Noticias Militares
El Estado exige a nuestras Fuerzas Armadas el máximo sacrificio y entrega. Diariamente, nuestros soldados son enviados a defender nuestros intereses a complejas zonas de operaciones trabajando en medio de conflictos de alta intensidad. Sin embargo, el pago que reciben por su labor es el más absoluto de los abandonos institucionales. La arquitectura legislativa actual de España abdica de su capacidad para investigar, perseguir y castigar a los asesinos de sus propios soldados.
El origen de este auténtico muro de impunidad radica en la vergonzosa reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) perpetrada en marzo de 2014. Esta modificación fue tramitada por urgencia con el objetivo evidente de contentar a superpotencias extranjeras y proteger intereses comerciales a costa de paralizar investigaciones incómodas de derechos humanos. Pero el daño colateral que sufrieron nuestros militares fue catastrófico: los dejó inmersos en una inaceptable situación de «desprotección jurídica» total frente a los ataques hostiles.
La trampa legal que ata a nuestros jueces
El laberinto jurídico es tan maquiavélico como humillante. Cuando nuestras tropas sufren un ataque en un tercer Estado —ya sea fuego de un ejército regular o una emboscada—, los tribunales determinan que dicho acto no puede juzgarse como un atentado a la autoridad. En su lugar, el ataque se enmarca bajo el Derecho Internacional de los Conflictos Armados. Es decir, se califica forzosamente como un crimen de guerra.
Al ponerle la etiqueta de «crimen de guerra», la jurisdicción pasa a depender del restrictivo y letal artículo 23.4.a de la LOPJ. ¿Y qué exige esta norma para que la Audiencia Nacional mueva un dedo? Exige la irrealidad de que el agresor sea de nacionalidad española, resida habitualmente en España o se encuentre físicamente en nuestro territorio. Se elimina, de un plumazo, la posibilidad de actuar simplemente porque la víctima sea de España.
Como resulta evidente, el artillero extranjero o el tirador que ataca a nuestros efectivos jamás reside en España ni se pasea por sus calles. Al constatar esto, los jueces tienen la obligación legal de decretar el sobreseimiento y archivo inmediato de la causa penal.
El agravio comparativo es un insulto a las víctimas
La ley propicia una disfunción y asimetría sistémica que son un insulto a la inteligencia:
- Terrorismo genérico:Si un ciudadano español es víctima del terrorismo internacional genérico, la justicia española sí es plenamente competente para investigar a fondo.
- Ataque militar:Por el contrario, si un contingente español en misión de la ONU es atacado por fuego de mortero letal por una facción beligerante, el archivo es preceptivo.
- Derechos cercenados:El propio Tribunal Supremo admitió crudamente en sus autos que esta ley provoca una restricción extrema y sustancial en los derechos de las víctimas.
El drama del Cabo Francisco Javier Soria Toledo
El paradigma incontestable de esta desprotección fue el caso del cabo Francisco Javier Soria Toledo. Este malagueño de 36 años, desplegado como «casco azul» en el Líbano, falleció en enero de 2015 tras recibir un impacto directo de artillería de 155 mm. El disparo letal provenía de una batería de las Fuerzas de Defensa de Israel, situada a 16 kilómetros.
Su familia acudió a la Audiencia Nacional en busca de la verdad. Intentaron sortear la trampa legal argumentando que se trataba de un atentado terrorista o de un ataque a un funcionario del Estado. No sirvió de nada. El juez, atado por la LOPJ, subsumió el homicidio como un crimen de guerra. Al certificar que los israelíes no vivían en España, decretó su falta jurisdiccional y archivó las actuaciones para siempre. Ni siquiera la Corte Europea de Derechos Humanos respaldó a la familia, inadmitiendo la queja y avalando la ley española en sede internacional.
Un retroceso histórico intolerable
La cruda realidad es que esta infame ley nos ha arrebatado nuestras herramientas procesales.
- Ayer:En el trágico atentado que costó la vida a seis paracaidistas en un BMR en El Khiam (Líbano) en 2007, la Audiencia Nacional admitía a trámite las querellas y abría el sumario.
- Ayer:Incluso tras la muerte del cámara José Couso en 2003, la justicia llegó a dictar órdenes de detención internacional contra mandos de EE.UU..
- Hoy:Si el ataque del BMR ocurriese mañana mismo, la ley obligaría a un archivo automático sin poder tan siquiera lanzar órdenes de Interpol.
El resultado es la delegación de la justicia. Al carecer de potestad para actuar, España abandona a los caídos a la suerte de los tribunales del país donde ocurra el asesinato (lugares como Líbano o Mali), territorios de inmensa precariedad institucional donde impera una dilación desesperante.
El mensaje internacional que emite España es de una debilidad extrema: los enemigos de nuestra patria ya saben que agredir a nuestras tropas sale procesalmente gratis frente a atacar efectivos de otros países que sí conservan su potestad de perseguir el crimen. Nuestros militares afrontan un vacío sistémico. España no puede seguir demandando el sacrificio de sus tropas mientras legaliza el abandono imperdonable frente a sus verdugos.
Nuestras FFAA en Líbano: entre cobardes y traidores así nos arde el pelo
Díaz del Castillo
ESCUCHAR NOTICIA: Un Sargento del contingente español de la FINUL en el Líbano fue agredido sin mediar palabra, secuestrado durante una hora, llevdo a una aldea en territorio israelí y apaleado por soldados israelíes cuando se dirigía a suministrar a un destacamento indonesio de la misma FINUL. La lectura lo ocurrido es triple: ¿Qué collons hacen nuestros militares en Líbano? Pues además de chupar interminables horas de bunker matando el tiempo, asistiendo a cursos por internet, jugando a las cartas y oyendo música, nada de nada. Y nada porque la misión en Líbano tanto suya como de la FINUL ha sido de siempre un cuento chino o moruno, porque es imposible interponerse para «preservar la paz» (¿?) cuando de los israelíes se trata, país que vive de agredir a todo hijo de vecino sea quien sea, esté cerca o lejos. Y más aún en el caso del Líbano, una nación que hoy por hoy prácticamente sólo exite ya sobre el papel, porque Israel la ha convertido en su punching ball preferido, pues sabe que no tiene capacidad para defenderse por lo que terminará siendo abducida por los israelíes que la convertirán en su burdel preferido. ¿Cómo es posible que tanto el Sargento como sus compañeros hayan permitido tamaña villanía? ¿Cómo es posible que una fuerza militar no reaccione de inmediato ante una agresión venga de quien venga? ¿Cómo es posible que el Sargento y sus compañeros se dejeran vapulear, sin arremeter a leches contra esa cuadrilla de gilipollas israelíes hasta vencerles o caer en el intento? ¿Qué clase de miércoles de militares tenemos? ¡Qué poca hombría, valor y collons tienen! ¡¡Y no nos vengan con historias de las órdenes, las normas y demás, porque si hay que ir se va, pero ir para nada, y peor aún para esto, no se va porque es tontería, collons!! ¿Qué miércoles de mandos militares superiores tienen nuestras FFAA que, bajándose los pantalones y también ahora las bragas, permitien todo ello, es decir: ir a misiones de miércoles para nada, dar órdenes que atentan contra el honor y la dignidad tanto de las FFAA como de España, como de sus propios hombres (y ya también de mujeres, ¡hay que joderse!), que son capaces de permitir que hagamos semejante ridículo internacional, que…? En fin, una más que no será la última. Luego, eso sí, mucho desfile, mucha foto abrazando a sus familiares en el aeropuerto, mucho desembarcar el Cristo de la Legión, mucho alardear de haber estado en el Líbano, mucho… postureo, todo postureo y… dietas, cuantiosas dietas que es de lo que se trata. PD.- Al Cabo Soria lo asesinaron tanbién los israelíes, con premeditación y alevosía, y nadie, nadie, ni de fuera, pero ni tampoco de dentro de las propias FFAA movió un dedo. ¡¡Collons!!
Un Sargento del contingente español de la FINUL en el Líbano fue agredido sin mediar palabra, secuestrado durante una hora, llevdo a una aldea en territorio israelí y apaleado por soldados israelíes cuando se dirigía a suministrar a un destacamento indonesio de la misma FINUL.
La lectura lo ocurrido es triple:
- ¿Qué collonshacen nuestros militares en Líbano? Pues además de chupar interminables horas de bunker matando el tiempo, asistiendo a cursos por internet, jugando a las cartas y oyendo música, nada de nada. Y nada porque la misión en Líbano tanto suya como de la FINUL ha sido de siempre un cuento chino o moruno, porque es imposible interponerse para «preservar la paz» (¿?) cuando de los israelíes se trata, país que vive de agredir a todo hijo de vecino sea quien sea, esté cerca o lejos. Y más aún en el caso del Líbano, una nación que hoy por hoy prácticamente sólo exite ya sobre el papel, porque Israel la ha convertido en su punching ball preferido, pues sabe que no tiene capacidad para defenderse por lo que terminará siendo abducida por los israelíes que la convertirán en su burdel preferido.
- ¿Cómo es posible que tanto el Sargento como sus compañeros hayan permitido tamaña villanía? ¿Cómo es posible que una fuerza militar no reaccione de inmediato ante una agresión venga de quien venga? ¿Cómo es posible que el Sargento y sus compañeros se dejeran vapulear, sin arremeter a leches contra esa cuadrilla de gilipollas israelíes hasta vencerles o caer en el intento? ¿Qué clase de miércolesde militares tenemos? ¡Qué poca hombría, valor y collons tienen! ¡¡Y no nos vengan con historias de las órdenes, las normas y demás, porque si hay que ir se va, pero ir para nada, y peor aún para esto, no se va porque es tontería, collons!!
- ¿Qué miércolesde mandos militares superiores tienen nuestras FFAA que, bajándose los pantalones y también ahora las bragas, permitien todo ello, es decir: ir a misiones de miércoles para nada, dar órdenes que atentan contra el honor y la dignidad tanto de las FFAA como de España, como de sus propios hombres (y ya también de mujeres, ¡hay que joderse!), que son capaces de permitir que hagamos semejante ridículo internacional, que…?
En fin, una más que no será la última. Luego, eso sí, mucho desfile, mucha foto abrazando a sus familiares en el aeropuerto, mucho desembarcar el Cristo de la Legión, mucho alardear de haber estado en el Líbano, mucho… postureo, todo postureo y… dietas, cuantiosas dietas que es de lo que se trata.
PD.- Al Cabo Soria lo asesinaron tanbién los israelíes, con premeditación y alevosía, y nadie, nadie, ni de fuera, pero ni tampoco de dentro de las propias FFAA movió un dedo. ¡¡Collons!!