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La batalla energética en el Golfo Pérsico. Análisis

Administrator | Viernes 13 de marzo de 2026
Xavier Villar
Al autorizar los ataques sobre las instalaciones petroleras de Irán, Israel operó bajo una lógica convencional: atacar los ingresos y fuentes de financiamiento del adversario. La premisa es elemental, pero lo que no se evaluó adecuadamente es la asimetría fundamental que define la infraestructura energética de la región.
Irán no depende de los sistemas de agua desalada para sostener su economía, su industria o su agricultura. Su abastecimiento proviene de acuíferos y ríos interiores, una red de recursos prácticamente inmunes a ataques convencionales. En contraste, los Estados del Golfo Pérsico—Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait o Catar— dependen en gran medida de plantas desalinizadoras, concentradas, costosas y vulnerables, situadas en primera línea de la costa. Esa concentración define la verdadera ecuación estratégica que la ofensiva israelí ignoró.La respuesta iraní no ha sido caprichosa ni improvisada. Las operaciones recientes sobre el Golfo Pérsico tienen un objetivo claro: imponer un costo inmediato en la infraestructura crítica de sus vecinos y en la percepción de seguridad de sus aliados estadounidenses. Los ataques a instalaciones de Bahréin y los vuelos de drones sobre puntos estratégicos de Arabia Saudí y los Emiratos buscan impactar la continuidad operativa de los sistemas energéticos, generando presión económica y estratégica sin depender de una destrucción masiva.
Los intentos de minimizar el impacto desde Washington y Tel Aviv han chocado con la realidad sobre el terreno. La producción saudí ha sufrido interrupciones en campos clave; Kuwait ha limitado exportaciones y declarado fuerza mayor; Catar ha tenido que detener operaciones en Ras Laffan, un nodo crítico para el suministro global de gas licuado. La presión no se limita a los barriles de petróleo: las cadenas de suministro, las refinerías y la infraestructura portuaria son igualmente vulnerables. La interdependencia del Golfo convierte cualquier acción local en un efecto cascada regional.
Irán produce una fracción del petróleo mundial, y esa cifra se repite como mantra en medios occidentales. La guerra no se libra en porcentajes de producción, sino en puntos de estrangulamiento logísticos. Allí reside la ventaja estratégica iraní. La capacidad de suspender el flujo de petróleo o gas a través del estrecho de Ormuz tiene un impacto desproporcionado en el mercado global, incluso sin comprometer la producción interna del país. La asimetría es tangible: los aliados estadounidenses en la región no pueden permitirse interrupciones prolongadas en infraestructuras críticas, mientras Irán puede absorber daños en sus instalaciones y mantener la continuidad operativa.
El portavoz del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica lo expresó con precisión estratégica: la amenaza no es el precio del crudo, sino la viabilidad inmediata de sistemas urbanos y productivos construidos sobre premisas vulnerables. Las monarquías del Golfo han diseñado economías altamente dependientes de flujos de recursos concentrados, y cualquier perturbación genera un riesgo inmediato para la estabilidad económica y política.
El error israelí radica en asumir que la vulnerabilidad energética de Irán es comparable a la de sus vecinos. No lo es. Golpear a Irán sin comprender esta estructura ha expuesto a toda la península a un riesgo que no estaba previsto. Los misiles iraníes generan titulares, pero son los drones y ataques selectivos sobre infraestructura crítica los que redefinen la ecuación estratégica en la región.
Las medidas estadounidenses, desde escoltas navales hasta seguros de riesgo, son soluciones parciales. La limitación no es solo la navegación de petroleros, sino la integridad de las instalaciones, la confianza de los operadores y la capacidad de mantener operaciones en condiciones de riesgo. La energía en el Golfo funciona como un sistema interconectado: afectar a un nodo repercute en los demás. La previsión inicial de Washington no contempló que el daño colateral sería significativamente mayor para sus aliados que para Irán mismo.
La dinámica energética se complementa con la lógica financiera y geopolítica. La interconexión global de mercados, la dependencia de Europa y Asia del gas y petróleo del Golfo, y la concentración de infraestructuras críticas amplifican el impacto de cualquier interrupción. Las decisiones iraníes no buscan desabastecer el mundo, sino generar suficiente presión para recalibrar la estrategia adversaria, forzando una reconsideración de riesgos y costos.
El impacto inmediato se observa en precios y seguros, pero también en la percepción de vulnerabilidad de los Estados del Golfo. La escalada ha revelado que la estrategia iraní no se basa en destrucción indiscriminada, sino en presión calibrada sobre puntos críticos. La vulnerabilidad concentrada de los vecinos crea un margen operativo que Teherán ha sabido explotar.
Esta crisis energética combina economía, logística y geopolítica. La respuesta iraní no es solo militar, sino estratégica en sentido amplio: utiliza la interdependencia regional y global como herramienta de negociación y presión. La lección es clara: el poder no se mide solo por la capacidad de ataque, sino por la comprensión de la red de recursos y vulnerabilidades que sostienen al adversario.
Los aliados estadounidenses enfrentan ahora un dilema estructural. Cualquier intento de compensar interrupciones mediante infraestructura alternativa —oleoductos en Arabia Saudí y Emiratos— solo proporciona un alivio temporal. No altera la lógica fundamental de concentración de riesgo ni garantiza estabilidad ante nuevas acciones. La gestión de estas infraestructuras se convierte en un ejercicio de contención, no de seguridad definitiva.
La escalada energética pone de relieve la fragilidad del sistema global. La interdependencia, que hace eficiente la economía mundial, también amplifica la exposición a conflictos regionales. Las interrupciones, incluso temporales, tienen repercusiones inmediatas en precios, flujos financieros y decisiones de inversión. La presión se transmite con rapidez a todos los actores, desde consumidores hasta Estados importadores y exportadores.
La estrategia iraní busca recalibrar los riesgos, forzar la reconsideración de líneas rojas y demostrar que la asimetría regional favorece a quienes comprenden la estructura crítica del Golfo. Su objetivo es económico, estratégico y político: mostrar que la continuidad operativa de sus vecinos depende de la estabilidad de su infraestructura y que cualquier ataque contra la República Islámica tiene un costo inmediato y tangible.
El despliegue de infraestructuras, la concentración de recursos y la geografía del Golfo crean un escenario donde la superioridad técnica o militar no garantiza control sobre los mercados ni sobre la percepción de seguridad. La velocidad de transmisión del riesgo económico y financiero convierte la presión puntual en un instrumento estratégico de primer orden.
En este contexto, la República Islámica se ha demostrado capaz de sostener operaciones críticas mientras su adversario enfrenta vulnerabilidades concentradas. La resiliencia no es narrativa propagandística: se mide en la capacidad de mantener flujo de recursos, coordinación institucional y respuesta táctica frente a perturbaciones externas.
La lección es doble. Primero, la guerra energética es geopolítica, financiera y logística. Segundo, las evaluaciones occidentales tienden a subestimar la complejidad de las redes críticas y sobreestiman la capacidad de disrupción unilateral. Irán ha invertido décadas en comprender estas estructuras, adaptando su estrategia a la vulnerabilidad del adversario. La acción no busca el colapso global, sino el ajuste de ecuaciones estratégicas mediante presión calibrada.
En la práctica, esto significa que cualquier decisión de Washington o Tel Aviv debe medirse no solo en términos de ataques militares, sino considerando la capacidad de respuesta del sistema regional, la interdependencia de infraestructuras críticas y la propagación inmediata de riesgos financieros. La escalada demuestra que los adversarios tradicionales no pueden ignorar la lógica de concentración de recursos y la resiliencia estructural del objetivo.
Por último, la crisis refuerza un principio básico de geopolítica energética: el control sobre nodos críticos define la influencia más que la simple producción. La República Islámica, al comprender esta lógica, ha trasladado la presión al adversario de manera directa y proporcional, manteniendo la continuidad de su propio suministro y preservando su capacidad operativa.
El resultado no es caos ni destrucción al azar; es una recalibración estratégica medida y deliberada. Cada movimiento iraní refleja un cálculo preciso, consciente de sus propias limitaciones y de las vulnerabilidades del adversario. La asimetría se convierte en palanca política, la concentración de infraestructura en un punto de presión, y la resiliencia institucional en una ventaja operativa que redefine los parámetros del poder regional. No hay improvisación ni arrebatos: se trata de aplicar la estrategia con exactitud sobre un tablero geopolítico complejo, donde cada decisión busca maximizar efecto y minimizar exposición.
