Política

Navalni a prisión: "La televisión pública española da mucha vergüenza"

Elespiadigital | Domingo 07 de febrero de 2021

El mantra se repite: los líderes occidentales, con la artillería extra que además les proporcionan sus medios de comunicación estatales y privados, exigen a Rusia la liberación del bloguero Alexéi Navalni invocando cuestiones políticas y el derecho a la libertad de expresión, cuando la condena y encarcelamiento es producto de acciones delictivas.

Javier Benítez

 



 

Javier Benítez

El mantra se repite: los líderes occidentales, con la artillería extra que además les proporcionan sus medios de comunicación estatales y privados, exigen a Rusia la liberación del bloguero Alexéi Navalni invocando cuestiones políticas y el derecho a la libertad de expresión, cuando la condena y encarcelamiento es producto de acciones delictivas.

El bloguero y la justicia

Tocar el piano: en lunfardo –argot– del Río de la Plata significa 'entintar los dedos para que la Policía tome las impresiones dactilares e imprimirlas en la ficha respectiva del delincuente para registrarlas'. Es decir, apoyar los cinco dedos en la plantilla de impresión de las huellas, simula la postura de las manos sobre el teclado de un piano, y de ahí el tono poéticamente humorístico de describir la situación.

Y Navalni sabe de sobra esto de 'tocar el piano', tras encadenar una serie de delitos, y los más recientes de su cosecha han sido los de violar la libertad condicional. Y así como Navalni ha mostrado esa 'pericia musical', los líderes y medios de Occidente no han querido ser menos y también quisieron demostrar esas habilidades, en una suerte de canon con unas partituras escritas en Berlín, revisadas por París, y bajo la batuta de Washington.

En una formación coral desafinada, los líderes piaron en Twitter y los medios del main stream transcribieron y emitieron el ostinato: por eso las 'notas musicales' son recurrentes. Entre otros pregoneros, destacaron el presidente de Francia, Emmanel Macron, los primeros ministros de Reino Unido y Austria, Boris Johnson y Sebastian Kurz respectivamente, la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula Von der Leyen, y el jefe de la diplomacia europea, el español Josep Borrell.

El ostinato versó en la "condena a la sentencia" al convicto, su "liberación inmediata y sin condiciones", "el respeto a los derechos humanos", "el respeto a los compromisos internacionales [¿?]", o "el fin de la violencia contra los manifestantes".

Al respecto, el analista internacional Carlos Martínez sentencia que los líderes occidentales mienten a sabiendas. "Mienten manteniendo un discurso por el que se trata de engañar a su propia población y así justificar un renacimiento de la Guerra Fría. Mienten porque saben que sus países no están en situación de dar ejemplo en ninguno de estos temas".

Entonces, el experto acude a un ejemplo concreto de corrupción en España vinculado al caso Gürtel y el conocido como 'los papeles de Bárcenas', y que alude a Luis Bárcenas, extesorero, entre otros cargos, del Partido Popular, sobre la financiación ilegal de esa facción política.

"Yo no quiero pensar que en el caso de que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, o su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, dijeran que Bárcenas, Correa [caso Gürtel], o cualquiera de estos 'chorizos' del Partido Popular [PP], o sea de la oposición, están en la cárcel como presos políticos: sería un escándalo monumental. Pues básicamente hacen lo mismo ellos, con la diferencia que en Rusia o en cualquier parte del mundo saben, que Bárcenas, Correa, o todos estos del PP son unos ladrones", indica el experto.

En este punto, Martínez hace un matiz. "Sin embargo, fuera de las fronteras de Rusia muy poca gente conoce el pasado de Navalni y por qué ha sido condenado. A Putin, al que muchas veces acusan en ámbitos más o menos cercanos a la izquierda, de ser un autoritario, de ser de derechas, etc., se hacen en base a mentiras del propio Navalni que es un personaje que ha estado ligado a la extrema derecha, al racismo o a la xenofobia, y a la corrupción más profunda”.

