Seguridad

Bloomberg nombró al “Sputnik V” como uno de los mayores avances científicos desde la URSS. Primeros resultados de la vacunación en Israel

Elespiadigital | Domingo 07 de febrero de 2021

Según el medio, los resultados de la tercera fase del ensayo clínico del “Sputnik V”, publicado por The Lancet, mostraron que la vacuna rusa no es inferior a sus homólogas estadounidenses y europeas y es mucho más eficaz que los medicamentos fabricados en China. Como señaló Bloomberg, después de la publicación, muchos países «se alinearon» como clientes potenciales de la vacuna, al menos 19 estados ya aprobaron el uso de «“Sputnik V”», incluido Hungría, miembro de la UE, y Brasil e India están a un paso de esta.

Redacción

 



 

Según el medio, los resultados de la tercera fase del ensayo clínico del “Sputnik V”, publicado por The Lancet, mostraron que la vacuna rusa no es inferior a sus homólogas estadounidenses y europeas y es mucho más eficaz que los medicamentos fabricados en China. Como señaló Bloomberg, después de la publicación, muchos países «se alinearon» como clientes potenciales de la vacuna, al menos 19 estados ya aprobaron el uso de «“Sputnik V”», incluido Hungría, miembro de la UE, y Brasil e India están a un paso de esta.

Según Oksana Antonenko, directora de la consultora Control Risks, citada por la agencia, el éxito del medicamento ruso en la lucha contra el coronavirus podría incrementar la influencia geopolítica de Moscú, en particular en Latinoamérica.

Los reguladores europeos también están comenzando a considerar una solicitud de permiso al “Sputnik V” luego de una promesa de Alemania de ayudar a acelerar el proceso. El editor en jefe de The Lancet, Richard Horton, dijo a la agencia que el proceso puede demorar varios meses debido a la necesidad de brindar información detallada sobre el medicamento.

«Realmente creo que esta vacuna rusa se distribuirá ampliamente, pero no sucederá rápidamente», dijo.

Anteriormente, la revista médica The Lancet publicó los resultados de la tercera fase del estudio clínico del “Sputnik V», según el cual la efectividad de la vacuna es del 91,6%, entre los voluntarios mayores de 60 años es de 91,8%. Se encontraron anticuerpos contra el coronavirus después de la vacunación con «Sputnik V» en el 98% de los voluntarios.

Rusia donará al Líbano 200.000 dosis de la vacuna Sputnik V 

Rusia donará a Líbano 200.000 dosis de la vacuna Sputnik V para tratamiento contra el SARS-CoV-2, anunció el viernes Abdul Rahman Bizri, jefe del comité de emergencia del coronavirus en este país árabe.

‘Hoy aprobamos la vacuna y, como resultado, la embajada rusa confirmó que entregará 200 mil dosis y habrá un acuerdo para importar más’, dijo Bizri.

Líbano también espera recibir a mediados de mes un primer lote de unas 30.000 dosis de la vacuna estadounidense-alemana Pfizer/BioNTech, que aplicarán a personal médico de primera línea, personas con padecimientos y mayores de 65 años de edad.

Bizri informó que el Ejército consiguió la vacuna china Sinopharm, que comenzó a emplearse en Emiratos Árabes Unidos y Bahrein. Ese antídoto tiene un nivel de eficacia de 86 por ciento contra la Covid-19, según los ensayos finales realizados en Dubai.

Experto del equipo de la OMS en Wuhan opina que varias teorías sobre los orígenes del coronavirus "son irracionales"

El equipo de expertos liderado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que fue enviado a China para investigar los orígenes del coronavirus afirma que tuvo discusiones "muy francas" con científicos chinos sobre el origen de la pandemia, incluidas las teorías de que el virus se filtró de un laboratorio, comentó el jefe del equipo en Wuhan a la AFP.

