Un video en el que aparece la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, en una fiesta se viralizó en redes sociales y creó polémica en el país escandinavo, informan medios locales.
En las imágenes, que se desconoce cuándo y dónde fueran filmadas, se puede ver a la mandataria bailando en compañía de amigos, entre los que destacan varias figuras públicas finlandesas, como la cantante Alma y su hermana Anna, la fotógrafa Janita Autio, la presentadora Tinni Wikström, la presentadora de radio Karoliina Tuominen, la estilista Vesa Silver o la diputada Ilmari Nurminen.
Este jueves, antes de una reunión del Partido Socialdemócrata finlandés, Marin afirmó que en esa fiesta no hizo nada ilegal y no tomó ninguna droga, únicamente alcohol, reporta la cadena de televisión finlandés Yle. "No tengo nada que ocultar. No he consumido drogas, así que no es un problema hacerme pruebas", declaró.
El comportamiento mostrado por Marin en las imágenes, poco usual para una dirigente política, desató críticas entre la ciudadanía y los usuarios de las redes sociales del país. Aleksi Valavuori, presentador de un programa de entrevistas deportivo, describió en su cuenta de Twitter a la mandataria como la "primera ministra más incompetente que hemos tenido". "Por favor, coge tu chaqueta de cuero y dimite. Gracias", añadió.
"Finlandia sufre de precios récord de electricidad, escasez de especialistas en atención médica y cuidado de ancianos, y así es como nuestra primera ministra pasa su tiempo", señaló otro internauta.
Sanna Marin fue anteriormente objeto de críticas por supuestamente asistir a demasiados festivales de música y desatender supuestamente las labores de gobierno. En diciembre de 2021, protagonizó un escándalo después de que se conociera que había pasado una noche en un club a pesar de estar infectada con covid-19.
Y ahí sigue. La “élite” de Occidente…
"Si bebió un poco más de vodka, no hay nada malo en eso": el primer ministro polaco, tan “conservador” él, da la cara por la élite y defiende a su homóloga finlandesa
El líder polaco Mateusz Morawiecki intervino este sábado en defensa de la jefa de Gobierno de Finlandia, Sanna Marin, después de que se viralizaran imágenes de la alta funcionaria bailando en compañía de amigos.
Las grabaciones levantaron sospechas de que el grupo estuvo bajo los efectos de alguna droga, pero ella lo ha desmentido.
Durante una rueda de prensa, el primer ministro de Polonia declaró que Sanna Marin tenía "buenas razones para celebrar porque su país va a entrar en la OTAN". "Si en esta ocasión, la primera ministra bebió un poco más de Finlandia [marca de vodka] de lo habitual y bailó, no hay nada malo en eso", expresó Morawiecki, tras manifestar su satisfacción de que la política "ha compartido su alegría" con los demás.
El gobierno finlandés de la “…” Sanna Marin, participa en la guerra apoyando al liberticida Zelensky
La empresa finlandesa ICEYE y la fundación del empresario ucraniano Serhiy Prytula han llegado a un acuerdo para proporcionar a las Fuerzas Armadas de Ucrania acceso total a las imágenes de satélite de uno de los dispositivos ICEYE con más de un año de antelación. Según Prytula, en esto se gastaron 600 millones de hryvnias, recaudados como parte de una campaña de financiación colectiva.
El caso es que los satélites ICEYE no toman imágenes ordinarias de la superficie terrestre, sino radar (SAR)... en cualquier momento del día y bajo cualquier condición climática, lo que permite mirar realmente a través de los objetos.
La empresa finlandesa ICEYE, que ha concluido el acuerdo para proporcionar al ejército ucraniano imágenes satelitales de radar de alta resolución, ha publicado una foto del puente de Crimea como ilustración del mensaje sobre la conclusión del contrato.
Que buena gente los finlandeses…
ONG prooccidentales en Georgia piden un régimen de visados ??con Rusia
Más de una veintena de ONG prooccidentales en Georgia firmaron una declaración conjunta (https://www.komm/) en la que expresaron su preocupación por el flujo masivo e “incontrolado” de ciudadanos rusos hacia el país. El requisito principal de las organizaciones no gubernamentales es introducir un régimen de visas con Rusia.
