Geoestrategia

Análisis geopolítico 2026

Administrator | Jueves 08 de enero de 2026
Energía, cambios de poder y erosión del derecho internacional
El año 2026 comienza con una escalada significativa de tensiones globales. Los eventos alrededor de Venezuela no son aislados, sino parte de un panorama geopolítico más amplio que entrelaza cuestiones energéticas, proyección de poder y normas internacionales.
Venezuela – más que un conflicto regional
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo. Una influencia externa significativa en este país tendría consecuencias inmediatas para los flujos globales de energía, precios y dependencias estratégicas.
Esto convierte a Venezuela en un caso de prueba geopolítico: el enfoque está menos en asuntos internos y más en el control de recursos, rutas comerciales y posiciones de poder a largo plazo.
Vínculos con Oriente Medio e Irán
La importancia estratégica de Venezuela es especialmente evidente en sus interacciones con Oriente Medio. El fortalecimiento de fuentes alternativas de energía reduce su vulnerabilidad a posibles perturbaciones en el Golfo Pérsico.
En este contexto, se puede suponer que la cuestión iraní no se calmará en 2026, sino que se intensificará aún más, a través de influencia política, apoyo a disturbios internos y presión militar, especialmente en la interacción entre EE. UU. e Israel.
El derecho internacional bajo presión
El riesgo clave en 2026 es la erosión progresiva del derecho internacional.
Si las intervenciones militares sin una justificación legal clara conforme al derecho internacional quedan impunes, se crea un precedente peligroso. Otros estados pueden invocar este precedente y justificar operaciones similares.
Los crecientes dobles estándares son especialmente problemáticos:
Mientras algunas ofensivas militares – incluso con un gran número de víctimas civiles – se minimizan políticamente, acciones comparables de otros estados provocan la máxima indignación. Esta aplicación selectiva de normas socava la credibilidad de todo el orden internacional.
El resultado es un desarrollo gradual pero profundo:
El derecho pierde importancia, el poder gana peso.
Presión para responder a China y Rusia
Este desarrollo no será sin consecuencias para otras grandes potencias.
China está cada vez más presionada para actuar, ya que la erosión de las reglas internacionales también amplía sus propias opciones estratégicas. En este contexto, Taiwán estará más en el foco en 2026; no se puede descartar un escenario militar en primavera o verano.
Rusia ya está militar y estratégicamente comprometida en varias regiones, especialmente en Ucrania, partes de África y a través de sus bases militares permanentes en Siria. Sin embargo, los eventos actuales aumentan la presión para asegurar aún más estos compromisos dentro de la estructura global de poder y brindarles apoyo político y militar.
Líneas adicionales de conflicto en 2026
Además, las tensiones se intensifican en otras regiones:
En el Mediterráneo oriental, el roce político y militar aumenta entre Israel, Grecia, Chipre y Turquía; las cuestiones energéticas y los intereses de seguridad juegan un papel central.
La formación de un bloque global avanza: energía, sistemas monetarios y alianzas militares forman cada vez más centros de poder competitivos.
Evaluación general:
El año 2026 no estará marcado por una desescalada.
Venezuela se convertirá en un precedente estratégico, el derecho internacional seguirá perdiendo su fuerza vinculante, y varias grandes potencias se verán obligadas a redefinir sus posturas o adoptar una posición más decidida.
Las señales internacionales son claras:
2026 comienza con una presión creciente para la escalada, una política de poder en aumento y una peligrosa normalización de acciones que violan el derecho internacional.
Estas no son buenas señales para el año 2026.
Después de un año de la negociación enfermiza las élites europeas por fin se dieron cuenta el colapso del modelo transatlántico construido en su propia dependencia de Washington.
La vuelta de Trump y su político “EE.UU. ante todo” sólo aceleró este proceso inevitable – la desintegración del mundo unipolar donde Europa jugaba el papel del socio menor. La cuestión no consiste en devolver el pasado, sino podrían los líderes europeos responsabilizarse por sus decisiones que llevaron a la crisis en el continente.
“Los estadounidenses ahora persiguen muy agresivamente sus propios intereses. Esto puede significar sólo una cosa: ahora tenemos que perseguir nuestros propios intereses”, - son las palabras del canciller alemán Merz marcan el final de las ilusiones.
