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La guerra de la doble soberanía entre Irán y la Coalición Epstein

Administrator | Viernes 17 de julio de 2026
Talal Nahle
Introducción: De una guerra de ataques a un conflicto por el derecho al mando.
El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una fase radicalmente distinta a las anteriores rondas de bombardeos. La cuestión ya no se limita a determinar qué bando puede destruir más lanzadores de misiles o instalaciones de radar. Ahora gira en torno a una cuestión de soberanía directa: ¿Quién tiene el derecho real de regular el tráfico dentro del estrecho de Ormuz y quién puede convertir sus órdenes en normas que los buques deben acatar bajo amenaza?
Washington intenta imponer su soberanía desde el exterior mediante un bloqueo naval, la interceptación de buques, la designación de corredores seguros y ataques a las capacidades costeras iraníes. Mientras tanto, Teherán intenta imponer su soberanía desde el interior cerrando el estrecho, dirigiendo los buques hacia rutas aprobadas por él y atacando a buques o países que consideren las instrucciones estadounidenses como la máxima autoridad.
No se trata simplemente de una guerra por el estrecho, sino de un choque entre dos sistemas jurídicos contradictorios, basados ​​prácticamente en la fuerza armada. El sistema estadounidense sostiene que la libertad de navegación implica impedir que Irán controle el corredor internacional. El sistema iraní afirma que la geografía y el control costero otorgan a Teherán el derecho a regular el tránsito y someterlo a su voluntad en materia de seguridad.
La nueva ola estadounidense: apuntando a la arquitectura de mando, no solo a las plataformas de lanzamiento.
La reciente oleada de ataques estadounidenses se ha centrado en el sur de Irán, las islas y las zonas costeras con presencia de drones, misiles de crucero y defensas navales. El Comando Central de Estados Unidos anunció que el objetivo es debilitar la capacidad de Irán para amenazar la navegación en el estrecho. Informes fidedignos indican ataques en Ahvaz, Bandar Abbas, Chabahar, Konarak y las islas estratégicas de Ormuz, coincidiendo con nuevos lanzamientos de proyectiles iraníes hacia bases y regiones del Golfo.
El cambio de objetivos hacia Konarak, Chabahar y Sistán y Baluchistán tiene una clara importancia operativa. Estados Unidos está ampliando el alcance de sus ataques, desde la infraestructura defensiva cercana al estrecho hasta la extensa red costera, lo que podría proporcionar a Irán bases alternativas para drones, misiles costeros, aviación naval, reconocimiento y operaciones para evadir el bloqueo.
Si se confirma que un ataque a una comisaría o puesto de control en la carretera Ramin-Chabahar fue preciso, no significa que el objetivo sea la comisaría en sí. Lo más probable es que Washington esté buscando nodos de comunicación, vigilancia o despliegue local vinculados a la protección de la carretera costera y las instalaciones militares circundantes. Sin embargo, actualmente no hay suficiente información independiente para determinar la naturaleza exacta del objetivo ni los daños, por lo que la versión que circula no puede considerarse un hecho operativo definitivo.
En cuanto a los daños cerca del Hospital Baqai en Ahvaz y en viviendas, estos revelan un problema creciente a medida que se expande la campaña. Incluso cuando las municiones se dirigen a emplazamientos militares, atacar una red dispersa dentro o cerca de las ciudades aumenta la probabilidad de daños a la población civil. Esto proporciona a Teherán argumentos políticos para redefinir la campaña estadounidense como una guerra contra la sociedad y la infraestructura civil, en lugar de una simple operación para proteger la navegación. Informes de Reuters y agencias internacionales confirmaron daños y evacuaciones cerca de instalaciones civiles, aunque los relatos iraníes sobre la magnitud de las bajas y los objetivos aún requieren verificación independiente.
El petrolero Belma: la primera prueba real de las reglas de enfrentamiento naval.
La inmovilización del petrolero M/T Belma constituye el acontecimiento legal y operativo más peligroso del nuevo bloqueo. Según el Comando Central de Estados Unidos, el buque vacío se dirigía hacia la isla de Kharg, ignoró repetidas advertencias y, posteriormente, fue atacado por un avión estadounidense que disparó misiles Hellfire contra su chimenea para inmovilizarlo sin hundirlo. Reuters y el Financial Times confirmaron que otros dos petroleros acataron las órdenes y fueron desviados, mientras que el Belma fue el primer buque que desobedeció las órdenes y fue inmovilizado desde que se reanudó el bloqueo.
