Las FFAA estadounidenses muestran un marcado descenso en la operatividad de sus cazas F-35 Lightning II, mostró una nueva auditoría de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EEUU (GAO).
Los auditores señalan que la operatividad de las flotas F-35A, F-35B y F-35C ha ido disminuyendo desde el 2021. Al mismo tiempo, los costos de operación y mantenimiento han aumentado, a pesar de la expansión de los programas de apoyo a la flota.
Así, la tasa de operatividad parcial de la flota de estas aeronaves ha caído del 67% en 2021 al 44% en 2025. La tasa de operatividad completa ha descendido del 38% al 25% durante el mismo período.
Esto significa que solo una de cada cuatro aeronaves cumple con los requisitos de operatividad total.
En el informe, los auditores atribuyen el deterioro del rendimiento a la escasez crónica de repuestos y a la baja eficiencia de la cadena de suministro. Señalan que el programa F-35 no proporciona suficientes componentes para dar soporte a la creciente flota.
En la actualidad, Estados Unidos opera aproximadamente 800 cazas de este tipo, lo que ejerce una presión adicional sobre la infraestructura logística, a la vez que exige la expansión de las cadenas de suministro de producción y reparación.
Se prevé que la situación empeore en los próximos años, ya que muchos motores requerirán mantenimiento programado. La demanda de repuestos está aumentando, al igual que el inventario general de repuestos en las fuerzas armadas estadounidenses.
La Fuerza Aérea de EEUU ha empezado a producir piezas para los F-35, y no precisamente por gusto
Harta de esperar a que lleguen las piezas de recambio para los cazas de quinta generación por los canales oficiales, la Fuerza Aérea de EEUU se ve obligada a dominar la ingeniería inversa y la impresión 3D de las piezas necesarias para estos cazas.
En la base aérea de Hill (estado de Utah) los especialistas del laboratorio RAPID han reproducido recientemente, mediante ingeniería inversa e impresión 3D, el marco de la carlinga del F-35.
La pieza no está destinada al servicio de vuelo, sino a los simuladores de entrenamiento; sin embargo, su ausencia ya estaba obstaculizando la formación del personal técnico. Hartos de esperar el suministro, los ingenieros escanearon la muestra disponible de la pieza, crearon un modelo digital y la imprimieron en una impresora 3D.
El hecho de fabricar piezas in situ no es nada nuevo: el Еjército estadounidense lleva tiempo desarrollando “fábricas de campaña” en forma de complejos móviles de impresión 3D, por ejemplo, para imprimir componentes de drones FPV.
Pero la tendencia es reveladora
Si antes las fuerzas armadas recibían todos los componentes para sistemas de armamento tan complejos como el caza F-35 a través de la cadena de suministro de los fabricantes, ahora prefieren cada vez más fabricarlos por sus propios medios, debido a los continuos retrasos en las entregas de los "componentes originales".
Y, por supuesto, formalmente no se trata de una falsificación. Sin embargo, en esencia, se trata de la fabricación de piezas sin la participación de su desarrollador y fabricante y, evidentemente, estas no se someten a la serie de pruebas pertinentes para verificar que cumplen las características que deben tener las piezas originales utilizadas en aviones reales.
No obstante, con fines de formación e investigación, este enfoque permite reducir la dependencia de las cadenas de suministro oficiales.
📌 De hecho, las Fuerzas Armadas estadounidenses están formando una importación paralela una base de producción paralela de componentes.
En cierto sentido, se trata sin duda de una iniciativa útil: esta experiencia puede resultar valiosa para abastecer a los vehículos de combate con las piezas necesarias en condiciones de guerra o durante operaciones de agrupaciones de tropas en regiones remotas.
Sin embargo, esto no cambia el hecho de que la Fuerza Aérea de EEUU se haya visto obligada a recurrir a tales medidas en tiempos de paz y en su propio territorio.