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¡Es el Día de la Marmota en el Estrecho de Ormuz… otra vez! Frente a los mentiruscos yanquis, la realidad es que Ormuz está cerrado. Análisis

Administrator | Domingo 12 de julio de 2026
Larry C. Johnson
La guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán ha centrado la atención mundial en el petróleo debido al cierre del estrecho de Ormuz. Cuando comenzó la guerra, pensaba que el petróleo era simplemente petróleo. Bueno… estaba equivocado. Pero en los últimos cuatro meses he aprendido mucho de varios expertos en la materia. Si quieres entender una de las razones clave por las que Donald Trump firmó el memorando de entendimiento, necesitas comprender por qué Estados Unidos depende del crudo ácido, que proviene del Golfo Pérsico. Intentaré explicarlo de forma sencilla: alrededor del 65% de las refinerías estadounidenses están construidas para procesar crudo ácido, mientras que la industria petrolera estadounidense produce principalmente crudo dulce. Necesitamos crudo ácido para producir diésel y combustible de aviación. El cierre del estrecho de Ormuz significa que Estados Unidos no tendrá suficiente crudo ácido para mantener los niveles actuales de producción de diésel y combustible de aviación. Ese es el problema en pocas palabras.
Estados Unidos es el mayor productor mundial de petróleo crudo, con una producción cercana a los 13,8 millones de barriles diarios. Sin embargo, paradójicamente, también depende estructuralmente del petróleo crudo importado, aproximadamente entre 6 y 8 millones de barriles diarios en los últimos años. La guerra con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz durante varios meses pusieron de manifiesto esta paradoja de la forma más cruda posible: un país con abundantes reservas de petróleo se vio obligado a agotar su Reserva Estratégica de Petróleo a un ritmo récord para mantener el suministro de diésel y combustible para aviones. La explicación reside en la falta de compatibilidad entre el tipo de petróleo que produce Estados Unidos y el que sus refinerías están diseñadas para procesar; y el petróleo que ahora cubre esta brecha se extrae de cavernas de sal con una vida útil estructural limitada.
No todo el petróleo crudo es igual.
El petróleo crudo se clasifica según dos ejes principales: la densidad (según la escala API del Instituto Americano del Petróleo) y el contenido de azufre. Los crudos ligeros tienen una gravedad API alta (aproximadamente 35° o superior); los crudos pesados ​​son más densos. El crudo dulce contiene menos del 0,5 % de azufre en peso; el crudo ácido contiene más; la propia especificación de la SPR define el crudo ácido como aquel con un contenido de azufre entre el 0,5 % y el 2,0 %.
La revolución del gas de esquisto transformó a Estados Unidos en el principal productor mundial de crudo ligero y dulce, casi exclusivamente. Los barriles de Permian, Bakken y Eagle Ford suelen tener una gravedad API de 40 a 50° y un contenido mínimo de azufre. Se trata de un petróleo excelente en la mayoría de los sentidos: fácil de procesar y rico en moléculas similares a las de la gasolina. Sin embargo, no es para lo que fue diseñado el complejo de refinerías estadounidense.
El desajuste de la refinería
Desde finales de la década de 1980 hasta la de 2000, las refinerías de la costa del Golfo de Estados Unidos invirtieron decenas de miles de millones de dólares en capacidad de "conversión profunda": unidades de coquización, hidrocraqueadores, craqueadores catalíticos de fluidos e hidrotratadores. Estas inversiones se basaron en la expectativa casi unánime de que la producción nacional seguiría disminuyendo y que las importaciones serían cada vez más pesadas y sulfurosas: crudo Maya mexicano, crudo Merey venezolano, crudo Medium saudí y mezclas de betún canadiense. La complejidad era la ventaja competitiva: una refinería que podía comprar materia prima pesada y ácida con descuento y aun así producir una gama completa de productos limpios obtenía márgenes más amplios que una refinería simple que procesaba crudo dulce caro.
El auge del gas de esquisto llegó después de que ese capital ya estuviera invertido. El resultado es que el sistema de refinación estadounidense está optimizado para crudo agrio medio y pesado en un país que produce crudo ligero dulce. Operar una refinería de coquización con una dieta exclusivamente de crudo ligero dulce deja las unidades de coquización y de mejora de residuos subutilizadas —destruyendo el margen que dichas unidades fueron construidas para capturar— y crea problemas operativos, ya que el crudo muy ligero sobrecarga el manejo de nafta y fracciones ligeras al inicio de la planta. Tampoco las refinerías pueden simplemente solucionar el problema mediante mezclas: mezclar crudo de esquisto muy ligero con residuos pesados ​​produce mezclas con forma de mancuerna que imitan a un crudo medio en teoría, pero que se comportan de forma anómala en la torre de destilación, porque la mezcla carece de las moléculas de rango de ebullición medio que contiene un crudo medio genuino.
Por eso el patrón comercial es como es. Estados Unidos exporta aproximadamente 4 millones de barriles diarios de crudo ligero y dulce a refinerías en Europa y Asia preparadas para ello, mientras importa millones de barriles diarios de crudo más pesado y ácido. Canadá y México suministran cerca del 70% de las importaciones de crudo estadounidenses (el crudo pesado y ácido canadiense llega por oleoducto al Medio Oeste y la Costa del Golfo, un flujo que alcanzó cifras récord tras la ampliación del oleoducto Trans Mountain), mientras que Arabia Saudita, Irak y, desde el secuestro de Maduro por parte de Estados Unidos, una Venezuela resurgente, suministran gran parte del resto. Este arreglo no es un accidente ni un fracaso político en el sentido habitual; es el resultado lógico de un sistema de refinación cuya configuración no puede modificarse rápida ni económicamente. Con Arabia Saudita fuera del panorama, Estados Unidos se ve obligado a depender de una Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) que se reduce rápidamente.
