Política

El Reino Unido podría perder interés en Ucrania tras la renuncia de Boris Johnson y la agudización de las crisis en el país

Elespiadigital | Lunes 11 de julio de 2022

Quizá no suceda de forma inmediata, pero paulatinamente Downing Street podría desenfocar su atención en las tensiones de Europa del Este. Ahora tiene una prioridad: solucionar una crisis política interna derivada de la renuncia de su primer ministro, Boris Johnson.

Eduardo Bautista



Eduardo Bautista

Quizá no suceda de forma inmediata, pero paulatinamente Downing Street podría desenfocar su atención en las tensiones de Europa del Este. Ahora tiene una prioridad: solucionar una crisis política interna derivada de la renuncia de su primer ministro, Boris Johnson.

El Reino Unido es uno de los países que más sanciones ha impuesto a Rusia por el conflicto en Ucrania. Petróleo, plata, aluminio, acero, pieles, automóviles y hasta vodka: Downing Street trata de acorralar a Moscú por todas las vías posibles. Sin embargo, las prioridades de Londres podrían cambiar en un futuro próximo.

Boris Johnson nunca ocultó su admiración por Winston Churchill. Lo admiraba por su carácter nacionalista y su temperamento determinante. También porque, como él, era un gran amante de la historia y la literatura. La política, sin embargo, carece de romanticismos. Y es entonces cuando cobra sentido aquello que dijo recientemente la escritora española Berna González Harbour: Boris y Winston sólo se parecen en su pasión por el trago.

En 1940, durante los momentos más cruentos de la Segunda Guerra Mundial, Churchill pronunció uno de sus tres discursos más célebres ante el Parlamento británico: This was their finest hour (Esta fue su hora más gloriosa). Aquella tarde, el hombre fuerte de Inglaterra aseguró que el Reino Unido estaba decidido a derrotar a la Alemania nazi para que "toda Europa pueda ser liberada y la vida del mundo pueda avanzar hacia amplias tierras iluminadas por el sol". Aunque nos destruyan, dijo Churchill, no importa, porque se grabará en la memoria de los británicos como la hora más gloriosa de su patria.

Ocho décadas después, Boris Johnson evocó aquellas palabras ante los congresistas ucranianos, a quienes llamó a luchar contra Rusia. "Esta es su hora, este es el momento más heroico de Ucrania, un capítulo épico de su historia nacional que será recordado y relatado durante generaciones", sentenció el 3 de mayo.

La diferencia entre ambos radica en los resultados conseguidos. Churchill se convirtió en un héroe para los británicos, él y sus aliados vencieron a Adolf Hitler y hasta se ganó el Premio Nobel de Literatura. Boris, en cambio, acabó acorralado por sus propios escándalos y obligado a dimitir como primer ministro. En tres años, pasó de ser el hombre que prometía regresar las viejas glorias del Reino Unido a ser el orquestador de una de las mayores crisis políticas de Downing Street.

¿El Reino Unido perderá interés en Ucrania?

Al igual que Joe Biden en Estados Unidos, el exlíder del Partido Conservador trató de impulsar su cada vez más mermada popularidad a través del conflicto en Ucrania. Cuando surgía un nuevo escándalo en su contra —ya sea por sus bacanales en plena pandemia de COVID-19, por las acusaciones de acoso sexual en contra de su aliado Chris Pincher o por su intransigencia al no respetar los acuerdos del Brexit con la Unión Europea—, el líder torie recurría al discurso heroico del Reino Unido y a envalentonar a Kiev para luchar contra las que, decía, eran ambiciones expansionistas del Kremlin.

"El de Boris Johnson fue un Gobierno populista y nacionalista hasta cierto punto si consideramos la posición que tenía frente al Brexit y la Unión Europea. Los Gobiernos de este tipo utilizan las problemáticas internacionales para crear enemigos afuera y, de este modo, ensalzar su gestión desde adentro. Esa fue la fórmula de Johnson. Por supuesto no le funcionó. Los escándalos internos lo rebasaron. El problema con estos Gobiernos es que, así somo suben, caen", observa Ana Luisa Trujillo Juárez, académica del Centro de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La experta asegura que el papel del Reino Unido en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es crucial. Después de Estados Unidos, dice, este país es el que más recursos gasta en la organización, considerada por el presidente Vladímir Putin como un ente expansionista que busca cercar a Rusia. No podría entenderse la OTAN sin la alianza estratégica entre Washington y Londres, señala.

