Señalé en particular que EE.UU. había entregado terminales satelitales Starlink a los organizadores de los disturbios ( se rumorea
que había 40.000 ), pero que el gobierno iraní había adquirido los medios para detectarlos y bloquear su tráfico.
Tan solo un día después, Forbes informa que el gobierno efectivamente utilizó sus nuevas herramientas:
El gobierno iraní no se molestó en localizar terminales individuales, sino que utilizó los nuevos equipos rusos y chinos para bloquear todo el tráfico de Starlink en Irán. Las tasas de pérdida de paquetes del 90 % han inutilizado las conexiones.
Se celebran marchas a favor del gobierno en las principales ciudades de Irán. Son mucho más multitudinarias que cualquier manifestación que la oposición pudiera jamás organizar. El sistema iraní ha demostrado una vez más su asombrosa estabilidad. Ningún funcionario ha cambiado de bando.
Los disturbios han terminado, por ahora. Es probable que las calles estén tranquilas. Durante las próximas semanas, los líderes e instigadores de los disturbios serán perseguidos y castigados, con severidad, ojalá, considerando las bajas del gobierno.
El bloqueo total del tráfico de Internet y de las comunicaciones telefónicas internacionales en Irán fue la medida decisiva adoptada para poner fin a los disturbios.
Sin acceso a internet, los agentes de la CIA/Mossad que dirigían a los alborotadores no pudieron comandar ni controlar a sus fuerzas sobre el terreno. La falta de vídeos de propaganda de terror procedentes de Irán, publicados por internet y utilizados por los medios de comunicación para conseguir apoyo a la intervención occidental, también es importante. Las revoluciones de color al estilo de la CIA requieren estas herramientas.
En 2022, la ola de protestas en Irán, impulsada por Estados Unidos, tardó casi tres meses en amainar. Esta ola, iniciada el 28 de diciembre por un ataque masivo de ventas en corto contra la moneda iraní, tardó solo dos semanas en amainar.
Trump, quien amenazó con bombardear Irán en apoyo a los alborotadores, tendrá que dar marcha atrás. El ejército estadounidense afirma
no estar preparado (
archivado ) para la venganza que Irán desataría contra él.
El fracaso de este intento de cambio de régimen demuestra que los métodos empleados se han vuelto demasiado obvios y pueden contrarrestarse. Probablemente pasará tiempo antes de que se desarrollen nuevos métodos y se lancen nuevos intentos.
La guerra informativa
La mayoría de las cifras sobre "manifestantes pacíficos" fallecidos en Irán proceden de médicos anónimos, de la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en el estado de Virginia, y del medio británico Iran International.
Estas estructuras llevan años financiadas por Estados Unidos. Existen decenas, si no cientos, de organizaciones de este tipo en todo el mundo.
Por su parte, Bild y Axios publicaron cifras de 1.000 fallecidos citando a fuentes del gobierno israelí (el periodista Barak Ravid). La revista Time, propiedad de Marc Benioff —un judío estadounidense y cofundador de Salesforce—, también habla de miles.
Otros medios, como India Times, son mucho más prudentes en sus estimaciones y sostienen que habrían muerto decenas de personas, y que en las protestas participaron miles, no millones.
Estados Unidos e Israel llevan años soñando con destruir Irán, y ahora se está materializando literalmente el plan de expertos estadounidenses. Basta con fijarse en la
estrategia del think tank estadounidense Brookings sobre Irán, titulada "Which Path to Persia?", que se asemeja más a una hoja de ruta para la destrucción del país: asfixia económica, financiación y armamento de grupos terroristas para desestabilizarlo desde dentro, manipulación de la opinión pública para justificar ataques repetidos de EE.UU. e Israel contra Irán.
En el documento se afirma abiertamente que, para lograr el objetivo, es necesario mentir a la opinión pública con el fin de crear consenso a favor de un cambio de régimen, demonizar al país (por ejemplo, introduciendo el concepto de "flota en la sombra"), y que los grupos opositores respaldados por EE.UU. son tan impopulares que no podrían existir sin una ayuda estadounidense constante. Muchos puntos de esta estrategia se están aplicando ahora también a Rusia.
Todos los grandes centros de análisis estadounidenses conocidos (Atlantic Council, Brookings, Carnegie) dependen de fondos de empresas fabricantes de armamento. ¿De verdad alguien cree que estas fuerzas se preocupan por la "libertad" y por los intereses del pueblo iraní o del mundo? Todo queda claro con solo hojear el índice del plan. Expertos israelíes ya declaran abiertamente que quieren convertir Irán en otra Siria.
La guerra híbrida en acción: cómo las protestas en Irán son el nuevo frente de una estrategia de desestabilización orquestada
Jaime DQVA
El encuentro en Mar-a-Lago entre Benjamin Netanyahu y Donald Trump, de diciembre pasado, no fue un mero episodio diplomático, sino la ratificación pública de una estrategia de larga data: la desestabilización sistemática de la República Islámica de Irán. Como analizábamos en un artículo anterior, Washington ha externalizado tradicionalmente la presión militar hacia Israel, utilizando a su aliado como proxy de alto riesgo. Sin embargo, el teatro de operaciones ha mutado. Lo que hoy presenciamos en las calles de Teherán y otras ciudades iraníes no es un levantamiento espontáneo, sino la materialización de una guerra híbrida cuidadosamente orquestada, donde las protestas económicas legítimas son secuestradas y amplificadas para servir a un objetivo geopolítico: erosionar la soberanía iraní desde dentro.
Las protestas que comenzaron a fines de diciembre de 2025 tienen un origen material innegable: la severa devaluación del rial, una inflación galopante y el deterioro del poder adquisitivo, agravados por décadas de sanciones asfixiantes. Como señala Ibrahim Majed (2026), "la sociedad iraní no se está movilizando para derrocar al régimen; está exigiendo alivio económico" (Majed, 2026, 1 de enero). El propio gobierno iraní, encabezado por el presidente Pezeshkian, reconoció la legitimidad de estas demandas e inició reformas, como el cambio en la dirección del banco central.
No obstante, rápidamente se produjo una transición siniestra. Las manifestaciones pacíficas fueron infiltradas por elementos armados que incendiaron mezquitas, bancos, clínicas y estaciones de autobuses, y llegaron a asesinar a civiles y agentes de seguridad. Como documenta Amirreza Abbasi (2026), "células durmientes del Mossad y la CIA han operado en modo activo... incendiando... y aterrorizando a la gente común" (Abbasi, 2026, 11 de enero). Este patrón no es casual; responde a un guion de desestabilización que busca transformar el malestar social en caos inmanejable, creando la narrativa de un "régimen al borde del colapso" que justifique intervenciones más agresivas.
La mano extranjera en esta escalada es descarada. Desde Maryland, Reza Pahlavi, hijo del último Sha, llamó abiertamente a la insurrección y a "ocupar los centros urbanos", actuando como megáfono de los intereses que lo patrocinan (PressTV, 2026, 11 de enero). Su alineación con el régimen israelí es de larga data, incluyendo visitas a Tel Aviv y reuniones con Netanyahu, como detalla un análisis de Press TV (2026). Pahlavi es, en palabras del propio medio, un "peón" en un juego diseñado desde Washington y Tel Aviv para revivir la fantasía de un "cambio de régimen" (PressTV, 2026, 11 de enero).
En el plano oficial, las amenazas han sido explícitas. Donald Trump advirtió que "acudiría al rescate" de los manifestantes y no descartó ataques aéreos, mientras anunció hace unas horas un arancel del 25% a cualquier país que comercie con Irán (ESRT, 2026, 12 de enero). Paralelamente, altos funcionarios israelíes como Itamar Ben-Gvir publicaban mensajes directos en persa instando a la caída del liderazgo iraní. Esta coordinación retórica y operativa confirma lo que el embajador Chas Freeman señalaba en una entrevista: las protestas "serán aprovechadas de inmediato por actores externos, en este caso Israel y Estados Unidos" (Diesen, 2026, 9 de enero, p. 2).
La estrategia desplegada es un compendio de tácticas de guerra híbrida, muchas de ellas esbozadas en manuales estratégicos occidentales como el informe "Which Path to Persia?" del Centro Saban de Brookings (2009). Se combina:
Guerra económica máxima: Las sanciones, descritas por Mohd Azmi Abdul Hamid (2026) como "castigo colectivo", buscan crear las condiciones de malestar que luego son explotadas (Hamid, 2026, 12 de enero).
Operaciones encubiertas y cibernéticas: Irán anunció haber repelido un masivo ciberataque DDoS de más de 120,000 fuentes (PressTV, 2026, 1 de enero). Simultáneamente, se desarticularon células armadas y se arrestaron individuos que usaban inteligencia artificial para crear caos digital (NewRulesGeo, 2026, 12 de enero).
Guerra de información y manipulación narrativa: Los medios afines amplifican selectivamente la violencia, presentándola como una revuelta popular unánime contra el sistema, mientras omiten el contexto de la coerción externa y el sabotaje. Como apunta Alastair Crooke, existe un esfuerzo por crear "la ilusión de que Irán está a punto de implosionar internamente" (Diesen, 2026, 9 de enero, p. 13).
Este enfoque multifacético busca, en esencia, desgastar la resiliencia del Estado iraní, forzándolo a dedicar recursos a la seguridad interna en detrimento de su proyección regional.
Frente a esta ofensiva, Irán no es un actor pasivo. Su respuesta ha sido dual: por un lado, abrir canales de diálogo para las demandas económicas legítimas; por otro, una contundente respuesta de seguridad contra lo que el canciller Abbas Araghchi calificó de "guerra terrorista" (ESRT, 2026, 12 de enero). Las instituciones iraníes, desde el Ejército hasta el Parlamento, han cerrado filas en torno al Estado, denunciando la injerencia extranjera.
El gran peligro de esta estrategia de desestabilización, como advierten varios analistas, es la pérdida de control y la escalada involuntaria. Douglas Macgregor señala que una guerra abierta con Irán arrastraría a Estados Unidos a un conflicto regional devastador (Diesen, 2026, 6 de enero, p. 12). Ibrahim Majed (2026) plantea el dilema estratégico: cualquier ataque serio contra Irán desencadenaría represalias que podrían "incendiar todo el sistema" global, arrastrando a China y Rusia y colapsando los mercados energéticos (Majed, 2026, 11 de enero). Seyed M. Marandi advierte que, si se percibe una amenaza existencial, la postura nuclear de Irán podría cambiar (Diesen, 2026, 29 de diciembre, p. 8).
Las protestas en Irán son el síntoma de una crisis económica real, pero también el campo de batalla elegido por una coalición de intereses –estadounidenses, israelíes y monárquicos nostálgicos– para reactivar un manual de "cambio de régimen" que lleva décadas mostrando su ineficacia. Como concluye Mohd Azmi Abdul Hamid (2026), "lo que se derrumba hoy no es Irán, sino la credibilidad de un orden global que privilegia el poder sobre la ley" (Hamid, 2026, 12 de enero).
La instrumentalización del sufrimiento económico de un pueblo para fines geopolíticos no solo es moralmente reprobable, sino estratégicamente miope. En lugar de producir sumisión, la presión externa extrema ha tendido históricamente a fortalecer la cohesión nacional iraní. Continuar por este camino no acerca a Washington ni a Tel Aviv a sus objetivos; solo aumenta el riesgo de una conflagración regional cuyas consecuencias, económicas y humanas, serían catastróficas y globales. El verdadero "colapso" que se vislumbra no es el de la República Islámica, sino el de una hegemonía que, en su declive, recurre a la desestabilización caótica como sustituto de una diplomacia que ya no sabe practicar.
Referencias:
Abbasi, A. (2026, 11 de enero). Derrotado en la guerra, el enemigo abre un nuevo frente: Análisis de los disturbios con apoyo extranjero en Irán. Press TV. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/11/762187/defeated-war-new-front-enemy-unpacking-foreign-backed-riots-iran
Diesen, G. (2026, 9 de enero). Chas Freeman: El derrumbe de la ley, la razón y el regreso a la guerra https://www.youtube.com/watch?v=_YaIOmlTM8E.
Diesen, G. (2026, 9 de enero). Alastair Crooke: Decadencia, irracionalidad y guerra contra Irán https://www.youtube.com/watch?v=TQzdCaxiWjg.
Diesen, G. (2026, 6 de enero). Douglas Macgregor: Guerra sin estrategia - Hoy Venezuela, ¿mañana Irán? https://www.youtube.com/watch?v=smyhRiTQttw.
Diesen, G. (2026, 29 de diciembre). Netanyahu en EE. UU. para vender la guerra con Irán https://www.youtube.com/watch?v=pyO4bgob49Y.
ESRT. (2026, 12 de enero). "Realmente sorprendente": Canciller iraní sobre ataques de manifestantes contra mezquitas. https://esrt.space/actualidad/581837-sorprendente-canciller-irani-ataques-manifestantes-mezquitas
ESRT. (2026, 12 de enero). Trump anuncia un arancel del 25 % a "cualquier país que haga negocios" con Irán. https://esrt.space/actualidad/581856-trump-anuncia-arancel-iran
ESRT. (2026, 11 de enero). Cómo los enemigos de Irán incentivan las protestas desde afuera. https://esrt.space/actualidad/581591-enemigos-iran-incentivan-protestas-afuera
Hamid, M. A. A. (2026, 12 de enero). El manual agotado: cómo Estados Unidos y su aliado sionista no han logrado desestabilizar a Irán. Press TV. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/12/762221/the-exhuasted-playbook-how-us-israel-failed-destabilize-iran
Majed, I. [@ibrahimtmajed]. (2026, 1 de enero). Irán en la mira: las protestas económicas y la estrategia de desestabilización de Estados Unidos e Israel [Hilo de Twitter]. X. https://x.com/ibrahimtmajed/status/2006727449103491427
Majed, I. [@ibrahimtmajed]. (2026, 2 de enero). La amenaza de Trump a Irán: la guerra oculta de Estados Unidos contra la soberanía [Hilo de Twitter]. X. https://x.com/ibrahimtmajed/status/2007100138418827287
Majed, I. [@ibrahimtmajed]. (2026, 11 de enero). El dilema estadounidense en Irán: decisiones estratégicas y consecuencias globales [Hilo de Twitter]. X. https://x.com/ibrahimtmajed/status/2010358965998166134
NewRulesGeo [@NewRulesGeo]. (2026, 12 de enero). 🚨🇮🇷Iranian Security Forces Hunt Mossad Agents As Police Falls To Terror Attacks [Mensaje en Telegram]. Telegram. https://t.me/newrulesgeo/1312
NewRulesGeo [@NewRulesGeo]. (2026, 8 de enero). 🚨🇮🇷IRAN PROTESTS: THE TRUTH BEHIND THE NEOCON NARRATIVE [Mensaje en Telegram]. Telegram. https://t.me/newrulesgeo/1287
Pollack, K., et al. (2009). Which Path to Persia? Options for a New American Strategy toward Iran. The Saban Center at Brookings.
Press TV. (2026, 11 de enero). Detrás de los disturbios: el nexo Israel-Pahlavi y la ilusión del "cambio de régimen" en Irán. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/11/762193/behind-riots-israel-pahlavi-nexus-delusion-regime-change-iran
PressTV. (2026, 1 de enero). Irán frustra uno de los mayores ciberataques contra infraestructura de comunicaciones: Ministro. https://www.presstv.ir/Detail/2026/01/01/761673/Iran-cyberattacks-Sattar-Hashemi-communications-infrastructure-Behzad-Akbari-DDoS-
Trump lamenta que EE. UU. no atacara a Irán por el petróleo
- El Ministerio de Inteligencia de Irán ha anunciado que ha descubierto un gran envío de equipos electrónicos que afirman que estaba destinado a espionaje y sabotajes durante los recientes disturbios. El personal del Ministerio de Inteligencia confiscó equipos como 100 receptores de largo alcance, 50 amplificadores de señal BTS, 743 módems 5G de diferentes marcas y 799 teléfonos móviles de nueva generación que fueron contrabandeados ilegalmente a Irán desde un país vecino. El Ministerio declaró que el equipo permitiría a operativos vinculados al extranjero acceder a redes móviles e internet en áreas sin cobertura de telecomunicaciones.
Detrás de los disturbios: el nexo Israel-Pahlavi y la ilusión del "cambio de régimen" en Irán
Press TV
Después de que el régimen israelí lanzó su guerra genocida sin cuartel contra los palestinos en Gaza en octubre de 2023, encontró apoyo en sectores familiares: los monárquicos iraníes radicados en países occidentales, liderados por el hijo del depuesto Sha.
En declaraciones a los medios occidentales e israelíes tras los acontecimientos del 7 de octubre, el autoproclamado “príncipe heredero”, Reza Pahlavi, apoyó abiertamente el ataque a Gaza, al tiempo que vilipendió al movimiento de resistencia con base en Gaza, Hamás, y a la República Islámica de Irán.
En noviembre de 2024, su esposa, Yasmine Pahlavi, fue fotografiada en una manifestación pro-Israel en Washington, ondeando las banderas de Pahlavi e Israel, desacreditadas desde hacía tiempo; imágenes que circularon rápidamente por las redes sociales a través de redes de bots vinculadas a Pahlavi.
A medida que aumentaba el número de muertos por la guerra genocida, el hijo del ex monarca iraní y sus leales presionaron agresivamente en nombre del régimen asesino de niños, justificando repetidamente sus crímenes de guerra que valieron a los asesinos israelíes órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI).
Pahlavi no se ha disculpado por sus estrechos vínculos con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y otros altos funcionarios israelíes, así como con grupos de presión, e incluso ha viajado a los territorios ocupados para respaldar públicamente las políticas de ocupación, genocidio y asentamiento del régimen.
La alianza entre los antiguos monárquicos iraníes y el régimen israelí –actores unidos por intereses compartidos– cobró mayor impulso después de que Pahlavi y su esposa visitaran los territorios ocupados por Israel en abril de 2024 por invitación del propio Netanyahu.
La visita marcó la formalización de lo que durante mucho tiempo había sido una relación informal y profundamente problemática.
Esta relación se solidificó aún más después de que el régimen de Tel Aviv lanzó una guerra de agresión no provocada e injustificada contra Irán en junio de este año, que resultó en el martirio de más de 1.000 personas, incluidas mujeres y niños.
Mientras la nación iraní lloraba a sus muertos, los monárquicos Pahlavi celebraban abiertamente. Reza Pahlavi no ofreció palabras de condolencia a las víctimas de la guerra de 12 días, dejando al descubierto a quiénes realmente le son leales.
Recientemente, reapareció una vez más cuando comerciantes iraníes organizaron manifestaciones pacíficas en Teherán para protestar por las fuertes fluctuaciones de la moneda nacional, el rial.
Pahlavi aprovechó el momento y trató de explotar la situación llamando a células durmientes vinculadas al Mossad y la CIA dentro de Irán para incitar disturbios y secuestrar lo que había comenzado como protestas pacíficas.
No mucho antes, el periódico israelí Haaretz informó que Israel estaba llevando a cabo una operación de influencia encubierta utilizando cuentas falsas y contenido generado por inteligencia artificial para promover a Pahlavi y defender la restauración de la monarquía en la República Islámica, lo que subraya la profundidad de esta alianza.
Disturbios en Irán en 2026: el mismo viejo manual
Lo que ocurrió el jueves y el viernes equivalió a “terrorismo”, como lo describieron sucintamente los funcionarios iraníes, cuando manifestantes armados arrasaron Teherán y otras ciudades, incendiando propiedad pública, incluidas estaciones de autobuses, bancos, hospitales y mezquitas.
La violencia se produjo después de los llamados de Pahlavi, hablando desde su casa en Maryland, instando a los alborotadores dentro de Irán a llevar a cabo actos de terrorismo, de acuerdo con un guión coordinado con las agencias de inteligencia israelíes y estadounidenses.
El líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyyed Ali Khamenei, en declaraciones pronunciadas el viernes, enfatizó que el país “no retrocederá ante los vándalos”, rechazando los actos de destrucción llevados a cabo para apaciguar a las potencias extranjeras.
Al mismo tiempo, subrayó que las protestas pacíficas por los agravios económicos siguen siendo legítimas.
“La República Islámica no cederá ante los vándalos. No tolerará mercenarios extranjeros”, afirmó, enfatizando que cualquiera que sirva a potencias extranjeras es “rechazado” por la nación iraní.
El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, se hizo eco de estas declaraciones el domingo, afirmando que Irán reconoce el derecho del pueblo a protestar pacíficamente por preocupaciones económicas, pero se mantendrá firme contra el terrorismo armado.
“Aquellos que se identifican abiertamente como mercenarios extranjeros, traicionando a su propia patria para complacer al presidente de Estados Unidos [Donald Trump], transformándose en agentes de Daesh e incitando a una guerra terrorista, deben saber que los enfrentaremos con las medidas más severas”, advirtió Qalibaf.
El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, también advirtió a Estados Unidos y al régimen israelí sobre su apoyo a los alborotadores en una publicación en X el sábado.
“El propio ex director de la CIA del presidente Trump ha destacado abiertamente y sin vergüenza lo que el Mossad y sus facilitadores estadounidenses realmente están haciendo”, escribió, refiriéndose al ex jefe de la CIA Mike Pompeo.
El ala de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) también dijo en una declaración el viernes que todos los complots apoyados desde el extranjero destinados a desestabilizar el país serán enfrentados decisivamente.
Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán (SNSC), también dijo que las fuerzas de seguridad y el poder judicial estaban preparados para responder “de la manera más enérgica” a individuos vinculados con el extranjero involucrados en violencia armada y ataques organizados contra la nación iraní.
Pahlavi, según los observadores, sirve como peón en este siniestro juego que juegan Estados Unidos y el régimen israelí para lograr lo que han buscado durante más de cuatro décadas.
La lamentable vida del joven Pahlavi
La historia de vida del joven Pahlavi se lee como una crónica peculiar marcada por repetidos reveses en casi todos los ámbitos (político, académico, familiar, profesional, financiero y comercial), fracasos que los observadores vinculan a aspiraciones grandiosas que nunca fueron realistas.
Nació como el hijo mayor de Mohammad Reza Pahlavi, el ex autócrata iraní instalado y sostenido con apoyo estadounidense y británico, y fue preparado desde la infancia como el sucesor designado al trono.
Sin embargo, esa trayectoria se derrumbó cuando los iraníes se levantaron contra la monarquía apoyada por Occidente hace más de cuatro décadas, derrocando al régimen y estableciendo la República Islámica.
A medida que se desarrollaba la revolución popular, huyó de Irán con su familia y finalmente se estableció en Estados Unidos. Allí, se matriculó en dos universidades distintas, pero no completó sus estudios en ninguna de ellas.
Incluso antes, antes de la Revolución, intentó realizar un entrenamiento de piloto en el sistema militar estadounidense, inscribiéndose en un programa de un año, pero abandonándolo pocos meses antes de completarlo.
Años más tarde, afirmó en sus propias memorias que se había ofrecido como voluntario para servir en la Fuerza Aérea iraní durante la invasión baazista de Irán por parte de Irak, sólo para ser rechazado, una narrativa ampliamente descartada como una invención diseñada para crear un mito personal heroico.
Tras la muerte de su padre, el entonces joven de 20 años se autoproclamó nuevo “rey” de Irán, una autocoronación que no recibió reconocimiento alguno, ni siquiera del gobierno estadounidense, que se distanció deliberadamente de él.
Décadas más tarde, revelaciones de figuras de inteligencia israelíes expusieron que durante el período de Defensa Sagrada de la década de 1980, Pahlavi en realidad había estado planeando un golpe de estado destinado a reinstaurarse como monarca.
Según se informa, el plan comenzó con contactos con Yaakov Nimrodi, el agente de inteligencia israelí involucrado en el entrenamiento del notorio SAVAK de Irán, e incluyó la aprobación de casi 800 millones de dólares en equipamiento militar por parte del entonces ministro de defensa israelí, Ariel Sharon.
El plan fracasó por completo, tras lo cual Pahlavi se retiró de la vida pública y se mudó a una lujosa finca en Virginia. Allí se casó, vivió con lujo y gastó generosamente con fondos supuestamente aportados por patrocinadores estadounidenses e israelíes.
Su mala gestión financiera finalmente le pasó factura. Antiguos socios del antiguo régimen lo demandaron, y se le vio en los tribunales defendiendo su caso, alegando que había agotado sus fondos.
Según su propio reconocimiento, el hijo de 63 años del último monarca de Irán nunca tuvo un empleo estable y sobrevivió gracias a la riqueza que su padre robó al pueblo iraní y a donaciones de partidarios de la monarquía en países occidentales.
La pérdida del privilegio real resultó devastadora para su familia. Se dice que dos de sus hermanos sufrieron depresión severa y abuso de sustancias, y finalmente se quitaron la vida.
Incluso a nivel personal, muchas de sus aspiraciones quedaron incumplidas. Uno de sus anhelos más antiguos —engendrar un hijo que pudiera servir como heredero simbólico— nunca se materializó.
La meta inalcanzable
Durante muchos años, Pahlavi se presentó como políticamente neutral, insistiendo en que no tenía ningún interés en restaurar la monarquía, una concesión a la realidad de que tal proyecto era improbable.
Sin embargo, el estímulo de sus aliados estadounidenses y sionistas lo fue empujando cada vez más al foco político.
Cada vez que surgía malestar en Irán, él se apresuraba a intervenir, pidiendo la remoción del liderazgo democráticamente elegido de la República Islámica y presentándose como una supuesta figura alternativa.
Durante la década de 2010, los gobiernos occidentales, en particular los de Estados Unidos, el Reino Unido e Israel, ampliaron su apoyo a un amplio espectro de facciones antiiraníes, desde grupos marxistas y separatistas étnicos hasta monárquicos, incluido Pahlavi.
Al igual que otras entidades apoyadas por Occidente y etiquetadas como “la oposición”, reivindicó el liderazgo de un “consejo nacional” amplio e inclusivo, que en la práctica equivalía a poco más que una plataforma personal rodeada de un pequeño círculo de leales.
Las cadenas satelitales en lengua persa lo promovieron con entusiasmo como líder de la oposición, más notablemente el canal monárquico con sede en el Reino Unido Manoto, que cesó sus operaciones a principios de este año.
Estos medios se centraron en gran medida en idealizar el gobierno real como una utopía perdida, exaltar el estilo de vida de la antigua élite gobernante y dirigirse a un público más joven. El contenido adicional incluía revisionismo histórico, teorías conspirativas sobre la revolución, menosprecio de los logros de Irán y un énfasis desproporcionado en problemas sociales aislados.
Pahlavi apareció regularmente en estas plataformas, haciéndose eco de las narrativas geopolíticas de Washington, Londres y Tel Aviv, mientras negaba constantemente la legitimidad de la República Islámica.
Con la llegada de Trump a la Casa Blanca la última vez, Pahlavi identificó lo que él consideraba una renovada apertura. Se alineó con una administración dominada por neoconservadores y sionistas de línea dura, respaldando la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 y repitiendo la retórica de Trump sobre el programa nuclear iraní.
Se convirtió en un firme defensor de la campaña de “máxima presión”, afirmando absurdamente que las sanciones paralizantes reflejaban los deseos del pueblo iraní, una afirmación que revelaba su profundo desapego de la realidad vivida.
En ese momento, sus acciones sugirieron confianza en que la estrategia de Trump desmantelaría el sistema político de Irán, y trabajó para presentarse como una figura lista para un “nuevo Irán” diseñado por Estados Unidos.
Se le veía frecuentemente junto a Sheldon Adelson, el difunto multimillonario republicano y militante sionista que en una ocasión sugirió abiertamente el uso de un arma nuclear contra Irán. También asistió a múltiples eventos del Instituto Washington para la Política del Cercano Oriente (WINEP), un centro de estudios afiliado al AIPAC, conocido por su agresiva agenda proisraelí.
Cuando las políticas de Trump finalmente fracasaron, las esperanzas de Pahlavi se atenuaron, lo que lo impulsó a buscar un respaldo más directo, financiero y simbólico, del propio régimen sionista.
Alineación Pahlavi-Israel
En abril de 2023, Pahlavi y su esposa realizaron una visita de cinco días a los territorios ocupados por Israel, donde fueron recibidos cálidamente por Netanyahu y el ministro de Inteligencia, Gila Gamliel.
En Tel Aviv, Pahlavi repitió casi textualmente la retórica de Netanyahu, fantaseando conjuntamente sobre el colapso de la República Islámica y el regreso del gobierno monárquico.
Acompañados por Gamliel, la pareja recorrió varios lugares, asistió a una ceremonia en Yad Vashem y realizó una oración judía en el Muro Occidental, evitando cuidadosamente cualquier visita a la Mezquita Al-Aqsa o reconocimiento de la ocupación palestina.
Más tarde, su esposa compartió fotografías con mujeres soldados israelíes en Al-Quds, Jerusalén Oriental ocupada, que mostraban un eslogan utilizado anteriormente durante los disturbios apoyados por Occidente e Israel en Irán.
Pahlavi estuvo acompañado en el viaje por Amir-Hossein Etemadi, Saeed Ghasseminejad y Mark Dubowitz, de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), una organización de lobby sionista con sede en Estados Unidos.
Los tres son conocidos por sus posiciones virulentamente antiiraníes y antipalestinas, su defensa de duras sanciones y su abierto apoyo a la confrontación militar entre Estados Unidos e Israel con Irán.
También se reunió con Hananya Naftali, una propagandista de redes sociales vinculada al Likud y asociada de Netanyahu que ha mantenido cuentas en idioma persa en X y Facebook desde 2020, a pesar de no hablar el idioma.
Los medios israelíes y el propio Pahlavi calificaron la visita de “histórica”, aunque en realidad fue poco más que un ejercicio de publicidad mutua, reflejo de vínculos de larga data más que de un avance genuino.
La relación entre la dinastía Pahlavi y los intereses sionistas se remonta a la década de 1960, cuando se creó SAVAK con asistencia israelí y se ultimaron acuerdos petroleros secretos fuera del escrutinio público.
Los propios vínculos de Pahlavi con la inteligencia israelí se remontan a la década de 1980, cuando buscó su ayuda para orquestar un golpe monárquico, vínculos que solo se han profundizado con el tiempo.
Desde la guerra de junio contra Irán, Israel ha vuelto a apoyar al aspirante a gobernante, sin suerte.
Aviones de carga estadounidenses han inundado el Golfo Pérsico desde el primero de diciembre
Larry C. Johnson
En diciembre de 2025 y enero de 2026 (hasta principios o mediados de enero), la inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) y los datos de seguimiento de vuelos indican un aumento significativo en el número de aviones de transporte militar estadounidenses (principalmente aviones de carga pesada como el C-17 Globemaster III y el C-5M Galaxy) que vuelan hacia o desde bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, como la base aérea Al Udeid en Qatar, y los informes describen sistemáticamente “docenas” de dichos movimientos.
La Base Aérea Al Udeid (también conocida como Aeropuerto Abu Nakhlah) es la mayor instalación militar estadounidense en Oriente Medio, ubicada en el desierto, a unos 20-35 km (12-22 millas) al suroeste de Doha, Catar. Sirve como un centro estratégico crucial para las operaciones estadounidenses y aliadas en la región. Al Udeid es la sede del componente avanzado del Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), el Comando Central de las Fuerzas Aéreas de EE. UU. (AFCENT) y el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC), que comanda y controla el poder aéreo en un área de 21 naciones, desde el noreste de África hasta Asia Central. También alberga elementos del Comando Central de Operaciones Especiales de EE. UU. y aliados como el Grupo Aéreo Expedicionario N.º 83 de la Real Fuerza Aérea (RAF).
Al Udeid es solo la punta del iceberg en lo que respecta a la presencia estadounidense en el Golfo Pérsico. Estas son las otras bases:
Actividad de Apoyo Naval en Bahréin (Bahréin, en Manama):
Cuartel general de la Quinta Flota de la Armada de los EE. UU. (NAVCENT), responsable de las operaciones marítimas en el Golfo Pérsico, el Mar Rojo, el Mar Arábigo y partes del Océano Índico.
Alberga a unas 9.000 personas (militares y civiles).
Clave para la presencia naval, incluyendo buques, patrulleras y apoyo a la seguridad regional.
Campamento Arifjan (Kuwait, cerca de la ciudad de Kuwait)
Cuartel general avanzado del Ejército Central de los EE. UU. (ARCENT).
Importante centro logístico, de suministro y comando para fuerzas terrestres y equipos preposicionados.
Base aérea Ali Al Salem (Kuwait, a unos 40 km de la frontera iraquí)
Conocido como “La Roca”; brinda apoyo para operaciones de puente aéreo, reabastecimiento de combustible, transporte y expediciones aéreas (sede del 386.º Ala Expedicionaria Aérea).
Campamento Buehring (Kuwait, cerca de la frontera con Irak)
Puesto de escala para unidades del Ejército que se despliegan en Irak/Siria y para entrenamiento y apoyo a operaciones.
Base aérea de Al Dhafra (Emiratos Árabes Unidos, al sur de Abu Dabi)
Compartido con la Fuerza Aérea de los Emiratos Árabes Unidos; centro crítico de la Fuerza Aérea de EE. UU. para reconocimiento, inteligencia, operaciones de combate (por ejemplo, F-22 Raptors) y misiones contra amenazas como ISIS.
Base Aérea Príncipe Sultán (Arabia Saudita): Alberga aviones de combate y defensa aérea estadounidenses; reactivada para disuasión regional.
Múltiples informes de fuentes OSINT, rastreadores de vuelo (p. ej., FlightRadar24) y medios de comunicación (incluyendo israelíes, europeos e internacionales) describen docenas de aviones de transporte pesado (C-17 y C-5) que despegaron de bases estadounidenses, del Reino Unido (p. ej., RAF Mildenhall) y Alemania, con rumbo este hacia bases del Golfo Pérsico. Esta actividad se intensificó notablemente a principios de enero de 2026, con informes continuos de C-17, C-5 y aviones de apoyo relacionados (incluidos aviones cisterna como el KC-135 y el KC-46) en ruta.
Es muy probable que los movimientos sean preparativos para un ataque contra Irán (por ejemplo, protestas, refuerzos de la defensa aérea), y los analistas observan similitudes con acumulaciones anteriores. El Pentágono no ha confirmado públicamente un recuento diario o total exacto, pero la escala se describe como un " redespliegue importante " o un " puente aéreo pesado ", a menudo del orden de docenas (entre 20 y más de 50 movimientos de aeronaves individuales, aunque algunos pueden ser de ida y vuelta o rotaciones).
En mi último artículo, mencioné el despliegue de una fuerza de tarea de portaaviones estadounidense como posible indicador de un inminente ataque militar estadounidense contra Irán. Puede que me equivoque. El aumento de aviones de carga militares estadounidenses en los últimos 40 días sugiere que Estados Unidos podría optar por una campaña aérea y está desplegando sistemas de defensa aérea en todas las bases mencionadas anteriormente como preparación para dicho ataque. Creo que los estrategas estadounidenses creen que pueden destruir los emplazamientos de misiles iraníes y, con una dotación de sistemas de defensa aérea Patriot y THAAD, frustrar cualquier represalia iraní.
Toda la información que he presentado arriba proviene de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT). Si yo puedo leerla, también pueden hacerlo los iraníes, los rusos y los chinos. ¿Le sorprendería saber que los rusos y los chinos también tienen sistemas satelitales que recopilan inteligencia en estas bases y la transmiten a Irán? Irán conocerá la ubicación de los sistemas de defensa aérea estadounidenses.
Basándome en la respuesta iraní al ataque sorpresa del 13 de junio, preveo que Irán inundará inicialmente las bases estadounidenses con drones y misiles antiguos que agotarán los sistemas de defensa antimisiles estadounidenses... Estados Unidos no dispone de un suministro ilimitado de misiles Patriot. Si Irán se ha tragado su orgullo y ha aceptado un suministro considerable de unidades de defensa aérea rusas y chinas, entonces tiene más posibilidades de sobrevivir a un ataque estadounidense destinado a neutralizar su capacidad de lanzar misiles balísticos, almacenados en varios búnkeres subterráneos repartidos por todo el país.
Sigo creyendo que el primer paso de Estados Unidos será un ciberataque contra el sistema de mando y control militar iraní. Sin embargo, Irán también cuenta con una robusta capacidad cibernética y probablemente respondería de la misma manera a cualquier ataque de este tipo. Trump recibirá hoy martes un informe completo del Departamento de Guerra de Pete Hegseth y es probable que a continuación se tome una decisión sobre las medidas que tomará Estados Unidos.
- En 1980, con solo 34 años, Donald Trump abogó abiertamente por que EE. UU. debía haber atacado a Irán para apoderarse de su petróleo. "Creo que ahora mismo seríamos una nación rica en petróleo", dijo Trump en su momento. "Creo que deberíamos haberlo hecho y estoy muy decepcionado de que no lo hicieramos". Sugirió que tal acción habría enfrentado poca reacción internacional, afirmando que EE. UU. tenía todo el derecho de hacerlo en ese momento, y lamentó que Washington hubiera perdido su oportunidad.
China reacciona al anuncio de Trump de un arancel del 25 % a los socios comerciales de Irán
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, en una
rueda de prensa este martes reaccionó al reciente
anuncio del presidente de EE.UU., Donald Trump, de que "cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25 % sobre todos los negocios" que tenga con EE.UU.
"La postura de Pekín sobre la cuestión de los aranceles es muy clara: en una guerra arancelaria no hay ganadores", dijo. Además, expresó: "China defenderá firmemente sus derechos e intereses legítimos".
La jornada anterior, la vocera indicó que su nación "se opone firmemente a la injerencia en los asuntos internos de otros países, sostiene firmemente que la soberanía y la seguridad de todos los países deben estar plenamente protegidas por el derecho internacional, se opone al uso o la amenaza de la fuerza en las relaciones internacionales y pide a todas las partes que intensifiquen sus esfuerzos para promover la paz y la estabilidad en Oriente Medio".
En este sentido, precisó que Pekín está monitoreando de cerca la situación en Irán y "espera que el Gobierno y el pueblo iraníes puedan superar las dificultades actuales y mantener la estabilidad nacional".
EE.UU. vs. Irán
El mandatario estadounidense
hizo el anuncio sobre la tarifa del 25 % este lunes en su cuenta en Truth Social, en medio de las protestas que sacuden el país persa. La orden al respecto es definitiva y tiene vigencia inmediata, afirmó.
Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, previamente
aseveró que Trump no descartaba ordenar ataques aéreos contra la República Islámica, siendo "una de muchas opciones que están sobre la mesa para el comandante en jefe".
Trump amenazó con
intervenir en caso de que se produzca la muerte de manifestantes. Por su parte, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, Abdolrahim Mousavi,
acusó a Israel y a EE.UU. de infiltrar terroristas del Estado Islámico* en las manifestaciones que sacuden el país desde finales de diciembre.
Al mismo tiempo, varios altos cargos de la Administración estadounidense, encabezados por el vicepresidente J.D. Vance,
presionan para que se intente primero la opción diplomática con Irán. No obstante, Washington también
se está preparando para "el despliegue de armas cibernéticas secretas contra objetivos militares y civiles iraníes", entre otras medidas no letales contra el Gobierno iraní.
Análisis: El manual agotado: ¿Cómo EEUU y su aliado sionista han fracasado en desestabilizar Irán?
Mohd Azmi Abdul Hamid *
Durante más de cuatro décadas, la República Islámica de Irán ha sido sometida a una de las campañas más sostenidas y amplias de presión externa en la historia moderna.
La guerra económica, la intimidación militar, las operaciones encubiertas, la manipulación de la información, el aislamiento diplomático y la deslegitimación política han sido todas empleadas con un único objetivo estratégico: debilitar a Irán internamente y, finalmente, desmantelar su orden político soberano.
Que este objetivo no haya sido alcanzado no es cuestión de azar. Es evidencia de que el propio manual de desestabilización ha alcanzado sus límites.
Estados Unidos y sus aliados sionistas han agotado casi todas las herramientas conocidas, salvo una invasión a gran escala. Lo que queda hoy no es una estrategia, sino una escalada impulsada por la frustración y el declive imperial.
La piedra angular de esta campaña de presión total ha sido la guerra económica. Las sanciones impuestas a Irán van mucho más allá de medidas dirigidas a instituciones estatales o funcionarios específicos.
Están diseñadas para sofocar toda la economía. Al restringir las exportaciones de petróleo, cortar el acceso a los sistemas bancarios globales, penalizar a terceros y obstruir el comercio, estas sanciones buscan aumentar los costos de vida, devaluar la moneda y socavar la confianza pública.
Los civiles no son daños colaterales en esta estrategia. Son la palanca.
Este enfoque constituye un castigo colectivo, prohibido por el derecho internacional. Sin embargo, ha sido normalizado mediante eufemismos como “máxima presión” y “palanca económica”.
La intención nunca ha estado oculta. Las sanciones fueron explícitamente enmarcadas como herramientas para provocar disturbios internos y forzar el colapso político.
Cuando siguieron las dificultades, se citó cínicamente como prueba del fracaso del Estado, en lugar de como el resultado predecible de la coerción externa. Junto a la presión económica, Irán ha enfrentado una implacable intimidación militar.
El país está rodeado por bases militares extranjeras. Su espacio aéreo y sus rutas marítimas son constantemente probados. Operaciones de sabotaje, ciberataques y asesinatos de personal científico y militar se han producido repetidamente.
Estos actos constituyen una guerra no declarada, justificada bajo el lenguaje de seguridad y disuasión.
A diferencia de los Estados que previamente fueron objeto de operaciones de “cambio de régimen”, Irán no se ha fracturado bajo esta presión. La intimidación militar no ha producido sumisión. En cambio, ha reforzado la disuasión, la adaptación estratégica y la cohesión nacional.
Este resultado contradice las suposiciones subyacentes de la doctrina coercitiva y explica la creciente impaciencia en la retórica occidental.
Las operaciones encubiertas han sido otro pilar del esfuerzo de desestabilización. La guerra cibernética dirigida a la infraestructura, el sabotaje industrial, el espionaje y la penetración de inteligencia se han llevado a cabo con persistencia.
Estas acciones están destinadas a erosionar la capacidad en silencio, minar la confianza y evitar el enfrentamiento directo. Sin embargo, incluso aquí, los resultados han sido limitados.
Irán ha soportado pérdidas, reconstruido capacidades y ajustado sistemas. La guerra encubierta ha infligido daño, pero no ha provocado un colapso.
La guerra de la información ha jugado un papel igualmente central. Irán está sometido a un continuo asalto narrativo. El enmarcamiento mediático enfatiza los disturbios mientras borra el impacto de las sanciones.
Las protestas se amplifican sin contexto. La presión externa desaparece de la narrativa. Las quejas políticas se internacionalizan y se reconfiguran como “ilegitimidad del régimen” en lugar de considerarse como desafíos sociales agravados por la interferencia extranjera y décadas de sanciones injustas y debilitantes.
Esta estrategia narrativa busca deslegitimar la soberanía en sí misma. El Estado se presenta como inherentemente disfuncional, independientemente de la realidad sobre el terreno. Cualquier señal de disidencia se enmarca como un colapso inminente del sistema. Cualquier afirmación de independencia es etiquetada como agresión.
La guerra de la información no tiene como objetivo informar. Su objetivo es condicionar la percepción. La deslegitimación política se ha extendido hasta la promoción de figuras en el exilio y alternativas nostálgicas. Los actores externos han intentado repetidamente fabricar opciones de liderazgo desconectadas de la sociedad iraní. Las fantasías monárquicas y la oposición respaldada por extranjeros se presentan como futuros viables.
Estos actores carecen de legitimidad interna y funcionan principalmente como instrumentos de presión externa en lugar de fuerzas políticas auténticas.
A nivel regional, Irán ha sido objetivo de guerras por poder y estrategias de contención. Se presiona a aliados y socios. Se persigue el aislamiento diplomático. El objetivo es estirar los recursos y generar inseguridad perpetua.
En lugar de aislar a Irán, esta estrategia ha desestabilizado regiones enteras y ha consolidado ciclos de conflicto. La contención ha producido caos, no control.
A pesar de la intensidad de esta campaña multidimensional, el objetivo central ha fracasado. Irán no ha colapsado. Su sistema político permanece intacto. Su postura estratégica perdura. Su soberanía sigue siendo un principio unificador a través de las diferencias internas.
Esta resiliencia se basa en varios factores: instituciones fuertes, memoria histórica de la intervención extranjera, un sentido profundamente arraigado de independencia y una cultura política que ve la resistencia no como extremismo, sino como dignidad.
Las amenazas externas han reforzado constantemente la cohesión interna en lugar de erosionarla. La presión destinada a fragmentar la sociedad ha dejado en claro las líneas rojas. La soberanía, una vez desafiada, se convierte en un punto de unidad.
Lo que queda hoy es una fase peligrosa. Con las herramientas tradicionales agotadas, la retórica se ha vuelto más imprudente. El apoyo abierto a los disturbios, las amenazas públicas de uso de la fuerza y el abandono de la moderación diplomática señalan un giro de la coerción calculada a la escalada impulsiva.
Este no es el comportamiento de una potencia confiada. Es el comportamiento de un imperio que lucha por frenar su declive.
La desestabilización de Irán debe entenderse dentro de un patrón global más amplio. A medida que Estados Unidos pierde primacía económica, autoridad moral y monopolio estratégico, depende cada vez más de la disrupción para evitar que las alternativas se consoliden. El caos se vuelve preferible a la independencia.
La desestabilización se convierte en un sustituto de la adaptación. Sin embargo, esta estrategia conlleva un riesgo inmenso. Acelera la polarización global, erosiona la confianza en el derecho internacional y empuja a más Estados hacia sistemas alternativos de cooperación. Lo que se pretende como dominancia acelera el aislamiento.
Evaluamos que el “cambio de régimen” en Irán a través de la coerción externa es inalcanzable. La desestabilización continua no producirá cumplimiento. Producirá escalada, inestabilidad regional y fracturas más profundas en el sistema internacional. El abandono de la coherencia legal en la búsqueda de objetivos geopolíticos socava el mismo orden que los estados poderosos dicen defender.
El futuro de Irán debe ser determinado por su propio pueblo, libre de sanciones, amenazas y manipulaciones extranjeras. El diálogo no puede ser forzado. La soberanía no puede ser negociada bajo presión. La desestabilización no es diplomacia.
El fracaso del manual de Estados Unidos y los sionistas contra Irán expone una verdad más profunda. El poder imperial puede infligir sufrimiento, pero no puede someter indefinidamente a una sociedad que fundamenta su legitimidad en la independencia y la dignidad.
Lo que se está colapsando hoy no es Irán, sino la credibilidad de un orden global que privilegia el poder sobre la ley.
La historia ha demostrado repetidamente que los imperios no caen porque se les resista. Caen porque se niegan a cambiar.
* presidente del Consejo Consultivo de Organizaciones Islámicas de Malasia.