Las fake news de medios occidentales

Pero sin dudas los argumentos de los políticos europeos que se llevan la medalla de oro son que "Navalni no debe haber sido arrestado y llevado ante la justicia, porque la condena que sirvió de base para la sentencia de prisión de hoy ya fue declarada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos como arbitraria e infundada", o que "un desacuerdo político no es un crimen".

Entonces, la pregunta que surge es: ¿desde cuándo los delitos de estafa, de apropiación ilícita de fondos, o la reiterada violación de la libertad condicional, son delitos políticamente motivados, cuya condena es arbitraria e infundada? Está claro que los parámetros de la 'justicia' o los 'justicieros' de Europa es la que tiene un sesgo políticamente motivado, y no al revés. Por eso la respuesta de la portavoz de Exteriores de Rusia, María Zajárova, sobre que los llamados de países occidentales muestran su "desapego de la realidad" o "sesgo político".

En este apartado es donde los medios occidentales con sus fake news le hacen el caldo gordo a Navalni y a los políticos. De otra manera no se podría entender que un medio afirme que Alexéi Navalni, es el principal adversario del presidente Vladímir Putin, cuando su porcentaje de preferencia entre el electorado ruso oscila entre un 2% y un 5%, o lo que es más grave, poniendo en tela de juicio a las instituciones judiciales de Rusia al manifestar que la condena es "por un presunto delito de estafa y blanqueo de capitales". 'Presunto', escribe el periodista.

"Aquí hay una cosa que llama mucho la atención y es el doble rasero, y la televisión pública española que me da mucha vergüenza", subraya el analista.

Abunda que desde RTVE se ha afirmado que la Policía de Rusia había utilizado una violencia excesiva contra los manifestantes, cuando lo que en realidad se ha visto a la Policía rusa que toman a los manifestantes y se los llevan del brazo al furgón, excepto en aquellos casos que los manifestantes se resisten violentamente.

El experto señala que en España es inimaginable que los policías se lleven del brazo a los manifestantes de una protesta no autorizada: "Si la Policía dice a un manifestante que no puedes estar ahí, que te disuelvas y no te disuelves, te pegan un porrazo. Aquí no existe esa imagen que hemos visto en la Policía en Moscú llevando a la gente del brazo: no, aquí no disuelven de esa manera, aquí disuelven a porrazos. Entonces llama mucho la atención que Borrell, que es español, haga esos llamados cuando aquí constantemente la Policía pega y maltrata a los manifestantes siguiendo una antigua tradición franquista, contra lo cual los sucesivos Gobiernos de PSOE, y de [Unidas] Podemos también, no han hecho nada".

A propósito del doble rasero mencionado por el analista, la televisión pública española [RTVE], a diferencia de Sputnik que en sus informaciones siempre ubica las dos versiones del episodio de Navalni, es decir, la de las autoridades rusas sobre una descompensación metabólica en el vuelo, y la alemana sobre el presunto envenenamiento, RTVE afirma categóricamente que se trató de un envenenamiento, y no brinda la versión rusa del suceso, como marcan los principios del periodismo.

"El político ruso fue intoxicado en Siberia en agosto con un agente nervioso del grupo Novichok, una sustancia prohibida en 2019 por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ). Con esta misma sustancia fue envenenado el antiguo agente ruso Serguéi Skripal en 2018 en Reino Unido. El Gobierno británico atribuye esta acción a Rusia 'con alta probabilidad'", se puede leer en la web de la televisión pública española.

Por supuesto que RTVE no presenta pruebas sobre tales afirmaciones, para empezar, porque la propia Alemania no las ha presentado, ni a Rusia ni a nadie. Recordemos que, en lugar de eso, Berlín lanzó una danza de teorías conspiranoicas: primero que la sustancia estaba en el vaso del té, luego dijeron que en unas botellas de agua, para finalizar con los calzoncillos del bloguero convicto.

"No quiero pensar si Sputnik o RT mintieran de manera tan descarada sobre los independentistas catalanes, con lo de los raperos españoles, con los chalecos amarillos franceses, si contaran una mentira para favorecer ciertas manifestaciones: ya te digo que sin duda alguna sería primera página y portada en todos los medios audiovisuales y escritos", advierte el analista.

"De hecho también se acusó a Sputnik y a RT de favorecer el movimiento independentista catalán, y sé que en esos medios hay noticias de ese movimiento, pero son noticias hasta demasiado blandas o neutrales, o demasiado frías. En ningún momento tienen un apoyo al movimiento independentista catalán. Por cierto, yo no soy independentista catalán, pero hay que ver el uso de la fuerza que ha habido en Cataluña, comparando con el uso contra los seguidores de Navalni. Pero claro, los violentos son los policías rusos. ¿Qué locura es esta? Esto del periodismo tiene que ser como un juicio en los tribunales: la verdad se halla porque oyes una versión y la otra. Pues bien, en los medios occidentales sólo se da una versión sistemáticamente, y se oculta la otra. Y eso es también una forma de censura, pero sobre todo, y lo que es peor, es una manipulación informativa", concluye Carlos Martínez.

Occidente débil y desesperado frente a Rusia

Sanciones para 35 ciudadanos rusos. Fue lo que solicitó al presidente de EEUU, Joe Biden, la ONG del bloguero Alexéi Navalni por haber sido puesto tras las rejas tras sus múltiples violaciones a su libertad condicional. Este pedido demuestra el carácter de agente extranjero de dicha organización, según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

La 'Fundación' Navalni

Catalogada como agente extranjero por el Ministerio de Justicia de Rusia, la Fundación para la Lucha contra la Corrupción [FBK por sus siglas en ruso], es decir, el ente fundado por Navalni ha extendido la misiva con la lista de los 35 nacionales rusos a sancionar que ha sido hecha pública por The Washington Post.

En este sentido, el vicetitular del comité de asuntos internacionales del Concejo de la Federación [Cámara Alta de Rusia], Vladímir Dzhabárov, realizó unas manifestaciones muy elocuentes. Tras señalar que esta acción huele a traición, expresó:

“¿Pueden imaginarse que una ONG estadounidense se dirija a Vladímir Putin con la petición de imponer sanciones al presidente de EEUU?", al pedir una reacción contundente de la Fiscalía General, así como del Servicio Federal de Seguridad [FSB].

Mientras, lanzó un aviso a navegantes de parte del vicepresidente de la Cámara Baja por el Partido Liberal Democrático [LDPR], Ígor Lébedev: "Nadie les retiene, si tan a disgusto están en Rusia y tan mal les parece todo aquí. Que hagan las maletas y se vayan", al calificar el pedido de la ONG de Navalni como "absolutamente humillante", tanto para ellos como para el país.

Respecto a este pedido de sanciones del clan de Navalni, el Dr. en Sociología Sergio Fernández Riquelme indicó que es una vara de medir falsa que se utiliza desde poderes euroatlánticos.

"En Occidente, la cuna supuestamente de los derechos humanos y de las libertades, vemos cómo se censura en las redes sociales, vemos cómo se restringen libertades por la pandemia mucho más allá, creo, de lo razonable. Incluso, aquellos ciudadanos que tienen derecho a protestar por estas restricciones, son apaleados, sancionados, o difamados en los medios de comunicación", explica el también profesor de la Universidad de Murcia.

El papel de los medios occidentales

No obstante, todo lo que está ocurriendo en Europa, respecto a las protestas debido a las medidas de confinamientos, y sus respectivas duras represiones, lo que pasa en Rusia es primera plana de los medios de comunicación occidentales, avisa el analista.

"Se habla de Navalni, quien no está condenado por actividades políticas, sino por fraude económico. Asimismo, muchos de los dirigentes supuestamente opositores, tienen fotos bastante comprometedoras con la Open Society Foundations de George Soros", indica.

El analista advierte que las manifestaciones que se han producido en defensa de la libertad del bloguero convicto Navalni han sido minoritarias, "en un país tan grande y tan poblado como Rusia".

"Se trata de otra manifestación más de esa doble vara de medir de un mundo euroatlántico que quiere dominar el mundo, y también quiere dominar como es obvio, a Rusia", concluye el Dr. Sergio Fernández Riquelme.