Peter Ben Embarek no identificó teorías específicas, pero describió algunas de ellas como irracionales e insistió en que los investigadores no perderían el tiempo persiguiendo estas suposiciones.

El miércoles el equipo realizó una visita importante al Instituto de Virología de Wuhan debido a la controvertida teoría de que el covid-19 surgió accidentalmente como resultado de una fuga de laboratorio. Los científicos de este centro realizan investigaciones sobre algunas de las enfermedades más peligrosas del mundo, incluidas las cepas de coronavirus de murciélago similares al covid-19.

El experto afirmó que las discusiones en el laboratorio fueron útiles para comprender la posición del personal "con respecto a muchas de estas declaraciones y afirmaciones que todos han visto y leído en las noticias". Asimismo, descartó algunas de las teorías y calificó gran parte de las especulaciones como "excelentes argumentos para buenas películas y series para los próximos años".

Además, Ben Embarek subrayó que los investigadores de la OMS "seguirán la ciencia y seguirán los hechos" para llegar a sus conclusiones definitivas. "Si comenzamos a seguir y perseguir fantasmas aquí y allá, nunca llegaremos a ninguna parte", señaló.

"Así que es un paso importante que también pudimos entender de dónde vienen estas historias. Y somos capaces de explicar, de una manera racional, por qué algunas de ellas son totalmente irracionales, por qué algunas de ellas podrían tener sentido y por qué algunas de ellas pueden ser explicadas o no", destacó.

Científicos rusos hallan anticuerpos contra el covid-19 mucho más fuertes que los usados para tratar a Trump

Un equipo de científicos rusos ha descubierto anticuerpos que neutralizan el virus SARS-CoV-2, causante del covid-19, de una forma mucho más intensa que los utilizados para tratar al expresidente de EE.UU., Donald Trump, según lo anunció este viernes el director de la Academia de Ciencias de Rusia, Alexánder Serguéev.

Una de las vías en el desarrollo de fármacos contra el covid-19 ha sido la búsqueda de los así llamados anticuerpos neutralizantes, unas moléculas producidas por el sistema inmunológico como respuesta a la invasión de un virus. En base a esos anticuerpos es posible desarrollar una especie de "cócteles" medicinales, explicó Serguéev.

"En el Instituto de Biología Molecular y Celular de Siberia, filial de la Academia de Ciencias de Rusia, se ha obtenido toda una gama de estos anticuerpos. De ellos, se han identificado tres que tienen una constante de acoplamiento [con partículas virales] mayor que los valores correspondientes de los dos anticuerpos presentes en los medicamentos estadounidenses registrados por la farmacéutica Regeneron", aclaró.

El potencial de los anticuerpos rusos

El director de la Academia de Ciencias destacó que los anticuerpos encontrados por los científicos siberianos "tienen un gran potencial para en su base producir fármacos" contra el covid-19.

Donald Trump dio positivo por coronavirus el pasado mes de octubre, y fue tratado en el hospital, entre otras cosas, con un medicamento de Regeneron Pharmaceuticals compuesto por dos anticuerpos monoclonales, copias fabricadas de anticuerpos. Segun CBS News, el costo de un tratamiento con ese medicamento es de alrededor de 1.500 dólares.

El efecto de las vacunas empieza a notarse en Israel

 

Kiko Llaneras

Israel es el país del mundo donde la vacunación va más deprisa. El 23% de la población está vacunada; hace dos semanas que lo está el 50% de los mayores de 60 años y el 39% de la población general ha recibido al menos una dosis. Pero este proceso ha ocurrido mientras el país se ponía bajo confinamiento estricto, para cortar su tercera ola, y eso ha hecho más difícil observar los efectos de una y otra cosa por separado.

Sin embargo, empezamos a tener pruebas bastante firmes de que las vacunas funcionan y están reduciendo deprisa los casos más graves de covid-19.

