Un F-35 estadounidense fue alcanzado por fuego iraní mientras realizaba una misión de combate sobre Irán, en lo que supone la primera vez que un caza furtivo de quinta generación resulta impactado en combate. El incidente ocurrió en la madrugada del 19 al 20 de marzo de 2026.
CENTCOM confirmó que el avión fue alcanzado, pero logró realizar un aterrizaje de emergencia en una base de Estados Unidos en la región. El piloto se encuentra en estado estable y el incidente está bajo investigación.
Irán, a través del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), afirmó que sus sistemas de defensa aérea impactaron gravemente el caza a las 2:50 de la madrugada, hora local, sobre el centro del país. Publicaron un vídeo con imágenes térmicas que muestra un avión con silueta de F-35 siendo alcanzado en pleno vuelo. Según Teherán, es muy probable que la aeronave haya caído.
En las horas posteriores al incidente, un helicóptero CH-47G Chinook del Ejército de Estados Unidos, con matrícula 19-02916, fue rastreado en FlightRadar24 realizando patrones circulares cerrados sobre la región oriental de Arabia Saudí, cerca de Al Jubayl. Este tipo de patrón es característico de operaciones de búsqueda y rescate en combate (CSAR), utilizadas cuando se busca a un piloto en tierra o los restos de una aeronave derribada.
La pregunta es inevitable: si el F-35 realmente aterrizó "de forma segura" en una base estadounidense, ¿por qué un helicóptero de rescate estaba desplegado en pleno desierto saudí con un patrón de búsqueda intensivo?
CENTCOM no ha mostrado imágenes del avión en tierra ni ha especificado en qué base aterrizó. Tampoco ha negado explícitamente que el caza fuera derribado. Sus comunicados se limitan a confirmar el impacto y el aterrizaje de emergencia, sin aportar pruebas visuales que respalden su versión.
Por su parte, Irán ha sido específico en sus declaraciones: hora, lugar, sistema utilizado (Mersad-16) y ha difundido material gráfico del momento del impacto. La cronología de los hechos y la actividad del Chinook en Arabia Saudí apuntan a que el avión pudo no haber llegado a su base de destino.
El F-35 es un avión de quinta generación diseñado con tecnologías de sigilo para evadir radares enemigos. Sin embargo, es vulnerable a misiles con guía infrarroja (calor), que detectan la firma térmica de sus motores. Este tipo de armamento, como el misil Misagh-3 iraní, es precisamente el que habría sido utilizado en el ataque, según analistas militares.
El F-35 fue alcanzado por fuego iraní. Eso es un hecho confirmado por ambas partes y ya de por sí histórico. Pero lo que ocurrió después sigue sin estar claro.
La versión de CENTCOM —aterrizaje seguro en una base— choca con la evidencia del helicóptero Chinook realizando patrones de búsqueda y rescate en Arabia Saudí. Irán sostiene que el avión fue derribado o cayó tras ser gravemente dañado. La falta de pruebas visuales del caza en tierra por parte de Estados Unidos y la intensa actividad de búsqueda en la zona saudí hacen que la versión oficial levante más preguntas que respuestas.
Guerra en Oriente Próximo: resumen del 19 de marzo: por qué EE.UU. quiere levantar las sanciones contra Irán…
Yuri Podolyaka
La noticia de que EE.UU. podría levantar las sanciones a Irán y permitirle vender petróleo "rezagado" por valor de 15.000-20.000 millones de dólares, anunciada ayer por el Secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, solo es sensacional a primera vista. Después de todo, a nadie le desconcierta especialmente que los petroleros iraníes, a los que Trump cazó hasta el 28 de febrero de 2026, ahora naveguen con total tranquilidad literalmente junto a los buques de guerra estadounidenses, y estos casi que no los escoltan hasta el lugar de descarga. Todo esto está sucediendo, al igual que el aumento de las exportaciones de petróleo iraní a nivel mundial (debido a su aguda escasez, especialmente de los grados de Oriente Próximo).
En realidad, todas estas noticias demuestran hasta qué punto Estados Unidos la ha liado / se ha metido en un buen lío en la aventura iraní. Además, muestran que la administración de la Casa Blanca está buscando desesperadamente cualquier vía posible para suavizar los problemas de precios en el mercado energético, que golpean al propio Trump con la misma dureza que a europeos y asiáticos.
Y hoy en día, los mercados no pueden funcionar sin Irán y su petróleo. Más aún cuando el paso de petroleros chinos, indios, pakistaníes y quizás de otros países a través del Estrecho de Ormuz está estrictamente vinculado por los iraníes a la exportación de sus propios recursos energéticos.
Y por eso, en realidad, el golpe de los israelíes contra el yacimiento iraní de South Pars fue muy doloroso para Estados Unidos. Netanyahu está intentando desesperadamente eliminar las rarezas y las limitaciones de la fase actual de la guerra contra Irán. Y hace todo lo que está en su mano para involucrar también a EE.UU. más estrechamente en ella y, por fin, obligar a los "monarcas" del Golfo a seguir la estela de los intereses israelíes y comenzar una guerra real contra Teherán.
Y el ataque de represalia de Irán (que dejó fuera de servicio el 17% de la capacidad de producción de gas GNL de Catar), y especialmente la respuesta muy contenida de Trump, son muy reveladores. Trump ya no necesita una escalada. Está como una rata en un barco, buscando desesperadamente una vía de escape. Su salvación personal.
