Geoestrategia

Una traición que llevó a la catástrofe: Casi treinta años de la «conspiración de Belavezha» que destruyó a la URSS

Elespiadigital | Miércoles 09 de diciembre de 2020

El ex diputado de la Duma Estatal Sergey Baburin considera el 8 de diciembre como un día de recuerdo y dolor, el día de la firma de los acuerdos de Belavezha, que puso fin a la existencia de la URSS. Según Baburin, la «conspiración de Belavezha» se convirtió en una decisión criminal, cuyas consecuencias todavía estamos cosechando.

Redacción

 



 

El ex diputado de la Duma Estatal Sergey Baburin considera el 8 de diciembre como un día de recuerdo y dolor, el día de la firma de los acuerdos de Belavezha, que puso fin a la existencia de la URSS. Según Baburin, la «conspiración de Belavezha» se convirtió en una decisión criminal, cuyas consecuencias todavía estamos cosechando.

«El 8 de diciembre de 1991 es el día de la «colusión de Belavezha», cuando a iniciativa del presidente de la RSFSR Boris Yeltsin, incitado por Gennady Burbulis y Sergey Shakhrai, los líderes estatales de las Repúblicas de la Unión (República Socialista Federativa Soviética de Rusia, República Socialista Soviética de Bielorrusia y la República Socialista Soviética de Ucrania) firmaron el acuerdo sobre la eliminación de la Unión Soviética”,-recordó Sergey Baburin en un comentario. –“De mutuo acuerdo se declaró penalmente el cese de la existencia de la URSS como realidad geopolítica. Detrás de escena, [el presidente soviético] Mikhail Gorbachov hizo todo lo posible para que el golpe tuviera éxito. El traidor fingió dolor, pero obstruyó cualquier intento de salvar al país unido».

Baburin recordó que los participantes en la conspiración incluso intentaron asegurarse de que la URSS no tuviera un sucesor, pero este plan, afortunadamente, fracasó.

Los conspiradores se prometieron entre sí que nadie fuera el sucesor legal y continuador de la URSS”, dice el político. «Sólo en el 2020, mediante la enmienda constitucional, se corrigió este salvajismo: la Federación de Rusia se declaró, aunque con reservas, sucesora legal y continuadora de la gran Unión Soviética».

Para Sergey Baburin, durante casi 30 años, el 8 de diciembre ha sido un día de recuerdo y dolor para él.

Cuántas vidas se llevó esa decisión criminal, cuya responsabilidad debe ser compartida con los firmantes y los diputados de los parlamentos de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, quienes ratificaron el notorio acuerdo. En el Consejo Supremo de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, solo siete de nosotros (Sergey Baburin, Viktor Balala, Vladimir Isakov, Ilya Konstantinov, Pavel Lysov, Nikolai Pavlov y Sergei Polozkov) votamos en contra de la ratificación, seis diputados se abstuvieron, el resto- todos los demócratas actuales, ex comunistas, liberales-aplaudieron haciendo posible la destrucción de ¡LA URSS!».

Las tragedias actuales del espacio postsoviético son el resultado directo de la destrucción de la Unión Soviética”, enfatizó Sergey Baburin.

El Acuerdo de Belavezha es el nombre no oficial del Acuerdo sobre la Creación de la “Comunidad de Estados Independientes” (“CEI”), firmado el 8 de diciembre de 1991 por la República de Bielorrusia, la República Socialista Federativa Soviética de Rusia y Ucrania como estados fundadores que firmaron el Tratado sobre la formación de la URSS (1922).

El acuerdo registró la terminación de la existencia de la URSS como «sujeto de derecho internacional y realidad geopolítica» y declaró la creación de la “Comunidad de Estados Independientes” (“CEI”).

Los acuerdos de Belavezha fueron firmados por altos funcionarios y jefes de gobierno de las tres Repúblicas de la Unión: Boris Yeltsin y Gennady Burbulis de Rusia, Stanislav Shushkevich y Vyacheslav Kebich de Bielorrusia, Leonid Kravchuk y Vitold Fokin de Ucrania.

El 12 de diciembre de 1991, el acuerdo fue ratificado por el Consejo Supremo de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia bajo la presidencia del presidente del parlamento Ruslan Khasbulatov. Inmediatamente después, el parlamento ruso denunció el Tratado de 1922 sobre la formación de la URSS.

El diputado del Consejo Supremo Sergey Baburin, luego de la publicación por el presidente Boris Yeltsin del decreto N° 1.400 sobre la disolución del Congreso de los Diputados del Pueblo y el Consejo Supremo del 21 de septiembre al 4 de octubre de 1993 (golpe de estado del octubre negro), se encontraba en el edificio del parlamento sitiado. Actualmente, Baburin es el jefe de una organización pública: el partido político «Unión Panpopular Rusa» (ROS).

El testimonio de un consejero de Yeltsin sobre la disolución de la URSS

Serguéi Shajrái, el consejero del primer presidente de Rusia Borís Yeltsin, explicó quién fue el principal culpable de desintegración del Estado soviético.

Serguéi Shajrái, el consejero jurídico de Yeltsin, era uno de los participantes de las negociaciones en Belavezha en diciembre de 1991. Subrayó que el acuerdo en sí mismo solo registró el colapso de la Unión Soviética, pero no fue su razón, ya que en el momento de la firma 13 repúblicas soviéticas ya declararon su salida de la URSS.

"Es como acusar a un médico que vino en ambulancia de prescribir un certificado de defunción para el difunto. ¿Entendió el doctor qué papel estaba firmando?", declaró Shajrái en una entrevista para el periódico ruso Vzgliad.

Según él, los redactores del acuerdo tenían la tarea de minimizar el posible daño.

"Tratábamos de preservar —aunque fuera fantasmal— la esperanza de integración en el futuro, y en ese momento conseguir un divorcio por medios pacíficos", aseguró.

Agregó que a mediados de otoño de 1991, las últimas oportunidades de preservar la Unión ya se perdieron.

"La razón principal de esto fue el rápido colapso del Partido Comunista de la Unión Soviética, que terminó ya el 1 de octubre", indicó.

Este proceso fue iniciado por Gorbachov, quien renunció a su puesto de secretario general y ofreció a "todos los comunistas honestos" dejar el partido. Por iniciativa suya, a finales de agosto, el Consejo Supremo de la URSS suspendió las actividades de las estructuras del Partido Comunista en todo el país.

Por otro lado, los comunistas rusos también aportaron a la disolución de la URSS, aseguró Shajrái. Indicó que antes RSFS de Rusia no tenía un Partido Comunista propio pero se estableció una semana después de la adopción de la Declaración de la Soberanía del Estado de Rusia.

"Resultó que había como dos partidos comunistas: el de Unión y el ruso. A partir de ese momento, la muerte del Partido Comunista de la Unión Soviética, y con ella la muerte de todo el país, se hizo inevitable", afirmó.

Técnicamente, la URSS colapsó el 25 de diciembre de 1991, cuando Mijaíl Gorbachov, en su discurso al pueblo soviético, anunció el fin de sus actividades como presidente.

Análisis: La vida 'post mortem' de la URSS: así se desperdició el legado económico del gigante comunista

Denis Lukyanov

El 8 de diciembre de 1991 los líderes de tres repúblicas de la URSS, Bielorrusia, Rusia, Ucrania, firmaron los acuerdos de Belavezha, los que pusieron fin a la existencia del país comunista. Tras la disolución de la URSS los tres nuevos países se sumergieron en una grave crisis económica y algunos incluso padecen sus consecuencias hasta hoy.

La Federación de Rusia, Bielorrusia y Ucrania son los tres países que originalmente firmaron el acuerdo de la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en diciembre de 1922 —menos la República Democrática Federal de Transcaucasia—. En la época de posguerra —tras 1945— Bielorrusia y Ucrania contaron con su propia representación en la ONU y, de hecho, fueron unos de los países fundadores de la Unión Soviética.