Elegir la chimenea como objetivo no es un detalle técnico pasajero. Apunta a un intento estadounidense de lograr tres objetivos simultáneos:
  • Paralizar la propulsión o la capacidad operativa del buque.
  • Evitar el hundimiento de un buque tanque comercial y el consiguiente desastre medioambiental.
  • Enviar un mensaje a otras empresas de que el incumplimiento se castigará con el uso calculado de la fuerza.
Sin embargo, este modelo no puede replicarse indefinidamente. Cada operación de interceptación requiere aeronaves o buques de vigilancia, comunicación directa con el petrolero, evaluación de su identidad, carga y tripulación, y posteriormente una decisión sobre la escalada del conflicto. Con decenas de buques, junto con drones y misiles costeros iraníes, el bloqueo se convierte en una guerra de desgaste logística y de inteligencia, en lugar de una simple línea marítima que puede sellarse con unos pocos destructores.
El mayor peligro reside en que atacar un buque civil, incluso si está vacío, supone un doble riesgo para las compañías de seguros y navieras. Un buque que obedece a Estados Unidos podría ser objetivo de Irán, y un buque con destino a Irán podría ser inutilizado por las fuerzas estadounidenses. En consecuencia, las compañías han comenzado a evitar la ruta controlada por las fuerzas estadounidenses, como confirman informes marítimos citados por Reuters. El resultado es que el control naval estadounidense no se traduce automáticamente en confianza comercial, ya que la protección teórica no elimina la capacidad de Irán para lanzar un dron o un misil de crucero de bajo coste contra un objetivo lento y de gran tamaño.
La paradoja estratégica en este caso es compleja. Estados Unidos puede imponer un corredor por la fuerza, pero no puede obligar al mercado a considerarlo seguro. La seguridad de la navegación no depende únicamente del número de destructores, sino también de las decisiones de las aseguradoras, los capitanes y los propietarios de la carga. Si el mercado se niega a utilizar el corredor estadounidense, Irán habrá trastocado su funcionamiento económico, aunque no pueda expulsar a la flota estadounidense de dicho corredor.
El dilema iraní: el poder disruptivo no significa la capacidad de ganar.
Irán posee una clara ventaja asimétrica. Un misil o dron de bajo costo puede obligar a Estados Unidos y a los estados del Golfo a operar costosos sistemas de alerta temprana e interceptación, suspender el tráfico aéreo y modificar las rutas marítimas. Esto es a lo que se refería JD Vance cuando reconoció que garantizar la navegación únicamente por medios militares es extremadamente difícil, ya que los barcos pueden ser atacados con drones baratos, y que la crisis del estrecho no tiene una solución realista sin la diplomacia.
Sin embargo, esta superioridad en el costo de la interrupción no significa que Teherán pueda soportar una guerra interminable e ilimitada. Las zonas costeras iraníes están relativamente expuestas a la superioridad aérea estadounidense, y los radares y las bases de misiles costeras requieren constante reposicionamiento, comunicación y suministro. Cuanto más se prolongue la guerra, más difícil será mantener las capacidades, especialmente bajo la vigilancia aérea, naval y espacial continua.
La retórica iraní sobre la transición a nuevas fases tras la destrucción de la infraestructura ofensiva estadounidense tiene un claro componente disuasorio. Teherán pretende convencer a Washington de que la campaña actual no es su límite máximo y que dispone de opciones relacionadas con la energía, los puertos, las bases, las redes marítimas y, posiblemente, los frentes aliados. Sin embargo, anunciar una nueva fase es más sencillo que mantenerla vigente, preservando al mismo tiempo los arsenales de misiles y evitando involucrar a otros países en la guerra.
Por lo tanto, la postura iraní parece basarse en una ecuación delicada: infligir suficiente daño para demostrar que el bloqueo es insostenible, sin ejecutar un ataque catastrófico que uniría por completo a los estados del Golfo y a Occidente en torno a una campaña integral para derrocar las capacidades iraníes.