Análisis: Europa, el virus Navalni y la vacuna rusa

Luis Rivas

PARÍS (Sputnik) — Algunos gobiernos europeos pretendían que Josep Borrell, el responsable de Exteriores de los 27, sacara el hacha en Moscú para deshacer de cuajo las relaciones con Rusia. Pero Bruselas y Moscú tienen intereses comunes más transcendentes que el 'caso Navalni'.

Josep Borrell estaba obligado a utilizar un lenguaje algo más duro del que habitualmente se practica en las ruedas de prensa posteriores a las reuniones oficiales. El jefe de la diplomacia de la UE reiteró sus críticas al encarcelamiento del opositor ruso Alexei Navalni y a la actuación de la policía para hacer frente a las manifestaciones en su apoyo. Asimismo, se permitió censurar veladamente las decisiones judiciales con respecto al bloguero opositor.

Borrell, catalán, miembro del Partido Socialista Español, recibió una respuesta no menos dura, cuando el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, le respondió citando el proceso contra políticos independentistas catalanes que, según dijo, Rusia nunca criticó como una decisión política de la justicia española.

Una moral de aplicación variable

La diferencia del criterio moral que la UE aplica a Rusia o a terceros países pone en evidencia un trato distinto, en el que, además, no todos los países que integran el bloque comunitario coinciden. Resulta evidente que algunas voces dentro de Europa se empeñan en alimentar una nueva guerra fría que impida cualquier acercamiento entre Bruselas y Moscú. Borrel y Lavrov citaron varios ejemplos de posible y deseable colaboración entre las dos partes, como la lucha contra la pandemia, la situación en Oriente Medio, el combate antiterrorista frente a islamismo o la preservación del medio ambiente.

Que algunos países fronterizos con Rusia sigan utilizando su historia para mantener una tensión artificial puede ser comprensible si uno hace un esfuerzo para entender las necesidades políticas internas del gobierno de turno, pero querer embarcar a toda una organización multinacional en su querella solo puede provocar el bloqueo, además de la desunión entre socios.

No se trata de jugar al "y tú más", pero las lecciones de comportamiento que pretende impartir la UE se pueden calificar, más que de doble, de múltiple moral, pues las exigencias que se aplican a ciertos países no se requieren a otros que, siguiendo el mismo catecismo europeo, serían pecadores sin absolución. Para ello, se esconden bajo razones económicas, comerciales, geopolíticas o armamentísticas, como reflejan las relaciones de la Unión Europea con China, Turquía o Arabia Saudí, por ejemplo.

Nord Stream 2, la madre de todas las sanciones

Esas disensiones entre los miembros de la UE también ayudan a gripar el bimotor de la institución, representado por París y Berlín. El gobierno de Emmanuel Macron contribuyó a enturbiar la estancia de Josep Borrell en la capital rusa. El ministro francés de relaciones con la UE, Clément Beaune, pidió a Alemania la cancelación del proyecto de gasoducto Nord Stream 2 firmado con Rusia. Poco más tarde y en una secuencia bien calculada, el responsable de exteriores de Francia, Jean Yves Le Drian, añadió que el gasoducto "pone en peligro la seguridad energética de Europa". El propio Emmanuel Macron expresó ya sus "reservas" al Nord Stream 2 el pasado mes de agosto. Para muchos gobiernos europeos, la cancelación del acuerdo ruso-alemán sería la respuesta ideal, la madre de todas las sanciones a Rusia.

Con ello, cumplirían el sueño de Donald Trump, que utilizó el gasoducto como chantaje permanente hacia Angela Merkel que, si resistió las presiones del expresidente norteamericano, piensa de momento hacer caso omiso de las "sugerencias" de París u otras capitales aliadas.

Vacuna contra la "histeria antirrusa"

Nunca un responsable de las Relaciones Exteriores europeo había cargado con tanta documentación en una visita a Moscú, pues aparte los asuntos ya descritos, la actualidad sobre la lucha mundial contra el nuevo coronavirus y sus variantes le aportó la noticia sobre la vacuna rusa, Sputnik V, juzgada positivamente por la publicación científica "The Lancet" y no por un "medio ruso fabricante de fake news".