"En el corto plazo, el Reino Unido seguirá interesado en apoyar a Ucrania, pero es posible que estas perspectivas cambien conforme los efectos de la guerra se vayan haciendo más visibles en todo el mundo y conforme se haga más evidente la crisis de los energéticos, sobre todo cuando ya se sientan las afectaciones en el bolsillo del pueblo británico. Será ahí cuando veremos un giro y una reconsideración de la política británica hacia Ucrania", considera Trujillo Juárez, autora del ensayo Claves para entender la seguridad y defensa de la Unión Europea (2020).

El escudo Ucrania era de papel

El 26 de enero pasado, cuando las tensiones entre Moscú y Kiev azuzaban el panorama internacional, en Downing Street se vivían momentos oscuros. El Partido Conservador y el Partido Laborista, así como una gran ola de ciudadanos, empresarios y funcionarios públicos, pidieron la renuncia de Boris Johnson. No soportaron sus escándalos. Les parecía injustificable que el primer ministro se hubiera enfiestado en su oficina con sus amigos mientras había británicos que no podían despedirse de sus seres queridos a causa del COVID-19.

El famoso Partygate llevó al exprimer ministro a comparecer ante la Cámara de los Comunes, donde exigieron su dimisión inmediata. Johnson prefirió hacer caso omiso. Y en lugar de hablar sobre su responsabilidad en las fiestas, abordó el tema de Europa del Este.

"El Gobierno británico se está uniendo a Occidente para que tengamos el paquete de sanciones más duro posible, a fin de disuadir al presidente Putin de lo que, en mi opinión, sería una invasión catastrófica y temeraria", se defendió Johnson. Y enseguida reprochó al líder laborista, Keir Starmer, por ignorar "el hecho de que tenemos una crisis en las fronteras con Ucrania".

Para cuando estalló el conflicto entre Rusia y Ucrania el 24 de febrero, el Gobierno de Boris Johnson respondió categórico. Fue uno de los primeros países en imponer sanciones a Moscú y también uno de los primeros en enviar armamento al ejército ucraniano. Incluso Johnson tomó la decisión de ir al campo de batalla y visitar, allí, a Volodímir Zelenski, el presidente de Ucrania.

Apoyo real, pero también populismo

El 9 de marzo, Boris Johnson anunció el suministro del Reino Unido a Ucrania de un arsenal de misiles antiaéreos de alta y baja velocidad Starstreak. También dijo que decenas de soldados ucranianos son entrenados en Gran Bretaña para conducir vehículos del ejército Wolfhound y, de ese modo, estar mejor preparados para enfrentarse a la milicia rusa.

El 6 de junio hubo otro anuncio: el Reino Unido dotará a Kiev de lanzacohetes con un alcance de 80 kilómetros para aumentar "significativamente las capacidades de las fuerzas ucranianas".

A la par de estos movimientos estratégicos, Londres impuso sanciones a múltiples industrias rusas y castigó, igual que toda la Unión Europea, a empresarios, inversionistas y demás actores estratégicos, como Román Abrámovich, dueño del FC Chelsea.

Incluso se creó la Célula K, un aparato especial de inteligencia dedicado exclusivamente a rastrear a los que, según las autoridades británicos, son socios estratégicos del Kremlin. En total, son más de 1.000 personas sancionadas por Downing Street.

"Su misión [de la Célula K] es complicarle la vida a los oligarcas sancionados, empresarios multimillonarios cercanos al Kremlin", indica la BBC en una nota informativa. Además, este grupo especial también persigue a los ciudadanos británicos que apoyan a los empresarios rusos para que estos puedan seguir moviendo sus recursos en el Reino Unido, de acuerdo con el medio estatal.