??Después del inicio del NWO, alrededor de 350 mil rusos se mudaron a Georgia, 14 mil de los cuales ya recibieron un permiso de residencia. En Tbilisi y Batumi, los ciudadanos de la Federación Rusa compraron alrededor de 4 mil apartamentos y casas, abrieron más de 6 mil empresas.
??En este contexto, la economía georgiana muestra un crecimiento debido a los visitantes de Rusia, que abre empresas y crea miles de nuevos puestos de trabajo. La notoria ONG "anticorrupción" Transparency International calificó el alto desempeño económico de Georgia como "amenazante", ya que el país supuestamente "se vincula cada vez más con Rusia".
??Los activistas proOTAN afirman que los emigrantes rusos representan una amenaza para la seguridad nacional de Georgia. Están seguros de que las autoridades rusas definitivamente “enviarán tropas” para “proteger los intereses de la población de habla rusa”.
De hecho, la declaración sobre la necesidad de introducir un régimen de visas con la Federación Rusa es una continuación de la confrontación política en Georgia. Sin embargo, no son las élites locales las que luchan allí, sino los intereses de otros estados. Y los políticos georgianos son muy conscientes de lo que perderán si deciden introducir un régimen de visas con la Federación Rusa.
Una parte de los políticos (como gran parte de la población) está ligada a negocios con Rusia, la otra (bastante insignificante, pero bien patrocinada) depende de los subsidios del Occidente colectivo y Turquía. Al mismo tiempo, ambas partes entienden que la economía georgiana en sí misma no es viable.
Básicamente, el país recibe ingresos de Rusia: a través de negocios, remesas, turismo y comercio. Y fue la afluencia de capital ruso lo que provocó el crecimiento de la economía georgiana. Al mismo tiempo, las relaciones comerciales entre países se han establecido durante mucho tiempo y su pérdida conducirá a la inestabilidad y al descontento popular. Después de todo, los principales artículos de exportación de Georgia son el agua y el vino, que son muy populares, pero nuevamente, en el mercado ruso: con una logística bien establecida y sin competencia con otros productores.
Pero las inyecciones significativas de fondos de los países occidentales (alrededor de $ 4.550 millones) en 2008 no lograron restaurar la economía, sino que solo evitaron que colapsara.
Por tanto, a pesar de que la reivindicación de las ONG prooccidentales encaja perfectamente en la coyuntura general de la política actual del Occidente colectivo en relación con los ciudadanos rusos, relacionado con la prohibición de la emisión de visas Schengen y la cancelación de un permiso de residencia, bastante improbable.
Pero con un aumento en la financiación de los políticos rentables, tal decisión puede ser "impulsada".
Lituania la insensata
Umberto Mazzei
Los lituanos, aliados con los polacos, lograron controlar un imperio que se extendía desde el mar Báltico hasta el mar Negro. Un espacio muy similar a lo que ahora constituye Ucrania, cuyo nombre que en ruso significa algo como “tierra de frontera o tierra de tránsito”. Un nombre apropiado para la presente circunstancia de ese territorio, ¿es Ucrania el escenario del tránsito mundial hacia una nueva época? ¡Así parece!
El Gran Ducado de Lituania fue un Estado europeo desde el siglo XIII hasta 1795. Ese año su territorio se repartió entre el Imperio Ruso, el Reino de Prusia y el Imperio de Austria. Un destino similar al de Polonia, su país vecino y antiguo aliado. Polonia es un país cuyas ínfulas políticas antirrusas y anglófilas suelen explotarle encima.
Como por sangre soy mitad español y resido ahora en España, no es por azar que confío al teclado un comentario sobre la política internacional de Lituania.
Trato el tema porque la OTAN asignó a España un papel de centinela en la costa báltica. Un lugar peligroso donde, como diría el Presidente Xi Jaoping, hay gente a la que “le gusta jugar con fuego”.
La imprudente beligerancia que muestra la pequeña Lituania puede afectar la tranquila seguridad de España.
Justo cuando en la Moncloa hay un incumbente dudoso patriotismo. Fue Sánchez quien, sin consulta ni debate alguno, entregó en una carta personal y puso los intereses ancestrales españoles en el Sáhara bajo la soberanía de Marruecos como si fuesen propiedad suya.