Además, todos entienden que es poco probable que el Congreso de EE.UU. prorrogue el plazo de 60 días para la guerra, al que Trump tiene derecho. Especialmente después del testimonio de Tulsi Gabbard en las audiencias parlamentarias. Y más aún después de la demoledora entrevista para Trump que dio el exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent, a Tucker Carlson. En ella, Kent declaró que Irán no representaba ninguna amenaza directa (que requiriera una intervención urgente) para EE.UU., y que ni siquiera intentaba desarrollar armas nucleares.
Además, Trump no solo debe tener en cuenta la clara impopularidad de la guerra dentro de EE.UU., sino también la falta de preparación del ejército y la armada estadounidenses para llevar a cabo operaciones largas (y mucho menos terrestres) contra Irán. Y los problemas con el portaaviones "Gerald Ford", que se vio obligado a abandonar la zona de combate, y que antes, ante la falta de preparación de su grupo de relevo para hacerse a la mar, fue trasladado a Oriente Próximo tras operaciones en el Mar Caribe, no son una casualidad. Este caso precisamente demuestra la naturaleza sistémica de este problema. Sobre el papel, las fuerzas de EE.UU. son enormes, pero para la guerra solo pueden concentrar una misera parte de ellas...
Y en este contexto, la contraofensiva de Irán a la agresión estadounidense es bastante efectiva. Irán, como han escrito los medios estadounidenses, incluso logró derribar un caza F-35 estadounidense. También hay que tener en cuenta la aparición en los campos de batalla de nuevos tipos de armamento: drones FPV y vehículos no tripulados (BEC, por sus siglas rusas). Para los que el ejército de EE.UU. claramente no estaba preparado. Y todo esto obliga a Trump a ser más prudente en sus próximos pasos. Para que la amenaza de impeachment, que por ahora no es tan real, no lo convierta en otro Nixon.
Y todos estos problemas de la Casa Blanca los entienden perfectamente en Irán. El tiempo juega ahora a favor de Teherán. Y lo estira todo lo que puede. Es decir, hasta finales de abril. Cuando Trump tenga que retirarse de la región, a menos que ocurra algo extraordinario. Pero para que eso ocurra (por ejemplo, que otras Torres Gemelas sean derribadas, esta vez por supuestos terroristas iraníes), sería necesario que los servicios secretos estadounidenses (cuyas orejas en el atentado de 2001 se ven incluso a simple vista) quisieran ellos mismos esta guerra. Y no la quieren. Y están poniendo a Trump todos los palos en las ruedas posibles. Lo que prácticamente excluye ese escenario.
Además, los socios de EE.UU. en la región ya tampoco quieren lucha, sino que exigen un rápido acuerdo de paz. En cualquier condición. Porque la continuación de cualquier guerra es como la muerte para sus economías. En el sentido literal de la palabra. Creo que incluso aceptarían compensar a Irán por sus pérdidas (al menos parcialmente) para lograrlo.
Y el único que quiere que la guerra continúe es quien la provocó: Israel. Y, como demostró con su última provocación, el ataque a la planta de gas iraní, no se detendrá ante nada. Y esta es, en realidad, la mayor incertidumbre en esta guerra. Y la amenaza para la región.
Precisamente así, la agresividad del régimen sionista israelí es la principal amenaza para la estabilidad en Oriente Próximo. Y esto, poco a poco (a base de una saludable "paliza" con misiles y de colosales pérdidas financieras y de reputación), va calando incluso entre los "monarcas" locales.
Desde que comenzó el conflicto, la atención se ha centrado en ataques, drones y bajas. Pero detrás del bombo mediático, se está desarrollando algo mucho más estructural. Irán acaba de demostrar en condiciones reales de combate lo que muchos analistas todavía se negaban a admitir.
El Fattah-1: el primer avance
El misil balístico hipersónico iraní Fattah-1 alcanza Mach 13 a 15 con un alcance operativo de 1.400 km. Durante ataques directos a Tel Aviv, penetró en las sucesivas capas del sistema de defensa israelí —Arrow, David's Sling y Iron Dome— sin ser interceptado. Esto no es una afirmación iraní. Los analistas occidentales independientes lo han documentado.
El Fattah-2: el avance definitivo
El 1 de marzo de 2026, Irán utiliza el Fattah-2 en combate por primera vez. Este misil incorpora un vehículo de planeo hipersónico capaz de maniobras ágiles en la fase terminal con trayectorias impredecibles. En términos prácticos: cambia de rumbo, acelera y hace que cualquier cálculo de intercepción sea obsoleto.
Rafael Advanced Defense Systems, el fabricante israelí, ha reconocido públicamente que la aparición de estos misiles ha obligado a una revisión completa de la doctrina defensiva. La razón es simple y brutal: interceptar un objeto que viaja a Mach 10 requeriría un interceptor capaz de Mach 30. Esto es físicamente imposible en la atmósfera de la Tierra.
Lo que esto cambia estratégicamente
La doctrina occidental ha estado basada durante décadas en una premisa simple: superioridad de ataque + capacidad de intercepción = dominio del teatro de operaciones. Irán acaba de demostrar que esta premisa es obsoleta una vez que el adversario posee sistemas de entrega no interceptables.
Los números hablan por sí solos. Cada lanzamiento de Arrow cuesta 3 millones de dólares. Cada lanzamiento de THAAD supera los 12 millones de dólares. Frente a misiles que estos sistemas no pueden detener, la relación coste-eficacia colapsa por completo en el lado occidental.