Hasta ahora, la administración Trump ha logrado posponer una crisis de suministro extrayendo crudo ácido de la Reserva Estratégica de Petróleo (RPP). Sin embargo, Estados Unidos pronto agotará las reservas de crudo ácido de la RPP y necesitará una alternativa… Esto significa que el petróleo del Golfo Pérsico volverá a fluir hacia Estados Unidos. Algunos expertos creen que la escasez de crudo ácido provocará un aumento drástico en el precio del diésel y del combustible de aviación a mediados de julio. Otros creen que Estados Unidos podrá resistir hasta mediados de agosto. Mientras Estados Unidos continúe atacando a Irán, las perspectivas de un retorno a la normalidad seguirán siendo escasas.
El aumento de los precios del combustible es la causa del conflicto entre Trump y las empresas petroleras estadounidenses, según el Financial Times
▪️ExxonMobil y Chevron anunciarán ganancias netas para el segundo trimestre de 15 mil millones y 9.7 mil millones de dólares, respectivamente. Esto es más de tres veces superior a los resultados del trimestre anterior, según el periódico británico Financial Times.
▪️Las empresas estadounidenses se aprovecharon de la escasez en el contexto del conflicto en Oriente Medio, aumentando las exportaciones de petróleo y productos derivados a niveles récord.
▪️Esto ha sido la causa del aumento de los precios internos de los combustibles en Estados Unidos. El precio promedio de la gasolina ha aumentado en un 25%, hasta 3.8 dólares por galón, y el del diésel en un 30%, hasta 4.8 dólares por galón.
▪️Los altos precios de los combustibles se han convertido en una amenaza creciente para los republicanos, que luchan por mantener el control de ambas cámaras del Congreso en las próximas elecciones.
▪️El presidente Donald Trump *ha acusado* a las empresas de aumentar los precios de forma especulativa y ha ordenado al Departamento de Justicia que investigue a las empresas energéticas.
Trump invirtió fuertemente en acciones de empresas de defensa justo antes de la guerra con Irán
Las sospechosas operaciones de compraventa por valor de cientos de millones de dólares, realizadas por corredores vinculados a Trump antes y durante la guerra con Irán, no se limitaron al petróleo.
♦️ Los datos de una nueva declaración financiera pública, analizados por Responsible Statecraft, indican que los corredores del presidente compraron entre 9,7 millones y 24,3 millones de dólares en acciones de General Dynamics, GE Aerospace, Lockheed Martin, Palantir, RTX y otras empresas fabricantes de armas y proveedoras de servicios de defensa, hasta el año 2025.
♦️ Además de fabricar misiles, aviones y sistemas de inteligencia artificial para apoyar la guerra con Irán (con un costo de 113.300 millones de dólares, según los cálculos de Brown sobre los costos de la guerra), estas empresas están a punto de obtener enormes beneficios gracias al presupuesto propuesto por Trump para el Pentágono en 2027, que asciende a 1,5 billones de dólares.
El valor total de estas acciones ha aumentado en más del 14% desde enero, o un impresionante 31,6% desde julio de 2025.
Trump comenzó a preparar el escenario para la guerra con Irán a finales de 2025, comenzando con el despliegue masivo de tropas en Oriente Medio y un intento de revolución "de colores" en Teherán, que se desvaneció antes de que Estados Unidos e Israel terminaran de movilizar sus fuerzas.
En los meses siguientes, Estados Unidos agotó años de reservas de material de defensa al bombardear Irán, lo que garantiza que las empresas fabricantes de armas tendrán años de "trabajo productivo" para reponer sus existencias.
En medio de toda la justa indignación por las operaciones internas de los líderes demócratas, como Nancy Pelosi, ¿dónde está la indignación de los seguidores de MAGA por las acciones de Trump? ¿O fue todo una farsa, como Trump mismo?
Los fondos del Pentágono se están agotando a medida que la operación en Irán dispara los costos.
A pesar de recibir casi 1 billón de dólares anualmente, el Departamento de Defensa de EE. UU. ha advertido al Congreso que podría agotar pronto sus fondos disponibles, ya que el costo creciente de la campaña de Trump en Irán sigue aumentando.
El Pentágono ha solicitado 67 mil millones de dólares en fondos de emergencia, después de que el costo estimado de la operación se disparara de sus iniciales 25 mil millones de dólares a más de 132 mil millones de dólares, según informó NBC News.
El departamento también afirma que necesita más dinero para reponer sus reservas de armas, y un exfuncionario del Pentágono advirtió que el ejército podría tener que "inmovilizar aviones y suspender ejercicios".
Esta escasez de fondos se produce en un momento en que Trump está presionando por un nuevo aumento importante en el gasto en defensa, lo que podría hacer que los gastos militares anuales de EE. UU. superen los 1,5 billones de dólares. La propuesta ya ha encontrado resistencia por parte de algunos republicanos, que temen que inyectar miles de millones más en una guerra impopular pueda resultar políticamente costoso antes de las elecciones intermedias.
Aunque cuenta con el presupuesto de defensa más grande del mundo, Washington ahora enfrenta crecientes preguntas sobre si sus crecientes compromisos militares se han vuelto simplemente demasiado costosos para sostenerse.