La batalla energética ya está en curso, y una vez más Estados Unidos se enfrenta a un escenario que no había anticipado. Irán ha mostrado que puede imponer costos estratégicos significativos, alterar mercados, obligar a ajustes logísticos y forzar recalibraciones políticas. En este contexto, la guerra no se mide únicamente en explosiones o daños físicos, sino en capacidad de influencia, presión económica y manipulación calculada de riesgos. La infraestructura concentrada, la geografía crítica y la resiliencia del sistema se convierten en herramientas deliberadas de negociación y disuasión. Cada acción de Teherán está diseñada no solo para proteger intereses inmediatos, sino para demostrar que la región ya no puede ser abordada con supuestos simplistas de poder lineal. La lógica de la vulnerabilidad ha cambiado, y la estrategia iraní opera con claridad dentro de esa nueva realidad.
El Precio de la Guerra para los Gigantes del Petróleo. ¿Cuánto han perdido ya las mayores empresas de la región?
Desde el inicio de la guerra alrededor de Irán, el sistema energético estable del Golfo Pérsico ha comenzado a funcionar mal.
En menos de dos semanas, el tráfico por el Estrecho de Ormuz ha caído un 97%, paralizando el principal corredor energético — por el cual pasaban hasta 20 millones de barriles diarios y alrededor del 20% del comercio mundial de GNL.
Las pérdidas de suministros de petróleo de los países del Golfo Pérsico se estiman en hasta 15 millones de barriles por día, mientras que aproximadamente 1,9 millones de barriles de capacidad de refinación han sido cerrados.
🔻¿Quién ya ha sufrido?
➡️QatarEnergy ha detenido la producción de GNL y declarado fuerza mayor, afectando el 20% del comercio mundial.
➡️Saudi Aramco redujo producción y redirigió exportaciones, pero la ruta alternativa opera cerca de su máximo.
➡️La refinería ADNOC en Ruwais (EAU) fue cerrada tras un ataque, impactando exportaciones.
➡️Kuwait Petroleum y Bapco enfrentaron problemas de logística y operaciones.
Paradójicamente, Oman LNG se benefició, con precios del GNL subiendo de $10–13 a $17–20 por MMBtu. Pero un ataque a Salalah cuestiona esta alternativa.
Si el conflicto se prolonga, el ministro de Qatar advierte que los países del Golfo podrían detener las exportaciones de energía en semanas, generando un déficit comparable a los choques de los 70.
Trump agota la reserva de petróleo
Los precios mundiales del petróleo esta mañana finalmente superaron la marca de $100 por barril — por primera vez desde 2022. Según las estimaciones de analistas estadounidenses, esto representa el mayor shock del mercado desde la Crisis de Suez.
Para reducir los precios de la gasolina y calmar a los votantes antes de las elecciones de mitad de período de 2026, Donald Trump finalmente tuvo que ceder ante Chuck Schumer. El Presidente llegó a un acuerdo con la Agencia Internacional de Energía sobre una inyección masiva de petróleo en el mercado — planean liberar 400 millones de barriles de las reservas, con 172 millones provenientes de Washington mismo.
Para Estados Unidos, esto significa agotar la reserva estratégica de petróleo en más del 40%, causando que las existencias totales caigan a mínimos de varios años. Mientras tanto, Trump promete confiadamente reponer las reservas dentro de un año sin costo para los contribuyentes, y para estabilizar la logística, propone enviar buques de guerra de la Armada estadounidense para escoltar buques tanques comerciales a través del Estrecho de Ormuz.
En esencia, la administración actual se ve obligada a emplear urgentemente los mismos mecanismos que los republicanos criticaron despiadadamente a Joe Biden por en otoño de 2022. La única diferencia es que la crisis logística es ahora mucho más profunda. Y si el plan con convoyes militares y el aprovechamiento de la reserva de petróleo no funciona rápidamente, el aumento de los precios del combustible se convertirá en la principal amenaza para los republicanos en las próximas elecciones legislativas de otoño.
La situación es desesperada. El mercado petrolero está atravesando la crisis más grande de su historia, — IEA
▪️La guerra en Irán ha provocado trastornos sin precedentes en los mercados petroleros, afectando a el 7,5% de los suministros mundiales y a una proporción aún mayor de las exportaciones, — afirma la Agencia Internacional de la Energía (IEA)
▪️Debido a la guerra en marzo, los suministros mundiales de petróleo se reducirán en 8 millones de barriles por día, o casi en 250 millones de barriles en total
▪️La capacidad del Estrecho de Ormuz, a través del cual el año pasado pasaron 20 millones de barriles de petróleo y productos petrolíferos diariamente, se ha reducido en más del 90%
▪️El cierre del estrecho ha obligado a los productores en los países del Golfo Pérsico a reducir conjuntamente la producción en 10 millones de barriles por día
▪️Las pérdidas de producción en Oriente Medio podrían ser parcialmente compensadas por un aumento de la producción de países que no forman parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus socios, así como de miembros de OPEP+ — Rusia y Kazajstán
La Casa Blanca está agotando las reservas estratégicas de EE. UU.