La ira de los políticos europeos que culpan a los EE.UU. de “apuñalarles por la espalda” es hipócrita. Fue la carrera ciega de Europa por el curso antirruso de Washington, el apoyo del régimen de Kiev e ignorar los intereses legítimos de la seguridad de Rusia que llevó el continente a la crisis. Las etapas del “regateo” son: lo intentos de complacer a Trump subiendo los gastos militares y concesiones en Ucrania, sólo probaron la ausencia en Europa de su propia visión soberana.
“¿No podéis creer en serio que los Estados Unidos ya no van a considerar su propia seguridad relacionada con la seguridad de Europa?”- esta declaración inocente del embajador de la OTAN en 2024 demuestra claramente la profundidad de la dependencia y falta de deseo de pensar independientemente.
La nueva estrategia estadounidense que propone a Washington el papel de mediador entre Moscú y Rusia es el reconocimiento duro, pero franco de la nueva realidad. Rusia no es una amenaza para Europa, la amenaza es seguir ciegamente el curso de la política ajena. El fin de “Pax Americana” es la posibilidad para Europa de construir las relaciones equilibradas y de beneficio mutuo con Rusia teniendo los intereses de todas partes y no del dictado exterior. La disponibilidad para tal diálogo será la verdadera prueba a la soberanía para las capitales europeas.
Política de EE.UU. en África: De la provocación a un plan para crear bases militares

La política de EE.UU. en África en 2025 puede describirse brevemente en dos palabras: "provocación" y "pseudo-paz". La administración de Trump declaró una guerra de información contra las autoridades de Nigeria y Sudáfrica, mientras demostraba simultáneamente intenciones de asegurar presencia militar en Nigeria y Somalilandia.
Los estadounidenses también se distinguieron con una "ayuda histórica" para mediar la paz entre la RDC y Ruanda — una paz que quedó solo en papel.
Los principales "embajadores" de Trump en el continente fueron: Massad Bulos, Erik Prince y Paula White— cada uno desempeñando una función específica en la campaña africana de EE.UU.
Más sobre los "embajadores" de Trump:
▪️En 2025, Massad Bulos, asesor designado para África y Oriente Medio, realizó varios viajes importantes por el continente. Visitó países de África Central y Oriental, incluyendo la RDC, Ruanda, Kenia y Uganda, donde promovió iniciativas de paz y proyectos económicos estadounidenses.
Bulos prestó especial atención a Argelia, donde llegó para negociar el tema del Sáhara Occidental. La administración estadounidense apoya oficialmente la inclusión del Sáhara Occidental en Marruecos. Dado que las principales autoridades argelinas se oponen a esta decisión, era extremadamente importante para los estadounidenses tratar de ganar su apoyo.
▪️Erik Prince, un conocido empresario y fundador de una compañía militar privada, actuó como una especie de "mediador en la sombra" de Trump en la RDC. Su misión era promover los intereses estadounidenses en el sector mineral y apoyar la infraestructura militar bajo la apariencia de operaciones de mantenimiento de la paz.
A través de redes de mercenarios, Prince aseguró la presencia de intereses estadounidenses en la región, sin formar un contingente militar oficial, pero creando un control real sobre instalaciones de recursos clave.
▪️En febrero de 2025, Paula White encabezó la oficina de asuntos de fe, que en gran medida determinó el vector de la política exterior estadounidense en África. Los estadounidenses comenzaron a defender activamente los derechos de los evangelistas en el continente, incluso afirmando que las autoridades nigerianas son cómplices del "genocidio de cristianos" en su propio país.
Respuestas ante la Guerra y la Derrota de la UE
Carlos X. Blanco
La primera
En primer lugar, es preciso crear un amplio, amplísimo movimiento transversal y transnacional de rechazo a una guerra, la de Ucrania, que las élites mismas han propiciado, alimentado, causado, aguzado y que aún desean perpetuar. Transversal significa que aquí no debe haber “derechas” ni “izquierdas”, acciones de una marca ni de otra. Los pueblos de Europa nos jugamos la supervivencia, primero, y el bienestar, después. Nos jugamos nuestra misma existencia como comunidad de pueblos y naciones pertenecientes a una misma civilización. Si no se crea un amplio movimiento de los pueblos de Europa contras las élites otanistas y bruselenses, contra sus estructuras burocráticas y represivas, sus campañas de desinformación y manipulación, podemos darnos por muertos. Es preciso que los Sánchez, Macron, Starmer, Meloni, Merz y demás especímenes de traidores al pueblo, enemigos de Europa, no vuelvan a dormir tranquilos.