La mejor ilustración, este gráfico de Eran Segal, científico del Weizmann Institute, que me ha cedido los datos. Muestra el ritmo de las hospitalizaciones para dos grupos: menores y mayores de 60 años. ¿La clave? Los ingresos bajan más deprisa para los mayores, que han sido los primeros en vacunarse.

Aunque es un estudio preliminar, Segal ha comprobado que esto no pasó durante el anterior confinamiento, lo que apunta a las vacunas como causa. También ha observado que el número de ingresos cae más deprisa en las ciudades con más personas vacunadas, algo que sugiere lo mismo.

Parece haber consenso. Gabi Barbash, experto en salud pública también del Weizmann, explicaba en France 24: “Sabemos que las vacunas están haciendo decrecer la incidencia de la enfermedad grave”. Para el virólogo Florian Krammer, como dice en Nature, "son signos tempranos y esperanzadores de que la vacuna está funcionando en la población".

Los resultados en Israel vienen a corroborar lo que ya sabíamos por los ensayos clínicos: que las vacunas evitan que las personas enfermen. En esas pruebas han demostrado unos niveles de eficacia que son espectaculares. Es algo que, creo, no hemos subrayado suficiente:

  • Tres vacunas reducen los casos sintomáticos a la décima parte: las de Moderna (95%), Pfizer (94%) y Sputnik (92%). La inyección de AstraZeneca tiene una eficacia del 76% y la de Johnson & Johnson del 66%. Ese dato parece peor, pero es bastante bueno.
  • Además, el ensayo de Johnson & Johnson demuestra otra cosa: la vacuna evita el 85% de los casos graves de covid.
  • Las vacunas protegen de enfermar de gravedad (al menos contra las cepas que circulan). En los ensayos de Modern?, Pfizer y Novavax, con decenas de miles de personas, hubo 40 casos graves en el grupo placebo, pero solo uno entre los vacunados.

Otra buena noticia es que las vacunas probablemente reducen la transmisión del virus, lo que contribuirá a frenar los contagios.

Sobre esto no hay datos definitivos, pero sí indicios. En Israel, como se explicaba en Nature, un análisis preliminar a 200.000 personas vacunadas, en comparación con un grupo similar sin vacunar, ha observado que la probabilidad de dar positivo en un test se reducía en un 33% con la primera dosis. Además, esta semana otro estudio con la vacuna de AstraZeneca sugería que la transmisión se reduce en un 67% tras la primera dosis.

Hace ya semanas que el epidemiólogo Marc Lipstich, de Harvard, escribió diciendo que esto era lo que esperaba que ocurriese: “Es muy probable que las vacunas existentes, muy eficaces contra las infecciones sintomáticas, también contribuyan a reducir la transmisión”. Su expectativa era que la redujesen en un 50% o 70%, lo que parece preciso.

Este último dato es una buena noticia, pero solo a medias. Las vacunas ofrecerían una "protección parcial contra infectarte y transmitir el virus". La palabra clave es "parcial". Lipstich explicaba que, con ese 50%-70% de protección, lo más probable es que la vacunación no baste, por sí sola, para prevenir la transmisión sostenida de la enfermedad. Es decir, que estaríamos protegidos de enfermar —que será algo fantástico— y el virus se expandiría más despacio, pero la inmunidad de rebaño que conseguiríamos no sería suficiente para suprimirlo.

Esa y otras incógnitas hacen imposible predecir cómo acabará esta crisis. No sabemos si el virus desaparecerá o si alcanzaremos algún equilibrio endémico, por ejemplo. Son preguntas para los próximos meses. Mientras tanto, haremos bien en celebrar este nuevo éxito: ya hay países donde las vacunas están salvando de enfermar a miles de personas vulnerables.