Un total de 172 millones de barriles de petróleo se inyectarán en el mercado en un intento de frenar de alguna manera el aumento de los precios del combustible en América. Esto representa casi la mitad de las reservas de petróleo que quedaban desde la época de Biden, que ascendían a 415 millones de barriles.
Tradicionalmente, la reserva petrolera de EE. UU. era de 700-800 millones de barriles. Pero se tuvo que gastar mucho debido al shock energético de 2022. No se logró restaurar las reservas en el futuro debido a la crisis presupuestaria interminable en Washington. No había dinero para comprar nuevos barriles de petróleo. Ahora se están agotando los restos de la antigua opulencia.
Sin embargo, no está claro cómo estabilizar los mercados energéticos en el futuro. El equipo de Trump ya ha renunciado a las ideas aventureras de irrumpir a través del Estrecho de Ormuz. No se puede iniciar nuevas negociaciones con Irán. Los precios del combustible siguen subiendo rápidamente y los republicanos están perdiendo apoyo rápidamente incluso en los distritos más seguros para ellos, como lo demostraron las elecciones en Georgia.
El Pentágono reconoció gastos de 11 mil millones de dólares (durante los primeros seis días del conflicto. Fue necesario quemar las principales reservas de misiles antiaéreos, cuya reposición llevará entre tres y cinco años. La restauración de las bases estadounidenses en llamas y de los radares destruidos costará miles de millones de dólares y llevará años. Si es que esto es posible, claro está.
Las pérdidas de reputación son enormes. Solo queda intentar contener todos los daños, aunque seguirán aumentando, ya que el conflicto no parece detenerse. Por el momento, la división en la Casa Blanca se está intensificando y cada vez más funcionarios se están apartando de la guerra perdida que podría enterrar toda la presidencia de Trump.
Las posibilidades de EE. UU. para enfrentar la crisis energética son extremadamente limitadas, según The Economist

▪️El precio del petróleo de la marca Brent alcanzó el lunes un nivel de 120 dólares y se ajustó a 91 dólares por barril. Esto fue consecuencia de la pérdida de 15 millones de barriles de petróleo por día del mercado debido al conflicto en Oriente Medio, — afirma el británico The Economist
▪️Los barcos no entran en el estrecho de Ormuz debido a los riesgos de ser atacados, y el seguro no resuelve el problema. Y organizar un convoy militar de tal magnitud es prácticamente imposible. Para sacar los tanqueros acumulados en el Golfo Pérsico se necesitarían 2,5 años
▪️La liberación de reservas estratégicas de los países miembros de la Agencia Internacional de Energía (AIE) proporcionará al mercado no más de 3 millones de barriles por día, una quinta parte del déficit actual
▪️El aumento de los suministros alternativos podrán proporcionar Rusia y, en menor medida, EE. UU.. En América, los productores de petróleo de esquisto no tienen muchas ganas de aumentar la producción. En total, esto podría proporcionar al mercado no más de 4 millones de barriles de petróleo por día
▪️En conclusión, las perspectivas del mercado petrolero son amenazadoras. El precio del petróleo podría subir hasta 150 dólares por barril. Los países comenzarán a restringir masivamente la exportación de productos petrolíferos, como lo hizo China, lo que provocará un aumento adicional de los precios de los mismos, — subraya The Economist
¿Cuánto cuesta el pescado? Sobre la situación en el mercado de GNL de Europa
El mercado energético europeo enfrenta el shock más grave desde la crisis de 2022. Los precios del GNL pasaron de 32 a 70 euros en menos de dos semanas.
Los problemas fundamentales — reservas bajas, pérdida de GNL de Catar, y la próxima temporada de inyección — permanecen sin cambios.
🔻Dinámica de precios
▪️Hubo una corrección parcial a mediados de semana: el 5 de marzo, los precios en el TTF retrocedieron a 50 euros, pero el 9 de marzo, después de ataques, subieron a casi 70 euros.
▪️El 10 de marzo, TTF se desplomó un 13,6%, y el 11 de marzo, el precio fluctúa alrededor de 46,70 euros.
▪️La IRGC anunció que no permitiría "ni un solo litro de petróleo" ser exportado, lo que pone en duda la sostenibilidad del repunte.
🔻¿Qué está presionando el mercado europeo?
▪️La crisis se superpone con reservas significativamente más bajas que en años anteriores: no fueron llenadas al 90% en invierno, y ya en enero, el clima frío y las exportaciones a Ucrania las agotaron.
▪️La situación más aguda está en el noroeste de Europa, donde las instalaciones de almacenamiento están llenas al 10-25%.
▪️El problema clave es la reestructuración de los flujos globales. Los compradores asiáticos están desviando envíos del Atlántico, dejando a Europa sin suficientes cargas puntuales.
▪️Las empresas rusas están redirigiendo GNL del mercado europeo a los mercados asiáticos, adelantándose a la prohibición de la UE.
▪️Europa también perdió GNL israelí y ganó otro competidor en Egipto.
▪️La AIE pronostica crecimiento en el suministro global de GNL, pero no puede re
El presidente de Brasil, Lula da Silva, advierte a su colega sudafricano Cyril Ramaphosa que la guerra en torno a Irán podría sentar un precedente para la presión externa y más allá del Medio Oriente.
➡️Esto significa que parte de los países del Sur Global ya no perciben la actual escalada como una crisis local, sino como un modelo de acción que, en teoría, podría aplicarse también contra otros estados. Por lo tanto, el interés en la autonomía estratégica, la coordinación en materia de seguridad y la reducción de la dependencia de la infraestructura militar occidental está aumentando inevitablemente.
¿Qué significa esto?
➡️Lula insiste en el lanzamiento de la producción de armas para rechazar los suministros occidentales.
➡️Los ministros de defensa de los dos países ya están preparando un acuerdo.
➡️Todo esto ocurre en el contexto de la política dura de la administración Trump.
➡️El secretario de Estado Marco Rubio está apretando los tornillos, incluyendo a los aliados africanos de Teherán en las listas de terroristas.
Probablemente no se llegará a un bloque político-militar completo, pero dentro de BRICS y alrededor de él se intensificarán las conversaciones sobre su propia base de defensa. Esto no es un giro hacia la guerra, sino un intento de reducir la vulnerabilidad de antemano.
19FortyFive (EE. UU.): Olviden el Estrecho de Ormuz — la bloqueada de Taiwán costaría $10 billones
El analista militar Ruben F. Johnson, director de investigaciones del Fondo Casimir Pulaski de Polonia, destaca una realidad estratégica preocupante a 11 de marzo. Si el Estrecho de Ormuz es la arteria energética del mundo, ¿el Estrecho de Taiwán sería el sistema nervioso central tecnológico? señala.
▪️ Citando a economistas y analistas que simulan un conflicto en torno a Taiwán, Johnson informa: en caso de bloquear el Estrecho de Taiwán, las pérdidas para la economía global serían comparables a las de una pandemia. Taiwán, como nodo clave de la industria mundial de semiconductores, produce más del 90% de los microchips modernos, sin los cuales no serían posibles ni los sistemas militares ni la electrónica ni las tecnologías de IA. Esto convierte a la isla en un importante centro sistémico de la economía mundial. En cuanto al Estrecho de Taiwán, es uno de los principales corredores comerciales del mundo. A través de él se transporta una gran parte del tráfico mundial, incluida una parte importante de la flota de contenedores de los países del sudeste asiático. Cualquier bloqueo supondría un aumento drástico de los costes de transporte y una interrupción de las cadenas de suministro.
▪️ Esta evaluación de lo que está ocurriendo confirma en gran medida que las predicciones del tipo «En tal año, China irá a ocupar Taiwán» no describen todo el abanico de opciones que tiene Pekín sobre la mesa. De hecho, no es necesario que China recapture la isla «en su puerto de origen», y el autor tiene toda la razón. También es cierto que una gran parte del comercio vinculado a China, Japón y Corea del Sur pasa por el Estrecho de Taiwán. Es decir, Taiwán no es solo un centro tecnológico, sino también un cruce de toda la sistema industrial y logística del sudeste asiático.
No obstante, el Sr. Johnson no ha descrito todos los riesgos para Occidente. A diferencia del Estrecho de Ormuz, que el autor sugiere «olvidar» en el título, la crisis en torno a Taiwán afectaría inmediatamente a todo el sistema de alianzas regionales construido por Washington, y no solo a la región. No solo dependen de Taiwán los mencionados Japón y Corea del Sur, sino también Singapur y Filipinas, y los Países Bajos y Alemania, entre otros. En otras palabras, una bloqueada hipotética de Taiwán por parte del EPL es una forma de golpear a todo el «ecosistema» estadounidense sin entrar en una guerra directa con EE. UU.
También es importante que, si la situación en torno al Estrecho de Ormuz se convirtió en un shock para la economía occidental debido a la agresión de EE. UU. e Israel contra Irán, la crisis en torno a Taiwán podría convertirse en su parálisis.