Armada de la Guardia Revolucionaria: El Estrecho de Ormuz está CERRADO

Irán anunció el cierre del Estrecho de Ormuz en respuesta al incumplimiento por parte de Estados Unidos del Memorando de Entendimiento y al ultimátum emitido ayer por el régimen de Epstein a Irán para que declare el Estrecho de Ormuz abierto.

La Guardia Revolucionaria afirma haber interceptado varios buques que se habían desviado de la ruta autorizada y haber realizado disparos de advertencia contra uno de ellos.

Armada de la Guardia Revolucionaria - Declaración completa:

En un comunicado anterior, declaramos que la injerencia extranjera y la designación ilegal de una ruta marítima en el Estrecho de Ormuz, cerca de Omán, provocarían una respuesta firme por nuestra parte e impedirían cualquier aumento del tráfico a través del estrecho.

Hace unas horas, estas advertencias fueron ignoradas una vez más. Instigados por potencias extranjeras, varios buques intentaron desviarse de la ruta designada por Irán, haciendo caso omiso de nuestras reiteradas advertencias y alertas para que corrigieran su rumbo y permanecieran dentro de la ruta autorizada.

En consecuencia, uno de estos buques, que había apagado sus transpondedores, poniendo así en peligro la seguridad marítima, fue atacado y detenido por la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica.

Tras este incidente, en primer lugar, debido a esta brecha de seguridad resultante de la injerencia extranjera ilegal, el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado temporalmente hasta nuevo aviso y hasta que Estados Unidos cese su injerencia en esta región. No se permitirá el paso de ningún buque.

En segundo lugar, si el agresor, aprovechándose de este incidente (que él mismo provocó), comete nuevas transgresiones, responderemos con contundencia y atacaremos bases enemigas adicionales en la región.

Las consecuencias de dicha intervención recaerán sobre el enemigo estadounidense-sionista y los países que han puesto sus territorios a disposición de bases enemigas para estas amenazas.

  • Irán está minando el Estrecho: Fuerzas especiales iraníes están colocando minas en el lado omaní del Estrecho de Ormuz. El buque mencionado en el comunicado del CGRI fue alcanzado por un misil de crucero antinaves y sufrió daños importantes.
  • El centro de mando y control y las instalaciones de almacenamiento de drones de reconocimiento MQ-9 en la base aérea estadounidense "Príncipe Hassan" en Jordania fueron destruidos.
  • Estas imágenes satelitales confirman que misiles balísticos iraníes impactaron hace 9 días en hangares recién construidos en la base aérea Al Muwaffaq Salti, en Jordania. Un mensaje claro de Irán: No construyan nuevas estructuras.
  • Omán propone la división del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz en dos corredores. Según un borrador de acuerdo propuesto por Omán durante las conversaciones de ayer con Irán en Mascate, podrían crearse dos corredores marítimos separados en el estrecho de Ormuz. Omán propuso que la ruta sur pasara por sus aguas territoriales, permitiendo que los barcos naveguen libremente y sin restricciones por ella. Mientras tanto, el corredor norte se construiría a través de las aguas territoriales iraníes: para el paso, sería necesario un permiso previo de Teherán, pero no se cobrarían aranceles. Como Reuters señala, Estados Unidos exige garantías públicas de Irán con respecto a la seguridad del tráfico marítimo y la apertura de todas las rutas en el estrecho de Ormuz sin ningún arancel.