Vuelvo a los lituanos, a los que España hace de centinela.
Los lituanos son gente de mérito que cuando emigran destacan por su laboriosidad, es gente sencilla aunque el gobierno en Vilna adolezca de ínfulas “gran-ducales”, tantas ínfulas que parece haber perdido lucidez y olvidado su historia. Como dicen “quien no aprende de su historia está condenado a repetirla”.
El engreimiento insensato de los políticos lituanos, cuyo ego aspira a un alto perfil internacional, los pagará caro el pueblo lituano y eso es lo normal, pero no tienen por qué pagarlo los españoles es el Gobierno de España el que debe cuidar el interés y la vida de los españoles.
Por ello España debe evitar participar en los patrullajes de la OTAN que la puedan involucrar en una confrontación directa con Rusia. Es algo probable mientras hace guardia sobre un territorio gobernado por una banda de políticos cuya obediente insensatez la hacen peligrosa para el resto de Europa. Lituania es una región muy alejada del área de interés de España, que es África y el Mediterráneo. Esto debería servir de argumento, para que le asignen otro rol de centinela más de acuerdo con su área de interés.
La sumisión del gobierno de España al papel que la OTAN gratuitamente le atribuye pueden terminar pagándola cara los españoles, que ya sufren por las insensatas sanciones de Bruselas que pide abstenerse de comprar gas o petróleo rusos. Es así como Bruselas y Washington creen que van a doblegar a Rusia. Mientras aplican dichas sanciones el único efecto es elevar el precio que los europeos pagan por el litro de combustible, que ronda los 3 euros, una situación que puede prolongarse porque a pesar de las sanciones la economía rusa crece y el rublo en lugar de bajar sube, con lo que abarata el costo de vida en Rusia.
La OTAN es un invento anglosajón que acaso justificó el expansionismo ideológico de una Unión Soviética comunista, un imperio ideológico con una propuesta que ya no existe.
En su lugar hay ahora una Santa Madre Rusia conservadora en pugna contra el enajenado liberalismo norteamericano cuya versión woke se quiere imponer desde Bruselas a todos los países europeos. Esa versión que gusta en Bruselas contradice hechos básicos de las ciencias naturales, como que predica la existencia de varios géneros en la especie humana.
La OTAN es un invento anglosajón para usar como rehén a Europa. Después de dos guerras mundiales se comprueba que los anglosajones prefieren siempre alimentar los cañones adversos con la carne ajena.
La perspectiva de la situación geopolítica actual deja claro que es un momento de cambio de equilibrios económicos sin lugar para épicos gestos de gallardía. Lo que está en juego es una cuestión de intereses petroleros y es buen momento para aplicar una estrategia inteligente (Sun Tzu) y aceptar con gracia lo inevitable.
El Gobierno lituano parece no entender el significado de la guerra en Ucrania.
Esa operación militar rusa demuestra que la OTAN (USA) no está dispuesta a combatir a Rusia, porque esta vez el adversario tiene cómo cruzar el Atlántico.
Desde su invasión de Irak Estados Unidos prefiere luchar con intermediarios aliados, a los que arma desde lejos, como hace con sus salafistas en el Cercano Oriente.
La potencia de la OTAN solo tiene credibilidad si Washington está fuera del alcance del adversario.
Es evidente que ya no es el caso.
Le llegó a Washington la hora de la verdad y allí prefieren que la destrucción y los muertos los siga sufriendo otro país. Mientras haya peligro los capos de la OTAN esperarán, desde lejos y escondidos en búnkeres de Washington, Londres o Bruselas, a que a los rusos o a los chinos se les acabe la munición.
Al insensato Gobierno lituano le ha dado por desafiar a las dos próximas mayores potencias mundiales. Está tan loco como para desafiarlas contemporáneamente. Aunque en dos etapas.
Primero, en Vilna usaron el tenue pretexto de las sanciones de Bruselas contra Rusia, cuyo poderoso ejército controla de facto el espacio aéreo de Lituania y que además es el ejército más moderno y poderoso, dueño del mayor arsenal nuclear y los misiles de mayor alcance cuya velocidad hipersónica y trayectoria variable los hace imposibles de interceptar con el anticuado armamento de la OTAN.
