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Delcy y Jorge Rodríguez, Vladimir Padrino, Yván Gil, Héctor Rodríguez, Indira Urbaneja y demás cobardes cuida-cargos ante el espejo de la historia

Administrator | Domingo 31 de mayo de 2026
Oscar J. Camero
1000 años antes de Cristo, un joven pastor derrota a un gigante filisteo. Lo sacó de su convencional esquema de combate (cuerpo a cuerpo) y lo enfrentó con una honda. Sin que hubiera manuales exhaustivos sobre la guerra asimétrica y anteponiendo la supervivencia a la arrogancia, venció.
En la Venezuela de 2026, tres mil años después, con ingente cantidad de manuales recopilados, sus políticos petroleros y bananeros cuestionan la ilustración histórica de David. Como fueron humillados por los Estados Unidos el 3 de enero y se dejaron birlar al presidente del país, justifican su cobardía ante el Goliat del momento con el cuento de que es un enemigo mucho más que el antiguo Goliat.
En esa retórica están incursos la presidente encargada de Venezuela (Delcy Rodríguez), el presidente de la Asamblea Nacional (Jorge Rodríguez), la misma Asamblea Nacional en pleno, el ministro de la Defensa (Vladimir Padrino) y otros políticos y comentaristas de menor catadura, como el canciller Yván Gil, el exgobernador Héctor Rodríguez, la influencer Indira Urbaneja, entre otros muchísimos que cuidan el cargo y encargo de la cosa política.
En 480 a.C., el rey Leónidas contiene al desmesurado ejército persa. Con 300 guerreros y el apoyo de unos miles de griegos, obliga al enemigo a una confrontación asimétrica en un estrecho, induciéndolo a su modalidad hoplita de combate. Fueron derrotados, pero, grosso modo, determinaron el rumbo victorioso de las Guerras Médicas.
En la Venezuela de 2026, al soldado que no disparó para defender a su país ante el ataque de los Estados Unidos ni siquiera se le ocurrió que su trabajo y esfuerzo podrían haber dado lugar a un mañana de independencia o esperanza, por lo menos. Obedeció una orden espuria; o, peor aún, no hizo nada. Se echó a dormir, como les respondieron a los familiares que los consultaron.
En 1812, durante la guerra de independencia de México, José María Morelos resistió durante 72 días el asedio del ejército realista, superior en fuerza y número. Antepuso la necesidad y supervivencia de los suyos a la confianza del enemigo, para romper filas posteriormente y vencerlo.
El 3 de enero de 2026, bastó un par de horas para colonizar a un país que estaba avisado de guerra. Venezuela se rindió a pesar de contar con un arsenal de primera línea militar y un ejército, presuntamente, hijo de la heroicidad de Simón Bolívar.
En 1819, en Boyacá, Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander vencen a los realistas a pesar de anteponer campesinos y voluntarios a la fuerza expedicionaria del ejército español. En 1821, un Bolívar debilitado y con menos recursos logra la victoria en Carabobo con brillantes estrategias, el apoyo de José Antonio Páez y la Legión Británica. En 1822, en Pichincha, Ecuador, el ejército fatigado de Antonio José de Sucre, vence a los españoles en un terreno escarpado.
En 2026, los hijos de estos próceres, alegando la estrategia de cuidar el cargo político, ceden la carísima soberanía histórica a unos extranjeros que apenas dispararon para prenderlos.
En 1954, las fuerzas del Viet Minh (Vietnam), ensayando claramente una estrategia asimétrica, echan a los franceses de su país a punta de la famosa guerra de guerrillas. Transportaron pieza por pieza artillería ligera a través de la selva.
En la Venezuela de 2026, enero, al parecer hubo la orden de apagar radares y dormir ante la incursión de naves invasoras al espacio sacro bolivariano. Ni las explosiones de las bombas despertaron a los obedientes soldados.
En 1957, Fidel Castro, con unos cuantos “barbudos” de su Ejército Rebelde, atacó el cuartel de Fulgencio Batista y lo expuso al asedio constante de la guerra de guerrillas, doblegándolo, finalmente.
¿No basta, acaso, la historia para seguir argumentando que el enemigo estadounidense era muy grande como para enfrentarlo y que era mejor salvar el pellejo, aunque la patria se perdiera? ¿Es que, por desventura, los militares venezolanos no estaban ese día hechos de la misma carne y sangre que el pastor David o los lanceros de Páez en Carabobo? ¿O es que son los soldados del ejército venezolano unos seres humanos huérfanos de historia, ajenos a la galaxia heroica de sus padres independentistas?