El reparto actual de vacunas es una ruina y prolongará la pandemia varios años

Durante los primeros días de enero, la página 'Our World in Data' contabilizaba solo 55 vacunados contra el coronavirus en África. En concreto, estas primeras 55 dosis de la vacuna rusa Sputnik V fueron a parar a medio centenar de funcionarios del Gobierno de Guinea quienes, a finales de diciembre, posaban felices delante de las cámaras para celebrar ante sus ciudadanos el acuerdo con Moscú. “Somos los 'guinea pigs' (conejillos de indias)”, remató uno de ellos de forma irónica.

Para el 13 de enero, el continente africano sumaba apenas 2.000 inyectados y América Latina se acercaba a las 200.000, muy lejos de los 8,5 millones en Europa, 10,8 millones de América del Norte y casi 14 millones en Asia. A día de hoy, la divergencia en la curva de vacunación entre regiones sigue creciente. Un pequeño grupo de países ricos que apenas forman tan solo el 16% de la población se han asegurado el 60% de la oferta de vacunas global, según el Instituto de Salud Global de la Universidad de Duke. Y la perspectiva para los próximos meses no es mucho mejor. “Algunos países han comprado hasta cuatro veces las necesidades de su población para acumular vacunas”, se quejaba el otro día el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, instando a los países más ricos a dejar de acopiar dosis de forma innecesaria.

El hartazgo ciudadano en los países avanzados, avivado por la crisis sanitaria y la debacle económica, está despertando el llamado "nacionalismo de vacunas". Los Gobiernos, tras un año de confinamiento y restricciones, sienten la presión de sus votantes por agilizar el proceso, comprar dosis al precio que haga falta y acaparar todas las necesarias por si acaso, sobre todo en un momento en el que el mínimo traspié político puede acabar por dinamitar su mermada popularidad. ¿Resultado? Los países en desarrollo tendrán aún más difícil poder hacerse con suficientes dosis para vacunar a su población. Y esto, a su vez, tendrá un efecto dominó, sanitario y económico.

Según un reciente estudio de The Intelligence Economist Unit (EIU), muchos países no podrán vacunar a la mayoría de su población hasta 2023, lo que frenará su crecimiento y lastrará la recuperación económica global. Y aún más preocupante, esas regiones podrían incubar nuevas variantes del covid ante las que nuestras flamantes vacunas y tratamientos sean ineficaces.

Las vacunas, el nuevo papel higiénico

“La mayoría de los países desarrollados han preordenado muchas más vacunas de las que necesitaban cuando no estaba muy claro cuáles iban a funcionar. Canadá es un caso de estudio, con cinco vacunas pedidas por cada ciudadano”, explica a este diario Agathe Demarais, directora del programa de predicción global en 'The Economist'. “Además, un gran número de países ricos ya están valorando opciones para 2022 en el caso de que se necesiten refuerzos de vacunas o las campañas de vacunación contra el coronavirus se conviertan en algo anual, como es el caso de la gripe”.

En los últimos meses, el dilema entre vacunar antes en los países desarrollados que en los países pobres se ha abierto paso en el debate global. El propio líder de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, reconoció que era un “catastrófico fracaso moral” que jóvenes y adultos sanos en países ricos fueran a ser vacunados antes que sanitarios o personas más mayores en países pobres. Otro signo negativo de la poca atención a la vacunación en los países con menos recursos era que, hasta este miércoles, COVAX —una iniciativa liderada por la OMS, Naciones Unidas y la Alianza para las Vacunas (GAVI) para garantizar el acceso a los países en desarrollo— ni siquiera tenía una página en inglés en Wikipedia.

Más allá del terreno de la moral, hay dos motivos que desaconsejan perseguir cualquier política de acaparamiento de vacunas. Porque, por muy comprensibles que sean a nivel nacional, a largo plazo acabarán perjudicando a los propios países ricos a nivel sanitario y económico.