Boicoteada y burlada por ciertos medios de comunicación y responsables europeos por motivos políticos, la vacuna Sputnik V contribuirá también, quizá, a frenar la epidemia de "histeria antirrusa" que se extiende por el territorio europeo.

NOTA: Un nuevo partido para dar apoyo a Putin

La cobertura mediática de los partidos Rusia Justa, Por la Verdad y Patriotas de Rusia se centra actualmente en el congreso del 22 de febrero que fusionará a los tres en un nuevo partido unido. En lo que respecta a la retórica antioccidental y patriótica, el nuevo partido probablemente incluso dejará atrás a Rusia Unida, señala Nezavisimaya Gazeta.

El Kremlin aparentemente busca asegurar otra fuente de apoyo para su política antioccidental y utilizar a miembros radicales del nuevo partido para atraer a votantes jóvenes. Probablemente se estén haciendo preparativos para convertir al nuevo partido en un partido menor en caso de que Rusia Unida no logre una mayoría constitucional en las próximas elecciones.

El jefe del Grupo de Expertos Políticos, Konstantin Kalachev, señaló que el giro promovido por las fuerzas de izquierda no es tan peligroso para las autoridades rusas como las actividades de la oposición no parlamentaria.

«El sentimiento de izquierda va en aumento pero es controlable, mientras que el sentimiento liberal es alto e incontrolable, lo que despierta la preocupación de las autoridades. Por eso, quizás, se enviarán patriotas a oponerse a las fuerzas no parlamentarias», dijo el presidente de la Asociación Rusa de Consultores Políticos, Alexei Kurtov.

El director general del Centro de Información Política, Alexei Mukhin, enfatizó que el nuevo partido «parece el compañero de entrenamiento del Partido Comunista, por lo que los comunistas enfrentarán problemas en las elecciones». El experto comparte la opinión de que el partido Rusia Justa se formó inicialmente como socio de las autoridades y es posible una alianza parlamentaria si Rusia Unida no recibe una mayoría.

Según el primer vicepresidente del Centro de Tecnologías Políticas, Alexei Makarkin, el nuevo partido obtendrá los votos de quienes apoyan al presidente Vladimir Putin pero se muestran reacios a votar por Rusia Unida.

Análisis: Misión posible

Andrey Rudalev

Antes de su visita a Rusia, el responsable de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, dijo que nuestro país (Rusia) "sigue siendo un vecino y socio de suma importancia". Habló de la necesidad de continuar el diálogo, en el que es necesario "expresar con firmeza sus demandas". Todo esto garantizará que Europa se convierta en un “actor global”, tendrá “la oportunidad de influir en temas tan importantes para nuestra seguridad como Siria, Libia, Nagorno-Karabaj, Bielorrusia o Ucrania”.

Es decir, la táctica es clara: apuesta por el diálogo y firmeza en sus exigencias. No parece ser nada nuevo, salvo la ausencia de discursos amenazantes sobre el aislamiento de Rusia, una lista de reproches y amenazas habituales. Pero estamos hablando de un diplomático, y el estilo diplomático de comunicación pasa a primer plano cuando las relaciones se paralizan. Por lo tanto, el énfasis en el diálogo es importante, especialmente en una situación en la que se escuchan coros de voces llamando al callejón sin salida. Los que exigen castigar, castigar, estigmatizar a Rusia y limitar todos los contactos con ella. En definitiva, bajar el telón de acero y privarla del estatus no solo de socia, sino también de vecina ...

No es ningún secreto que el extremo grado de tensión en las relaciones entre Rusia y Europa comenzó en 2014 después de los conocidos acontecimientos en Ucrania. En Rusia, se cree que, entre otras cosas, los países europeos intervinieron activamente en los procesos que allí se desarrollaban y apoyaron un golpe de Estado. En Europa, hablan de las acciones agresivas de Rusia. El año pasado, nuevos puntos agravantes: los acontecimientos en Bielorrusia y la serie de aventuras políticas que se desarrolla sobre los asuntos y aventuras de la bloguera Navalny. La influencia de la UE en todo esto se puede rastrear a simple vista. Entonces, la demonización proyectada de Rusia alcanza su punto culminante.

