España planea proporcionar tan solo entre cuatro y seis carros de combate Leopard 2A4 a Ucrania, informó 'El País', citando fuentes gubernamentales.
"De cuatro a seis tanques Leopard 2A4. Este es exactamente el número de tanques que España tiene previsto suministrar a Ucrania", aseguró el periódico.
El volumen final de entrega dependerá del estado de los 53 tanques que "llevan almacenados una década" en Zaragoza. Ahora, el Ministerio de Defensa español está negociando "la rehabilitación urgente de los tanques con la industria militar del país", según el periódico.
Se señala que el coste de la puesta en servicio de cada vehículo podría superar el medio millón de euros, y el calendario coincidiría con el curso de dos meses y medio que los militares españoles han desarrollado para entrenar a las tripulaciones de los tanques ucranianos.
El plan es empezar a formar al menos a 10 tripulaciones, así como a mecánicos y personal de mantenimiento, lo antes posible.
Según El Pais, además de los tanques, el Ministerio de Defensa español podría suministrar a Kiev piezas de recambio para los Leopard. Sin embargo, el suministro de munición —proyectiles de 120 mm— plantea grandes dificultades, ya que España no los produce. En tal caso, Madrid tendría que recurrir a las reservas del Ejército, comunicó el periódico.
Vamos a contar una de tanques...
Líneas Rojas. Año 1984. Carl Lewis, "el hijo del viento" conseguía tres medallas de oro en las olimpiadas de Los Ángeles. Toda una proeza, sobre todo porque la Historia apenas recordaría que fue superado por tres atletas en el medallero:
Ekaterina Szabo (Rumanía)
Ning Li (República Popular China)
y Mary-Lou Retton (EEUU)
Ese mismo año, España se debatía entre comprar tanques o desarrollar su propio modelo: el Lince, una especie de Leopard más pequeño, ligero y con más autonomía. Más adecuado para el territorio español que es más irregular.
A pesar del interés de empresas alemanas, francesas e italianas, España acabó comprando carros obsoletos de segunda mano estadounidenses. Y un detalle que conviene recordar: la empresa estadounidense General Dynamics ofreció el M1 Abrams, pero el gobierno español rechazó la oferta al año siguiente debido a la baja probabilidad de producción local y exportación del carro de combate.
El proyecto Lince moriría finalmente en 1989.
Seis años después, España acuerda con Alemania la compra y posterior fabricación de piezas y montaje del Leopard 2. De ello se encargaría la empresa española Santa Bárbara Blindados.
La versión española del carro de combate 2A6, supondría una inversión de 3.177 millones de pesetas.
El ministro español de Defensa del momento, Julián García Vargas, firmó con su homólogo alemán, Volker Rühe, la compra de 390 carros de combate Leopard 2 para el Ejército español. 239 de ellos costaron 2.399 millones de euros.
Aun no se había fabricado ni uno solo de los Leopard 2E, cuando, en 2001, siendo presidente José María Aznar, la empresa estadounidense General Dynamics compró la Empresa Nacional Santa Bárbara por 831,9 millones de pesetas.
La empresa pasó a denominarse Santa Bárbara Sistemas. General Dynamics invirtió 13.800 millones de pesetas para que las fábricas de Santa Bábara Sistemas produjeran componentes del carro de combate Abrams.
Las primeras unidades del Leopard 2E salieron de la fábrica - ya estadounidense-canadiense - de Sevilla, a finales de 2003.
En total, la producción realizada en España fue de 197 Leopard 2E carros de combate y 12 Leopard 2ER (carros de recuperación). En Alemania se produjeron 22 Leopard 2E y 4 Leopard 2ER, así como 4 Leopard 2E de carros escuela (CESC).
¿Se comprende el desastre?
España trata de fabricar su propio carro de combate, pero al final en lugar de desarrollarlo compra otros usados y después compra tanques alemanes para luego fabricar sus componentes y montarlos en el propio país, con la promesa de exportarlos (pendiente de aprobación del parlamento alemán)
Aznar vende la fábrica española que fabrica los componentes y hace el ensamblaje a una empresa estadounidense, que casualmente es la que fabrica los componentes y monta los Abrams, el principal competidor del Leopard y que además EEUU no permite su exportación a terceros países.
Por si fuera poco, los militares españoles se entrenan con Leopard, no con Abrams, como el resto de países de Europa.
Al mismo tiempo, España habla de realizar algunas mejoras sobre la base del 2E, en las que inocentemente habían participado los militares tanquistas españoles, cuando idearon la "Evolución Tortuga" o con la ya totalmente fantástica evolución Leopardo 2E Plus.
Aun así, y visto el enorme conflicto de intereses servido en bandeja (para vender Leopards hace falta la autorización del parlamento alemán y la empresa que los monta ha sido privatizada y dejada en manos estadounidenses, es la que fabrica los Abrams), España trata de vender la friolera de 250 tanques Leopard a Arabia Saudí.
La propaganda es fantástica: en una sola operación, la venta podría superar los 3.000 millones de euros, lo que la convertiría en la mayor exportación de armamento de la historia española. España trata de vender la burra desde mayo de 2008, sin éxito.
Y aquí es donde aparece Corinna zu Sayn-Wittgenstein: a través de la empresa maltesa Apollonia Associates, para la que trabajaba Corinna y que se dedicaba a gestionar relaciones estratégicas para Gobiernos y grandes empresas, la amante habría cobrado entre el 3 y el 5% de comisión, en caso de que la operación hubiera tenido éxito.
No solo no salió esta operación imposible, porque la empresa ya no es española, porque además fabrica su propio tanque nacional, y porque para vender Leopards a otros países hace falta la autorización de Alemania, sino que además General Dynamics le vendió a Arabia Saudí 69 Abrams por 132 millones de dólares. Y luego está Alemania. La firma germana Krauss-Maffei-Wegmann ofreció más de 200 tanques a Arabia Saudí del modelo más avanzado, el Leopard 2A7, como consecuencia del cambio en la política de exportación de armas que dio el gobierno de Ángela Merkel en 2011.
Por si lo que contado fuera poco, allá por 2009, la empresa con un 51% de capital público español Defex, trata de interferir en la venta de los tanques a Arabia Saudí, y a través de un aviso desde autoridades en Luxemburgo, se conoce que la cúpula de esta empresa lleva décadas realizando mordidas en la venta de armamento a distintos países. Esta compañía, participada mayoritariamente por la SEPI, está en liquidación desde 2017 y el proceso penal sobre estas actuaciones delictivas se sigue desarrollando hoy.