"Los discursos y las acciones de Boris Johnson en favor de Ucrania obedece a fortalecer una visión nacionalista del Reino Unido en su elación con la Unión Europea, pero también con el objetivo de consolidar políticas conservadoras en el interior. Y esto no es exclusivo del Reino Unido, también lo vimos con Trump en Estados Unidos o con Erdogan ahora en Turquía", asegura Irving Rico, internacionalista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Para el experto, una comparación entre Winston Churchill y Boris Johnson terminaría en un resultado catastrófico para el segundo. En su momento, dice, Churchill, Roosevelt y Stalin determinaron el orden geopolítico mundial a partir de 1945, pero ahora, en un mundo globalizado, es imposible pensar en un liderazgo de tan pocas personas. "Sus semejanzas sólo son discursivas".

El especialista recuerda que Boris Johnson llegó al poder con un discurso antieuropeo o euroescéptico. Por eso, afirma, su renuncia puede verse favorable para los intereses de la Unión Europea. Sin embargo, esta dimisión responde a muchas crisis internas y de legitimidad que suceden en el Reino Unido desde hace algunos años, por lo cual el conflicto en Ucrania podría dejar de ser uno de los focos principales de Downing Street.

"Al extenderse en el tiempo, el tema Rusia-Ucrania ha provocado que algunos líderes de la OTAN volteen hacia otros lados que han sido afectados por el conflicto. Creo que el Reino Unido sí le dará prioridad a resolver su crisis interna, aunque sin descuidar su compromiso con la OTAN, porque al final del día a los británicos les conviene en términos de seguridad", concluye Irving Rico.

Medvedev: la renuncia de Johnson es el resultado natural de la insolencia británica

La salida de su cargo del primer ministro británico Boris Johnson fue el resultado natural de la arrogancia británica. Esta opinión fue  expresada por Dmitry Medvedev, Vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, en su canal de Telegram.

“Los "mejores amigos de Ucrania" se van. ¡La "victoria" está en peligro! El primero fue... El resultado lógico de la arrogancia británica y la política mediocre. Sobre todo en la pista internacional. Estamos esperando noticias de Alemania, Polonia y los países bálticos”, escribió Medvedev.

Según la representante oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zakharova, la renuncia de Johnson habla de una profunda crisis política interna en Gran Bretaña.

Es obvio para todos que los regímenes liberales están en la más profunda crisis política, ideológica y económica. La situación de vida media de Gran Bretaña es alarmante. Incontrolabilidad, caos, pico son las principales características que dan los expertos”, escribió en su  canal de Telegram .

Obviamente, el deseo del Partido Conservador es que tenga un nuevo líder y, en consecuencia, un nuevo primer ministro. Estuve de acuerdo con Graham Brady, jefe del Comité Parlamentario de 1922, que reúne a diputados conservadores, en que el proceso para elegir un nuevo líder debería comenzar ahora. Los plazos se determinarán la próxima semana. Me complace anunciar hoy un nuevo gabinete de ministros, que trabajará hasta la elección de un nuevo líder”, informa TASS sobre las palabras de Johnson en referencia al canal Sky News.

Según el periódico Financial Times, la fiscal general de Inglaterra y Gales, Sue-Ellen Braverman, la secretaria de Relaciones Exteriores británica, Liz Truss, el ministro de Finanzas, Nadeem Zahavi, el exsecretario del Tesoro, Rishi Sunak, el exministro de Salud, Sajid Javid, el secretario de Defensa, Ben Wallace, jefe del comité. El funcionario de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes, Tom Tugendhat, la subsecretaria de Comercio, Penny Mordont, y el exsecretario de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt.

Johnson se va, las investigaciones se quedan: el legado escandaloso del primer ministro británico

El primer ministro británico, Boris Johnson, deja su cargo, pero su nombre está vinculado a una serie de escándalos e investigaciones que siguen pendientes. El diario 'The Guardian' recopila varios de ellos.

La dimisión de Boris Johnson como primer ministro del Reino Unido deja la duda de si los escándalos políticos que rodean su nombre se resolverán adecuadamente.