Estos países hasta tuvieron derecho a voto en las Naciones Unidas de ahí que es posible entender el importante peso político de estas repúblicas dentro de la URSS. Como consecuencia de la política de la perestroika, la Unión empezó a caerse a pedazos. Las autoridades de la Federación de Rusia, Ucrania y Bielorrusia pese a la voluntad de la mayoría de sus pueblos tomaron el camino hacia la creación de Estados independientes.

Las secuelas políticas de esta decisión fueron obvias, pero hubo una secuela que al principio no fue tan evidente: se trata de la debacle económica a la que tuvieron que enfrentarse las antiguas repúblicas de la URSS después de su disolución. La mayoría de los países resultaron ser incapaces de abrazar las leyes del capitalismo de manera oportuna y se sumergieron en un caos económico. Los tres países no fueron una excepción.

Además, durante la existencia de la Unión Soviética las economías de las repúblicas se entrelazaron entre sí hasta tal punto que el corte de todos estos nexos inevitablemente resultó en una asfixia para las economías de los tres países. En otras palabras, Rusia, Ucrania y Bielorrusia fueron tan interdependientes que sufren de las consecuencias en cierto grado hasta el día de hoy. Algunos países de la antigua URSS encontraron una cura para sus sistemas económicos, otros no.

Precisamente estos tres países —Rusia, Ucrania y Bielorrusia— albergaron los mayores centros industriales de todo el país comunista. Para ser más preciso, Rusia y Ucrania fueron los líderes económicos de toda la Unión. Ucrania y Rusia tenían abundancia de recursos. La mayoría de las fábricas principales estaban localizadas precisamente en estas dos repúblicas. En Bielorrusia las hubo también, pero en una menor medida.

Tendencias en los sectores industriales

Por ejemplo, Ucrania se destacaba en una serie de sectores a la vez. La entonces república socialista fue uno de los líderes principales en los sectores agrario, siderúrgico, químico y de construcción de maquinaria. Además, Ucrania disponía de enormes capacidades de producción de electricidad gracias a sus centrales hidroeléctricas y nucleares. Hasta el día de hoy Kiev se aprovecha de estos logros de la época soviética.

Las fábricas principales de Ucrania que siguen operando hasta el día de hoy son el Complejo metalúrgico Zhdanovski en la ciudad de Mariúpol —de hecho, este inicialmente fue creado en los tiempos del Imperio ruso—, el Complejo Metalúrgico Krivorozhstal en la ciudad de Krivi Rig y la Fábrica de construcción de maquinaria NKMZ en la ciudad de Kramatorsk. Sin embargo, estas fábricas pasaron por crisis y no lograron recuperarse en plena medida.

Muchas de estas fábricas hoy tuvieron que reducir el personal. Además, hay dos oficinas de diseño soviéticas: Yuzhmash y Antónov. Esta última en los tiempos de la URSS desempeñó un papel clave en la creación del avión más grande del mundo, Mriya. Pero después de la disolución del país comunista tampoco lograron recuperar su gloria previa.

Bielorrusia se destacaba por su sector químico y de construcción de maquinaria. Hoy el país no simplemente aprovecha el legado de la URSS, sino que constantemente desarrolla diferentes sectores de la industria. Asimismo, en los tiempos de la URSS e incluso el sector agrario también es fuerte en Bielorrusia.

Desde la época soviética en Bielorrusia hay una serie de fábricas que juntas formaban la base de la Bielorrusia socialista y forman la columna vertebral de la economía bielorrusa hoy. Se trata de fábricas como Belaruskali que procesa potasio, la Fábrica de tractores de Minsk y la Fábrica de automóviles de Minsk. Todas estas empresas siguen operativas pese a las crisis que vivieron en los 90.

Rusia, siendo la república más grande de la Unión, sin duda disponía de una mayor cantidad de los recursos y, además, de una industria muy bien desarrollada con principales centros ubicados en los Urales, Siberia y el centro de la parte europea de la república socialista. La industria de la Rusia socialista abarcaba una enorme variedad de sectores.