El Golfo: De la neutralidad defensiva a la implicación funcional
La interceptación por parte de Kuwait de cuatro misiles de crucero y 21 drones confirma que el espacio aéreo del Golfo se ha convertido en parte del campo de batalla, y no solo en un telón de fondo logístico para las fuerzas estadounidenses. Informes internacionales indicaron ataques iraníes contra posiciones estadounidenses u objetivos relacionados en Kuwait, Bahréin y Jordania, con numerosas interceptaciones de proyectiles.
En cuanto a la información publicada por Israel Hayom sobre la participación de los estados del Golfo en ataques ofensivos contra Irán, se trata de una afirmación periodística delicada, sin confirmación por parte de los gobiernos implicados ni de fuentes internacionales independientes de renombre. El periódico atribuyó la información a funcionarios diplomáticos anónimos del Golfo, indicando que la participación es limitada pero operativa. Esta afirmación no debe considerarse un hecho probado hasta que surjan nuevas pruebas.
Sin embargo, los estados del Golfo no necesitan lanzar misiles directamente para convertirse en socios funcionales de la campaña. Permitir el uso de bases, reabastecer de combustible a las aeronaves, proporcionar alerta temprana, compartir imágenes de radar, proteger los corredores aéreos o abrir el espacio aéreo para incursiones de ataque son formas de participación que pueden ser más significativas que ejecutar un ataque simbólico.
El avistamiento de diez aviones KC-135R y KC-46A, junto con un avión E-3G sobre el Golfo, si se confirman los datos de seguimiento y las rutas, concuerda con un entorno de operaciones aéreas prolongadas que exige mantener en el aire cazas y aviones de mando y reconocimiento durante largos periodos. Sin embargo, esto por sí solo no permite identificar a los países participantes ni los objetivos, ya que los aviones de reabastecimiento en vuelo y los AWACS también cumplen funciones de defensa aérea, protección de bases y patrullas marítimas.
El dilema del Golfo radica en que la neutralidad se ha vuelto prácticamente imposible. Irán considera la infraestructura militar estadounidense en el Golfo como parte de la fuerza que lo ataca. Estados Unidos, por su parte, considera que proteger el Golfo y los corredores marítimos justifica el uso de esas bases. De este modo, los países anfitriones se ven involucrados en la guerra, incluso si sus gobiernos se abstienen de anunciar su participación.
Escalada aérea desde Kuwait: la afirmación sobre el ATACMS necesita pruebas técnicas.
Los vídeos que circulan y que supuestamente muestran el lanzamiento de seis misiles ATACMS desde lanzadores HIMARS en Kuwait hacia Irán revisten una importancia excepcional, pero no ha habido ninguna confirmación oficial estadounidense ni kuwaití, ni ninguna verificación independiente fiable que demuestre la ubicación, la hora y el tipo de munición.
Técnicamente, lanzar misiles ATACMS desde Kuwait es posible dada la presencia de lanzadores M142 y el despliegue de tropas estadounidenses. Sin embargo, el alcance del misil, según su variante, determina los posibles objetivos. La mayoría de las posiciones iraníes en zonas remotas no pueden ser alcanzadas desde Kuwait con este sistema, mientras que, en teoría, se podría llegar a zonas de la costa y las islas cercanas utilizando versiones de mayor alcance. Por lo tanto, la afirmación no puede aceptarse basándose únicamente en el perfil visual del lanzamiento, ya que otros misiles disparados desde lanzadores similares pueden ser difíciles de distinguir visualmente en una grabación nocturna.
Si se confirma el uso del sistema ATACMS, implicaría la introducción de fuego terrestre táctico en la guerra, reduciendo la dependencia de la aviación para atacar objetivos costeros. También significaría que el territorio kuwaití se está utilizando como plataforma de lanzamiento ofensiva directa, lo que representa un cambio mucho mayor que simplemente permitir el tránsito de aeronaves. Por ahora, esto sigue siendo un escenario posible, no un hecho probado.
Irak y Erbil: Poniendo a prueba la capacidad de Washington para proteger sus nodos de retaguardia.
El anuncio de la interceptación de tres drones cerca del consulado estadounidense en Erbil revela un cambio de estrategia por parte de Irán o sus aliados, que pasan de atacar plataformas avanzadas en el Golfo a poner a prueba los nodos de retaguardia que dan soporte al mando, las comunicaciones y la inteligencia.
Erbil es importante porque, si bien se encuentra relativamente lejos del eje de Ormuz, alberga instalaciones estadounidenses y sirve como punto de conexión entre Irak, Siria, Turquía e Irán. Atacarla obligaría a Estados Unidos a desplegar defensas aéreas en un área más extensa, lo cual es un objetivo lógico para Irán en una guerra de desgaste.
En cuanto a los informes israelíes sobre bajas estadounidenses en Erbil, no han recibido confirmación fiable ni de Estados Unidos ni de Irak al momento de redactar este informe. Por lo tanto, deben considerarse afirmaciones no verificadas, no información de inteligencia operativa.
Kharg y las islas: La diferencia entre un plan de presión y un plan de ocupación.
El informe del Wall Street Journal sobre las declaraciones de Trump acerca de la toma de la isla de Kharg, Abu Musa, Gran Tunb y Pequeña Tunb, así como el bombardeo del complejo nuclear "Jabal al-Fas" (Montaña del Hacha), representa la filtración más peligrosa desde la reanudación de la guerra. El periódico afirmó que en una reunión de la Sala de Crisis se discutió el uso de tropas estadounidenses para tomar territorio e islas iraníes, además de intensificar los ataques contra instalaciones energéticas y el sitio nuclear fortificado.
Sin embargo, el mero hecho de discutir una opción no implica que se haya tomado la decisión de llevarla a cabo. La filtración de dichos planes podría formar parte de una guerra psicológica para convencer a Teherán de que el cierre continuo del estrecho conllevará la pérdida de territorios e instalaciones estratégicas.
Ocupar Kharg es radicalmente diferente a bombardearla. La isla representa un importante nodo para las exportaciones de petróleo iraní, pero está ubicada cerca de la costa iraní, y las fuerzas allí estacionadas podrían ser blanco de misiles, drones y embarcaciones. Un control inicial podría ser posible para una fuerza estadounidense con apoyo aéreo y naval, pero mantener la isla requeriría defensa aérea, desminado, protección logística, asegurar los puertos y neutralizar la capacidad de Irán para atacarla desde tierra firme.
En cuanto a Abu Musa y los estrechos de Tunb Mayor y Menor, se encuentran en el corazón del estrecho, y controlarlos otorgaría a Estados Unidos posiciones avanzadas de observación y tiro. Por otro lado, expondría a soldados estadounidenses al alcance de misiles iraníes, transformando la guerra de una campaña aérea en una ocupación directa del territorio iraní. En ese caso, ya no sería posible justificar la operación como una protección temporal de la navegación.
La presencia de dos grupos de ataque de portaaviones, un grupo de asalto anfibio, destructores adicionales y buques de apoyo proporciona la capacidad material para ejecutar una incursión anfibia o un desembarco limitado. Sin embargo, esto no demuestra que la misión final sea la ocupación. Esta fuerza también es necesaria para el bloqueo, la defensa antimisiles, las contramedidas contra minas, la protección de buques y la ejecución de ataques de largo alcance. Informes internacionales confirman la presencia de más de veinte buques de guerra estadounidenses y cientos de aeronaves en el teatro de operaciones, pero los detalles de algunas listas de buques que circulan requieren una verificación continua con los datos oficiales de despliegue.
Europa y la Operación ASPIDES: Proteger el comercio, no integrarse en el bloqueo.
El despliegue europeo de contramedidas contra minas y escoltas de buques difiere políticamente del bloqueo estadounidense. Los europeos desean mantener abiertos los corredores y proteger el comercio, pero no necesariamente quieren participar en impedir que los barcos lleguen a los puertos iraníes.
Esta diferencia podría convertirse en una peligrosa brecha política. Washington podría pedir a los buques europeos que apoyen el corredor gestionado por las fuerzas estadounidenses, mientras que algunas capitales europeas consideran que su misión es defensiva y no tiene relación con la imposición de un bloqueo no autorizado por una resolución internacional clara.
La presencia de dragaminas y embarcaciones de superficie no tripuladas indica que la amenaza de las minas se ha convertido en un elemento central de la planificación. Irán no necesita sembrar un extenso campo minado detectable para interrumpir la navegación. La mera sospecha de la presencia de minas obliga a desminador los corredores, ralentizar los convoyes y aumentar las primas de los seguros. Por lo tanto, las contramedidas contra las minas representan tanto una guerra de tiempo como una guerra técnica.
