El mejor indicio de la derrota militar de los mercenarios pro-atlantistas en Siria es la búsqueda desesperada de una provocación que incendie todo el oriente Próximo. Dos fuertes explosiones han golpeado la mañana del martes a Dahye, el conocido bastión de Hizbulá en Beirut. Se trata del tercer ataque -en menos de cinco meses- a una de las zonas más inexpugnables de la capital libanesa.
El número de víctimas registrado hasta ahora es de al menos 23(incluyendo a un niño), conforme a fuentes médicas consultadas por Naharnet y otros medios de comunicación locales. La cantidad de heridos estaría en torno a los 150.
Según ha informado la agencia de noticias estatal NNA, la primera explosión se ha producido cuando un terrorista suicida se ha inmolado en las inmediaciones de la embajada iraní, situada en los suburbios de Beirut. Inmediatamente después, una segunda carga ha detonado en un vehículo llenos de explosivos que se aproximaba a este mismo edificio en la zona de Bir Hassan. Este segundo ataque ha sido mucho más devastador.
Entre los cadáveres rescatados se encuentra el del agregado cultural de la misión iraní al Líbano, el Jeque Ibrahim Ansari, tal y como ha confirmado a la cadena de TV libanesa Al-Manar el embajador de aquel país, Ghazanfar Rokn Abadi: "Al-Ansari ha fallecido a causa de las heridas recibidas durante el ataque. [...]. Todo el resto de colegas en la embajada está en perfecto estado de salud [...]. Los agentes de la entidad sionista de Israel están detrás del mismo, pero no nos afectará. Esto nos hará más fuertes y convencidos de nuestras opciones".
Irán acusa a Israel
Marzieh Afkham, portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, se ha pronunciado en la misma línea que su colega el embajador en Beirut: "El acto terrorista ocurrido ante las instalaciones iraníes es un crimen inhumano y lleno de odio por parte de los sionistas y de sus mercenarios".
El primer ministro en funciones, Najib Mikati, ha condenado el "terrorista y cobarde" ataque, entendiendo que el único propósito de éste es crear una mayor tensión sectaria en el país e utilizar éste "como si de un buzón de correo se tratase". El jefe de Gobierno ha pedido también "tranquilidad en la medida de lo posible" y que sean las fuerzas de seguridad libanesas las que traigan ante la justicia a los culpables de estos atentados.
Como siempre, una fantasmagórica organización islamista ha reivindicado la matanza. Esta vez han sido las “brigadas Abdullah Azzam”, una rama de la organización terrorista internacional en el Líbano. "Las brigadas Abdullah Azzam y las células Hussein Bin Ali, complazcan a Dios, se encuentran detrás de las explosiones de la embajada iraní en Beirut" se ha podido leer en el mensaje publicado en la red social del jeque Sirajeddine Zuraiqat. Estos comandos amenazaron ya con más acciones hasta que Irán retirase sus fuerzas de Siria y los prisioneros de éstos liberados.
Se trata del primer ataque del que es blanco Irán desde el inicio del conflicto en Siria, donde Teherán envió a expertos militares y animó al Hezbolá libanés y a los milicianos chiitas iraquíes a combatir junto a las tropas del presidente Bashar al Asad.
Este apoyo de milicias chiitas contribuyó a las victorias del Ejército sirio alrededor de Damasco y en el norte del país.
Según el Ejército libanés, que confirmó que fue un ataque suicida, las dos explosiones se produjeron a las 09:40 (07:40 GMT) de forma "casi concomitante". "La primera explosión fue provocada por un kamikaze que conducía una moto y que se hizo explotar, la segunda fue por otro kamikaze, que conducía un 4x4 y que también se hizo explotar", dijo el Ejército libanés en un comunicado.
Damasco condenó duramente el atentado y acusó sin citarlas a las monarquías petroleras del Golfo. "El Gobierno sirio condena firmemente el acto terrorista", afirmó la televisión siria, añadiendo que "el olor del petrodólar se desprende de todos los actos terroristas contra Siria, Líbano e Irak".
Las fachadas de unos cuatro edificios frente a la embajada quedaron destrozadas, y decenas de motos y de coches estaban calcinados, comprobó un fotógrafo de la AFP. Las imágenes difundidas por la televisión mostraban a habitantes alarmados que intentaban ayudar a los heridos, cuerpos calcinados y coches en llamas.
La periferia sur de Beirut fue escenario el pasado verano de dos atentados con coche bomba. El segundo de ellos dejó 27 muertos y fue reivindicado por un grupúsculo desconocido que decía responder al compromiso del Hezbolá en Siria. El jefe del partido chiita, Hasan Nasralá, acusó a "extremistas" de su autoría.
Berlín condena atentados de Beirut y alerta sobre extensión de guerra siria
El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, condenó el doble atentado perpetrado en Beirut e instó a las fuerzas políticas libanesas a buscar compromisos para evitar la extensión a su país de la guerra civil en la vecina Siria.
"Condenamos con total contundencia el atentado terrorista perpetrado en el sur de Beirut. El asesinato de inocentes y el ataque a una representación diplomática son totalmente inaceptables", asegura el titular de Exteriores alemán en un comunicado.
La cadena Al Manar ha difundido imágenes del lugar, que muestran cadáveres y heridos, llamas y columnas de humo negro elevándose sobre los inmuebles vecinos.
La mitad de las víctimas son trabajadores de nacionalidades extranjeras, especialmente bengalíes y etíopes.
Arabia Saudí señalada con el dedo
En reacción a esta explosión, políticos del 8 de Marzo han apuntado con el dedo a Arabia Saudí e Israel.
En este contexto, el diputado del bloque de Hezbolá, Ali Ammar, acusó a ciertos países, en alusión a Arabia Saudí, e Israel de estar detrás de estos crímenes, que han costado la vida a numerosos civiles.