Las fábricas principales de Rusia fueron: el Complejo Metalúrgico de la ciudad de Magnitogorsk, en los Urales, que hoy es la 30 empresa más grande que produce acero; el Complejo Metalúrgico de la ciudad de Novokuznetsk, en Siberia, que fue reorganizado en 2010; la fábrica de automóviles AZLK, también conocida como Moskvich, que cesó sus actividades después de declararse bancarrota. El proceso del cese de actividades fue concluido en 2010.

Sin embargo, otra empresa soviética AvtoVAZ logró superar los problemas y hoy es la empresa productora de automóviles rusos más grande del país. Fue la principal empresa de producción de automóviles del país comunista y hoy, bajo el nombre Lada, es el gigante automovilístico de la Federación de Rusia.

Cambios económicos en general

Según los datos disponibles, en términos de preservación del legado industrial soviético Bielorrusia es, sin duda, el líder entre los tres países firmantes del Tratado de Belavezha. Rusia también logró recuperar una parte significativa de la grandeza industrial soviética y solo el caso de Ucrania parece el más deplorable en comparación con otros dos. Pero hubo cambios no solo en la situación en diferentes sectores industriales, sino también en indicadores económicos generales.

Tras la disolución de la Unión Soviética las economías de la mayoría de las antiguas repúblicas cayeron en picado. Por ejemplo, según los datos del Banco Mundial, el PIB per cápita —PPA, en dólares, a precios internacionales actuales— de Ucrania en 1991 se cifraba en 6.902 dólares; en Bielorrusia, 5.341 dólares; en Rusia, 7.857 dólares.

Cinco años después, en 1996, el PIB per cápita —PPA, en dólares, a precios internacionales actuales— disminuyó drásticamente en los tres. Para aquel año este indicador tocó fondo al reducirse hasta 3.686 dólares en Ucrania; y hasta 5.613 dólares en Rusia; y hasta 4.047 dólares en Bielorrusia, si bien hubo años con indicadores un poco peores en los 90 en Rusia y Bielorrusia.

Para el día de hoy las economías de los tres países han mejorado sus posiciones si bien sí han pasado por breves períodos de reducción a lo largo de los últimos 29 años. El perdedor económico entre los tres es evidentemente Kiev. Hoy en día el PIB per cápita —PPA, en dólares, a precios internacionales actuales— de Ucrania se encuentra al nivel de 13.341 dólares. En Bielorrusia esta cifra actualmente alcanza 19.943 dólares, y en Rusia 29.181 dólares.

Según los datos del Banco Mundial, Ucrania se encuentra en la lista de PIB per cápita exactamente entre Perú y Paraguay.

Cuando el país comunista dejó de existir, los nexos económicos entre las diferentes exrrepúblicas quedaron en peligro. Hoy en día Rusia trata de restablecer el funcionamiento de los lazos entre las antiguas repúblicas que buscan una mayor cooperación económica con Rusia. Lamentablemente, Ucrania ya está fuera de estos procesos porque está orientada más a la economía europea.

El Estado ucraniano es el que más desperdició el legado que heredó de la Unión Soviética, si bien hasta el día de hoy aprovecha sus beneficios. En Rusia la situación también estuvo en un estado deplorable en los 90 y en los 00, pero para el día de hoy ha mejorado considerablemente, especialmente en comparación con otras exrrepúblicas de la Unión.

En lo que a la preservación del legado económico soviético se refiere, Bielorrusia es el líder, sin embargo, otro indicador importante, la deuda externa acumulada —en por ciento del ingreso nacional bruto (INB)— muestra que Ucrania y Bielorrusia se enfrentan a una difícil situación: para Kiev el porcentaje es de 78%, mientras que para Bielorrusia la cifra es de 66%. En Rusia la deuda es del 29% del INB.

Desde diferentes puntos de vista es evidente que la situación para Kiev no es buena, pero Ucrania goza de los mismos recursos que en los tiempos de la URSS por lo cual es posible que, si toma decisiones económicas bien planteadas, logre restaurar la antigua fama de uno de los gigantes económicos del continente europeo. Se prevé que Moscú y Minsk, de no ser por una fuerza mayor, continúen su crecimiento en diferentes sectores industriales.