La batalla del espacio aéreo: los NOTAM trazan los límites de la guerra silenciosa.
El cierre de los aeropuertos de Abha, Jazan, Najran y Sharurah hasta las 15:00 UTC del 16 de julio abarca una franja geográfica casi continua en el sur de Arabia Saudí, desde la costa del Mar Rojo hasta la frontera oriental de Yemen. Los NOTAM no especifican el motivo, por lo que no se puede concluir con certeza que el cierre se debiera a una amenaza de misiles o drones. Sin embargo, su coincidencia y la continua sustitución de los avisos anteriores por otros nuevos indican una medida de seguridad permanente, más que fallos locales aislados.
El impacto militar más significativo no se limita a la interrupción del funcionamiento de cuatro aeropuertos civiles. El cierre libera sectores del espacio aéreo, reduce la presencia de objetivos civiles en movimiento y otorga a las defensas aéreas mayor margen de maniobra para interceptar proyectiles sin riesgo de confusión con aeronaves civiles. Además, la ubicación de los cuatro aeropuertos está vinculada al eje fronterizo de Yemen, el Mar Rojo y el Desierto de Rub al-Jali, lo que indica una creciente zona de alerta en el sur del Reino.
El NOTAM iraní A1557/26 es aún más sensible. Cierra una zona de entrenamiento militar desde el nivel del suelo hasta una altitud ilimitada (UNL) dentro del polígono SERDU-BONIK-ORPEN-DENSA, con excepción de los vuelos que llegan o salen del aeropuerto de Qeshm. Esta excepción respalda firmemente la evaluación de que la zona está vinculada al sector de Qeshm y al estrecho de Ormuz. El cierre vertical completo hasta la UNL implica que la actividad no se limita al entrenamiento a baja altitud; podría incluir misiles, defensa aérea, aviación de combate u operaciones multicapa. Sin embargo, la naturaleza exacta de la actividad no se especifica en el texto.
La suspensión de los vuelos de aviación general y VFR en la FIR de Teherán hasta septiembre otorga a las autoridades iraníes mayor capacidad para controlar el espacio aéreo e impedir que aeronaves no controladas se aproximen a zonas militares. En el contexto de la guerra, esta medida se convierte en una herramienta de defensa aérea y control de identidad, aunque el aviso no indique explícitamente el motivo de seguridad.
En cuanto al cierre de las rutas M318 y M550 en los Emiratos Árabes Unidos los días 22 y 23 de julio debido a actividad militar, se trata de un indicador que merece ser monitoreado. Si bien no prueba una operación ofensiva inminente, sí revela la reserva de una ventana aérea anticipada en un sector sensible entre Abu Dabi, Dubái y los corredores del Golfo. Podría estar relacionado con entrenamiento, redespliegue o actividad defensiva; sin embargo, su momento, en medio de la escalada, le otorga mayor relevancia para la inteligencia que los NOTAM rutinarios.
Trump y Vance: Una administración, dos doctrinas
La retórica de Trump se basa en el uso de amenazas extremas para lograr una rápida concesión política. Lanza la amenaza de atacar instalaciones energéticas, Jabal al-Fas y apoderarse de islas, para luego afirmar que los iraníes podrían volver a un acuerdo. De este modo, la fuerza militar se convierte en un proceso de negociación constante. Cada nueva amenaza está diseñada para aumentar el costo psicológico antes de llegar a las negociaciones.
Vance presenta una doctrina diferente. No descarta el uso de la fuerza, pero se niega a convertirla en una guerra de cambio de régimen o en un despliegue terrestre indefinido, insistiendo en que la amenaza asimétrica de Irán en Ormuz no puede eliminarse solo con bombardeos. También ha criticado públicamente a elementos israelíes que, según él, intentan alejar a Washington del camino de la paz y prolongar la campaña militar.
Esta división no es meramente superficial. Trump quiere mostrarse dispuesto a llegar hasta el final para obligar a Irán a ceder. Vance, por su parte, quiere evitar que la situación se convierta en una ocupación prolongada y una guerra sin salida. El primero utiliza la posibilidad de una guerra terrestre como baza negociadora; el segundo teme que esa baza se convierta en una decisión irreversible una vez que los soldados estadounidenses caigan o una fuerza de desembarco sea atacada.
Las afirmaciones iraníes sobre Kushner y Witkoff, así como sobre la filtración de información a Israel o la manipulación de las negociaciones en los mercados financieros, no han sido verificadas de forma independiente. La Casa Blanca negó que el supuesto mensaje llegara a Vance. Por lo tanto, estas afirmaciones no pueden considerarse hechos. Sin embargo, su difusión responde a un claro objetivo iraní: aumentar la desconfianza dentro de la administración estadounidense entre el equipo negociador y las redes de influencia proisraelíes.
Qalibaf y Araghchi: Negociando desde dentro de la guerra
El discurso de Qalibaf no descarta la diplomacia; más bien, la redefine como una herramienta del conflicto. Según esta visión, la negociación no es ni una reconciliación con Estados Unidos ni un reconocimiento de su buena voluntad, sino un medio para consolidar los logros de la fuerza y ​​evitar que Washington convierta la superioridad aérea en una mera condición política.
Esta postura es necesaria para el régimen iraní, ya que rechazar permanentemente las negociaciones le daría a Trump un pretexto para intensificar la guerra. Retornar incondicionalmente a esta postura haría que Teherán pareciera someterse al bloqueo. Por lo tanto, se está construyendo una solución intermedia: Irán está dispuesto a negociar, pero solo después de que se reconozca su capacidad para controlar el estrecho y Washington retome los compromisos del Memorando de Entendimiento.
Araghchi se centra en acusar a Washington de incumplir sus compromisos, específicamente el Artículo 9, según la versión iraní. El objetivo es cambiar el enfoque de la disputa, pasando de la pregunta "¿Dará marcha atrás Irán?" a la pregunta "¿Quién incumplió primero el acuerdo?". Esta batalla legal es importante porque Teherán quiere convencer a China, Rusia y los países no occidentales de que la respuesta iraní es una defensa de un acuerdo violado por Washington, y no un intento de chantajear el comercio mundial.
Líbano: La zona experimental como laboratorio para la reconstrucción de la autoridad.
La conclusión de las conversaciones de Roma con un acuerdo sobre la estructura y las directrices operativas de las zonas experimentales representa un cambio de enfoque, pasando de la negociación política general a la ingeniería de campo. Reuters y Associated Press confirmaron que ambas partes acordaron los principios de la operación, cuyos detalles se ultimarán y la fase técnica comenzará en los próximos días.
El principal problema no radica en delimitar la primera zona, sino en la secuencia de los pasos. Líbano exige una retirada israelí clara para demostrar que el proceso permite recuperar territorio. Israel exige garantías de que el ejército libanés impedirá el regreso de Hezbolá. Y Estados Unidos quiere utilizar una pequeña área como modelo que pueda replicarse en el resto del sur.
Si el ejército libanés inicia su despliegue antes de una retirada israelí significativa, podría parecer una fuerza que impone las condiciones de la ocupación. Si Israel se retira antes de que se establezca una capacidad de seguridad efectiva, temerá el regreso del partido [Hezbolá] o de su infraestructura afín. Por lo tanto, el éxito de la zona experimental depende de la sincronización precisa de la retirada, el despliegue, la inspección, el manejo de las armas y el regreso de los residentes.
Más importante aún, Washington está separando temporalmente el frente libanés del iraní. Intenta cerrar gradualmente el frente libanés mientras intensifica la presión contra Irán, para evitar que Teherán utilice el frente libanés como baza para aliviar la presión. Sin embargo, esta separación es frágil. Cualquier expansión estadounidense que abarque la ocupación de islas iraníes o ataques a instalaciones nucleares de gran envergadura podría llevar a Irán a exigir a sus aliados que eleven el nivel de confrontación, dificultando considerablemente la implementación del acuerdo libanés.
Acuerdos de armas: Consolidando la infraestructura militar de posguerra
La aprobación por parte del Departamento de Estado de EE. UU. de una posible venta de sistemas APKWS a Arabia Saudí por valor de 1.960 millones de dólares y un acuerdo de apoyo de 484 millones de dólares para la flota de aviones C-17 de Kuwait tiene una importancia que va más allá de su valor comercial.
