Si tienes algún amigo al que le encante la tecnología o visitas asiduamente esta sección, ya habrás oído hablar de Telegram. Además, desde que WhatsApp actualizó sus términos y condiciones, con cambios en su política de privacidad que suponen la compartición de datos con Facebook (quién la adquirió en 2014) y que los usuarios han de aceptar para seguir usando el servicio, las alternativas como Telegram no hacen más que sumar usuarios.
Redacción
Si tienes algún amigo al que le encante la tecnología o visitas asiduamente esta sección, ya habrás oído hablar de Telegram. Además, desde que WhatsApp actualizó sus términos y condiciones, con cambios en su política de privacidad que suponen la compartición de datos con Facebook (quién la adquirió en 2014) y que los usuarios han de aceptar para seguir usando el servicio, las alternativas como Telegram no hacen más que sumar usuarios.
En concreto, la aplicación celebraba el otro día el hito de haber superado los 500 millones de usuarios activos. Entre ellos, 25 millones se habrían registrado en las últimas 72 horas. Este servicio de mensajería instantánea, desarrollado por los hermanos Nikolai y Pavel Durov, tenía la intención de ofrecer una alternativa a WhatsApp con el plus de ofrecer mensajes privados.
Estas ventajas sobre la aplicación de Facebook no han hecho más que aumentar con el paso de los años. Además, Telegram ha ido marcando la ruta con nuevas funciones que WhatsApp ha ido copiando como los stickers, los gif, los mensajes que se autodestruyen y el cifrado de extremo a extremo.
Si sigues pensando en cambiar de aplicación de mensajería incluso tras el comunicado que publicó WhatsApp en redes sociales, en el que comienza abordando directamente el rumor más polémico que, desde hace ya tiempo, viene propagándose sobre esta aplicación: "WhatsApp no puede ver tus mensajes privados o escuchar tus llamadas, tampoco Facebook", tenemos buenas noticias. No necesitas acostumbrarte a otra interfaz ni tienes que aprender a utilizar Telegram, ambas son muy parecidas en cuanto a funciones, diseño y forma de uso.
1. EDITAR MENSAJES
Cuántas veces te ha jugado una mala pasada el autocorrector en palabras como anual o vagando y te ha tocado dar explicaciones. Si el error es en un grupo de WhatsApp del trabajo o con el resto de padres del colegio, todo se complica. Es cierto que la aplicación permite borrar el mensaje, pero en su lugar dejará un "Eliminaste este mensaje", chivato y delator, como Poe pero en estos tiempos modernos.
Telegram permite editar el mensaje enviado, también tiene un pequeño chivato, debajo pondrá "Editado" pero de forma mucho más discreta y ahorrando el tener que escribir cualquier tipo de explicación.
2. BORRAR CUANDO QUIERAS
Comentábamos antes lo molesto que es que WhatsApp indique que has borrado un mensaje, además sólo te permite borrarlo durante un período de tiempo, después se quedará en el chat para siempre. Sin embargo, Telegram te permite borrar mensajes en cualquier momento (lo hemos probado con mensajes del año 2016), dándote la opción de borrar para ti o para todos los miembros del chat (sea con otra persona o un grupo) y sin dejar rastro. Es decir, sin mostrar que borraste uno o varios mensajes. La aplicación permite borrar de igual modo archivos, fotografías, vídeos o mensajes de audio.
3. BORRAR CONVERSACIÓN
Telegram cuenta con una opción dentro de cada conversación llamada Vaciar chat. Una función que les hubiera venido genial a Pimpinela porque literalmente es un 'Olvídame y pega la vuelta'. Por si le das en un arranque de mala leche, te da unos escasos 5 segundos para decidir si quieres olvidar para siempre que existió una conversación (o lo que sea) con esa persona o simplemente archivas el chat y pasas página.
4. CANALES
Telegram te permite crear un canal, cuyo funcionamiento es similar al de un blog. Puedes escribir y compartir contenido que las personas que se suscriban, podrán ver y compartir, aunque no escribir ni participar directamente, pero sí dejar comentarios en cada publicación que realices.
5. LÍMITE EN LOS GRUPOS
En WhastApp, un grupo puede tener hasta 256 participantes, en Telegram 200.000, una diferencia abismal, que si es un grupo familiar, con 200 sobra pero si son temáticos, de iniciativas vecinales, de antiguos alumnos de una Universidad o cosas multitudinarias similares, 200.000 se ajusta bastante más. Además, en el caso de los canales, Telegram permite un número limitado de suscriptores
6. CHATS SECRETOS
Como si fueras un agente doble de la CIA y la KGB, Telegram te permite la opción de crear chats secretos con funciones añadidas tan interesantes como mensajes que se autodestruyen en segundos, evitar que se hagan capturas de pantalla (o avisar de que se han hecho), impedir el reenvío de mensajes y todo con un cifrado de extremo a extremo.