Papel tapiz

Johnson ha sido acusado de hacer reparaciones en su residencia de Downing Street con fondos ilegales. Según algunos informes, las reparaciones costaron 200.000 libras (unos 240.000 dólares), mientras que solo se destinan 30.000 libras (36.000 dólares) anuales del presupuesto a ese fin. Se cree que el dinero que falta se lo prestó el millonario británico David Brownlow con quien Johnson había intercambiado mensajes en busca de fondos para las obras, al tiempo que prometía considerar los planes para una "gran exposición". Sin embargo, aunque se consideró que las acciones de Johnson no eran razonables, se retiraron los cargos de incorrección grave contra él.

Conexiones sospechosas

Johnson admitió que, cuando era secretario de Asuntos Exteriores, se reunió con Alexandr Lébedev sin la presencia de funcionarios en abril de 2018, en el castillo de su hijo Evgueni en Italia. El Parlamento británico está investigando el nombramiento de Evgueni Lébedev como miembro del Parlamento por parte de Johnson, a pesar de las preocupaciones iniciales planteadas por el MI5 sobre el empleo anterior de su padre en el KGB.

Gestión de pandemia

La investigación sobre la pandemia se abrió formalmente hace una semana, para establecer la idoneidad de la actuación del Gobierno en materia de cuarentena y otras medidas adoptadas. En particular, ha habido indignación por el hecho de que se hayan adjudicado contratos relacionados con el COVID a personas con conexiones políticas. Las familias de las víctimas insisten en que la destitución de Johnson no debe eximirle de su responsabilidad.

'Partygate'

Todavía se está investigando si Johnson mintió deliberadamente al Parlamento cuando insistió repetidamente en que no había infringido las restricciones sobre el coronavirus en las fiestas celebradas en su casa. El ex primer ministro podría ser obligado a declarar bajo juramento en la investigación. Se ha fijado el 29 de julio como fecha límite para la presentación de pruebas.

Chris Pincher

El último clavo en el ataúd para el primer ministro fue su cambio de historia y manejo de las acusaciones en relación con el subjefe de bancada del Partido Conservador, Chris Pincher. Johnson afirmó desconocer las acusaciones contra su protegido Pincher cuando lo nombró para el cargo, pero luego admitió que había sido informado de ellos, pero dijo al Parlamento que "no recordaba inmediatamente" que hubiera sido informado.

Otros socios de Johnson, como David Warburton, que ha sido acusado de acoso sexual y consumo de cocaína, también plantean dudas, concluyó The Guardian.

"Boris Johnson puede ser la primera ficha del dominó que caiga"

Javier Benítez

Más de 50 altos cargos de su Gobierno, entre gabinete de ministros y demás funcionarios, provocaron la caída del primer ministro británico. Y pese a que la prensa occidental se ha encargado de decir en su mayoría que fue debido a sus conductos festivas, la realidad marcaría que se debe a la crisis económica en la que hundió a Reino Unido.

¿Cuál es la verdadera razón?

El director del Instituto Español de Geopolítica [IEG], Juan Aguilar, sostiene que las parafernalias de las fiestas pandémicas de Johnson, a las que él mismo había decretado su prohibición y al mismo tiempo violaba esa resolución, no son suficiente razón para que su comitiva se subiera a los barcos salvavidas y le dejara como último violinista del Titanic en el que se había convertido el número 10 de Downing Street.

Un Titanic que encontró su iceberg en la crisis económica que arrastraba Inglaterra, y que en las sanciones contra Rusia, que se volvieron como un boomerang mucho más destructivo para la propia economía de las islas británicas, que lo que ha estado afectando a Rusia, halló su estocada final.

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Y es que desde el comienzo de la operación especial de Rusia en Ucrania, EEUU se vanaglorió de que había conseguido aplastar la economía de Rusia; el propio presidente Joe Biden, pedía un golpe de Estado en Moscú, y varios líderes echaban sus fichitas a la caída del presidente, Vladímir Putin.