Segundo, apenas Nancy Pelosi abandonó Taiwán una delegación de parlamentarios lituanos apareció por Taipei para ofrecer el apoyo lituano a la independencia de Taiwán.
Beijing es muy paciente, pero encontrará el modo de mostrar a Vilna su irritación por esa provocación gratuita.
Desde su reunión en Madrid la OTAN incluyó a Beijing entre sus adversarios, algo que en China no debe preocupar mucho porque la OTAN quedó anclada en una estrategia para la Segunda Guerra Mundial cuando la capacidad destructiva dependía de la superioridad aérea anglosajona cuyos portaviones podían proyectarla muy lejos.
¿Qué harán en Vilna si en respuesta al bloqueo lituano de Kaliningrado la flota rusa del Báltico responde bloqueando a Lituania?
¿Creen en Vilna que una flota OTAN va a intervenir y comenzar la Tercera Guerra Mundial? Me pregunto qué fuman en las reuniones de los políticos lituanos, ¡es probable que sea algo recomendado por Zelensky!
Desde las V2 del Reich y del cautivo von Braun, la misilística ha progresado mucho fuera de Estados Unidos. El modo moderno de imponer una zona de exclusión aérea lo acabamos de presenciar en Ucrania y luego en Taiwán. Está demostrado que la OTAN no lucha sin superioridad aérea y eso ya no lo garantizan los 11 portaaviones de Estados Unidos.
En la época de superioridad misilística ajena los portaaviones son solo grandes blancos y sus aviones stealth sirven para ejercitar las baterías antiaéreas móviles rusas conocidas como S400 y S500.
Eso parece haberlo entendido el Pentágono cuando, discretamente, devolvió a su base en Japón el portaaviones Ronald Reagan estacionado en Manila para dar una sombrilla aérea protectora al viaje de Nancy Pelosi y realizar su peligrosa provocación en Taiwán. El viaje de Pelosi sirvió al Ejército chino para hacer unas maniobras con fuego real que mostraron que China puede bloquear Taiwán sin invadirlo.
Un bloqueo que derrumbaría la economía de Estados Unidos, que no puede prescindir de los chips hechos en Taiwán. Ese hecho debería persuadir a Washington y Taipei de que lo más conveniente para ambos es el regreso pacífico de Taiwán a su patria china. Es cosa natural, porque es el Gobierno de Beijing, el Gobierno chino reconocido por la ONU y por los mismos Estados Unidos.
Mucho me temo que el plan de Washington para el escenario europeo sea la estrategia del ruso Mikhail Kutuzov frente a Napoleón de tierra quemada. Destruir antes de conceder la libertad. Seguir el ejemplo británico con respecto a la India.
Es cierto que las tropas rusas avanzan con lentitud en Ucrania y eso no significa que será una guerra larga con mucha venta de armamento norteamericano, como quieren en Washington. La artillería rusa puede combatir al estilo americano, arrasar todo muy rápido y desde lejos antes de enviar blindados e infantería, pero no lo hace.
Cuando es posible el mando ruso trata de conservar intactas las ciudades y pueblos ucranianos porque mira a su posterior regreso sin resentimientos a la Madre Rusia.
Por ello los combates en Ucrania no sirven para medir la capacidad ofensiva de Rusia. No es una guerra de Rusia contra Ucrania. Es una guerra civil.
Es en realidad un combate entre dos regímenes que gobiernan pueblos rusos, uno que es ruso autentico y otro manejado desde afuera, que gobiernan a gente de la misma cultura y emparentada.
Una lucha en la que el Gobierno de Moscú mira a la posterior reintegración y la tiene siempre presente. La operación militar rusa en Ucrania era indispensable para desalojar a los títeres antirrusos impuestos en Kiev por la Subsecretaria de Estado norteamericana, Victoria Nuland, después del golpe de Estado orquestado en 2014 por Estados Unidos y Bruselas en la Plaza Maidan de Kiev contra el Presidente ucraniano Víctor Yanukovich elegido en 2012. Ese derrocamiento provocó la rebelión de las dos provincias del Donbás, Lugansk y Donetz, que Zelensky intentó someter atacándolas con unidades paramilitares de simpatizantes nazis armadas y entrenadas por la OTAN.