Irán respondió a los ataques militares de Estados Unidos en tres fases, dirigiendo sus ataques a bases e instalaciones militares estadounidenses que se extienden desde Jordania y Qatar hasta Baréin, Kuwait y el puerto de Duqm en Omán. Se informa de que la Fuerza Aérea del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) lanzó fuertes ataques con misiles contra algunas de las bases, centros de mando e infraestructura militar más importantes de Estados Unidos en la región.

En la primera fase, la operación se dirigió a la base aérea del príncipe Hassan en Jordania, atacando el centro de mando y control de la base, así como los hangares de drones MQ-9. La segunda fase amplió la operación a la base aérea de Al Udeid en Qatar, donde, según se informa, misiles balísticos impactaron en las instalaciones de mando de la base, junto con la infraestructura de mantenimiento, soporte y suministro para aviones de combate estadounidenses.

La tercera fase se dirigió a los centros de apoyo logístico para buques de guerra estadounidenses y a las plataformas y instalaciones de reabastecimiento utilizadas por los portaaviones estadounidenses en el puerto de Duqm en Omán, en lo que se describió como un ataque pesado y sorpresa. Al mismo tiempo, se informa de que la sede de la Quinta Flota de los Estados Unidos y la base de Juffair en Baréin fueron atacadas, mientras que también se dirigieron objetivos militares estadounidenses en varias áreas de Kuwait, y se lanzaron varios salvas de misiles de advertencia hacia los Emiratos Árabes Unidos.

La distribución geográfica de los objetivos refleja un diseño operativo centrado en interrumpir la cadena de mando y control de Estados Unidos, las capacidades operativas aéreas y la red de apoyo logístico y naval de las fuerzas estadounidenses en toda la región.

  • El impacto de los misiles balísticos iraníes en las bases estadounidenses: Un cráter profundo en la base Muwafiq al-Salti en Jordania, resultado del impacto directo de un misil balístico iraní, probablemente de alcance medio (MRBM). No solo observe el cráter, sino también cómo los búnkeres se vieron afectados por los ataques iraníes. Esto confirma el avance de los misiles iraníes en términos de precisión.

Imán Mujtaba Husayni Khamenei (H):

"La venganza es el deseo de nuestra nación, y sin duda alguna se llevará a cabo. Pronto, personas libres de todo el mundo cumplirán cada una una parte de esta misión divina."

Me dirijo a nuestro líder mártir:

Oh, mártir oprimido. Oh, noble y firme oprimido. Oh, justo siervo de Alá. Mientras nos despedimos de su cuerpo con ojos llenos de lágrimas y corazones rotos, prometemos preservar su legado, seguir con firmeza el camino recto que usted trazó, nunca temer las dificultades de este camino, y, como usted, depositar nuestros corazones en las buenas noticias y promesas de Alá.

Prometemos vengar su sangre pura y la sangre de todos los mártires de estas dos guerras, de los criminales y despreciables asesinos. Esta venganza es el deseo de nuestra nación, y sin duda alguna se llevará a cabo.

Estos criminales, cuyos nombres están registrados desde el primero hasta el último, llevarán consigo a sus tumbas el deseo incumplido de morir pacíficamente en sus camas. Deben saber que esto no depende de mi presencia ni de la presencia de ningún otro funcionario.

Ya sea que estemos aquí o no, esta promesa se cumplirá, y pronto personas libres de todo el mundo cumplirán cada una una parte de esta misión divina.

Declaración de la Oficina de Relaciones Públicas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI):

En el Nombre de Alá, el Destructor de los Tiranos

"Luchad contra ellos. Alá los castigará por vuestras manos, los humillará, os dará la victoria sobre ellos y curará los corazones de los creyentes." (Corán 9:14)

El régimen estadounidense, criminal, después de imponer su voluntad a la monarquía omaní, intentó anoche provocar un incidente más, dirigiendo varios buques por una ruta ilegal al sur del Estrecho de Ormuz. Este intento fue frustrado por la respuesta decisiva de las fuerzas navales de Irán.

En un esfuerzo por compensar este revés, el ejército estadounidense, que mata niños, lanzó ataques aéreos contra varias bases costeras y torres de telecomunicaciones a lo largo de la costa sur de Irán. Como se había prometido previamente, la agresión fue recibida con una respuesta inmediata y contundente.

Posteriormente, la Fuerza Aérea Espacial del CGRI atacó instalaciones militares estadounidenses. En la primera fase de la operación, varios misiles balísticos impactaron en infraestructuras militares clave en la base aérea de Príncipe Hassan, en Jordania, destruyendo el centro de mando y control de la base, así como los hangares que albergan drones MQ-9.

La declaración advirtió que cualquier continuación de la agresión estadounidense y las repetidas violaciones de los compromisos serían recibidas con respuestas aún más severas.

"La victoria solo viene de Alá, el Todopoderoso, el Omnisciente."

En Ormuz, la ficción imperial se ha estrellado contra realidad geográfica

Xavier Villar

Iván Khlestakov es un simple funcionario, con una imaginación desbordante, pero el miedo de los lugareños a sus propias malversaciones le otorga los poderes de un auditor imperial. Khlestakov habita la ficción. Su autoridad no emana del zar, sino de la paranoia de sus anfitriones. Cuando la máscara cae, no queda más que el ridículo y la vulnerabilidad de quienes creyeron en el engaño.

La burocracia de seguridad nacional estadounidense opera hoy bajo esta misma psicología. Washington exige a Irán que acepte garantías de seguridad a cambio de exenciones temporales, sabiendo que su propio Congreso puede revocarlas ante el más mínimo temblor político. Cuando Teherán se niega a validar la ficción, la administración Trump responde con la teatralidad de un burócrata acorralado, amenazando desde Truth Social con un abismo que no se atreve a cruzar.

La reciente proclamación de Donald Trump declarando “muerto” el memorándum de entendimiento con Irán y amenazando con un bloqueo renovado no es un ejercicio de fuerza. Desde Teherán, estas proclamas se leen como lo que son: la frustración de un hegemón que ha agotado sus opciones de coerción convencional. El interrogante fundamental sobre qué puede imponer materialmente Estados Unidos en esta coyuntura ya fue respondido por las armas. Los recientes intercambios militares actuaron como un ajuste de cuentas brutal para Washington, trazando los límites físicos de su poder. Desprovista de sustento territorial, la escalada retórica carece de valor estratégico.

La anunciada muerte del memorándum es el resultado directo del sabotaje sistemático de Washington. Si el acuerdo termina de colapsar, la responsabilidad será enteramente de una Casa Blanca que, desde el primer minuto, se negó a cumplir con una sola de sus cláusulas. Lejos de adolecer de defectos estructurales, el texto ofrecía una secuencia lógica para la desescalada: Irán regularía el tráfico en Ormuz, Estados Unidos levantaría el bloqueo, Teherán accedería a sus fondos y a exenciones petroleras, y cesarían las amenazas. Era un puente hacia la negociación nuclear. Pero Washington trató el acuerdo no como un marco vinculante, sino como una pausa táctica para preservar su ventaja coercitiva mientras ponía a prueba la resolución de la otra parte.

Desde la perspectiva iraní, la violación fue inmediata y absoluta. La primera cláusula, que exigía el fin de la guerra en el Líbano, fue ignorada mientras Israel consolidaba sus posiciones en el sur. La liberación de activos se escatimó deliberadamente. Las amenazas no cesaron; Trump llegó a sugerir el secuestro de los negociadores iraníes en Suiza. El golpe final llegó el 7 de julio, cuando la Casa Blanca revocó la exención petrolera justo cuando Teherán consolidaba su ruta marítima. Fue Washington quien rompió la baraja, tratando el derecho internacional como un menú de opciones coercitivas en lugar de un marco de obligaciones recíprocas.

Esta dinámica revela la violencia inherente a la diplomacia estadounidense. La verdadera trampa no residía en el texto del memorándum, sino en la arquitectura legal del imperio. Gran parte del régimen de sanciones estadounidense está blindado por la legislación del Congreso, a través de mecanismos como la Ley CAATSA. Los presidentes norteamericanos solo pueden ofrecer exenciones renovables, revocables mediante un decreto ejecutivo. Tras la experiencia del acuerdo nuclear de 2015, los planificadores iraníes extrajeron una lección definitiva. El alivio económico temporal no sirve para reconstruir un país ni para garantizar su seguridad a largo plazo. Los inversores europeos y asiáticos comprenden esta realidad estructural; saben que cualquier integración bancaria con Teherán será castigada por el Departamento del Tesoro en el siguiente ciclo electoral.

Washington exige que Irán traduzca sus requisitos de soberanía al lenguaje del internacionalismo liberal, mientras se niega a acatar la lógica secuencial de los propios acuerdos que redacta. Teherán sabe que los cheques de la Casa Blanca son billetes falsos. Y cuando la República Islámica exige ver las credenciales reales de esas garantías, solo encuentra el vacío de un Congreso dividido.

Es en este callejón sin salida donde el estrecho de Ormuz ha dejado de ser un simple punto de estrangulamiento militar para convertirse en el eje de la soberanía iraní. Cambiar el programa nuclear o las redes de alianzas regionales por un alivio de sanciones efímero era una asimetría inaceptable. Ormuz, en cambio, ofrece una garantía que reposa en las propias manos de Teherán. Al obligar al tráfico comercial a usar su corredor designado y al tejer una administración conjunta con Omán para cobrar tarifas de tránsito, Irán busca un cambio profundo en la gestión del Golfo. Ya no se trata de Irán contra la comunidad internacional, sino de una administración marítima regional frente a la extraterritorialidad imperial.

Lejos de buscar el cierre total del estrecho —un escenario que detonaría un *casus belli* inmediato y carece de sentido económico para la propia República Islámica—, Teherán ha optado por transformar una autopista marítima, históricamente patrullada por la Quinta Flota de EE. UU., en una aduana soberana. Esta maniobra desafía directamente la interpretación que el Departamento de Defensa hace del derecho internacional del mar. Washington invoca el régimen de "paso en tránsito" para justificar la presencia de sus portaaviones, ignorando que la geografía del estrecho lo convierte en una zona donde las reclamaciones de soberanía costera son absolutas. Al establecer un corredor designado y una administración conjunta, Teherán no está "cerrando" el estrecho en el sentido clásico del bloqueo naval; está burocratizando su soberanía. Está creando un régimen jurídico paralelo que obliga a las navieras globales a elegir entre la seguridad física que ofrece la costa iraní y la ficción legal que emana de la Quinta Flota. En un mundo donde los seguros marítimos dictan las rutas comerciales, la realidad material de los misiles antibuque iraníes tiene más peso que las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Durante décadas, la doctrina de la "libertad de navegación" en el Golfo Pérsico ha funcionado como una subvención encubierta a las economías occidentales y asiáticas, garantizando el flujo de hidrocarburos a coste cero para las potencias hegemónicas. Al exigir que el tráfico se someta a su corredor designado, Irán está cobrando la factura histórica de esa externalidad. Obliga al capital global a reconocer su jurisdicción. Si el Congreso estadounidense quiere endurecer las sanciones, tendrá que asumir el coste. La coerción deja de ser gratuita. Esta conversión de la geografía en mecanismo de extracción de rentas es lo que verdaderamente perturba a los mercados y a los planificadores del Pentágono. No es el cierre lo que aterra, sino la normalización de un peaje político sobre el flujo energético global.

Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos están prácticamente agotadas. Los inventarios globales se mantienen tensos, ya que el tráfico a través de Ormuz se ha mantenido muy por debajo de los niveles de prepandemia y preguerra. El margen para absorber un shock prolongado en el estrecho es inexistente, un lujo inasumible para una administración obsesionada con el coste de la energía de cara a las urnas. Los planificadores militares saben perfectamente que escoltar cada petrolero por el embudo de Ormuz exige un despliegue logístico insostenible frente a los enjambres de lanchas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica y los misiles de costa. El castigo aéreo puede destruir infraestructuras, pero no puede borrar la topografía costera ni neutralizar a un estado que ha integrado la asimilación del daño en su propia doctrina de supervivencia. La guerra reciente ha demostrado que la potencia de fuego estadounidense carece de la capacidad estratégica para someter la geografía.

La República Islámica mantiene una conciencia histórica profunda de la ruptura contractual estadounidense, pero también posee una cosmología política donde la resistencia a la hegemonía imperial no es una mera táctica de supervivencia, sino un imperativo ontológico. La memoria del golpe de estado de 1953, el apoyo a Sadam Hussein en la década de 1980 y la salida unilateral del JCPOA en 2015 está viva como un recordatorio de las promesas incumplidas de Washington. Las amenazas de Trump son apenas la última entrada en este archivo. Doblegar a un Estado que acepta el daño táctico como precio de su continuidad requiere una ocupación terrestre que ningún presidente estadounidense ordenará. El aparato bélico estadounidense es estructuralmente incapaz de procesar una resistencia que convierte la guerra de desgaste en un arma potente dentro de su arsenal.

La supuesta muerte del memorándum es el colapso de una ilusión. Mientras Washington siga habitando la ficción de su propia hegemonía, negándose a aceptar que ha perdido la guerra y que ya no está en condiciones de imponer un dictado unilateral, ningún acuerdo, por precario que sea, será posible. El burócrata acorralado sigue agitando sus papeles y amenazando con el abismo, pero en el Golfo la ficción jurídica se ha estrellado contra la materia. Y hasta que el imperio no asuma su propia derrota, el estrecho permanecerá como el lugar donde la realidad le exige el pago de sus deudas.

Análisis: Cómo es que la última medida de Jamenei está derrotando a la «OTANistán»

Pepe Escobar
Interrumpimos este programa para anunciar que el «gato del memorando de entendimiento» ha salido del coma—y prácticamente ha dejado de dar señales de vida.
Era algo totalmente previsible.
El «babuino de Barbaria» y sus secuaces incumplieron su promesa de suspender las sanciones petroleras contra Irán. El Departamento del Tesoro revocó dicho compromiso.
Rompieron el frágil alto el fuego con ataques contra puestos costeros del sur de Irán; Irán respondió; EE. UU. redobló la apuesta; y la escalada ha vuelto.
Rompieron el acuerdo sobre la navegación por el estrecho de Ormuz con provocaciones sucesivas contra petroleros: la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica respondió de la misma manera.
Rompieron —a través del culto a la muerte— el compromiso del memorando de entendimiento de poner fin a la guerra «en todos los frentes, incluido el Líbano».
El «babuino de Barbaria» firmó el memorando de entendimiento con gran pompa en Versalles y, con su habitual actitud desagradable y brutal, lo incumplió durante las prolongadas ceremonias fúnebres del líder asesinado, el ayatolá Jamenei, en las que decenas de millones de iraníes demostraron una cohesión nacional total, junto a los iraquíes en Nayaf y Karbala.
El control total iraní del estrecho de Ormuz vuelve a estar en vigor.
Y Bab el-Mandeb podría ser el siguiente.
Todo ello se desarrollaba en paralelo a la cumbre de la OTAN en Ankara —donde Trump declaró, echando espuma por la boca y en un ataque de ira histérica, que el alto el fuego había «terminado» y calificó a los políticos iraníes, al más puro estilo del nuevo Craso, de «escoria» y «mentirosos», «gente despiadada y violenta». Hablando de autoproyección narcisista.
Resultaba tan apropiado que el «Babuino de Barbaria» reescalara la guerra nada más salir de una cumbre de la Organización Terrorista del Atlántico Norte. Entre los objetivos del CENTCOM se encuentran la infraestructura civil iraní y los corredores de conectividad. Tácticas terroristas certificadas.
Siempre es crucial volver a hacer hincapié en que la guerra de la OTAN contra Rusia y la guerra estadounidense contra Irán son variantes de la misma guerra imperial contra Estados civilizatorios soberanos profundamente implicados en la integración euroasiática.
Fíjense en ese espantoso secretario general de la OTAN, Tutti Frutti al-Rutti, que se delata al describir a Europa como «una gran plataforma de proyección de poder para Estados Unidos»: al fin y al cabo, «5.000 aviones habían despegado de aeropuertos europeos» para apoyar la guerra estadounidense contra Irán.
Ahí lo tienen, para que lo entienda cualquiera en Occidente con un coeficiente intelectual superior a 50: la OTAN no es más que una plataforma de lanzamiento —bajo vasallaje— para el Imperio del Caos, el Saqueo y la Piratería.
Al «babuino de Barbaria» no le impresionó el payaso neerlandés. Al contrario: vociferó contra Italia —«muy mal»— por no abrir sus bases; contra el Reino Unido porque solo abrió unas pocas; amenazó a España con un bloqueo comercial, ya que Madrid cerró su espacio aéreo a la guerra el pasado mes de marzo; y añadió su «necesidad» de hacerse con Groenlandia.
Así es como el Imperio trata a la «plataforma» vasalla: como «escoria».
La OTAN a los europeos: «Que coman drones»
El breve titular que resume la cumbre de la OTAN en Ankara es «Que coman drones». El mensaje va dirigido a todos los contribuyentes europeos, sin excepción.
La OTAN quiere que todos los Estados miembros se conviertan en una economía de guerra, en la que cada nación destine un considerable 5 % de su PIB a albergar bases estadounidenses utilizadas para atacar las proverbiales «amenazas existenciales» al Imperio: Rusia, Irán y China.
Siga el rastro del dinero. No hay dinero. Ninguno de estos Estados miembros sin recursos puede cumplir el umbral del 5 % del PIB destinado a armamento. Ninguno de ellos es tan estúpido como para creer que necesita ir a la guerra contra China. No tienen ni la más remota idea de cómo reaccionar ante la enorme derrota estratégica que Irán infligió a EE. UU.
Sin embargo, todos estaban de muy buen humor a la hora de seguir llevando adelante su guerra contra Rusia —que cualquiera con dos dedos de frente sabe que está perdida—, invirtiendo 70 000 millones de dólares adicionales en el agujero negro que es Ucrania para que la guerra continúe hasta el último ucraniano.
Ahora compare toda esta demencia agravada de Occidente con el asombroso espectáculo de los millones de personas en las calles de Teherán, Qom y Mashhad —y en Nayaf y Karbala, en Irak— rindiendo homenaje al difunto líder, el ayatolá Jamenei, asesinado.
