Por Piotr Iskenderov
¿Quiénes son en vísperas de 2014 los habitantes de Europa del Este para la Unión Europea – un fardo, una amenaza o una fuente de crecimiento? Lamentablemente, el actual nivel de "confianza" en las relaciones entre los dos polos de la Unión por ahora aún no es muy bajo.
Los países de Europa del Este miembros, supuestamente, de una Europa "unida" obtuvieron un nuevo impulso negativo de Occidente, este vez procedente de Londres. Es muy probable que Gran Bretaña establezca una cuota para el flujo máximo accesible de inmigrantes de otros países de la UE de setenta mil personas por año. Y si bien el Gobierno británico se apresuró a declarar que dicho asunto aún se encuentra en la fase de las discusiones generales y que por el momento no se habla de ningún tipo de cuotas, la situación no es tan así como la pintan. En el seno de la Europa comunitaria se llega a pensar que alguien es "menos igual" que otros –al estilo de las antiutopías del británico George Orwell.
El último sondeo de opinión realizado por el servicio sociológico británico YouGov muestra que el 72 % de los británicos está por la limitación de los inmigrantes en la isla provenientes de otros países de la UE. Pero, en el otro platillo de la balanza están las estadísticas económicas, que prueban que tras la admisión masiva en la UE de habitantes de Europa del Este en 2004 la economía británica registró un incremento de los ingresos tributarios.
Pues bien, el 1 de enero vencen las restricciones impuestas a los búlgaros y rumanos para trabajar en otros países de la UE. Si bien Bulgaria y Rumanía ingresaron en la UE en 2007, las limitaciones a los inmigrantes laborales se levantan solo ahora, a la vez que el espacio de Schengen sigue siendo inaccesible. Las autoridades de ambos países suponen que merecen respaldo aunque sea por los "años de servicio". Sus aspiraciones son comprensibles pero difícilmente puedan confiar en una pronta solución del problema, dijo a La Voz de Rusia el experto del Instituto de Europa de la Academia de Ciencias de Rusia, Viacheslav Belov:
–Se trata de una postura correcta. El país interesado en la más pronta admisión en el espacio de Schengen tiene derecho a protestar. Pero no pienso que semejantes exigencias surtan efecto. Es que tanto Bulgaria como Rumanía aún no han eliminado todos los obstáculos relacionados con la migración. Precisamente este problema preocupa a muchos en la Unión Europea y, sobre todo, la llamada inmigración exterior. Por eso me resulta difícil imaginar que ahora Bruselas hará concesiones a Bulgaria y Rumanía.
Mientras Bulgaria y Rumanía batallan por el espacio de Schengen, sus vecinos del Centro y Este de Europa reflexionan en la suerte de la eurozona y en el fundamento de la renuncia a su propia moneda. Esta cuestión tiene más contradicciones e indefiniciones que el asunto de los visados. Por ejemplo, los checos y eslovacos históricamente fueron un modelo económico-estatal único. Y ahora los eslovacos pagan y ahorran en euros y los checos lo hacen en coronas. A propósito, los checos son más exitosos. Como suele decirse la pertenencia en la UE es común, pero el dinero se cuenta por separado.
Los países bálticos no ingresaron simultáneamente ni mucho menos en la eurozona y comúnmente se solidarizan los unos con los otros. Estonia ya está en la eurozona, Letonia espera el 1 de enero y Lituania por el momento no se apresura. Y semejante disonancia no es casual. Obedece tanto a la crisis general de la eurozona como a la necesidad de precisar los criterios del funcionamiento de la eurozona y de su ampliación ulterior, explica el experto del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias de Rusia, Viacheslav Senchagov:
–Pienso que ahora se deben precisar los criterios para ingresar en la eurozona. Entre ellos los referentes a los parámetros del déficit presupuestario de estados concretos. Los países de Europa Oriental, por extraño que parezca, a diferencia de los de Europa Occidental, en su tiempo no desechaban tanto los créditos. Pero, no obstante, de todas maneras no deben apresurarse a ingresar en la eurozona. Pienso que en la actual situación la moneda nacional es preferible.
2013 resulta ser un año disímil para los países comunitarios de Europa del Este. Unos, por ejemplo, Hungría, a pesar de la crisis, lograron índices socio-económicos impresionantes. Otros, digamos, Eslovenia, de hecho engrosaron la cohorte de los países problemáticos. Y todo esto prueba que el ingreso de los países del Centro y Este de Europa no ha sido una panacea ante los problemas socio-económicos, y, menos aún, se convirtió en un sinónimo de unidad tanto en las regiones como en el conjunto de la Unión Europea.