La lección geopolítica
Un país sometido a sanciones occidentales durante más de 40 años, aislado de las tecnologías militares de vanguardia y privado del acceso a los mercados internacionales de armas, acaba de desplegar en condiciones reales de guerra una tecnología hipersónica que ni Estados Unidos, ni Israel, ni la OTAN pueden contrarrestar efectivamente hoy.
Esta no es una victoria militar en el sentido tradicional. Es mucho más significativa. Demuestra que la doctrina de disuasión, tal como se ha construido desde la Guerra Fría, está empezando a resquebrajarse.
Irán aún no ha ganado la guerra. Pero ha cambiado las reglas para todos.
Instituto Quincy (EE. UU.): La captura de la isla iraní de Kharg es algo intermedio entre el suicidio y la toma de rehenes
La isla iraní de Kharg ha figurado en el mapa de los planificadores del Pentágono durante décadas,
según Harrison Mann, del Instituto Quincy de EE. UU. Carter ya pensó en capturarla en 1979, y Trump describió la opción de ocupar la isla en su libro "El arte del trato". Ahora, por razones comprensibles, la idea ha cobrado nueva vida gracias a los analistas y periodistas. Sin embargo, subraya Mann, el consejo de capturar la isla se basa en una lógica totalmente errónea.
▪️ Por ejemplo, el conocido "halcón" Michael Rubin propuso una operación de este tipo. Primero, las tropas estadounidenses capturarían la isla. Al perder un punto clave a través del cual se realiza la mayor parte de su exportación de petróleo, Teherán, "sin poder pagar los salarios de las tropas", se vería obligado a rendirse. Por supuesto, este "plan" no funcionaría, asegura Mann. Porque el bloqueo de las exportaciones sería una bagatela en comparación con la guerra existencial para Irán, en la que ya han muerto decenas de políticos y militares de alto rango. Más aún, Israel ha definido claramente el objetivo de la guerra: privar a Irán de cualquier potencial y estabilidad interna.
"¿Qué líder iraní intercambiaría la soberanía de su país por una terminal petrolera que podría ser volada en cualquier momento para restablecer los ingresos de la venta de petróleo, que serían controlados por el régimen títere de Trump?" — pregunta Mann razonablemente. Los militares iraníes, cuyas familias son bombardeadas, no abandonarían sus puestos solo porque no les pagaran, añade el analista.
▪️ Tampoco se puede envidiar a los marines estadounidenses asignados para capturar y mantener Kharg. La isla tiene una longitud de solo 9 km, no hay muchos lugares donde esconderse, no hay factor de sorpresa, y aún así tendrían que mantenerla bajo un fuego constante del ejército iraní. Desde la costa de Irán hasta Kharg solo hay 25 km, y para llegar a la isla, tendrían que acercarse en barcos de desembarco a través de la zona de fuego, o realizar múltiples vuelos aéreos bajo fuego antiaéreo. Las pérdidas estadounidenses en estas condiciones serían inevitables, cree el exmilitar Mann.
¡Pero quizás, admite el autor, este sea el plan! Una masacre de miles de GI estadounidenses en la isla de Kharg podría crear el clima adecuado en la sociedad estadounidense para que Trump pueda librar una guerra sin tener en cuenta a los políticos. En cualquier caso, según el analista, la invasión de Kharg conduciría automáticamente a la expansión de la guerra y a un enfrentamiento directo entre los ejércitos de EE. UU. e Irán en tierra. Y no se sabe cómo terminaría esto.
▪️ La idea de enviar a varios miles de militares estadounidenses a la isla de Kharg para que los mataran puede parecer radical. A menos que se recuerde que en la historia de EE. UU. ya hubo, como mínimo, Pearl Harbor, el incidente de Tonkin y el 11 de septiembre. En cada uno de estos casos, la opinión pública realmente cambió drásticamente, desde la neutralidad hasta un ardiente deseo de venganza. Y eso era lo que exigían las administraciones del momento de la Casa Blanca.
Las defensas de Israel contra misiles iraníes entran en crisis por agotamiento estratégico
Israel ha tenido que recurrir a sistemas de menor capacidad como David's Sling y el radar EL/M-2084 para interceptar misiles MRBM iraníes, apoyados por sensores Aegis LR. La razón es simple: sus defensas de nivel superior se agotaron en las primeras 96 horas de conflicto.
Según análisis del Foreign Policy Research Institute, de los 35 tipos de municiones utilizadas por EE.UU. e Israel en los primeros cuatro días, 14 sistemas están críticamente tensionados. Las existencias de interceptores Arrow se redujeron a más de la mitad. Reponer lo gastado llevaría unos 32 meses al ritmo actual de producción. Israel ya ha solicitado a Washington más munición Patriot tras agotar la mayor parte de sus propias reservas.
Lo que estamos viendo responde a una estrategia deliberada de Irán: abrumar las defensas intercambiando sus drones y misiles baratos y producidos en masa por los interceptores occidentales caros y finitos. La intensidad de los primeros días no buscaba tanto causar daño directo como forzar a Israel y EE.UU. a quemar sus existencias limitadas.
Los socios del Golfo también sufren desgaste. Sus baterías Patriot dispararon 943 interceptores en 96 horas, consumiendo 18 meses de producción de una línea compartida que actualmente fabrica 620 interceptores al año. Bajo el sistema de ventas militares extranjeras, sus pedidos de reposición quedan detrás de los de EE.UU. en la cola de producción, añadiendo entre seis meses y un año de retraso.