Es claro que esta ilustración magnánima rebasa la pobre capacidad de un político vendido del partido de gobierno (PSUV colonial), cuidando cargos y prebendas. No disponen de neuronas para contraargumentar. Lo que puedan decir para sustraerse del infame cargo de cobardía y traición los hunde más en el fango de la vergüenza.
«Somos los arquitectos del nuevo orden venezolano»: Mauricio Claver-Carone y su «compañera de vida» reivindican la autoría del «plan de las tres fases»
El Washington Post los señaló como operadores irregulares de la influencia estadounidense en Caracas. En sus respuestas, Mauricio Claver-Carone y su pareja, Jessica Bedoya, no solo aceptaron los señalamientos, sino que los reivindicaron: presumen de ser el “Jared Kushner de América Latina”, confiesan haber recomendado a Centerview Partners para la deuda millonaria, y Bedoya revela que viajó a Caracas para gestionar la entrega de Álex Saab a Estados Unidos. Lo que era una denuncia se convirtió en su carta de presentación.
Los arquitectos del nuevo orden venezolano y diseñadores del plan que la administración Trump comenzó a ejecutar tras la captura de Nicolás Maduro son Mauricio Claver-Carone y su «compañera de vida», Jessica Bedoya. Así lo asumieron sin ningún recato en respuestas a consultas del Washington Post, con motivo de un reportaje inicialmente de denuncia que, con base en filtraciones, los señalaba como responsables de actuaciones irregulares. Lejos de limitarse a defenderse, ambos reivindicaron su papel como creadores del futuro político y económico del país.
Bedoya explicó que fueron convocados «como ciudadanos privados» para encontrar una «solución al problema de la política hacia Venezuela» y presentar opciones sobre «cómo podría verse una Venezuela pos-Maduro». El resultado fue el plan de tres fases —estabilidad, recuperación económica y transición política— que hoy rige el país. Cuando Maduro rechazó una oferta de exilio en diciembre de 2025, se puso en marcha la misión militar que lo depositó en una prisión de Nueva York. Claver-Carone participó en la llamada del 3 de enero de 2026 con Delcy Rodríguez, y hoy asegura que Venezuela está «a punto» de pasar de la fase uno a la fase dos, la recuperación económica.
Claver-Carone definió su papel como un «conector», cuyo conocimiento íntimo de los actores y la política en Washington y Caracas es «necesario y buscado por ambas partes». Reveló un dato central: «Delcy tiene el número de Marco [Rubio], pueden hablar, puede escribirle. Pero el secretario de Estado tiene como un millón de asuntos». Rodríguez, según el propio Claver-Carone, prefiere consultarlo a él antes que al secretario de Estado.
El Jared de América Latina
Para dimensionar su poder, se comparó abiertamente con Jared Kushner, el yerno de Trump y negociador en Medio Oriente. «La gente dice: ‘¿Sos el Jared de América Latina?’. Y yo respondo: ‘No, Jared es el Mauricio de Medio Oriente’», declaró. La comparación revela su aspiración: ejercer poder sin cargo oficial sobre un segmento del territorio del imperio, exactamente como Kushner operó en Medio Oriente, y luego convertir esos contactos en negocios millonarios a través de su fondo Lara Fund.
Su influencia se extiende a la propia estructura diplomática. Claver-Carone reveló que se reunió con la diplomática Laura F. Dogu antes de que viajara a Venezuela en enero para preparar la reapertura de la embajada, y también con John M. Barrett antes de que llegara como encargado de negocios en abril. Un ciudadano privado coordinando el despliegue diplomático de Estados Unidos.
Jessica Bedoya, por su parte, ha actuado como su brazo operativo. Declaró que se reunió con Delcy Rodríguez cada vez que viajó a Venezuela este año, incluyendo una visita a comienzos de mayo para «manejar el traslado de Alex Saab», el exestrecho colaborador de Maduro que fue entregado por Caracas para enfrentar cargos por lavado de dinero en Estados Unidos. Bedoya se negó a revelar quién pagó sus frecuentes viajes, incluido un vuelo chárter del 12 de febrero en el que viajó junto a Matthieu Pigasse, socio de Centerview Partners, la firma que Claver-Carone respaldó personalmente para reestructurar la deuda venezolana de 170 mil millones de dólares.
La «compañera de vida» (así se refiere Claver-Carone a Bedoya) también confirmó que Lara Fund busca recaudar al menos mil millones de dólares, según presentaciones ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. Aunque aseguró que todavía no ha recibido dinero de inversores, tiene «varios proyectos en etapa de planificación». Tanto ella como Claver-Carone dijeron que no reciben pagos por su trabajo para el gobierno, pero la pregunta sobre quién financia su actividad privada quedó sin respuesta.
Claver-Carone describió el esquema financiero del petróleo: el crudo venezolano se deposita en una cuenta de Citibank controlada por el Tesoro estadounidense, que a su vez distribuye el dinero a Venezuela. Trump, según Claver-Carone, dijo que Estados Unidos se queda con una parte, que ya habría pagado el costo de la operación militar del 3 de enero.
Sin conflictos de intereses
Claver-Carone niega cualquier conflicto de intereses. Asegura que su fondo no ha invertido en Venezuela porque el país «todavía no entra en su perfil de riesgo», aunque agrega: «Espero que algún día lo haga». Admite que no todos están satisfechos con sus «modos bruscos» y su nivel de influencia, en particular aquellos con intereses económicos previos en Venezuela que, según él, «estaban saqueando al país».
La puerta de Miraflores, por ahora, permanece cerrada para sus propios intereses privados. Pero el propio Claver-Carone admite que la llave está en sus manos. Lo que el Washington Post quiso que fuera un reportaje de denuncia terminó siendo, sin pretenderlo, el escenario donde estos dos ciudadanos privados se presentaron ante el mundo como los verdaderos dueños de las llaves del nuevo Venezuela.
La máquina de saqueo de Venezuela de Trump expuesta — Blumenthal
Max Blumenthal de The Grayzone dice que la operación de Venezuela de Trump se ha convertido en una frenesía de MAGA en torno al petróleo, la deuda y el botín post-Maduro.
En el centro de todo: Mauricio Claver-Carone — el fanático del cambio de régimen detrás de las políticas de línea dura de Trump hacia América Latina, que ahora, según se informa, actúa como el “guardián” no oficial de Caracas.
💬 "Si quieres jugar aquí, tienes que pasar por mí", dijo Blumenthal, describiendo el papel de Claver-Carone.
Él dice que Claver-Carone ayudó a desencadenar sanciones contra Cuba y Venezuela, impulsó el fallido golpe de Guaidó y ahora opera junto a Jessica Bedoya — su pareja romántica y ex figura de la CIA/NSC — mientras los buitres vinculados a MAGA rodean Caracas.
💬 "Tienes a estos buitres de MAGA alimentándose de la carcasa del petroestado venezolano post-Maduro", advirtió Blumenthal.
Se informa que Trump Jr. está buscando oportunidades para su fondo 1789 Capital, mientras que una startup respaldada por Peter Thiel ha llegado a un acuerdo relacionado con la reconexión de Venezuela al sistema financiero global.
Mientras tanto, los comerciantes de petróleo manchados por escándalos Vitol y Trafigura están involucrados en la exportación de petróleo venezolano, después de que Trump destruyera la unidad del DOJ destinada a controlar la corrupción extranjera.
👑 Trump incluso se jactó de que el dinero del petróleo venezolano ayudó a financiar su guerra contra Irán.
💬 "Todo es un fondo de sobornos para su alboroto internacional personal", enfatizó Blumenthal.
El gobierno de Trump pidió a los fiscales de Florida que detengan la investigación sobre Delcy Rodríguez de Venezuela
La administración Trump ha instruido discretamente a los fiscales federales en Miami para que eviten continuar las investigaciones penales contra la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, un objetivo de larga data de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, según funcionarios policiales estadounidenses actuales y anteriores, en la señal más reciente del acercamiento entre la Casa Blanca y la nación rica en petróleo, sobre esto informa Associated Press.Sin embargo, los registros de la DEA obtenidos por Associated Press a principios de este año muestran que ella ha estado constantemente en el punto de mira de las fuerzas del orden federales desde al menos 2018, aunque nunca ha sido acusada penalmente en Estados Unidos como otros altos funcionarios venezolanos.

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