7. NO DEPENDE DE LA SIM
Telegram no depende del teléfono móvil. Bien es cierto que a la hora de crear una cuenta, pide un número de teléfono, pero después puedes utilizar Telegram en distintos dispositivos y en el mismo smartphone sin depender de la SIM. Además, gracias a esta flexibilidad, te permite crear un apodo con el que podrán agregarte a contactos sin conocer tu número de teléfono.
8. GRUPOS POR GEOLOCALIZACIÓN
Como si fuera Tinder, Telegram permite encontrar usuarios y grupos públicos cercanos a ti. No para ligar (aunque cada uno decide que hace con las herramientas), sino para encontrar grupos de propuestas vecinales, voluntariado en el barrio y demás iniciativas cooperativas. Eso sí, por defecto, las cuentas no vienen visibles a otros usuarios por geolocalización a no ser que se modifique manualmente.
9. CONTROLA LOS REENVÍOS
Telegram te permite controlar qué personas pueden reenviar tus mensajes ¿Por qué? Cuando reenvías un mensaje de un usuario a otro, esta aplicación indica el autor del mensaje con un enlace a su contacto o cuenta. Una función que es posible anular, convirtiendo los reenvíos en anónimos en cuanto a su autoría.
10. COMPETENCIA A DISCORD
Haciendo competencia a aplicaciones como Discord, Telegram implementó los chats de voz. No se trata de enviar audios a un chat, esta función va más allá. Los chats de voz funcionan como una reunión telemática (sin vídeo), permitiendo que varias personas interactúen hablando, además con muy buena calidad de sonido.
11. VELOCIDAD AUDIOS
Vivimos en un mundo con prisas, está claro. Recientemente, Netflix añadía la opción de reproducir las series y las películas a más velocidad. Sorprendentemente hay muchos usuarios que demandaban esta opción, una tendencia que consiste en condensar el podcast o la serie en menos tiempo para dedicarle el resto a cualquier otra cosa.
Telegram tiene la misma opción para cuando reproducimos un audio. Es ideal para ese amigo podcaster que convierte nuestras conversaciones en un diario de abordo, aunque eso sí, la voz pasa de parecer humana a recordar aquellas aberraciones musicales de 'Los pitufos maquineros'. Un sacrificio necesario en pos del tiempo.
Fuente: El Mundo
Análisis: Tecnológicas norteamericanas, el espía que vive de la hemorragia consentida de tus datos
Marcos Sierra
Las tecnológicas norteamericanas se han convertido en el mayor espía consentido del mundo. Y los españoles no íbamos a ser menos. Somos muchos los que utilizamos el teléfono móvil para despertarnos. Ese es el primer dato que poseen de nosotros: la hora a la que pueden empezar a vampirizar datos. A partir de ahí todo se convierte en una hemorragia de información.
Los llamados GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple, y también Microsoft) abosrben todo dato que pueda ser susceptible de convertirse en un ingreso. Después de despertarnos, preparamos el desayuno. Hasta en eso andan metidos. Hace tres días mi amigo Manu Arias me mandaba sorprendido una publicidad que recibía de sitios en los que disfrutar de un 'brunch'. Segundos antes le había propuesto a su señora este plan. El teléfono -y su micrófono- estaban cerca. Múltiples aplicaciones de las que instalamos en Android o iOS no funcionan si no permitimos el acceso al micrófono del equipo. Poco más hay que añadir.
Mientras damos cuenta del desayuno consultamos las noticias. Una mina de oro para nuestros teléfonos. Google muestra publicidad relacionada con aquello en lo que hacemos clic. Si pasamos por nuestro perfil de Facebook, más de lo mismo. Hay usuarios, incluso, que reciben consejos de gorras cuando suben selfies con este complemento en su cabeza, o de clínicas en las que implantarse cabello cuando se la quitan y desnudan su calvicie. No solo eso. Las ofertas se ajustan al bolsillo. Instagram sabe cuánto nos podemos gastar. ¿Cómo? Cada vez que se sube una foto personal, puede determinar el valor de la ropa. También el precio medio del restaurante en el que se fotografía ese primer plato tan minuciosamente presentado. Ese batido de información es clave para desentrañar el poder adquisitivo.
Este espionaje no cesa ni cuando trabajamos. Al arrancar el ordenador abrimos una ventana -qué paradoja- para que Windows, y por ende Microsoft, sepan más de nosotros. Cortana, su asistente virtual, puede escuchar nuestra voz, nuestras conversaciones con un compañero de trabajo, con un proveedor u otra empresa. No hay que olvidar que son sistemas capaces de reconocer exactamente qué decimos, punto por punto y en tiempo real: Alexa, Google Home, Siri... Los GAFA también tienen tecnología para monitorizar la manera en que pulsamos el teclado. Esto determina quién está exactamente al otro lado del mismo -en caso de ordenadores usados por varias personas-, su estado de estrés o cansancio y un sinfín más de datos más allá del contenido literal escrito en el tecleado. Si trabajas en sistemas Apple, que no en Windows, sufrirás más o menos lo mismo.
Es una hemorragia consentida. Todas las tecnológicas permiten seleccionar los datos que se desean compartir o el hardware que pueden controlar, pero es una tarea tediosa para el usuario. Además, muchas funciones que dan sentido a ordenadores y móviles no funcionarían. El cacharro pierde su razón de ser. Es como tener un coche con el volante bloqueado. Siempre lo tendremos parado. A esto hay que añadir que, en general, no vemos peligro en compartir nuestros datos. Sin embargo, no debemos olvidar que, por poder, los gigantes tecnológicos pueden saber hasta el ritmo de nuestros ronquidos o la cantidad -e intensidad- de las relaciones sexuales que mantenemos en función del nivel de jadeos. Si te preocupa, apaga tu teléfono antes de dejarlo en la mesilla. Aunque eso tampoco garantiza nada. Incluso apagado puede transmitir datos.
Fuente: Vozpopuli
Análisis: El campo de concentración digital toma forma en EE. UU.
Victoria Nikiforova
La plataforma estadounidense de Internet Airbnb ha realizado un movimiento inesperado. Un popular servicio de alquiler canceló repentinamente todas las reservas en Washington DC alrededor del 20 de enero. La empresa prometió compensar los costos tanto a los inquilinos como a los propietarios, es decir, jugó en contra de sus propios intereses comerciales, bueno, como se entendía en el capitalismo clásico.
El motivo de esta decisión fue anunciado por el liderazgo del gigante de Internet en un comunicado de prensa. Resulta que existe el temor de que los trumpistas del interior vengan a Washington en la víspera de la toma de posesión de Joe Biden y comiencen a enfurecerse. Los propietarios de Airbnb son ávidos partidarios del Partido Demócrata y los valores liberales. Por lo tanto, decidieron dejar a los propietarios de bienes raíces de la capital sin inquilinos y a los turistas sin vivienda.
En mayo de 2021, las personas más ricas del mundo planean reunirse en Singapur para el tradicional Foro Económico Mundial y hacer feliz a la humanidad con una especie de "gran reinicio". Debe cambiar radicalmente la relación entre las corporaciones más grandes y la población mundial. El esquema concreto de esta reforma fue vago. La iniciativa de Airbnb lo ha aclarado mucho.
En general, estamos hablando del hecho de que varias de las corporaciones transnacionales más grandes - medios, TI, farmacéuticas, bancos - entraron en una clásica conspiración de cárteles. Estos monopolios planean hacer lo que quieran con la gente.
¿Es rentable para el propietario de una tienda en línea de Amazon que la población de los países más ricos del mundo se siente en casa y pida todo desde su sitio web? Genial, la población está confinada en interminables encierros.
Curiosamente, en aquellos países donde los consumidores no tienen dinero, nadie realmente los pone bajo llave. A nadie le interesa cómo es el bloqueo en África. Pero el sector más jugoso del mercado de consumo, la población de las capitales europeas y las principales ciudades estadounidenses, está sentado en casa. Jeff Bezos aumenta las ganancias mientras arruina a sus competidores, destruyendo millones de negocios minoristas.
¿Pfizer ha lanzado una vacuna de ARN e imponiendo sus compras a granel a los gobiernos de países soberanos, a pesar de que ese remedio se usaba anteriormente solo en medicina veterinaria? Los gobiernos saludan sin quejarse y pagan miles de millones, a pesar de que la gente muere sospechosamente después de tales vacunas.
La aerolínea más grande de Estados Unidos, Delta, acaba de poner en la lista negra a casi novecientos pasajeros por sus opiniones trumpistas. En noviembre, la misma empresa negó sus servicios de por vida a un pasajero que gritaba consignas en apoyo de Trump.
No es necesario hablar del caos de los gigantes digitales. Hoy en día, las principales redes sociales del mundo son el patio de la prisión natural, tan bien representado en el cuadro de Van Gogh. Caminar en círculo en una dirección estrictamente especificada, un paso a la izquierda, un paso a la derecha se castiga con una prohibición de vida inmediata.
De hecho, la aparición de gigantescos monopolios es un rasgo clásico de cualquier gran crisis del capitalismo. Lenin escribió sobre esto de manera fascinante. Una característica distintiva de la crisis actual es que los monopolios modernos son, de hecho, "reyes desnudos".
En 1907, la estadounidense General Electric y la alemana AEG dividieron literalmente el mercado mundial. Hubo una conspiración de cártel, pues ambas corporaciones produccían la última tecnología. Construyeron fábricas, dieron trabajo a cientos de miles de personas, hicieron avanzar la tecnología e hicieron lo que era esencialmente útil.
Hoy, las corporaciones más poderosas producen exclusivamente fuflomicina. Los bancos prestan dólares a los clientes, pero ya se han impreso tantos que apenas valen el papel con el que están hechos. Los gigantes farmacéuticos producen medicamentos y vacunas de dudosa calidad. Los medios de comunicación han perdido desde hace mucho tiempo el contacto con la realidad y están impulsando una feroz propaganda. Las redes sociales publican fotos de gatos.
Todo esto no tiene nada que ver con el capitalismo clásico. Aquí Lenin ha quedado desactualizado desde hace mucho tiempo. Los superricos propietarios de monopolios gigantes a menudo no tienen activos reales.
Toma la misma plataforma de Airbnb. Este es, de hecho, un gran tablero de anuncios, donde los propietarios de apartamentos de todo el mundo publican fotos de sus casas y los visitantes del sitio alquilan sus casas. Los propietarios del sitio no poseen un solo metro cuadrado. Sin embargo, regularmente obligan a los propietarios a firmar algunas declaraciones idiotas para evitar la opresión de mujeres, gays y negros. Bueno, regularmente se interesan por cada transacción.
Es decir, toda la historia parece como si un corredor de bienes raíces común de repente prohibiera al dueño de la casa hacer con él lo que él, el dueño, quiere. Y al mismo tiempo prohíbe esto y un posible inquilino. La omnipotencia de los intermediarios: así es como nos llega la próxima crisis global del capitalismo. Este sistema nos será vendido en el Foro Económico Mundial como "capitalismo de partes interesadas".
La misma historia con Facebook. En 2019, los analistas escribieron que las acciones de la compañía estaban significativamente sobrevaloradas y podrían convertirse en un desencadenante de una caída del mercado de valores. La plataforma de Internet, toda la riqueza de la cual está en información sobre sus usuarios, valía entonces $ 505 mil millones. Hoy vale 730 mil millones, seis veces más que la de Boeing.
Generalmente se acepta que este desequilibrio es el éxito de genios innovadores. Sin embargo, en realidad, esto es solo una búsqueda desesperada de inversores donde invertir su dinero depreciado. Un bulbo de tulipán en Holanda también costó alguna vez más que una casa. Terminó mal, como siempre, las "pirámides" financieras terminan mal.
Esta incertidumbre sobre el futuro explica todas las peculiaridades de los monopolistas de hoy. Pierden dinero fácilmente, tanto adquirido como vivido. En una decisión de prohibir a Trump, la empresa de Zuckerberg perdió el 5% de su valor. No parece importarles en absoluto las ganancias. Uber , Snapchat, Tesla registran pérdidas de año en año. Lo único que les interesa es el control más severo de sus consumidores, simplemente porque no tienen nada más.
Si ocurre una crisis realmente grave, toda esta riqueza exagerada puede desaparecer como el carruaje de Cenicienta. El sector real sobrevivirá porque produce cosas reales y toda la economía innovadora será humo. Probablemente, esta conciencia del inminente colapso provocó la amargura con la que los dueños de los monopolios están tratando de destruir el sector real.
En los libros de Klaus Schwab, el jefe del WEF y principal ideólogo del Gran Reinicio, la guerra se declara en texto plano. Los gigantes digitales tienen, en palabras de Schwab, "efectos disruptivos" en los negocios, el mercado laboral y la vida cotidiana. "Disruptivo" es, simplemente, destructivo.
Este fue el caso hace cien años. Los monopolios siempre han destruido las tiendas privadas y han destruido sin piedad a los competidores, condenando a millones de personas a la pobreza. Sin embargo, incluso entonces, se desarrollaron mecanismos para combatirlos. Estados Unidos , por ejemplo, ha sido pionero en la legislación antimonopolio.
Hoy, todos los países civilizados tienen leyes similares. Durante mucho tiempo pareció que se temía que se utilizaran, aunque sólo fuera para frenar el libre desarrollo del capitalismo y dejar que el mercado se estabilizara.
Una vez en esta zona gris y sin ley, el capitalismo se ha degenerado, creando monstruos como los modernos monopolios globales. Un gobierno nacional fuerte y soberano, incluso hoy, es capaz de controlar estas corporaciones. De hecho, los países que mantengan dicho gobierno podrán ganar ante cualquier crisis global.