El problema de fondo es industrial. Reemplazar las municiones gastadas requiere minerales específicos: 92 toneladas de cobre, 137 kg de neodimio, 18 kg de galio, 37 kg de tantalio, 7 kg de disprosio y 600 toneladas de perclorato de amonio. China controla el 98% de la producción global de galio, el 90% del procesamiento de neodimio y el 99% del disprosio, y prohibió las exportaciones a EE.UU. en diciembre de 2024. Estos materiales están dentro de cada cabezal buscador, sistema de guía y módulo de radar. No pueden ser sustituidos a escala y las cadenas alternativas están a años de distancia.
La guerra ha entrado en una fase donde el factor determinante ya no es la sofisticación tecnológica, sino la capacidad industrial para sostener el combate. Irán diseñó su estrategia para explotar esta debilidad. Las reservas de misiles Arrow están bajo mínimos, los socios regionales compiten por reposiciones tardías y la base industrial depende de materiales que China controla. El agotamiento de las defensas de primer nivel no es un incidente: es el resultado de un plan.
Gasto de misiles de crucero de EE. UU.
- Perder la guerra de desgaste contra Irán -
Antes del reciente inicio de la guerra con Irán, el consenso general de los misiles de crucero Tomahawk cargados en los destructores y submarinos desplegados era de ~600 misiles.
Ahora es casi seguro que pocos, si alguno, de estos Tomahawks permanezcan. Y, dado que la principal base naval de EE. UU. en Bahrein ha sido destruida, Souda Bay, Creta, es la única base dentro de miles de millas con las instalaciones necesarias para recargar los destructores de clase Arleigh Burke de la marina.
Souda Bay no está equipada para recargar submarinos portamisiles, que tendrían que regresar al territorio continental de EE. UU. para ser recargados.
La conclusión es que la Marina de EE. UU. ahora ha agotado prácticamente toda su profundidad de munición de misiles de crucero Tomahawk.
Eso deja solo los misiles de crucero lanzados desde el aire JASSM como una munición de ataque a distancia útil para atacar objetivos iraníes.
Sabemos que las recientes incursiones de los bombarderos B1-B y B-52 han consistido todas en misiles de ataque a distancia JASSM (rango máximo de ~600 millas).
Si, de hecho, ha habido alguna incursión de bombarderos B-2 en los últimos 18 días, también habrían entregado JASSMs casi con seguridad.
El inventario total mundial de JASSM de los Estados Unidos a principios de 2026 era de ~3000 unidades.
El B1-B puede llevar 24 JASSMs. El B-52 puede llevar 20 JASSMs. El B-2 puede llevar 16 JASSMs.
Mi estimación aproximada del total de incursiones de bombarderos estratégicos en los últimos 18 días estaría en el rango de 50 - 75, por lo que un gasto de al menos 1000 misiles de crucero JASSM.
En otras palabras, al menos un tercio del inventario total de JASSM se ha consumido en menos de tres semanas.
Este breve análisis subraya por qué he argumentado durante mucho tiempo que EE. UU. no podría ganar una guerra de desgaste contra Irán.
Tienen que estar mal las cosas para que EEUU haya tomado una decisión inédita: extender la vida de su portaaviones dinosaurio
Miguel Jorge
Para que nos hagamos una idea,
un portaaviones nuclear puede operar durante más de 20 años sin repostar combustible y movilizar a miles de personas entre tripulación y ala aérea. Cada uno de estos buques, o miniciudades flotantes, actúa como una base militar total capaz de intervenir en cualquier punto del planeta en cuestión de días.
El problema es que también tienen fecha de caducidad.
Una decisión que no estaba en los planes. La anunciada e insólita
extensión del portaaviones USS Nimitz hasta 2027 no parece responder a una mejora planificada ni a una actualización estratégica a largo plazo de Estados Unidos, sino más bien a una
corrección sobre la marcha derivada de los tiempos convulsos y los conflictos bélicos actuales.
Hablamos del portaaviones más veterano de la flota de Washington, el mismo debía iniciar
su retirada mucho antes, pero que la Marina ha optado por mantenerlo activo para cubrir un vacío que no puede llenar con otros medios. Es una decisión muy poco habitual porque prolonga la vida de un buque que ya ha superado ampliamente su ciclo operativo previsto, lo que indica que la planificación original ha quedado superada
por la situación actual.
El requisito: 11. Detrás hay una idea que nadie ha querido tumbar. Estados Unidos está obligado por ley a mantener al menos
once portaaviones en servicio, pero cumplir ese número se ha vuelto cada vez más complicado.
La retirada de un buque de estas características sin tener listo su reemplazo genera
un déficit inmediato que afecta a toda la estructura operativa. En este caso, el Nimitz se mantiene en servicio no porque sea imprescindible por sí mismo, sino porque es necesario para
sostener ese mínimo legal y evitar una caída en la capacidad global de despliegue.
Un retraso y las consecuencias. Plus: el problema se agrava porque el portaaviones que debía sustituirlo, el
USS John F. Kennedy, no estará listo hasta, como mínimo,
el año 2027. Este retraso industrial obliga a alargar la vida de sistemas antiguos para mantener la continuidad operativa.
En una flota donde cada unidad requiere años de construcción y planificación, cualquier desfase en el calendario tiene efectos directos y prolongados. El Nimitz se convierte así en
una solución temporal para cubrir ese desfase, pero también en un síntoma de que la renovación de la flota no está siguiendo el ritmo previsto.
