Lo digo sin ambages, lo repetiré cuantas veces haga falta, nuestro actual Presidente del Gobierno es un traidor.
Juan Antonio de Castro
Juan Antonio de Castro
Lo digo sin ambages, lo repetiré cuantas veces haga falta, nuestro actual Presidente del Gobierno es un traidor.
El gobierno en pleno, con el apoyo de la chusma filoterrorista e independentista, se ha levantado hoy contra la unidad de España, cambiando el Código Penal español de manera subrepticia, a través de nuestro Congreso de los Diputados y aprovechándose de que no tendrá así que pedir informes ni consejo alguno a otras instancias del Estado. De manera oscura y cobarde, Pedro Sanchez y su Gobierno traspasan así todas las líneas rojas posibles. A partir de ahora, ni el golpismo en forma de rebelión, ni de sedición, será realmente delito, ya que equiparado a “desordenes públicos agravados”, que no podrán nunca ser sancionadas con más de 5 años de cárcel, y como se quedarán seguramente en dos, caso de ocurrir, pues nadie irá a la cárcel por romper España, su unidad y su Constitución.
Argumenta este personaje cursi, grotesco y traidor de nuestra vida política, que es para alinearnos con Europa. ¿Que Europa? De sobra es sabido que muchos países tienen ese delito tipificado aún más gravemente que el actualmente contemplado por nuestro Código Penal. Los que no lo tienen, son naciones fuertes y asentadas, en las que la unidad nacional y el patriotismo, descartan de lleno y en la actualidad, cualquier intentona golpista. No, lo que este personaje traidor e incompetente consigue es, lisa y llanamente, atentar contra la unidad nacional, quebrantando así su promesa de respetar la Constitución.
La Constitución se viola, cuando se deja el Código Penal a merced de los caprichos políticos de los que nos gobiernan, y con el fin de facilitar el golpismo. Que pensarán los del 23F hoy en día? Vaya chollo hubieran tenido con éstos políticos al poder. Su decisión de eliminar el delito de sedición, no es más que eso y no responde a ningún otro imperativo nacional, mas que el de blanquear a los culpables de querer romper el Estado en su momento y no lograrlo, para darles ahora la oportunidad de volverlo a intentar. La justicia en manos de la política y ya está.
Sanchez muestra de nuevo aquí su faceta más totalitaria, esa que comparte con Soros, a sabiendas que éste ha sido uno de los principales responsables y facilitadores de que los dirigentes independentistas sediciosos lograran casi sus fines. Soros y su Open Society Foundation (OSF) lo saben bien, por algo colabora ya esta organización, como lo comentaba El Confidencial hace poco, con la ANC y Omnium Cultural, en la tecnología para la aplicación que permitirá un nuevo referéndum Ilegal, pero esta vez sí, sin cometer prácticamente delito alguno y dando el verdadero golpe que significará la ruptura definitiva de nuestra soberanía.
Algunos partidos, como el PP, avisan tímidamente que esto no puede ser, pero ¿se atreverán a plantear una moción de censura? Su relación con el Gobierno no debe ser otra que la ruptura absoluta hasta que deje Sanchez el poder. No deben caber tampoco ahora en este partido, debates sobre los costes electorales de acercarse o no a VOX. En este momento por el que atraviesa la Nación Española, sólo cabe la unión ante aquellos que ya han empezado a amenazarla. VOX lo ha comprendido muy bien, con España no se juega, e irán a por todas. En cuanto a los socialistas que aún siguen en el PSOE, que no vuelvan a hablarnos de España. Sometiéndose cobardemente a un Gobierno que traiciona a España, pierden toda legitimidad moral frente al resto de los Españoles, si es que les quedaba alguna.
En cuanto al mas alto estamento del estado, su Jefatura, la Corona, los españoles esperan, ahora si, un gesto contundente ante este nuevo intento de romper la unidad de España, consagrada en nuestra Constitución. Si un Presidente del Gobierno es un traidor, como varios dirigentes políticos y muchísimos españoles opinamos, nuestro Rey tiene al menos la obligación de llamarle, y si no acude, de dirigirse a los españoles de la misma manera que lo hizo en el último intento golpista catalán.
Los militares siempre defenderán la unidad de España, no lo dudo, pero ha llegado también el momento de que muestren, al menos, su desagrado, de la forma que crean mas conveniente y siempre desde la legalidad constitucional, con el fin de contribuir a reconducir todo esto.
En cuanto a los españoles de bien, aquellos que creemos en España, en nuestra Constitución y en la democracia, salgamos a la calle y enfrentémonos a un gobierno traidor a España. Si dejamos que esto pase, nos arrepentiremos y será demasiado tarde. Que nadie se queje después si vemos pavonearse a Puigdemont por las calles de Barcelona y Madrid, con la arrogancia de los cobardes que se escudan en poderes cómplices para romper España.