Aíslan al de las islas

Así, desde el pasado 24 de febrero, el pregón de los líderes occidentales versa sobre la caída de Putin. Y lo que son las vueltas de la vida: han querido aislar a Rusia de todas las maneras posibles, y el primer gran aislado, no podía ser otro, que el gobernante de una isla. Ya lo dijo el canciller ruso, Serguéi Lavrov, luego de que Johnson anunciase que tiraba la toalla: "Todo el mundo hablaba de aislar a Rusia. Por ahora es Boris Johnson quien terminó aislado dentro de su propio partido".

"Boris Johnson puede ser la primera ficha del dominó que caiga", avisa al respecto Juan Aguilar, en clara alusión a líderes occidentales tales como el canciller alemán, Olaf Scholz, o el inquilino del Elíseo, Emmanuel Macron.

El analista explica que "es evidente, que sobre todo en los Estados europeos, también en los EEUU y Canadá, las consecuencias de la crisis económica –que no tiene su origen en la guerra de Ucrania, ya vienen de atrás, desde el comienzo de la pandemia, incluso la pandemia fue una especie de excusa para argumentar la crisis–, es la que está dando al traste con las políticas de los países occidentales".

"Obviamente, que un primer ministro excéntrico como Boris Johnson, podía estar pagando por el comportamiento escandaloso, pero eso es algo que no sorprendía a nadie dentro del establishment británico, sino que es la situación económica del país la que realmente le está produciendo una situación bastante crítica", afirma Aguilar.

Análisis: La rusofobia llevó a Johnson a una renuncia vergonzosa

Instituto RUSSTRAT

Incluso el día anterior, Boris Johnson declaró que no dejaría su cargo, pero el jueves por la mañana su gobierno se derrumbó. ¿Quién reemplazará a Johnson como nuevo líder de Gran Bretaña y cómo afectará el cambio de poder en Londres a las relaciones con Moscú?

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha  accedido a dimitir en las próximas horas. Así lo informaron la BBC, iTV, Sky News y el periódico The Times. Según las publicaciones, si el primer ministro continúa aferrándose a su escaño, se enfrentará a otra moción de censura la próxima semana.

Se alega que Downing Street está preparando una declaración, pero no todos los asociados de Johnson apoyan esta decisión. Al mismo tiempo, hay quienes ya han  pedido públicamente al primer ministro que deje su cargo. La fiscal general de Inglaterra y Gales, Sue-Ellen Braverman, y la escritora JK Rowling hicieron una declaración similar. El creador de "Potteriana" en las redes sociales acompañó el mensaje con el hashtag #JohnsonMustGo ("Johnson debe irse").

El mismo Johnson  dijo el día anterior que permanecería en la silla del primer ministro mientras el gobierno pudiera funcionar normalmente. Poco tiempo después, más de 50 empleados del gabinete renunciaron inmediatamente a sus puestos. Entre ellos se encuentran dos ministros clave: el ministro de Finanzas, Rishi Sunak, y el ministro de Salud, Sajid Javid. La razón oficial fue el desacuerdo con los métodos de liderazgo de Johnson, así como la desconfianza en su persona.

Mientras tanto, las encuestas de opinión pública muestran que los funcionarios no son los únicos descontentos con Johnson. El número de británicos que exigen la renuncia del primer ministro  ha alcanzado un récord del 69%. Esta es la primera vez en la historia que a la mayoría de los votantes conservadores les gustaría destituir al actual jefe del gabinete. Al mismo tiempo, en junio, los conservadores, a diferencia del resto de Gran Bretaña, estaban a favor de que se quedara.

Una de las principales razones de la insatisfacción masiva con el primer ministro fueron los problemas económicos de Gran Bretaña, sobre los cuales escribió en detalle el periódico VZGLYAD. Entonces, Johnson no hizo nada para poner fin a la crisis financiera mundial. Más bien, al contrario, él (debido a la línea de confrontación hacia China y Rusia) jugó a agravar la situación global. Así, para reducir los ingresos de los habitantes de la City y los industriales.

