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La Embajada de EE.UU. en España obliga a apoyar a la OTAN para poder recibir sus subvenciones

Elespiadigital | Martes 14 de febrero de 2023

Entre los requisitos figura afirmar que la OTAN defiende la paz y la seguridad, así como adoptar su nuevo Concepto Estratégico, que contempla reconocer como "amenazas" los mismos países que la Alianza Atlántica estipula como tales.

Resulta paradójico que la Embajada de EE.UU. diga "defender los valores democráticos", y luego ponga como requisito obligatorio que el solicitante de la subvención adopte su ideología en relación a la OTAN, lo que supone una flagrante violación de la libertad de pensamiento, que es uno de los principios democráticos más elementales.

Y resulta revelador cómo la Embajada estadounidense se delata a sí misma poniendo por separado el punto 1.º, y el 4.º y 5.º, como si ni la propia institución creyera que la OTAN y la defensa de valores democráticos van a la par.

Oleg Yasinski

En un mundo donde aún existían diferentes colores con su gama de matices del negro al blanco, la locura no era la norma, nosotros - tan disímiles y desiguales - podíamos coincidir al menos en algunas posiciones básicas del sentido común. Por ejemplo, era obvio que los negros no podían defender a los racistas y los judíos o los homosexuales no podían defender a los nazis. Sin "peros", bajo ningún concepto y por razones que es una estupidez explicar.

La "izquierda" que apoya al régimen de Kiev y la OTAN es una falsificación cognitiva. Ni una sola persona de convicciones izquierdistas con un mínimo de conocimiento de historia y el papel de los Estados Unidos y sus aliados en ella, sin importar su postura respecto a las autoridades rusas y personalmente respecto a Putin, en ningún caso puede ni debe justificar a Occidente en su guerra contra Rusia. Ningún izquierdista puede desear la victoria de la OTAN cuyas consecuencias serían demasiado predecibles. Esto es independientemente de cualquier crítica justa o injusta a las autoridades rusas.

En la guerra mundial actual, la verdadera izquierda nunca, bajo ninguna circunstancia, estará del lado del peor enemigo de la humanidad. Los lanzadores de citas disfrazados y los amantes de las subvenciones con el brillante glamour de los "luchadores radicales" no cuentan, tienen su propia guerra narcisista. Y hoy no hay nada más patético que sus obsesivos reflejos en las turbias corrientes de los "medios democráticos" del mundo.