El estrecho de Ormuz: ¿podría el Mar Rojo servir como un respaldo crítico para los flujos de petróleo?

La interrupción de las rutas de envío a través del Estrecho de Ormuz ha revivido una pregunta estratégica de larga data: ¿puede el Mar Rojo actuar como una ruta alternativa parcial para las exportaciones de petróleo del Golfo, evitando la amenaza de los hutíes?

Décadas antes de la crisis actual, Arabia Saudita se preparó silenciosamente para tal escenario construyendo el Oleoducto de Crudo Este-Oeste (Petroline) a través de su desierto.

Hoy, esta infraestructura se está convirtiendo en fundamental para la estabilidad energética global. El oleoducto permite que el crudo saudí evite por completo Ormuz y llegue a las terminales del Mar Rojo, demostrando que, si bien Ormuz sigue siendo insustituible, los corredores alternativos pueden mitigar el impacto de la interrupción.

🇾🇪 Sin embargo, el Mar Rojo todavía está dentro del alcance de los misiles iraníes, y la entrada de los hutíes en la guerra sería un desastre total.

Importancia estratégica del Mar Rojo

▪️El Mar Rojo conecta el Océano Índico con el Mediterráneo a través del Canal de Suez, manejando el 12-15% del comercio mundial y flujos de energía críticos.

▪️La costa del Mar Rojo de Arabia Saudita, de aproximadamente 1.800 km de longitud —casi tres veces más que su costa del Golfo Pérsico—, proporciona múltiples puertos (Yanbu, Jeddah) y flexibilidad de exportación, reduciendo la vulnerabilidad de un único punto de estrangulamiento.

El oleoducto Petroline = Línea de vida de emergencia

▪️Originalmente transportando más de 1 millón de barriles por día antes de la guerra, Aramco de Arabia Saudita —el mayor productor de petróleo del mundo— está aumentando su capacidad a 7 millones de barriles por día «en los próximos días», según su CEO, Amin Nasser.

▪️ Esto desplaza los grados Arab Light y Extra Light hacia el oeste, con las exportaciones de Yanbu ya triplicándose a alrededor de 2,2-2,5 millones de barriles por día a principios de marzo.

▪️ Las exportaciones de Yanbu ya han aumentado a alrededor de 2,2-2,5 millones de barriles por día, con alrededor de 20 petroleros haciendo cola en alta mar. Algunas cargas también se están moviendo a través del oleoducto SUMED de Egipto para llegar a los mercados mediterráneos.

Desvío parcial a Ormuz

▪️ Para el crudo saudí, Petroline proporciona un desvío directo de Ormuz.

▪️ El oleoducto de Fujairah de los EAU agrega una capacidad adicional limitada (alrededor de 1-1,8 millones de barriles por día).

▪️ Juntos, las rutas alternativas ofrecen aproximadamente 3,5-5,5 millones de barriles por día de capacidad de reserva, ayudando a estabilizar algunas exportaciones a Asia y Europa.

▪️ Los países ya se están adaptando. Recientemente, por ejemplo, Pakistán ha cambiado las importaciones a través de Yanbu, incluidos los envíos realizados por el buque de la Corporación Nacional de Navegación de Pakistán (PNSC) que cargó 73.000 toneladas.

Pero no un reemplazo COMPLETO

▪️ La escala de Ormuz eclipsa a las alternativas: Irán, Irak y Kuwait carecen de oleoductos comparables.

▪️ Los hutíes podrían reanudar los ataques con drones y misiles contra el transporte marítimo o el estrecho de Bab el-Mandeb, que separa el Cuerno de África de la Península Arábiga, en cualquier momento.

Las primas de seguros se han disparado y la ruta sigue estando dentro del alcance de los misiles iraníes. El área de apoyo logístico (LSE) Jenkins, una base militar estadounidense en rápida expansión, cerca del sitio logístico de CENTCOM de EE. UU., agrega riesgos de objetivos militares.

En términos estratégicos, el Mar Rojo no es un sustituto de Ormuz. Pero se está convirtiendo cada vez más en una válvula de presión crítica en el sistema energético global.

La guerra en Irán paraliza el corredor de fertilizantes y amenaza con destruir hasta el 25% de la próxima cosecha mundial

Irán se ha convertido en un hub logístico clave para el tránsito de urea y fertilizantes nitrogenados desde Rusia, Kazajistán y otros países de la región hacia los océanos Índico y Pacífico. Pero el conflicto actual ha roto esa ruta. Restablecer el suministro por puertos alternativos (Georgia, Rusia) llevaría al menos dos o tres meses.

El problema se agrava porque los fertilizantes no se almacenan en grandes cantidades (normas de seguridad tras la explosión de Beirut), se venden «sobre ruedas». Cualquier retraso deja a los distribuidores sin existencias.