Fue Boris Johnson quien se convirtió quizás en el principal portavoz del "partido de la guerra", llamando a Kyiv a luchar hasta el último ucraniano. Fue él quien  creó la alianza de los enemigos más jurados de Rusia. Fue su colega, la canciller británica Liz Truss, quien exigió "trabajar sin descanso para asegurar que Ucrania gane a través de la asistencia militar y las sanciones". El actual gobierno británico ha sido la potencia occidental más rusofóbica en el contexto de los acontecimientos ucranianos. Johnson también fue acusado de violar directamente la ley británica, lo que implica fiestas escandalosas durante la pandemia de coronavirus.

La cuestión que aún no se ha resuelto es si dejar que el primer ministro permanezca en el cargo hasta octubre, como él mismo quiere, o destituirlo sin demora. Por ejemplo, el exministro de ciencia George Freeman  dijo el jueves que Johnson finalmente había hecho lo correcto y debería renunciar de inmediato. Además, Freeman está seguro de que el primer ministro debería disculparse con la reina y "permitirle nombrar un primer ministro interino".

¿Quién podría convertirse en un "líder principal"? “Ahora todos pregonan que Boris planea entregar la corona al nuevo líder del partido en el congreso del partido de otoño. Sin embargo, estos son solo "Wishlist" del propio Boris. La mayoría de los conservadores se oponen a tal idea y quieren la renuncia ahora mismo”,  dijo Vasily Yegorov, experto en Gran Bretaña, autor del canal de telegramas de la industria Westminster.

“¿Deberíamos esperar a elecciones anticipadas? Las elecciones en parte fugaces serán beneficiosas para el nuevo líder del partido conservador. La luna de miel con el votante aún no pasará, y todos los problemas pueden recaer sobre Boris. La oposición también apoyará elecciones anticipadas”, agrega el experto.

A su vez, la directora del Instituto de Estrategias Políticas y Económicas Internacionales (RUSSTRAT), Elena Panina, nombra a ocho candidatos principales para el lugar de Boris Johnson. “El principal contendiente es Rishi Sunak, el ex Ministro de Hacienda y el segundo hombre más poderoso de Westminster. Este indio étnico en un momento fue considerado el “heredero” de Johnson, pero se metió en un escándalo de fiesta con él en el punto álgido de la pandemia, después de lo cual su popularidad cayó”, señala el experto.

Los líderes también resultaron ser la actual jefa del Foreign Office, Liz Truss, a quien Panina llama “el principal halcón de Londres en las relaciones con Moscú por Ucrania y con Bruselas por el Brexit”. Por cierto, la propia Liz Truss interrumpió de urgencia su viaje a Indonesia y ya regresa a Gran Bretaña para luchar por el puesto vacante de primer ministro, informó The Guardian.

Jeremy Hunt cierra los tres primeros, quien, “habiendo perdido la lucha por el liderazgo del partido ante Johnson en 2019, se posiciona como un alter ego equilibrado del primer ministro, y excava debajo de él en el parlamento sobre el tema de la lucha contra el coronavirus”, dice la experta. La lista también incluye al exministro de Salud y Bienestar Sajid Javid. “El primero que huyó del barco de Johnson, e incluso criticó a su propio jefe. Parece una solicitud de liderazgo”, señala Elena Panina.

Otro candidato es el titular del Ministerio de Defensa británico, Ben Wallace, quien reforzó su posición a expensas de Ucrania. “Hoy es muy popular entre los conservadores, incluso en Westminster”, escribe la directora de RUSSTAT. Fue este ministro quien previamente cayó ante los bromistas Vovan y Lexus. La ministra de Política Comercial, Penny Mordaunt, también podría estar en la silla del primer ministro, según Panina. “Desempeñó su papel principal como partidaria pragmática del Brexit en el gabinete de Theresa May. Una persona tan “integral” podría unir a muchos tories”, señala.

Otro jugador resultó ser el secretario del Tesoro británico, Nadhim Zahavi, quien se hizo famoso por la exitosa introducción de la vacuna contra el COVID-19 en el Reino Unido. Cierra la lista del partido tory Tom Tugendhat, que anunció abiertamente sus pretensiones al escaño de Johnson. “Los británicos lo recordaron por su discurso en el parlamento con motivo de la caída de Kabul (“la mayor catástrofe en política exterior en Gran Bretaña desde Suez”)”, enfatizó Panina. Además, el excanciller británico Dominic Raab está siendo considerado como candidato para el puesto de primer ministro. Él, entre otros, también exigió la renuncia inmediata de Boris Johnson.

