Redacción
Así lo dijo en una entrevista con La Voz de Rusia el director del Instituto de EEUU y Canadá de la Academia de Ciencias de Rusia, mayor general retirado Pável Zolotariov.
En vísperas del 24º aniversario de la firma del tratado, acorde con el cual fueron destruidos más de mil ochocientos misiles soviéticos SS-20, que apuntaban a Europa, y ochocientos norteamericanos Pershing-2, destinados para atacar a la URSS, los medios extranjeros actualizaron el tema de que Rusia posiblemente abandone el tratado. Esto se vincula al diseño del sistema de misiles Rubezh, probado en Rusia el año pasado. La prensa rusa también reanudó la discusión de este tema. El general Zolotariov propone no contemplar la prueba de Rubezh como una renuncia al tratado:
–Pienso que no es así, porque los misiles de medio alcance, tal como se indica en el tratado, son misiles que tienen un alcance de miles de kilómetros, pero no más de cinco mil quinientos. Si algún país tiene un misil estratégico de diez u once mil kilómetros, que además puede ser utilizado contra objetivos situados a una distancia de cinco mil kilómetros, o sea menos de cinco mil quinientos, eso no significa que se trata de un misil de medio alcance. O sea que en este sentido permanecemos dentro del marco del tratado.
El experto nos recuerda que los misiles norteamericanos Trident para submarinos, bajo determinada trayectoria pueden asegurar un alcance inferior al convenido. Sin embargo, esto no se contempla como una violación del tratado. Por otra parte, el general Zolotariov reconoció que si se enfoca el asunto de manera meramente formal, la parte rusa también puede tener razones para sentirse preocupada por las pruebas en EEUU de los miles blanco Hera de un alcance de mil doscientos kilómetros. No obstante, las características de este misil no dan fundamento para una seria preocupación.
Al propio tiempo, el experto opina que lo principal es que Rusia renuncia de forma desventajosa al Tratado de eliminación de misiles de medio y corto alcance y vuelve a la situación que reinaba en 1987:
–Cuando hoy dicen: de todos modos pensémoslo, tal vez ya no necesitemos este tratado, pues entonces recordemos donde están las fronteras de la OTAN y que esta alianza continúa con sus funciones defensivas. Y si suponemos teóricamente que ahora la nueva generación de misiles de medio alcance de mayor precisión se emplazará en las nuevas fronteras de la OTAN, pues ya no se alcanzará a pronunciar un “ay”, cuando se puede ser objeto de un ataque fulminante. Y en este caso quisiera hacer recordar que los razonamientos acerca de si el posible o no una guerra están fuera de lugar. Este interrogante no debe plantearse ante los militares. Debemos fijarnos en el potencial de los estados o alianzas que están cerca de nosotros. Y debemos fijarnos en ello, entre otras cosas, teniendo en cuenta el hecho, y también los últimos sucesos en Ucrania, de que la división de las zonas de influencia continúa. Y nuestras relaciones con la OTAN distan mucho de ser las mejores: existe el problema de la defensa antimisiles y hay otros problemas como para dar pasos tan irresponsables.
Al propio tiempo, el hecho de que también otros estados, sobre todo en el Extremo Oriente y Asia, disponen de misiles de medio y corto alcance, puede generar la necesidad de una adaptación mutuamente provechosa del tratado, apunta el experto:
–En principio, por ejemplo, se puede resolver la cuestión de permitir la posesión de misiles de tal alcance en determinadas regiones. Supongamos que no los tenemos en Europa, pero sí los tenemos en el Extremo Oriente, allí donde nuestras fuerzas convencionales son insuficientes y, en buen grado, nos podríamos basar en el arma nuclear. O bien, teniendo en cuenta que el papel de disuasión del arma nuclear está decreciendo objetivamente, porque la comprensión de la catástrofe que supondrá su aplicación devalúa el papel de la disuasión, si bien éste sigue en pie, pues se puede plantear la cuestión de crear misiles de medio alcance con carga convencional, no nuclear.
Pável Zolotariov sostiene la opinión de que la adaptación del Tratado de eliminación de los misiles de medio y corto alcance también tiene gran actualidad desde el punto de vista de la necesidad de seguir manteniendo negociaciones sobre la reducción sucesiva del arma nuclear con participación de los estados que poseen misiles de medio y corto alcance.