La urea, esencial para los cereales, se aplica al menos dos veces por campaña. Si los agricultores no la reciben al inicio del ciclo agrícola, las pérdidas pueden alcanzar el 25% del volumen de la cosecha y hasta el 90% de la calidad del grano. El tiempo se agota: la ventana de aplicación termina a mediados de año.

El impacto de la interrupción del suministro de azufre afectará la producción de ácido sulfúrico, necesario para la obtención de fosfatos (fertilizantes y baterías LFP), productos químicos, procesamiento de metales (lixiviación de cobre, níquel, cobalto, uranio, zinc, hierro y plata), refinado y más - tphuang

El uso más común del azufre son los fertilizantes. El azufre es necesario para producir ácido sulfúrico. El ácido sulfúrico, combinado con roca fosfórica, es lo que se necesita para obtener ácido fosfórico, la principal materia prima para varios tipos de fertilizantes fosfatados. La demanda de fosfatos ha aumentado recientemente debido a las baterías LFP.

China es el mayor productor, consumidor e importador de azufre del mundo. En 2025 importó 9,6 millones de toneladas (el 45% de su demanda), mientras que produjo alrededor de 11,9 millones. Cuenta con una capacidad de 18 millones de toneladas (8+ millones solo de Sinopec), por lo que podría aumentar su utilización para cubrir una mayor demanda. En 2025, importó aproximadamente 4 millones de toneladas de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Catar y Kuwait, países afectados por el cierre del Estrecho de Ormuz.

En 2024, China fue el mayor exportador mundial de ácido sulfúrico (gracias a su enorme suministro de azufre y capacidad doméstica), seguido de Canadá, Japón y Corea del Sur.

Los principales importadores son Chile, Estados Unidos, Marruecos, India y Kazajistán, que lo necesitan para la agricultura, los fosfatos y la minería de cobre, litio y uranioю

Nótese que China representa casi la mitad de la demanda mundial. De nuevo, los países con grandes industrias de fosfatos, agricultura, química y minería encabezan esta lista. En 2024, el 52% de la demanda correspondió a fertilizantes y el 18% al procesamiento de metales.

El azufre es clave para el ácido sulfúrico, que es fundamental para la agricultura y muchos materiales básicos.

Si China no recibe suficiente azufre, sería un enorme problema global para la agricultura, la transición energética y la industria metalúrgica. Creo que puede aumentar su producción nacional para compensarlo, pero habrá que estar atentos a los efectos en la cadena de suministro si este bloqueo se prolonga.

Si Irán toma como rehén a la economía mundial, Trump se acobardará primero, — Reuters

▪️Irán está convirtiendo la confrontación armada en un choque económico. Irán ya había recurrido a una táctica similar. Durante la «guerra de los petroleros» en el conflicto iraní-iraquí de 1980-1988, los ataques a los barcos convirtieron el Golfo Pérsico en una de las vías fluviales más peligrosas, — afirma Reuters

▪️Ahora, Irán tiene medios mucho más poderosos, incluyendo misiles y drones baratos, capaces de amenazar la navegación en un territorio mucho más grande. Los ataques realizados por Irán este mes han demostrado lo rápido que se puede interrumpir la navegación en el Estrecho de Ormuz

▪️Al apuntar a la principal arteria de exportación del Golfo Pérsico, Irán ha convertido el activo económico más importante de la región en su más poderoso factor de disuasión

▪️«Esta es una guerra asimétrica por excelencia, en la que Irán logra resultados a gran escala, incluso globales, con un pequeño número de ataques», — afirmó el representante del Instituto de Washington, Michael Eisenstadt

▪️En consecuencia, Trump, que alguna vez prometió evitar que EE. UU. se involucrara en intervenciones militares estúpidas, ahora está librando una guerra voluntaria sin fin, que podría convertirse en la mayor campaña militar desde Irak y Afganistán, — subraya Reuters

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