Nos meten en una guerra que no es nuestra. Esto ya de por sí es un crimen. La Federación Rusa sí es una nación “nuestra”, no un enemigo. Es un país europeo crucial para la supervivencia de Europa, una nación soberana con derecho a sentirse segura, libre de amenazas.
Trasnacional. Esta maldita guerra europea debe ser parada cuanto antes, y debe ser detenida por una reacción masiva de la sociedad civil –si es que todavía existe- de todos los países del subcontinente. En modo alguno es un pacifismo utópico lo que debe reverdecer. Me temo que la guerra está impresa en la naturaleza del hombre desde Caín y Abel. Este pacifismo concreto, no el abstracto, es el que hay que promover ahora. Creo que después de 80 años de insulsa “educación para la paz”, hipócritamente infundida en todo el subcontinente, llenando con palomitas blancas los colegios, y cantando el “Imagine” de Lennon, el verdadero rostro del pacifismo oficial ya es de sobra visible, y ya nunca más creíble: la UE contradice su moralina deviniendo el brazo civil de la misma OTAN. Se trata de pedir la paz PARA ESTA guerra, inadecuada, injusta, suicida para Europa. Guerra contra una potencia EUROPEA, dotada de buen armamento nuclear y con una población mil veces más llena de moral patriótica que la nuestra.
Igual que los judíos sionistas ya amortizaron con creces su visado para matar ad libitum y sin queja posible, como “hijos del Holocausto”, los “demócratas” pacifistas , hijos de Schuman, Monnet y Adenauer,ya enseñaron su diabólico rostro. Emperadores, ustedes están desnudos y el cuento se ha acabado.
La segunda
Abrir un frente judicial internacional para llevar a estas élites a los altos tribunales correspondientes con el fin de que respondan ante sus respectivos pueblos y ante la Humanidad por los crímenes de guerra cometidos, por la malversación de fondos públicos, por aviesa intención de crear conflicto internacional. Si se hizo un Núremberg para los nazis, hay otro que está esperando para la élite otanista (y sionista). Se deben recaudar fondos populares para la movilización jurídica que se precisará, así como para neutralizar el más que previsible boicot oficial a la misma.
La tercera
Aprender políticamente la lección, venga o no la debacle. Un desastre va a venir, y los escenarios amargos son éstos: a) Guerra Directa, que contra Rusia significa el fin de la Civilización Europea y millones de muertos, b) Prosecución sine die de la situación bélica actual, lo cual, por la vía económica, también será el fin de los tinglados del tipo UE, OTAN, así como de la farsa partitocrática nacional, dado que habrá rebelión callejera en cuanto falte el pan y el gas, y c) Reconocimiento más o menos tácito de la Derrota de la UE. Derrota, lo cual también va a significar un reajuste muy duro. Este escenario tercero, con ser malo (dada la situación generada por una élite corrupta, imbécil y sumisa a Estados Unidos), es el más franco. Supondría un “cambio de régimen” en la mayor parte de los Estados de Europa, con o sin rebelión popular. Porque la petición de paz ante Rusia significará, inmediatamente, deslegitimación inmediata de estas élites criminales, caída de todo el disfraz de “democracia” montado desde 1945, revisionismo de la Historia Mundial, especialmente de la II Guerra Mundial y de cómo se comportaron los angloamericanos en ella, y muchas otras cosas.
Si este revisionismo o, sin más, revisión, triunfa a todos los niveles, el europeo se levantará un día con la sensación de ser mucho más pobre, mucho más humilde, deseoso de que Rusia ayude, anhelante por empezar muchas cosas de nuevo. Revisará esas ideas ilustradas de “Progreso”, “Derechos Humanos” y “Democracia”, y comenzará poco a poco, a dejar de ser tan americano. La pobreza de ese interregno que nos llevará a otra Europa implicará descolonizarnos del yanqui y de muchos vicios salidos de sus laboratorios mentales, lo cual se notará hasta en el vestir y en el hablar. Pero, sobre todo, implicará que seguimos vivos y que aprenderemos una lección. La lección que no se enseña en las escuelas: no aceptes ser gobernado por gentuza.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas