La Casa Blanca pide a los migrantes que no lleguen a las fronteras de EE.UU. y esperen hasta que la Administración de Biden tome la medida oportuna al respecto.
“La situación en la frontera no ha cambiado. Ustedes [los migrantes] se ponen en peligro a ustedes mismos, a su familia y a sus acompañantes. Ahora no es el momento de llegar a la frontera de EE.UU.”, avisó el viernes la asistente especial de la Casa Blanca y coordinadora de la frontera suroccidental del país norteamericano, Roberta S. Jacobson.
En un encuentro virtual celebrado en el Centro de Medios de las Américas del Departamento de Estado de EE.UU. en Miami, en el estado de Florida (sureste), Jacobson aseveró que la situación de los migrantes no cambiará de “la noche a la mañana”.
La funcionaria señaló, además, que no se van a flexibilizar las medidas en contra de la migración irregular y que el nuevo Gobierno estadounidense, presidido por Joe Biden, necesita tiempo para hacer frente a la complejidad de la situación.
En este sentido, Jacobson recordó que las reformas migratorias actualmente benefician tan solo a los solicitantes de asilo que hayan ingresado a EE.UU. antes de 2021.
De igual modo, recordó que el nuevo inquilino de la Casa Blanca no tiene planes, de momento, de transferir a personas en EE.UU. bajo los Acuerdos de Cooperación de Asilo (ACA), que fueron rubricados por Washington y El Salvador, Guatemala y Honduras durante la Administración del expresidente estadounidense Donald Trump.
El Gobierno de Trump firmó en 2019 convenios migratorios, conocidos como los llamados acuerdos de “tercer país seguro”, con los tres países mencionados, como parte de su política para frenar la llegada de indocumentados a la frontera sur de EE.UU.
Conforme a los ACA, “algunos migrantes que pidan asilo o algún tipo de protección humanitaria similar en la frontera de EE.UU. van a ser transferidos hacia El Salvador, Honduras o Guatemala”.
Varias organizaciones promigrantes han condenado estos acuerdos, denunciando que amenazan con hacer más difícil la vida de los migrantes que buscan asilo en EE.UU. enviándolos a estos tres países, plagados de una violencia endémica, inestabilidad y sistemas de asilo mal equipados.
Esto mientras que solo en diciembre pasado llegaron a las fronteras de EE.UU. numerosas caravanas de miles hondureños a fin de entrar en el país norteamericano en busca de una vida mejor.
La extrema pobreza, la violencia, el desempleo y la corrupción en medio de la lucha contra la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, son las razones que alegan los migrantes para abandonar sus respectivas patrias y buscar el sueño americano.
El conflicto de intereses no desaparecerá: por qué Biden decepcionó a Alemania tan rápidamente
El lunes pasado, la canciller alemana, Angela Merkel, felicitó a Joe Biden por su toma de posesión, demostrando una vez más la voluntad de Berlín de cooperar con la nueva administración estadounidense. Pero no se debe contar con la normalización de las relaciones entre los países.
La crisis transatlántica alcanzó su punto máximo durante la presidencia de Donald Trump, quien presionó abiertamente a la Unión Europea. En este sentido, los líderes europeos esperaban que la rotación en la Casa Blanca rectificaría al menos ligeramente la situación. Sin embargo, Tony Blinken, protegido de Biden como jefe del Departamento de Estado de Estados Unidos, muestra que la confrontación continuará, escribe el periódico alemán Frankfurter Allgemeine.
Blinken ya ha anunciado su curso de política exterior, en el que hay un evidente conflicto de intereses con Alemania. En primer lugar, el secretario de Estado calificó la decisión correcta de Donald Trump de obligar a los aliados a destinar más dinero a la militarización. Sin embargo, esta posición no debería sorprender, escribe el periódico. El caso es que la decisión sobre el gasto militar por valor del 2% del PIB se tomó en el 2014, cuando los demócratas aún estaban en el poder en Estados Unidos.
El segundo escollo es el gasoducto “Nord Stream 2”. En una audiencia en el Senado, Blinken calificó el proyecto como una «mala idea», al tiempo que dijo que la administración de Biden haría todo lo posible para evitar su finalización.
La cooperación con China también provocará divisiones entre Berlín y Washington. Estados Unidos no está satisfecho con el rápido crecimiento de la economía china, por lo que ha declarado a la República Popular de China como un enemigo. Como quedó claro a partir de las palabras de Blinken, la administración Biden tampoco considera extravagante este punto de la política exterior destructiva de Trump. Solo Alemania no está particularmente preocupada por el fortalecimiento de China. Además, Berlín ve esto como una oportunidad para una interacción beneficiosa. Bajo la influencia de Alemania, la Unión Europea incluso concluyó un acuerdo de inversión con China.
La publicación cree que tal alineación en la arena internacional podría empujar a Europa a una alianza con China contra Estados Unidos, u obligar a la UE a declarar su neutralidad. Es cierto que Berlín, que ha perdido hace mucho tiempo su brújula estratégica, apenas piensa en tales cuestiones, escribe Frankfurter Allgemeine.