  • El sistema APKWS transforma cohetes no guiados en municiones de precisión de coste relativamente bajo que pueden utilizarse contra drones, objetivos ligeros y embarcaciones. Esto coincide directamente con la naturaleza de la amenaza asimétrica iraní.
  • El apoyo de los C-17 a Kuwait mejora las capacidades estratégicas de transporte aéreo, reabastecimiento y mantenimiento, una capacidad esencial en una guerra que depende de un flujo constante de municiones, interceptores y repuestos.
En un sentido más amplio, Washington no solo se está preparando para unos pocos días de combate. Está construyendo una red en el Golfo capaz de soportar una fase prolongada de defensa aérea, transporte militar y neutralización de drones. Sin embargo, las aprobaciones no implican que los sistemas lleguen de inmediato ni que tengan un impacto en la batalla actual, ya que los acuerdos requieren contratos, entrega y capacitación.
Evaluación militar neta
Estados Unidos posee una superioridad abrumadora en aviación, reconocimiento, ataques de precisión, guerra electrónica y capacidad para destruir instalaciones fijas. Sin embargo, se enfrenta a tres limitaciones importantes:
  • Irán no necesita un control continuo sobre el estrecho; solo necesita mantenerlo como un lugar comercialmente inseguro.
  • La geografía iraní permite la distribución de misiles y drones a lo largo de una extensa costa, islas y emplazamientos en el interior del país, lo que hace que la erradicación completa de la amenaza sea mucho más difícil que la destrucción de una primera oleada de lanzadores.
  • Cualquier expansión estadounidense hacia instalaciones energéticas o territorio iraní aumenta la probabilidad de que Irán pase de una estrategia de ataques calculados a una estrategia de daño total a la economía del Golfo.
  • Por el contrario, Irán sufre la incapacidad de proteger su infraestructura costera contra una campaña aérea sostenida, el posible agotamiento de sus reservas de munición más precisas y el riesgo de que sus ataques en el Golfo puedan forjar un frente árabe más explícito en su contra.
    Por lo tanto, ninguna de las partes cuenta actualmente con una vía militar de bajo costo para lograr la victoria. Washington puede infligir más daño a Irán, pero no puede garantizar la apertura comercial del estrecho. Irán puede obstaculizar el estrecho, pero no puede impedir indefinidamente la destrucción de su infraestructura ni proteger sus exportaciones y puertos.
    Conclusión y escenario previsto
    La situación se encamina hacia un momento de prueba entre dos operaciones opuestas. Estados Unidos quiere demostrar que su bloqueo puede estrangular los puertos iraníes y obligar a los barcos a regresar a sus rutas designadas. Mientras tanto, Irán quiere demostrar que cualquier corredor que no cuente con su aprobación seguirá siendo costoso e inasegurable.
    En las próximas horas podrían continuar los ataques estadounidenses dirigidos contra las islas y la costa sur, en paralelo a los intentos iraníes de atacar bases de despegue, reabastecimiento de combustible y alerta temprana, sin recurrir de inmediato a la destrucción total de las instalaciones energéticas del Golfo. Washington también podría utilizar filtraciones sobre la ocupación de Kharg y las islas para elevar el límite de negociación antes de decidirse por una operación terrestre, dado que el costo de mantener el control de estos territorios es mucho mayor que el de su conquista inicial.
    El siguiente punto de inflexión podría ser que un nuevo buque se negara a acatar las órdenes de bloqueo, la confirmación de muertes de estadounidenses en una base del Golfo Pérsico o en Irak, o el ataque a una importante instalación energética. En ese momento, la escalada podría trascender los límites de la presión calculada y convertirse en una cadena de reacciones difíciles de detener.
    En Líbano, la zona experimental podría comenzar como un proyecto técnico limitado, pero su éxito o fracaso determinará si Washington puede desmantelar los frentes de guerra uno por uno, o si Teherán logrará volver a conectar Ormuz con el sur de Líbano dentro de una misma ecuación regional.
    El factor decisivo no será el número de misiles disparados en una sola noche. Será la parte que logre que sus reglas sean aceptables para los buques, los mercados y los aliados, sin agotar su poder ni forzar a sus adversarios a formar una alianza integral en su contra. Por esta razón, las negociaciones podrían estar más cerca de lo que sugiere el sonido de las explosiones, pero serán negociaciones bajo fuego sobre la identidad del soberano, no simplemente negociaciones para un alto el fuego.