Hay que decir que la visita en sí y la retórica de Borrell no son casuales. Recientemente, el presidente Putin, en su discurso en un foro en Davos, se centró en la relación entre Rusia y Europa. Dijo que Rusia es parte de Europa, que estamos vinculados por lazos culturales, históricos y de otro tipo de larga data. El presidente ruso pidió un regreso a una "agenda positiva" y calificó la situación actual como "anormal". Putin también habló sobre el diálogo, pero señaló que debe ser "honesto". Luego se refirió al canciller alemán Helmut Kohl, quien señaló que “si la cultura europea quiere sobrevivir y seguir siendo uno de los centros de la civilización mundial en el futuro, teniendo en cuenta todos los problemas y tendencias en el desarrollo de la civilización mundial, entonces, por supuesto, Europa Occidental y Rusia deberían estar juntas ".

Rusia no cambia su apuesta por la cooperación y no entra en rechazo y confrontación. Espera respeto, y no la percepción de sí misma como una maleza espontánea, impredecible y peligrosa. Una vez más, es muy significativo que no estemos siguiendo un camino sencillo y no adoptemos el lema “Rusia no es Europa”. No cortamos, no separamos, sino en lugar de una partícula de negación-oposición - la conjunción "y". No nos oponemos a nosotros mismos. Rusia es solo un mundo de pluralidad y singularidad, que interactúa según el principio de armonía y complementariedad, en lugar del rechazo y la confrontación. La apuesta por las contradicciones no es nuestro elemento.

Es obvio que la UE reaccionó a esta propuesta de diálogo y respondió al presidente ruso a través de los labios de su político más autorizado, que en muchos sentidos repitió las palabras de Putin.

El hecho de que Rusia sea un "socio de suma importancia" se comprende bien en Europa. Saben que una conversación normal y no histérica con Moscú es extremadamente beneficiosa en todos los aspectos. Que Rusia no es una amenaza en absoluto, sino al contrario, un aliado con el que es posible superar los desafíos y peligros globales actuales. Pero el problema está en la inercia y en la presión externa, del camarada mayor, Estados Unidos, que, de hecho, no se preocupa por los intereses de Europa. Los Estados del Viejo Mundo se consideran en mayor medida un elemento disuasorio para Rusia, lo que significa que los conflictos y las contradicciones deben ser alimentados por medios inspirados.

El problema también está en la heterogeneidad de la propia Europa. Tiene partidarios de una política de confrontación extrema con Rusia. Entonces resulta que un consenso dentro de la UE se logra, por regla general, a través del ceño fruncido y los discursos amenazadores en relación con nuestro país. Quizás con esto estén tratando de evitar una división europea. Dicen que Rusia no irá a ningún lado, está acostumbrada a esto, y quizás, además, comenzará a reconstruirse, como en los viejos tiempos, por sí sola se volverá dócil y obediente: lo que se le ordene, lo hará.

Los viejos clichés de la percepción de nuestro país como un neutral, si no enemigo, luego feroz competidor, también influyen en las relaciones. Aunque ya es hora de alejarse de estos tópicos. ¿Qué tipo de enemigo eterno puede haber en un mundo nuclear frágil? ... Por cierto, el axioma ha vuelto a ser obvio de que sin Rusia no habrá progreso en las cuestiones de seguridad global. Por iniciativa nuestra, se amplió el tratado START III entre Estados Unidos y Rusia. Para la misma Europa, esta cuestión es fundamentalmente importante; después de todo, en caso de una carrera armamentista, se convierte fácilmente en un depósito de misiles y en una posible zona de inestabilidad.

