¿A qué se debe esta pausa operativa que reina en el teatro de operaciones en Ucrania? Una pregunta muy interesante. Y muy difícil de contestar.
Dien
Dien
¿A qué se debe esta pausa operativa que reina en el teatro de operaciones en Ucrania? Una pregunta muy interesante. Y muy difícil de contestar.
La tensión va creciendo. La prensa occidental revienta de impaciencia, esperando "por ahora la ofensiva crucial de Rusia en Ucrania". Lo han anunciado ya todos los oficialistas: empezando con generales del Pentágono y acabando con el Secretario General de la OTAN, Jens Soltenberg. Lo de "momento crucial que se aproxima" suena en los bunkers de Ucrania y en telecadenas y redes sociales rusas...
... Pero en realidad no se sabe qué ideas y planes tiene el Estado Mayor General Ruso. Se sabrá cuando llegue la hora. Y lo de histeria sobre "una gran ofensiva rusa" parece ser pura operación psicológica: si Rusia no ataca en los próximos días se podrá iniciar la campaña de desacreditación, promoviendo la idea de que los "militares rusos no tienen cojones para hacerlo" y alabando "una potencia extraordinaria del ejército del comandante Zelenski, salvado por suministros oportunos de armas occidentales ".
Entonces, ¿por qué es poco probable que haya una ofensiva clásica, a estilo de Segunda Guerra Mundial? A ver.
"Guerra de desgaste"
No se sabe qué cerebro generó la idea de organizar una lenta presión simultánea pero continua en tres direcciones operativas, bien alejadas una de otra, pera la línea de defensa ucraniana se va desintegrando cerca de Kremennaya, Ugledar, Gulyái Pole y Artiómovsk (Bajmut).
Reservas de FFAA de Ucrania corren agitadas por caminos laterales, sufriendo formidables pérdidas, pero "la dirección del golpe principal" de los rusos sigue desconocida. Y es posible que no haya.
Es que Rusia sí tiene suficientes fuerzas para romper la defensa y avanzar a buena profundidad. ¿Pero tendrá suficiente movilidad de unidades logísticas y de retaguardia para garantizar su protección y cobertura a toda esta profundidad?
Mas, se podrá hablar de preparación de una ofensiva real sólo cuando emerjan fotos sacados por satélites que le permitan a un especialista militar identificar la concentración de una gran potencia de golpe, con numerosas agrupaciones del material bélico desplazándose hacia la línea de contacto. Porque una ofensiva clásica comprende miles de carros de batalla y piezas de artillería, cientos de trenes, columnas infinitas y reagrupaciones constantes son cosas que ya no se puede ocultar en el mundo digital moderno.
Aunque se puede suponer que una ofensiva sí, se prepara. Pero no se trata de un avance estratégico sino de una serie de operativos locales con objetivos limitados. Para llevarlos a cabo se puede acumular de una manera encubierta, en un mes y medio o dos, suficiente cantidad del material bélico, personal, municiones, y trasladarlos en una arrancada al lugar correspondiente en 24 horas.
Entrenamientos de este tipo de operaciones se practicaban en el Ejército Soviético y, recientemente, en Bielorrusia, asustando a expertos occidentales y ciertos generales de OTAN. Pero éstos se tranquilizaron bastante rápido al darse cuenta de que la agrupación ruso-bielorrusa no superaba 10 mil efectivos, demasiado poco para una ofensiva clásica.
En estas condiciones una "guerra de desgaste" en Artiómovsk, Ugledar, Máryinka, Avdéevka y en la dirección de Zaporozhie, tomando en cuenta la supremacía rusa en artillería, resulta una configuración mucho más ventajosa para Rusia, pues una ofensiva de gran escala llevará a grandes pérdidas injustificadas.
Sobre todo, tomando en cuenta que el enemigo sigue con una fuerte tensión psicológica, intensificada por los círculos políticos ucranianos y su orden de "no dar ni un paso atrás". Kíev gasta una formidable cantidad de tropas intentando preservar el control de posiciones que, de hecho, ya tiene perdidas. Continuando con el mismo ritmo de "procesamiento" del personal Zelenski pronto no tendrá a quién meter en los carros de batalla prometidos por Occidente. Por lo visto, el Estado Mayor General de Rusia piensa lo mismo y se esfuerza por impedir que Ucrania tenga suficiente tiempo para llevar a cabo una cohesión completa de unidades de Cuerpos de Reserva, dotados del material bélico de OTAN que es poco familiar para militares ucranianos.
Por eso lo que vemos ahora son "actividades ofensivas" totalmente distintas de una "ofensiva" clásica con ruptura de la defensa del enemigo a gran profundidad con fuerzas equivalentes a un ejército acorazado y dos o tres ejércitos generales en el segundo escalón. O sea, se trata de un trabajo aburrido y sistemático: ejercer presión en todas las direcciones importantes. Un trabajo que no exige una visión estratégica ni organización de unidades para que sean capaces de abrir brechas profundas en la defensa enemiga, rodear y bloquear al adversario. Un trabajo que no se detecta por el reconocimiento de todo tipo de la OTAN.
"Triturar las reservas de FFAA de Ucrania" en el marco de actividades ofensivas predecibles también es una estrategia capaz de llevar al enemigo al "límite crítico" de pérdidas, descomponiendo la línea del frente y sembrando desánimo en su retaguardia. Con mayor cantidad de "trituradoras" similares a la de Artiómovsk, más fuerte será el miedo del personal ucraniano de ir allá, lo que hoy manifiestan numerosas brigadas y batallones ucranianos, lanzados sin cuenta ni piedad al horno de combates defensivos sin perspectiva alguna.
Estrategias
1. La de Kíev queda bien clara. Según recientes datos, la agrupación de Bájmut es toda una mezcla de brigadas regulares incompletas, restos de batallones de defensa territorial y movilizados por fuerza, incluidos los rescatistas de Emercom, personal de polígonos y unidades de entrenamiento, especialista de defensa radioelectrónica, unidades policiales y hasta oficiales de inteligencia de la Seguridad Nacional. O sea, intentan repetir el truco del verano pasado, cuando el frente lo están respaldando unidades secundarias, pagando un precio horrible, mientras que las tropas de élite se preparan, tranquilos, para una ofensiva en la retaguardia profunda.
Hoy las tropas de asalto ucranianas están desangradas después de batallas por Soledar y Avdéevka en diciembre. Según todos los indicios, las FFAA de Ucrania, equipadas con el material bélico occidental prometido, estarán listos para tomar la iniciativa estratégica para el fin de abril o inicio de mayo, intentado expulsar el Grupo Sur ruso de la región de Pryazovia (regiones litorales del Mar Azov). El general Zaluzhni que ya ha recibido el apodo de "carnicero de Bajmut", aprovecha las mismas herramientas que funcionaron en septiembre del año pasado: a coste de enormes pérdidas de reservas mal capacitadas quiere ganar el tiempo para organizar su propia ofensiva.
¿Tiene alguna razón una estrategia tan antihumana? Si dejamos aparte el enfoque moral y subjetivo, sí. La misión es garantizar la seguridad de posiciones bien organizadas y preparadas en la retaguardia profunda que sea una buena plaza de armas para un contragolpe. Es mucho más fácil desplegar tropas para una ofensiva con un sistema logístico bien ajustado que organizarlo de nuevo si la línea del frente se va para atrás con las tropas retrocediendo y el ejército enemigo pisándolas los talones. Por eso hay que constatar que estos esfuerzos antihumanos tienen cierta lógica.
Muchos intentan adivinar cuándo se le agotarán a Ucrania los recursos humanos. Seguro que no será pronto. El Estado Mayor General ucraniano se esfuerza por mantener el número de efectivos en el marco de 750-800 mil, recompensando las pérdidas con una movilización constante. Y tomando en consideración que su reserva de movilización alcanza 3 millones de efectivos, la cantera no se agotará pronto. Mas, se promueve la iniciativa de extraditar de Europa a refugiados ucranianos aptos para el servicio militar, o sea, un millón de efectivos más.
Quién sabe cuánto tiempo va a aguantar esta estrategia carnívora de Zaluzhni la sociedad ucraniana, pero para el verano (si no sucede nada extraordinario) el espíritu moral de las tropas, conforme a todas las reglas del Arte de la Guerra, se reducirá a nulo. Y para salvar la situación la OTAN tendrá que lanzar al ataque a todo el ejército polaco, así como a todas las "legiones extranjeras", PMC y grupos armados disponibles.
2. La estrategia de Moscú también queda evidente. El general Guerásimov quiere instigar la OTAN a iniciar la ofensiva con Cuerpos de Reserva, equipados en 80% con el material bélico occidental, mucho más temprano, en marzo.
O sea, obligarle al enemigo a rechazar una cohesión de unidades completa y a lanzar al combate brigadas autónomas y batallones acorazados uno por uno, así como tuvieron que hacer los hitlerianos durante la batalla de Kursk en 1943. Como resultado, ellos no pudieron reunir en "puños de hierro" de ejércitos acorazados clásicos sus tanques modernos - Tiger y Panthers - y cazacarros Elefantes. Los distribuyeron en unidades autónomas de nivel de batallón sin abastecer con unidades de ingeniería y reparación necesarias.
Por eso no veremos mapas con grandes flechas rojas cubriendo cientos de kilómetros. El Comandante en Jefe Supremo lleva a cabo la liberación de nuevos territorios de la Federación Rusa despacio pero seguro, tomando en consideración posibilidades, medios y fuerzas disponibles sin movilización de la retaguardia.
Hasta el Ejército regular ruso participa solo parcialmente en las hostilidades: las actividades ofensivas las llevan a cabo los efectivos de Wagner, unidades de voluntarios y cuerpos ofensivos de RPL, de vez en cuando les apoyan comandos, marines y un par de divisiones motorizadas de la Guardia, aumentando la presión en la direcciones secundarias. O sea, Rusia continúa la "guerra de desgaste", fijándose en cada posición tomada, construyendo sin cesar líneas de defensa, preparando, equipando y entrenando las reservas en polígonos.
¿Con qué fin? Tal vez, la razón principal es la política: ahora el yugo de mantenimiento de un enorme país lo tienen que llevar Estados Unidos y Unión Europea, cuya economía dista de ser próspera. Sus almacenes, tanto financieros como técnico-militares, se están agotando. Lo comprueba toda una comedia con entrega de tanques y permanentes protestas de la población.
Mientras tanto, el Sistema de Reserva Federal de EEUU vuelve a activar su emisora de dólares, subiendo el tipo de interés hasta 4,75 puntos, lo que la última vez sucedió durante la gran crisis de 2008. Como consecuencia, la inflación va creciendo en los mismos Estados Unidos y ya no se puede "venderla" al mundo que de repente se ha vuelto demasiado inteligente. Mas, China está saliendo del lockdown y recuperándose. Por eso para los norteamericanos ya llega la hora de fijar los beneficios obtenidos con el saqueo de Europa, dejar el activo ucraniano que se ha vuelto demasiado tóxico y empezar a sembrar un nuevo conflicto en Asia.
El problema es que la estrategia principal de Occidente - las sanciones destinadas a hacer colapsar la economía de Rusia - no funcionó.
Con "trituradoras" trabajando a plena potencia, el único efecto que pueden causar los Cuerpos de Reserva de FFAA de Ucrania (que se están formando urgentemente con todo el material bélico que se recoja por todo el mundo y un personal de capacitación mínima por falta de tiempo) son capaces de realizar un solo ataque, decisivo y último. Después llegará una gran pausa estratégica porque a la OTAN se le agotarán armas y municiones. Habrá que esperar no menos de un año para completar lo que falte.
Mientras tanto Rusia dispone de grandes reservas emplazadas en la retaguardia, aumenta el número del personal en el Ejército, equipa las tropas con armamentos nuevos y no cesa de preguntar a los círculos occidentales correspondientes: ¿Qué tal viven sin nuestro gas, petróleo, abonos, etc.? ¿Cómo andan manteniendo al mendigo ucraniano de camiseta militar que lleva meses sin ser lavada? ¿Les gusta seguir violados por su patrón del otro lado del Atlántico que les ha pillado todo y ahora les mete o bajo un martillo nuclear, o bajo un desarme total?
Conclusiones
De las dos misiones planteadas por Estados Unidos sólo una se lleva a su término, la de bancarrota de la Unión Europea y desajuste de la hegemonía económica de Alemania dentro de ésta. El que el Canciller Federal de Alemania - fundador y patrocinador principal de UE - es mofado públicamente por Kíev y Varsovia es una mala señal para Berlín. Porque el título de favorito se va mudando de las orillas de Spree a las de Vístula.
La segunda misión fracasó: Rusia no sólo pudo resistir las sanciones sino empezó el proceso de "renovación" interna en todas las esferas vitales a pesar de todos los esfuerzos de sus propias élites empresariales de impedirlo. El Fondo Monetario Mundial anuncia que el crecimiento de la economía estadounidense será inferior a los índices económicos de Rusia y China. Sin duda, lo van a aprovechar los Republicanos exigiendo supervisión de gastos en Ucrania y muchas otras cosas para vengarse de los Demócratas. Mientras que la crisis política estadounidense se vuelve más caótica, Putin sigue fortaleciendo sus posiciones como líder de la Nación Rusa.
En primavera Occidente tiene el último (o tal vez, penúltimo chance) de dictar su voluntad al Kremlin en el campo de batalla. Pero surge la impresión de que especialmente para esta batalla crucial se estén preparando los generales rusos y por eso no quieren echar las tropas en las aguas turbias de una impredecible ofensiva estratégica. El material bélico que la OTAN recoge con tanta dificultad debe ser aniquilado con pérdidas mínimas del personal propio. Tanques y vehículos blindados occidentales, igual que los cadáveres de mercenarios de la Alianza Atlántica sembrando posiciones previamente preparadas por los rusos en vez de campos extensos de batallas de encuentro.
La batalla por Bajmut llega poco a poco a su fin: a la ciudad ya lleva sólo una vía de suministro, o sea, clímax de "acciones ofensivas" va quedando atrás y para el general Zaluzhni llega su Hora de la Verdad: o lanzar en el horno de Bajmut los Cuerpos de Reserva para desbloquear la agrupación defendiendo la ciudad, o chocarse con una "caldera" similar a la de Mariúpol, toda una catástrofe en el campo propagandístico y reputacional.
Vacilaciones angustiosas de EEUU y toda la Alianza Atlántica sobre entrega de tanques, discusiones tensas sobre aviones caza y misiles de largo alcance testimonian que aún queden algunas "líneas rojas" que sean trazadas no tanto por los políticos sino por círculos militares y comunidades de inteligencia "por debajo de la mesa". Washington no está interesado en una escalada brusca del conflicto con amenaza real de intercambio de golpes nucleares, pero, por otro lado, tampoco puede admitir que Rusia gane. Necesita un empate. Por eso empiezan a emerger en la prensa occidental de pura cepa y aun en think tanks respetados propuestas de "38-o paralelo coreano", tregua aun a coste de 20% de territorios de Ucrania.
Desde el enfoque objetivo, Rusia aún no dispone en el teatro de guerra de fuerzas y medios suficientes para poder cambiar radicalmente la situación en los frentes, pero goza de un recurso más que valioso: el tiempo. A medida que aumente la producción de armas, equipando a los reservistas movilizados con todo lo necesario y capacitándolos como es debido, las tropas regulares e infantería de asalto de Wagner adquieren, con pérdidas mínimas, una invalorable experiencia combativa mientras que la OTAN sufre una derrota estratégica.