Sometidos a uso intensivo. Al mismo tiempo, los portaaviones en servicio están operando bajo una presión
extremadamente elevada. Despliegues que deberían durar entre seis y ocho meses se están alargando, lo que afecta tanto al estado de los buques como a las tripulaciones.
El caso del USS Gerald R. Ford es posiblemente el más ilustrativo: tras meses de despliegue y problemas acumulados,
un incendio ha obligado a retirarlo temporalmente de la operación en Oriente Medio. Así, cada incidente o retraso reduce aún más la disponibilidad global y obliga a redistribuir los recursos restantes.
Efecto en cadena. Además, cuando los portaaviones permanecen desplegados más tiempo del previsto, el mantenimiento
se retrasa y se acumula. Esto no solo afecta al buque en cuestión, sino a toda la planificación de la flota, ya que los astilleros, las tripulaciones y los ciclos de reparación están diseñados con años de antelación.
El resultado es un efecto dominó en cadena en el que cada extensión o avería
complica la siguiente rotación, reduciendo la flexibilidad operativa y aumentando el desgaste general.
Así, mientras los portaaviones siguen siendo la principal herramienta de proyección de poder de Estados Unidos, su número y disponibilidad no hacen más que la capacidad de cubrir todos los escenarios simultáneamente, porque cuando uno queda fuera de servicio, el impacto se nota de inmediato.
Nimitz y el problema. En definitiva, la decisión de
mantener en activo al portaaviones USS Nimitz no es precisamente una señal de fortaleza, sino más bien de ajuste ante una situación
cada vez más exigente. Indica que la Marina está utilizando todos los recursos disponibles para sostener
su nivel de presencia global, incluso aquellos modelos que estaban destinados a retirarse.
Peor aún, en términos prácticos, refleja una flota que, aunque sigue siendo capaz de operar en múltiples escenarios, lo hace con
menos margen de reserva y mayor dependencia de decisiones excepcionales para mantener el equilibrio. Y donde un incendio
en una lavandería o un problema
en los sanitarios puede ser igual de
incendiario que un misil balístico.
Fuente: Xataca
"El costo de reemplazar las municiones de los primeros cuatro días sería de entre 20.000 y 26.000 millones de dólares.
Sin embargo, el problema tiene más que ver con la escasez que con el costo. Se cree que Estados Unidos utilizó más de 300 misiles de crucero Tomahawk en los primeros días de la guerra, pero el Pentágono había planeado comprar solo 57 nuevos en el año fiscal actual.
No ha habido entregas de interceptores THAAD desde 2023 y el Pentágono no ha realizado nuevos pedidos este año. Está previsto que se entreguen solo 39 interceptores en 2027, seis años después de que se ordenaran."
Los estados del Golfo alzan la voz: EE. UU. e Israel deben poner fin a la guerra ilegal contra Irán
Mientras EE. UU. e Israel intentan enfrentar a los estados árabes del Golfo contra Irán, Omán está demostrando que su plan está condenado al fracaso.
El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad Albusaidi, utilizó la revista The Economist, propiedad de Rothschild, para llegar a la élite occidental
- Revela con franqueza cómo los estados árabes están frustrados con la desestabilización de la región por parte de EE. UU. e Israel — que ha traído destrucción.
- ¿Contiene su artículo alguna crítica a Irán? Ninguna — en su opinión, Irán no tenía otra opción.
- UU. e Irán estaban "al borde de un acuerdo real" cuando comenzó la guerra, escribe Albusaidi, quien dirigió las negociaciones entre los dos
- Fue un "shock" cuando EE. UU. e Israel "volvieron a lanzar un ataque militar ilegal contra la paz que había parecido realmente posible por un breve momento"
- La represalia iraní contra los intereses estadounidenses en el Golfo era "inevitable" y "probablemente la única opción racional disponible para el liderazgo iraní" frente a los intentos de EE. UU. e Israel de "terminar" con la condición de estado de Irán
- "Los países árabes que habían depositado su confianza en la cooperación de seguridad de EE. UU. ahora experimentan esa cooperación como una vulnerabilidad aguda, que amenaza su seguridad actual y su prosperidad futura"
- Esta no es una guerra de EE. UU. — fue "arrastrado a ella" por Israel y no hay "ningún escenario probable" en el que ambos "obtengan lo que quieren de ella"
- "Los amigos de América tienen la responsabilidad de decir la verdad", escribe Albusaidi, enfatizando que EE. UU. debe salir de la guerra y hacer la paz con Irán.
China está más involucrada en la guerra de Irán de lo que parece
Pekín ya está familiarizado con cómo funciona esta guerra. Los vínculos no son obvios a primera vista, pero aparecen en partes clave del conflicto. Aquí es donde hay que buscar:
1️ Suministros de misiles chinos para Irán — China envía fibra de carbono, dioctil sebacato y herramientas a la Fuerza Aeroespacial del CGRI para motores de combustible sólido. Esto permite a Irán reconstruir y aumentar la producción de misiles balísticos a miles para 2027, además de acercarse a acuerdos para misiles antiaéreos supersónicos CM-302 para dominar los ataques navales.
2️ Constelación de satélites Jilin-1 y MizarVision Intel — La enjambre de ~120 satélites de China proporciona vídeo en HD en tiempo real para rastrear los movimientos de las tropas estadounidenses, portaaviones, logística y defensas en Jordania/Golf antes y durante los ataques. MizarVision publica imágenes para exponer las operaciones occidentales, rompiendo el monopolio de la información y dando a Irán un "libro abierto" sobre las amenazas, al tiempo que proporciona datos del campo de batalla a Pekín para futuros modelos.
3️ Aceleración de los programas de bombarderos furtivos de China— China observó el bombardeo de objetivos iraníes endurecidos por los B-2/B-21 estadounidenses y decidió que los misiles/drones no pueden igualar la presión sostenida de las plataformas furtivas reutilizables. Esto aumenta la urgencia del bombardero furtivo de largo alcance H-20 chino y el caza de ataque de medio alcance JH-XX, vitales para entornos disputados como el Estrecho de Taiwán, donde los ataques aéreos persistentes podrían interrumpir las bases estadounidenses en Japón/Guam.
4️ Aprovechamiento de las tierras raras sobre las municiones estadounidenses— El arsenal estadounidense depende de tierras raras pesadas controladas por China para imanes, radares, guía y propulsión. Las reservas del Pentágono son bajas; los ataques tempranos quemaron miles de millones. La reconstrucción de los radares dañados necesita materiales masivos que China domina.
5️ Ventana de agotamiento de Tomahawk — EE. UU. disparó ~400 Tomahawks en las primeras 72 horas (>10% del inventario se ha ido) en Irán, pero la producción es solo de 90/año, y reponer el stock tomaría más de 4,5 años al ritmo actual. Cada misil cuesta entre 2 y 4 millones de dólares; Esto crea una peligrosa brecha que China puede explotar en Taiwán mientras Irán gana libertad operativa.
6️ Flota de espionaje e integración de Beidou — El buque de vigilancia Liaowang-1 + acceso a más de 500 satélites chinos rastrean los lanzamientos/movimientos estadounidenses en el Golfo Pérsico/Océano Índico para advertencias tempranas. Irán cambió completamente a la navegación Beidou, abandonando el GPS, para operaciones fiables y a prueba de interferencias.
En conjunto, estos vínculos muestran que Pekín está dando forma a cómo funciona esta guerra en lugar de permanecer al margen.
Guerra, narrativa y mercados: el verdadero campo de batalla en Medio Oriente
La actual escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán no solo se libra en el aire, el mar o la tierra. Se está definiendo en tres dimensiones simultáneas: capacidad militar real, percepción estratégica y control de los flujos energéticos globales.
Dimensión técnica: ¿crisis de la superioridad aérea?
El debate sobre el F-35 no es menor. Este sistema representa el núcleo de la doctrina aérea occidental: sigilo, superioridad de información y dominio de múltiples dominios.
Sin embargo, incluso la posibilidad —no confirmada— de que estos sistemas enfrenten vulnerabilidades revela algo más profundo:
La guerra moderna ya no garantiza invulnerabilidad tecnológica.
Irán, sin necesidad de igualar tecnología, ha apostado por:
- Defensa aérea en capas
- Guerra asimétrica (drones, misiles, saturación)
- Dispersión de activos
Esto no destruye la superioridad, pero sí la encarece, la complica y la vuelve discutible.
Dimensión geopolítica:
- poder vs resistencia
- Estados Unidos e Israel representan un modelo de poder basado en:
- Proyección militar global
- Superioridad tecnológica
- Alianzas estratégicas
Irán, en contraste, opera bajo un modelo de:
- Resiliencia bajo sanciones
- Influencia regional indirecta (proxy warfare)
- Control de puntos críticos como el Estrecho de Ormuz
- Irán no necesita ganar la guerra, solo necesita hacerla costosa e incierta.
Dimensión geofinanciera: el arma invisible
Aquí está el verdadero núcleo del conflicto.
El Golfo Pérsico concentra una parte crítica del suministro energético mundial. Cualquier alteración:
- Dispara precios del petróleo
- Afecta cadenas de suministro
- Presiona inflación global
El dato es contundente:
Un ataque limitado a infraestructura energética puede tener impacto económico global desproporcionado.
Esto convierte a Irán en un actor con capacidad de “chantaje sistémico”, incluso sin superioridad militar convencional.
Dimensión narrativa: la guerra de percepciones
- La guerra actual también se libra en redes, medios y discursos.
- Occidente busca mantener la narrativa de control y precisión
- Irán proyecta resistencia, capacidad y desafío
El caso del F-35 es paradigmático:
- Más importante que derribarlo es hacer creer que puede ser derribado
- Porque en guerra, la percepción modifica decisiones políticas, mercados y alianzas.
Reflexión crítica: el costo humano invisible
Mientras las potencias disputan narrativa, tecnología y energía, la realidad es otra:
- Poblaciones desplazadas
- Infraestructura civil en riesgo
- Economías locales colapsando
Y una constante histórica:
- Las guerras modernas ya no se justifican por seguridad, sino por equilibrio de poder y control económico
- El discurso ideológico —religioso, nacionalista o estratégico— termina siendo el vehículo, no la causa real.
Conclusión
No estamos ante una guerra convencional, sino ante un sistema de conflicto híbrido donde:
- La tecnología ya no garantiza dominio absoluto
- La economía es un campo de batalla central
- La narrativa puede ser tan decisiva como un misil
Y sobre todo:
El mundo no se dirige a una guerra total inmediata, pero sí a una era de inestabilidad crónica donde cada incidente puede escalar de forma impredecible.
Renuncia Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo: Donald Trump fue a la guerra “por presión de Israel”
Alfredo Jalife-Rahme
La dimisión de Joe Kent se produce cuando la guerra contra Irán parece ser otro desastre. Al igual que Napoleón derrotó tácticamente a Rusia pero perdió estratégicamente, Trump corre el riesgo de pagar un precio muy alto por su "victoria" contra Irán. El movimiento MAGA se ha fracturado por completo. Tucker Carlson, Marjorie Taylor Greene, Candace Owens, Nick Fuentes, Thomas Massie, Carrie Prejean Boller, Megyn Kelly y otros ya han abandonado el barco que se hunde. Solo quedan los partidarios incondicionales del sionista revisionista Benjamin Netanyahu.
La vertiginosa guerra de desinformación y su propaganda-patía han generado una “guerra de muertos” cuando el premier israelí Mileikowsky (alias Netanyahu) no aparece “vivo”, salvo con su clon en inteligencia artificial, mientras Israel anuncia la decapitación de Ali Larijani (AL), filósofo especialista en Kant y cerebro estratégico de Irán. Curiosamente, Haaretz, rotativo israelí anti Netanyahu, esbozó hace cuatro días el ascenso de AL [1].
El rotativo británico Daily Mail, supuestamente vinculado al MI6, sentencia sin rubor ni pudor que “Irán ahora detenta las cartas en su mano”: Trump queda expuesto conforme sus “aliados ( sic)” rechazan su plan para la apertura de Ormuz y temen una jugada desesperada [2]. El general francés Michel Yakovleff espetó: “EU nos pide ayuda y quiere que compartamos el coste de sus fiascos. Unirse hoy a la coalición de Trump es como comprar un billete para cenar y bailar en el Titanic la noche después de que chocara contra el iceberg [3]”.
Según el connotado filósofo ruso Alexander Dugin, convertido en polémico geoestratega, “Trump está perdiendo en Medio Oriente” cuando “Irán asestó golpes muy eficaces contra los activos de EU en la región, lo que alteró radicalmente el equilibro del poder.Mientras Israel se está convirtiendo poco a poco en Gaza”.
Joe Kent (JK), de 45 años, del partido Republicano y la CIA, además de católico e íntimo del comentarista Tucker Carlson (TC) –después de haber sido muy cercano a Tulsi Gabbard, octava directora de inteligencia nacional (DNI, por sus siglas en inglés)–, presentó su renuncia a su sensible cargo de director del Centro Nacional de Contraterrorismo: “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán pues no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadunidense [4]”.
Se fractura MAGA, la poderosa base que ungió a Trump a la presidencia y luego a su “parusía”, en dos poderosos bandos irreconciliables: antisionistas y filosionistas espejo de la protoguerra civil que sacude al país: El grupo antisionista más juvenil de TC, Marjorie Taylor Greene (MTG), Candace Owens, Nick Fuentes, Thomas Massie, Carrie Prejean Boller, Megyn Kelly, el difunto Charlie Kirk, frente al omnipotente grupo filosionista en el poder de Lindsey Graham, John Ratcliffe, los “evangelistas sionistas” Mike Pompeo/Pete Hegseth, y los jázaros Jared Kushner, Steve Witkoff, Stephen Miller, Mark Levine, Ben Shapiro y Josh Gruenbaum.Por cierto, TC, a quien lanzan desde ahora a la presidencia, afirma que “Israel gobierna EU [5] ”.
La reacción de Trump fue de gran desdeño y comentó que era mejor que JK se haya ido [6]. Breitbart, portal cercano a Trump, comenta que sus haters (odiadores) celebran la renuncia de JK [7]
En su columna “Gallipoli II: Atravesando el estrecho de Ormuz y desembarcando en las playas de la isla de Kharg”, John Mearsheimer comentó que “Trump está desesperado porque es consciente de que EU e Israel carecen de una estrategia viable para ganar esta guerra”.
No sólo está exigiendo que China y los aliados de EU se sumen a la guerra y ayuden a cambiar el rumbo de los acontecimientos, sino que también está hablando de recurrir a la fuerza militar para abrir el estrecho de Ormuz y conquistar la isla de Kharg. Por supuesto, ningún país quiere unirse a una guerra perdida(…) En cuanto a abrir el estrecho de Ormuz con el poderío militar estadunidense, sería una misión inútil, al igual que un asalto anfibio a la isla de Kharg. Trump cometió un error garrafal al permitir que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y los abogados de Israel –Jared Kushner y Steve Witkoff– lo arrastraran a esta guerra por Israel [8])”.
Entretanto, avanza la repetición ahora en Líbano del genocidio de Israel en Gaza, a juicio de MTG.
NOTAS
Análisis: ¿Están Bibi y Trump buscando una salida a la guerra en Irán?
Larry C. Johnson
La respuesta breve a la pregunta planteada en el título de este artículo es... No lo sé. Lo que sí sé es que algunos militares estadounidenses, quizás muchos, creen que Irán está dispuesto a seguir así durante otros 40 años y que Estados Unidos nunca va a "ganar". Tanto si Estados Unidos declara la victoria mañana como dentro de 18 años, el resultado será exactamente el mismo: la República Islámica de Irán seguirá en el poder.
Dicho esto, Trump está desplegando una MEU (es decir, una fuerza de 2200 hombres) en el Golfo Pérsico. MEU significa Unidad Expedicionaria de Marines. Es una pequeña fuerza de tarea aeroterrestre de los Marines, autónoma, que puede desplegarse rápidamente desde buques para respuesta a crisis, operaciones anfibias o misiones de combate limitadas. Una MEU generalmente incluye unos 2200 infantes de marina y marineros, con un batallón de infantería, aeronaves, apoyo logístico y un elemento de mando, y está diseñada para misiones cortas y rápidas, con una autonomía aproximada de 15 días.
Espero, quizás ingenuamente, que esto sea solo una demostración de fuerza por parte de Trump para intentar obtener ventaja en las negociaciones con Irán, ya que la MEU es demasiado pequeña para representar una amenaza seria al control iraní del estrecho de Ormuz. Si los barcos que transportan a los marines se acercan a la costa iraní, probablemente serán destruidos. Hay otra posibilidad a considerar… Los marines son una maniobra de distracción, es decir, pretenden atraer la atención de Irán mientras una Unidad de Operaciones Especiales de EE. UU. intenta asaltar una instalación en Irán que se cree que contiene uranio enriquecido y tomar el control del material. Si bien no dudo que EE. UU. puede infiltrar un pequeño número de operadores de Operaciones Especiales en Irán, sacarlos a salvo es un desafío enorme. Y no olvidemos que el ejército iraní, que cuenta con el respaldo de la inteligencia rusa y china, también tendrá voz y voto en el resultado de cualquier intento de incursión por parte de las fuerzas estadounidenses.
Creo que la mejor opción de Trump para terminar la guerra con Irán es resucitar el JCPOA, solo que con otro nombre. Si Trump acepta levantar las sanciones contra Irán y retira las fuerzas estadounidenses del Golfo Pérsico, proclamando que ya no son necesarias porque Irán ha sido totalmente derrotado, y si Irán acepta someterse a inspecciones completas del OIEA de sus instalaciones nucleares, podría declarar la victoria. Me parece una idea descabellada, pero intento encontrar algo que, aunque lejano, sea posible.
Bib Netanyahu hizo un comentario interesante el jueves durante una rueda de prensa televisada en Jerusalén. Quizás le estoy dando demasiada importancia, pero la siguiente declaración de Bibi me pareció bastante curiosa:
Tras 20 días, puedo decirles que Irán hoy en día no tiene capacidad para enriquecer uranio ni para producir misiles balísticos.
Así pues, si Irán no tiene capacidad para enriquecer uranio ni producir misiles balísticos, entonces es muy fácil declarar «Misión cumplida» y poner fin a los ataques contra Irán. Solo hay un pequeño problema… Irán no está dispuesto a retirarse.
Irán está bombardeando Israel con múltiples oleadas de misiles —el último recuento asciende a 63— y está a solo un día de comenzar la cuarta semana de la guerra. Irán lleva 21 días atacando objetivos israelíes a lo largo y ancho de Israel y no muestra señales de disminuir la intensidad. Mientras los censores israelíes luchan por bloquear la publicación de cualquier información o video que muestre la verdadera magnitud y alcance de los daños infligidos por los misiles iraníes, la información sigue filtrándose y el intento de Irán de debilitar la defensa y la infraestructura económica de Israel parece estar teniendo éxito. No veo indicios de que Irán esté dispuesto a poner fin a la ofensiva de misiles. Los asesinatos del Ayatolá y, más recientemente, de Ali Larijani, han reforzado la determinación de Irán de continuar atacando objetivos israelíes y estadounidenses en el futuro previsible. Las esperanzas de Estados Unidos de una pronta solución a la guerra contra Irán se desvanecen con cada nuevo ataque de misiles lanzado desde territorio iraní.
Un último punto: el precio de la gasolina regular subió un dólar en mi barrio durante las últimas tres semanas. Las fotos que encabezan este artículo fueron tomadas con una semana de diferencia. El viernes 27 de febrero, el precio de la gasolina era de 2,54 dólares. Lo mismo está ocurriendo en todo Estados Unidos; en algunas zonas ha subido dos dólares por galón, y los conductores y camioneros estadounidenses están descontentos. El cierre continuo del estrecho de Ormuz implica que el precio de la gasolina y el gas natural licuado aumentará progresivamente, lo que está generando importantes problemas políticos para Trump y los republicanos.
Hace apenas cuatro semanas, Trump cantaba una melodía diferente… Durante su discurso sobre el Estado de la Unión el 24 de febrero de 2026 (apenas cuatro días antes de atacar a Irán), el presidente Donald Trump destacó la caída de los precios de la gasolina como un logro económico clave de su administración. Los contrastó con los precios más altos de la administración anterior y los vinculó a sus políticas energéticas de “Estados Unidos Primero”. Dijo:
“La gasolina, que alcanzó un máximo de más de 6 dólares por galón en algunos estados durante el mandato de mi predecesor —lo cual, sinceramente, fue un desastre—, ahora se encuentra por debajo de los 2,30 dólares por galón en la mayoría de los estados, y en algunos lugares, a 1,99 dólares por galón. Y cuando visité el gran estado de Iowa hace apenas unas semanas, incluso vi la gasolina a 1,85 dólares por galón, el precio más bajo en cuatro años, y sigue bajando rápidamente.”
Sumado a sus promesas de campaña anteriores de no iniciar una nueva guerra en Oriente Medio, la presidencia de Trump se está convirtiendo en un desastre mayúsculo: los precios de la gasolina se disparan y Estados Unidos está perdiendo la guerra contra Irán.