“Pronto se verá que el nacionalismo de las vacunas, sobre todo entre los países más ricos, es un error si queremos acabar con la pandemia", explica Rebecca Weintraub, directora del 'Global Health Delivery Project' de la Universidad de Harvard, a El Confidencial. “Si grandes grupos de población continúan sin vacunarse el virus seguirá pululando por todos lados. Un reciente estudio demostró que, si los países ricos monopolizaran las vacunas contra el covid, causaría el doble de muertes que si lo distribuyeras de forma equitativa. La distribución igualitaria de la vacuna nos protege a todos de la transmisión y salva vidas”.

Weintraub hace referencia a una investigación de un laboratorio de la Universidad de Boston, que replicó dos posibles escenarios contrafactuales de qué habría ocurrido de haber tenido una vacuna disponible en marzo de 2020. En el primero, las primeras 2.000 millones de dosis son acaparadas por países ricos mientras que las 1.000 restantes se distribuyen de forma equitativa entre todos. En el segundo escenario, las 3.000 millones se distribuyen de forma proporcional entre todos los países. ¿Resultado? En el primero el mundo se habría ahorrado un 33% de muertes a partir de septiembre. En el escenario “cooperativo” más de un 60%.

Pero el hecho de que los países emergentes no puedan vacunar a gran parte de la población hasta 2023, subraya Demarais, también podría tener otras consecuencias negativas. Aunque estas regiones menos desarrolladas tienen una población mucho más joven y resistente al SARS-CoV-2 que los países occidentales —más de la mitad de los africanos vivos hoy nacieron en este siglo—, esta situación podría provocar "el desarrollo de nuevas variantes de coronavirus” en países emergentes, como ya hemos visto en Reino Unido o Sudáfrica, que tarde o temprano también se podrían expandir. “Si surge una variante resistente a las vacunas estaríamos, de nuevo, en la casilla de salida”.

La economía global, amenazada

La segunda consecuencia negativa de esta suerte de "nacionalismo de vacunas" —o, más bien, vacunas para los países ricos primero— vendría derivada de la prolongación de la pandemia en los países en desarrollo. Por mucho que EEUU, China o Reino Unido tengan la vacuna y su economía mejore gracias al desconfinamiento, seguirían en peor situación que hace un par de años por la baja demanda extranjera del resto de naciones, aún tratando de derrotar al virus.

Esa es la tesis del Instituto Rand Europe, que ha cifrado el desigual reparto de vacunas de covid en una pérdida para la economía global de hasta 1,2 billones de dólares. “Si los países pobres no tienen acceso a las vacunas, el mundo todavía perdería 153.000 millones de dólares”, escriben los autores del informe, señalando que esa cantidad alcanzaría los 40.000 millones para la UE y 16.000 para EEUU. “Todos los países se beneficiarían económicamente si los países más pobres tuvieran un acceso igualitario para cualquier vacuna desarrollada contra el covid. Los países más ricos conseguirían alrededor de 4,8 dólares por cada dólar gastado a la hora de proveer de vacunas”.

Para Weintraub, sin embargo, aún hay esperanza para la colaboración internacional. A finales de 2020, casi 190 países se unieron para participar en COVAX con el objetivo de distribuir de forma equitativa 2.000 millones dosis. Es decir, inyectar la vacuna en el 20% de la población de las 100 naciones más pobres. Para ello necesitarán ampliar su financiación, algo en lo que, de momento, no han tenido mucho éxito.

“Si contribuyes a COVAX y permites 2.000 millones de dosis, tan solo necesitas 27.000 millones de dólares más”, explicaban en una reciente entrevista con New Yorker los economistas Selva Demiralp y Muhammed A. Yildirim, autores del estudio 'The Economic Case for Global Vaccinations: An Epidemiological Model with International Production Networks'. “Pero, si permites que el resto del mundo sufra y que la pandemia destruya sus economías, los países desarrollados van a perder alrededor de dos billones de dólares. Cuando comparas 27.000 millones de dólares con dos billones, la decisión es trivial para un economista: debes invertir en la iniciativa del COVAX y evitar pagar más”.