Política

Erdoğan no debe esperar ninguna ayuda

Administrator | Martes 01 de abril de 2025
Aleksandr Dugin
Tras la detención del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, comenzaron graves disturbios en Turquía que continúan hasta el día de hoy. La crisis se está volviendo más intensa con el pasar del tiempo, pero para analizarla correctamente hay que tener en cuenta varios factores.
Primero. El alcalde de Estambul, al igual que el de Ankara, pertenece a la oposición liberal enemiga de Erdoğan. El Partido Republicano del Pueblo tiene al liberalismo de izquierda, el laicismo y el pro-europeísmo mucho más que el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) de Erdoğan. Esta oposición es favorable a Occidente y se opone a la orientación islámica de la política de Erdoğan. Además, es hostil a Rusia.
Segundo. Erdoğan ha cometido recientemente muchos errores políticos. El más importante es haber apoyado la toma del poder en Damasco por al-Julani. Se trató de un error fatal, porque al hacerlo Erdoğan ha asestado un duro golpe, quizás irreparable, a las relaciones ruso-turcas e irano-turcas. Ahora ni Rusia ni Irán acudirán en ayuda de Erdoğan. La situación ya ha empeorado para él y la crisis puede intensificarse.
No creo que Irán o Rusia tengan nada que ver con los disturbios en Turquía. Más bien, es Occidente quien está tratando de derrocar a Erdoğan. Sin embargo, su error en Siria es el causante. Y muchos dentro de Turquía no sólo no han comprendido, sino que han condenado esta política de Erdoğan, que ahora ha conducido, como vemos, al genocidio de los alauitas y de otras minorías étnico-religiosas, incluidos los cristianos. De hecho, sólo un político de muy corta mira podría entregar el poder en Siria a Al Qaeda*. Y aunque Erdoğan siempre ha sido un político con previsión para el futuro, este error, en mi opinión, le costará caro.
El otro punto importante es la política económica. La depreciación de la lira y la inflación galopante están minando la ya débil economía turca. Y, por supuesto, estos fracasos – Siria y la economía –, junto con el acercamiento de Erdoğan a la UE, a los globalistas, sus contactos con el jefe del MI6, Richard Moore, han condenado a Turquía. Como resultado, la oposición liberal, pero kemalista (y, por lo tanto, nacionalista) dentro de Turquía se están aprovechando de ello y comenzando a capitalizar los fracasos de Erdoğan. Dijimos que lo ocurrido en Siria era una victoria pírrica, ya que la economía se estaba hundiendo y la reconciliación de Erdoğan con Occidente era un error, pues Turquía nunca será admitida en Europa.
Y como Turquía es democrática, Erdoğan no pudo hacer nada contra el hecho de que los habitantes de Estambul y Ankara votaran a líderes de la oposición en las elecciones municipales. Pero al final, Erdoğan decidió encarcelar al alcalde de Estambul. Lo importante no es la causa penal por la que se encierra a Imamoglu, porque en cualquier régimen político moderno puedes coger a cualquier funcionario y meterlo en la cárcel por un crimen (ya no existen políticos inocentes), sino que este se ha convertido en un obstáculo para el AKP.
Erdoğan decidió que este político era peligroso y que debía encarcelar a Ekrem Imamoglu. Imamoglu es un hombre de Soros y es apoyado por los globalistas. Erdoğan sólo podrá ganar si decide atacar directamente a las redes de Soros. Pero Erdoğan en lugar de hacer eso prefirió apuñalar por la espalda a sus aliados: Irán y Rusia. Por lo tanto, no podemos apoyarle en esta situación.
La situación de Erdoğan es pésima. Todos sus oponentes, utilizando sus errores pasados, han iniciado un levantamiento y una revolución de colores. Y aquellos conservadores, incluidos los militares kemalistas euroasiáticos, a los que Erdoğan persiguió anteriormente bajo las falsas acusaciones de «Ergenekon», que finalmente le ayudaron más de una vez (en primer lugar, durante el intento de golpe de Estado de 2016), ya no acudirán en su ayuda.
En esencia, Erdoğan se ha quedado sin amigos, ya que él mismo ha traicionado repetidamente a todo el mundo. Creo que su situación es poco envidiable. Al mismo tiempo, nosotros mismos debemos tener mucho cuidado con las protestas en curso, porque detrás de ellas están los mismos organizadores de la mayoría de las revoluciones de colores, incluidas las de Serbia. Los globalistas son una minoría en estas protestas, en las que participa sobre todo gente corriente que está realmente descontenta con ciertos excesos políticos en el gobierno de sus dirigentes. Por lo tanto, hay razones objetivas para lo que está sucediendo: aparentemente Erdoğan simplemente ha agotado el límite de los errores que podía cometer, pero sigue cometiendo errores igualmente.
Es difícil predecir como se puede arreglar la situación actual. Tal vez algún tipo de gobierno de unidad nacional kemalista con la participación de islamistas moderados (que son los miembros del partido de Erdoğan). Y en este contexto, surge la pregunta de qué está pasando con Devlet Bahceli, el líder del Partido del Movimiento Nacionalista Turco, principal aliado de Erdoğan. Incluso hay versiones de que está muerto y las autoridades lo ocultan. Creo que se trata de una teoría de la conspiración, pero hay que reconocer que Bahceli es muy viejo y se encuentra muy mal. Erdoğan no puede confiar en él ni en sus «lobos grises», los antaño fuertes y peligrosos nacionalistas radicales turcos.
Así que, de nuevo, el futuro de Erdoğan y su régimen me parece poco envidiable. Pero, por supuesto, nos gustaría tener como vecino a una Turquía soberana con una clara política independiente. Por supuesto, es mejor que sea amistosa y no hostil. Sin embargo, Rusia está preparada para cualquier giro de los acontecimientos.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas