos secundarios de gravedad.

"Sputnik V es una vacuna producida con una tecnología de larga data, de aquellas que siempre hemos tenido. Para su desarrollo se utilizaron dos tipos diferentes de virus inofensivos para el ser humano. Se usó su combinación, es decir, los 'productos quiméricos' que al igual que una quimera creada de las partes de animales son capaces de inducir una respuesta inmunológica. Es así que nuestro cuerpo genera una reacción como si estuviese infectado con coronavirus. Así se producen los anticuerpos, que también se aplican al SAR-CoV-2", explicó Kouvelas a Sputnik.

Añadió que la ventaja de Sputnik V es que se sabe lo que es y cómo fue desarrollada, por eso "no se espera ningún efecto secundario serio de este tipo de vacunas". Las vacunas que se han estado usando durante años no tienen efectos secundarios porque son de alta pureza, cuidadosamente diseñadas.

Sin embargo, Kouvelas notó que esta vacuna no debe ser aplicada a los grupos más vulnerables de la sociedad, como las personas con inmunidad debilitada ya que no tendría ningún efecto en ellas y continuarían siendo vulnerables al contagio.

"Si le aplicamos la vacuna a una persona que toma cortisona debido a una enfermedad autoinmune, no funcionará porque su inmunidad está debilitada. Por el bien de estas personas y las personas adultas mayores, es necesario lograr la inmunidad de la mayoría, es decir, vacunar a todos los demás para proteger a las personas que no pueden ser vacunadas. Este es el enfoque de las vacunas clásicas", enfatizó.

Las características de desarrollo de Sputnik V son las de una vacuna que pertenece al tipo tradicional de vacunas, mientras que las vacunas de Pfizer y Moderna pertenecen al tipo genético y su proceso es diferente.

¿Qué tiene de malo la vacuna de Pfizer?

"Pfizer desarrolló una droga, no puedo ni siquiera darle un nombre, porque no es una vacuna en el sentido clásico de la palabra, es algo completamente nuevo. Esta droga es un ARN de coronavirus artificial sintético, una secuencia de ARN básico que cuando se inyecta en el cuerpo penetra y se integra en las células. Trabajará como un mensajero de ARN y sintetizará una proteína en nuestras propias células, así nuestras propias proteínas producirán información antigénica que estimulará la producción de anticuerpos en el organismo", explicó.

Agregó que este esquema es similar a la aparición de una enfermedad autoinmune, aunque muy limitada a este caso. Los anticuerpos se crearán y no dañarán ningún órgano, pero estarán allí esperando una posible invasión de coronavirus para destruirlo.

La ventaja es que no se utilizan proteínas extrañas y por lo tanto no se producen alergias u otros efectos secundarios. "Teóricamente es una opción ideal", según Kouvelas que desconfía de este método porque le parece extraño que durante muchos años los científicos hayan enfrentado a serios obstáculos para transportar el ARN sin utilizar ningún "portador intermediario" y un día inesperadamente el problema de años se soluciona sin proporcionar información, ni la literatura científica de cómo se logró.

"De repente, muy rápidamente y sin conocimiento previo, dos empresas [Pfizer y Moderna] vienen y dicen: 'Hemos resuelto los problemas que teníamos', mientras que hasta ahora cuando era necesario transportar ARN con fines de investigación, se utilizaban virus modificados para el genoma deseado o algunos fagos [virus para los microbios] y se colocaban microbios para sintetizar la proteína necesaria", concluyó.