No podría haber una representación más gráfica de la civilización frente a la barbarie.
La ceremonia de despedida en el sagrado santuario de Abbash, en Karbala, puso de relieve la profunda conexión entre los centros religiosos y espirituales cruciales de Irán e Irak: en pocas palabras, la unidad chiíta se extrapoló también como una demostración de poder blando, ya que suníes y cristianos también estaban rindiendo homenaje.
Traducción: la franja salafista-yihadista quedó relegada al olvido. Y esa es la razón clave por la que los sospechosos habituales, presa del pánico, se vieron obligados a reanudar el ataque militar contra Persia. Sencillamente, no pueden permitirse un rechazo regional de su barbarie en toda Asia Occidental.
De ahí que los sospechosos habituales utilicen las bases y el espacio aéreo de Catar (Al Udeid) y Arabia Saudí (Príncipe Sultán) para atacar objetivos iraníes y reavivar la estrategia de «divide y vencerás» entre árabes y persas, y entre chiítas y suníes.
Teherán había llegado a un acuerdo con Catar y Abu Dabi hace semanas: Irán no los bombardearía a cambio de la liberación de los fondos iraníes congelados. Lo mismo ocurre con Riad: a cambio de una mejora de las relaciones diplomáticas. Los mediadores paquistaníes se están dejando la piel ahora para recomponer el rompecabezas.
El último acto extraordinario de Jamenei
Una y otra vez tendremos que volver sobre el significado de la marcha prolongada y multitudinaria —de varios millones de personas— que reflejó una sólida cohesión nacional, desencadenada por los rituales y ceremonias vinculados al ayatolá Jamenei, recientemente asesinado.
No se trató únicamente de un homenaje —procedente de todos los ámbitos y todas las clases sociales— a uno de los principales líderes espirituales y políticos de finales del siglo XX y principios del XXI.
Más de 100 naciones enviaron delegaciones de alto nivel a las ceremonias. Estaba representado el quién es quién del Sur Global. Rusia envió al número dos del Gobierno, Medvédev «Unplugged», como enviado personal de Putin. China envió a sus máximos dirigentes parlamentarios. Pakistán envió a su primer ministro, codo con codo con el poderoso mariscal de campo Asim Munir.
Asia Central, el Cáucaso, Asia Occidental, incluso el viceministro de Asuntos Exteriores talibán: todos estaban allí. Ni un solo vasallo de «NATOstán» envió una delegación. Bueno, al fin y al cabo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán no invitó a ninguna nación occidental que hubiera respaldado la guerra estadounidense.
Además, cualquier persona con dos dedos de frente en el Sur Global sabe que estas «democracias liberales» occidentales están siendo sumidas por sus élites, de una mediocridad indescriptible, en el abismo más oscuro del colapso moral nihilista.
Irán, en cualquier caso, como potencia regional y del Sur Global en ascenso y resurgente, con su cohesión interna plenamente reafirmada, incluso ante enormes desafíos, no las necesita. Rusia, China, Pakistán, Turquía, los países de Asia Central: esa era la multipolaridad emergente asistiendo a un funeral y posando para una de las fotografías definitivas del Nuevo Gran Juego.
Así pues, sí: deberíamos considerar las extraordinarias escenas de esta semana en Irán e Irak como el último —y extraordinario— acto de Jamenei. Desafío. Resiliencia. Soberanía. Dignidad. Es como si su intuición le hubiera dicho que eso sucedería inexorablemente; como si le reconfortara el significado descomunal que su asesinato tendría para Irán.
Más allá de toda la grosería, las mentiras y la furia desatada por el imperio bárbaro, esta es la semana que pasará a la Historia como aquella en la que Irán consolidó su estatus como un Estado-civilización indiscutible —orgulloso de su profunda historia y de su cohesión nacional—.
No es de extrañar que «Barbaria» tema tanto a los persas.
Y luego, por supuesto, está China —que apoyó desde el principio el memorando de entendimiento (MoU) prácticamente sin vida, y ahora reconoce por qué a Teherán ya no le importa lo más mínimo—.
Mientras nadie prestaba atención, Pekín amplió su reserva de liquidez en yuanes a 500.000 millones de dólares (duplicando las cuotas del Bond Connect); puso en marcha un centro de compensación de oro en Hong Kong; y anunció futuros sobre oro denominados en yuanes.
El Banco de China ve claramente cómo la demanda mundial del yuan se está expandiendo más allá del comercio hacia «la inversión, la financiación, la fijación de precios» y, lo que es más importante, «las reservas». Traducción: una desdolarización acelerada. Más vale que Barbaria se prepare para un duro despertar.

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