El énfasis de Borrel en la firmeza de sus demandas tampoco es una coincidencia. Europa deja claro que no hará concesiones y no tiene la intención de cambiar su opinión sobre ciertas cosas. El diplomático habló en Moscú sobre el apoyo a la "sociedad civil" rusa. Es cierto que, como lo han demostrado los mismos acontecimientos ucranianos, los criterios para esta sociedad también son muy vagos: la sociedad civil dio un golpe de estado en Kiev, y en Crimea y Donbass no fue la sociedad civil, sino algo más. Por supuesto, también tocó el tema de Navalny, creyendo que ahora es la principal carta de triunfo de la presión sobre Moscú.

Al mismo tiempo, debemos entender que todos estos requisitos que se nos presentan muy a menudo cruzan la delgada línea, más allá de la cual comienza la presión, luego la injerencia en los asuntos internos, así como el chantaje con sanciones. Aquí, también, habría que entender el grado de "dureza" europea y discutir sus criterios, de lo contrario resulta que dejan de escucharnos, no quieren entender. ¿Y qué tipo de diálogo honesto puede haber en esta situación? ...

"Tenemos algo de qué hablar con la UE", dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zakharova, en vísperas de la visita de Borrell. Se dijo que Sergei Lavrov, en una conversación con un diplomático europeo, plantearía la cuestión de un sistema de espejos distorsionadores a través de los cuales se difunde información sobre lo que está sucediendo en nuestro país. La cuestión de la existencia de estas distorsiones tampoco puede ignorarse, especialmente en una conversación con un “socio de suma importancia”. Aunque no se descarta para nada que Borrell ex`ñocara que el diálogo con un socio es una cosa y las nuevas sanciones es otra. Así que nada personal ...

También es importante el cierto optimismo del jefe de la diplomacia europea, que volvió a señalar que, a pesar de las numerosas contradicciones, la UE y Rusia pueden trabajar juntas.

Con añoranza y nostalgia, Josep Borrell recuerda los años 90. Antes de su viaje a Rusia, también dijo que “en los 90 soñamos con una Europa diferente y trabajamos juntos para solucionar problemas globales. Desafortunadamente, en 2021, estos sueños están reñidos con la realidad. Sin embargo, aún deberían inspirarnos y deberíamos esforzarnos por implementarlos".

Entonces no es que estén contra Rusia, solo que quieren que estemos en el estado en el que estábamos en esos años. No quieren crear focos de inestabilidad alrededor de Rusia, trabajar para alienar a las ex repúblicas soviéticas de ella, hacer un monstruo a escala global, del cual emanan todos los ejes del mal. No quieren una situación en la que tengan que castigarnos, y enseñarnos una lección todo el tiempo. ¿Quizás para esos sueños no realizados de una "Europa diferente"? ¿Había realmente un lugar para Rusia a su lado, o se suponía que nuestro país se convertiría en algo más, dejaría de ser él mismo? ¿No es su propia existencia un obstáculo para la implementación de estos planes? ¿O puede Europa seguir siendo el centro de la civilización mundial y ser verdaderamente soberana sólo manteniendo relaciones normales con Rusia? Relación honesta. Aún así, en los mismos años 90, a los que se refiere el diplomático, faltaba esta honestidad. Es posible que debido a esto, surgieran todos los problemas adicionales, rechazos y callejones sin salida.

No se puede esperar un gran avance en las relaciones tras la visita del principal diplomático europeo. Pero el hecho de que la posibilidad de un diálogo con nosotros no sea negada es incluso bienvenida. Pero de pronto Borrell (y a través de él Europa) intentará entender que todo el asunto está en las distorsiones, en el hecho de que la firmeza actual en las demandas de un lado prácticamente excluye la posibilidad de escuchar y comprender la posición del otro. Quizás, superando estas distorsiones, la luz tan esperada de “otra Europa” amanecerá más brillante. De repente…

Recuerdo que no hace mucho el líder francés Macron habló sobre la necesidad de despertar a Europa. Y de hecho, es hora de despertar, de lo contrario la sensación de hibernación y estar en algún reino de espejos torcidos está realmente presente.

*Publicista, escritora, crítica literaria