Los conservadores presionaron por la renuncia de Johnson porque todos los escándalos, las decisiones políticas fallidas y la insatisfacción con él, que realmente existieron desde el primer día de su llegada al poder, finalmente superaron todas las esperanzas asociadas con él”.

Andrey Kulikov, jefe de la empresa de investigación EuropeInsight, al periódico VZGLYAD. “El punto de inflexión fue el voto de confianza, que se realizó a principios de junio. Johnson ganó con aproximadamente el 60% de los votos, lo que, según la tradición del partido, es demasiado bajo para la supervivencia política. Quedó claro que el ambiente en el partido se volvió en su contra”, dijo el experto.

Luego hubo elecciones parciales al parlamento, que los conservadores perdieron aplastantemente. Finalmente quedó claro que el partido no quiere verlo como primer ministro, y el electorado es extremadamente negativo. El último escándalo se ha convertido en una ocasión para darnos cuenta de los estados de ánimo que se han ido acumulando durante mucho tiempo”, cree el interlocutor.

Además, tres días de renuncias continuas es un fenómeno sin precedentes en la política británica. Esto solo puede compararse con algún tipo de rebelión medieval, cuando la nobleza se levantó contra el rey. Es realmente algo shakesperiano y muy antiguo. Esto nunca ha sucedido en la historia moderna”, dijo.

La tenacidad de Boris Johnson, su deseo de permanecer en la silla del primer ministro, su perseverancia y declaraciones sobre planes para liderar hasta los años 30, esto también intensificó mucho la situación. Y tres días de renuncias le imposibilitaron mantenerse en el poder. El gobierno dejó de existir”, dijo el politólogo.

Al mismo tiempo, Johnson ha estado constantemente promocionando el tema de la confrontación con Rusia en los últimos meses, incluso cuando comenzó una crisis económica y social en toda regla en Gran Bretaña. La gente lo sintió. Se hizo evidente para el electorado y los miembros del partido que no se hartaría solo de Ucrania. Es necesario resolver de alguna manera todos los problemas que enfrenta el país. Al mismo tiempo, Johnson y su gobierno no hicieron prácticamente nada. En general, no se encontró ninguna solución, aunque todos nos instaron a acudir a los problemas urgentes”, agregó el experto.

Tampoco es seguro que uno de los que ahora se llaman sucesores se convierta en el Primer Ministro de Gran Bretaña. El partido tendrá que elegir un nuevo líder que se convertirá en primer ministro y formará un nuevo gobierno. Las elecciones en Gran Bretaña deberían celebrarse a más tardar en 2024, pero en la situación actual no se pueden descartar elecciones anticipadas”, dijo Kulikov.

Por lo tanto, hay razones para esperar que alguien que aboga por un rumbo firme e intransigente hacia Rusia no se convierta en el nuevo primer ministro británico. Hay gente así en el partido. Queda la esperanza de una mejora en las relaciones entre nuestros países. Pero quienquiera que se convierta en primer ministro, es muy importante quién estará en su equipo. Hoy es imposible predecir la composición del nuevo gobierno”, concluyó Kulikov.

El Kremlin también expresó la esperanza de que vendrán más profesionales para reemplazar a Johnson, quien "será capaz de comprender la conveniencia de resolver los problemas a través del diálogo". "Johnson no nos ama, tampoco nos gusta a nosotros", dijo  el portavoz presidencial ruso, Dmitry Peskov .

Y el vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Dmitry Medvedev, calificó la renuncia del primer ministro británico como "un resultado natural de la insolencia británica". Los "mejores amigos de Ucrania" se van. ¡La "victoria" está en peligro! El primero fue... El resultado lógico de la arrogancia británica y la política mediocre. Sobre todo, en la pista internacional. Estamos esperando noticias de Alemania, Polonia y los países bálticos”, escribió en su canal de Telegram.