En la ciudad holandesa de Goirle se erigió en 2010 una estatua a un soldado de la Luftwaffe, que estuvo destinado en dicha ciudad durante la IIGM.
El 6 de octubre de 1944, 3 dias después de su 18 cumpleaños el joven “kanonier” de la Luftwaffe Karl-Heinz Rosch estaba estacionado en una granja con su gruppe, cuando se encontraron bajo intenso fuego de artillería británica. Los artilleros buscaron refugio en el sótano.
Rosch sin embargo se percató de que los dos hijos del granjero, inconscientes del peligro seguían jugando fuera, en el jardín. Rosch abandonó la seguridad del sótano, corrió al jardín y cogió a los dos niños con cada brazo llevándolos al sótano.
Cuando salió otra vez para tomar posición en el lado opuesto del jardin, Rosch fue alcanzado por un obús, matándolo casi en el mismo lugar donde instantes antes había cogido a los niños.
Un artista local Riet van der Louw hizo una estatua de arcilla de Rosch salvando los niños. Un antiguo miembro del ayuntamiento Herman van Rouwendaal solicitó al Ayuntamiento un presupuesto de 9.500 euros para moldear la estatua en bronce. Como la corporación se negó a pagar, se hizo una colecta el pueblo para honrar a este anónimo héroe.