En Irak, donde los ataques terroristas marcan la jornada diaria, el Ministerio de Defensa ha informado este viernes de la detención de un número de terroristas procedente de Arabia Saudí que pretendía llevar a cabo atentados terroristas en el territorio iraquí.
El Ministerio de Defensa iraquí, en un comunicado, ha anunciado que fuerzas de seguridad han arrestado a un grupo de terroristas saudíes cuando intentaba ingresar a Irak.
Además, uniformados iraquíes han detenido a cuatro fabricantes de armas y han logrado neutralizar una operación del envío de armas destinadas a los terroristas que operan en Siria, otro país que está involucrado en una crisis respaldada por algunos países occidentales y regionales, entre ellos, Arabia Saudí.
El arresto de terroristas saudíes en Irak se produce luego de que una diputada iraquí planteara el debate de esta injerencia externa y abogara por la presentación de una denuncia ante instancias internacionales contra los países que apoyan el terrorismo en Irak.
La diputada Alia Nasif ha indicado el viernes que, teniendo en cuenta que algunos países regionales son responsables de buena parte de la violencia en Irak, el Gobierno de Bagdad debe denunciar a estos países ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional al respecto.
Por otra parte, un periódico libanés, en referencia a las recientes operaciones terroristas contra la Embajada de Irán en Beirut, capital de El Líbano, que se saldaron con al menos 25 muertos y 150 heridos, citando a los servicios de seguridad occidentales, reveló el papel de Arabia Saudí en este caso y afirmó que Riad es el principal patrocinador de los atentados terroristas en la región, incluido El Líbano.
Los datos publicados el 1 de noviembre por los Ministerios de Salud, Interior y Defensa de Irak mostraron que la violencia en este país acabó con la vida de 964 personas y dejó otras 1 600 heridas solo el pasado octubre.
La cancillería egipcia ha pedido al embajador turco, Hüseyin Avni Botsali, que abandone el país y lo ha declarado persona non grata. Además, El Cairo no va a enviar de regreso a Turquía a su embajador, llamado a consultas.
Por su parte, la parte turca declaró persona non grata al embajador egipcio en Ankara. Esta decisión de Egipto enturbia sus relaciones con Turquía, que insiste en que el presidente depuesto Mohammed Morsi sea puesto en libertad.
Turquía "trata de influir en la opinión pública en contra de los intereses de Egipto y ha apoyado los encuentros de las organizaciones que buscan desestabilizar el país", declaró el portavoz del ministerio de Exteriores de Egipto, Badr Abdelatty.
Egipto ha insistido en repetidas ocasiones que para que las relaciones mejoren Turquía debe respetar la voluntad del pueblo egipcio.
El 12 de noviembre el ministerio de asuntos exteriores de Egipto convocó al embajador de Turquía a raíz de los últimos llamamientos de Ankara para que el presidente egipcio derrocado regresara al poder tras su última comparecencia ante los tribunales.
El 3 de julio el jefe del Ejército egipcio, el general Abdel Fattah al-Sisi, anunció el derrocamiento del presidente Morsi, la suspensión temporal de la Constitución y la disolución del Parlamento.
Tras el derrocamiento del presidente Morsi las relaciones entre ambos países se deterioraron. Ankara declaró que el cese de un jefe del Estado elegido democráticamente viola la ley y daña gravemente al país, a su economía y a los procesos democráticos. El primer ministro turco, Tayyip Erdogan, incluso se refirió a la necesidad de convocar una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para discutir la situación en Egipto.