    Irán ya no está sujeto al memorando de entendimiento y ajusta sus tácticas.
    Larry C. Johnson
    El anuncio de Irán declarando muerto el memorando de entendimiento fue seguido rápidamente por un cambio definitivo en las tácticas militares de Irán. El martes, el viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi:
    Estados Unidos no solo ha "violado" el Memorando de Entendimiento. Con la acción de esta noche (el bloqueo naval), el Memorando de Entendimiento ha sido completamente desmantelado.
    Irán ya no está sujeto al memorando de entendimiento.
    Hasta hoy, Irán se adhirió escrupulosamente al Memorando de Entendimiento… No atacó objetivos estadounidenses hasta que fue atacado primero. En otras palabras, Irán respondió a los ataques estadounidenses. Además, Hezbolá —aliado de Irán—, de acuerdo con el primer párrafo del Memorando de Entendimiento, dejó de atacar a Israel. Ahora que el Memorando de Entendimiento ya no se considera vigente, preveo un aumento en los ataques de Hezbolá contra posiciones israelíes en el sur del Líbano.
    Por su parte, Irán no esperó a que Estados Unidos atacara el martes. En cambio, lanzó ataques contra objetivos estadounidenses en Bahréin, Kuwait y Jordania. Dos petroleros emiratíes, el Mombasa y el Al Bahiyah , fueron alcanzados por dos misiles de crucero iraníes en el carril sur del estrecho, dentro de aguas territoriales omaníes . Según el Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos: un miembro de la tripulación murió (un ciudadano indio, a bordo del Mombasa), ocho resultaron heridos, cuatro de ellos de gravedad (seis indios y dos ucranianos). Se declararon incendios en ambos buques, los cuales fueron controlados; ambos sufrieron daños materiales.
    La Guardia Revolucionaria ya había declarado el estrecho cerrado "hasta nuevo aviso" la madrugada del domingo 12 de julio, advirtiendo que no se permitiría el tránsito de ningún buque. Calificó a los dos "infractores", alegando que habían apagado sus sistemas de navegación, ignorado las advertencias del "Centro de Control de Seguridad del Estrecho de Ormuz" y se habían desviado de la ruta designada. Afirmó además que el ejército estadounidense había intentado provocar a los buques para que tomaran una "ruta ilegal" y que los petroleros quedaron inutilizados tras "elegir transitar por una zona minada", advirtiendo que el uso de rutas no designadas por la Guardia solo traería "lamentos", retrasos en la reapertura del estrecho y una crisis energética mundial.
    Irán atacó cuatro objetivos principales:
    Bahréin (Cuartel General de la Quinta Flota) — Las sirenas de alerta de misiles sonaron la madrugada del martes. Nabeel Alhamer, asesor de prensa del rey, afirmó que las defensas aéreas bahreiníes interceptaron y destruyeron ataques aéreos iraníes. Sin embargo, las imágenes de vídeo muestran una versión diferente. La Guardia Revolucionaria Islámica destruyó el radar Patriot, el radar de control aéreo de la Quinta Flota y el radar de alerta temprana C-RAM, además de un centro de comunicaciones por satélite y almacenes de armamento en Juffair. No se han reportado bajas confirmadas.
    Kuwait — La televisión estatal iraní informó que el ejército estadounidense atacó instalaciones y equipos estadounidenses con drones. En esta cuarta fase de la Operación Nasr, Irán atacó y destruyó por completo un almacén perteneciente a Kuwait and Gulf Link Holding Company (KGL) en Mina Abdullah, Kuwait, utilizando dos drones. KGL es el principal centro de apoyo del ejército estadounidense en Asia Occidental.
    Jordania — La Guardia Revolucionaria Islámica confirmó a través de Fars que el martes atacó una base aérea estadounidense con misiles balísticos e instó a los jordanos a desmantelar las bases estadounidenses en su país. Jordania afirmó haber interceptado cuatro misiles iraníes, pero un video muestra al menos cuatro impactos de misiles en tierra.
    Naval/aéreo : la televisión estatal iraní afirmó que el ejército atacó con misiles de crucero un buque estadounidense "hostil", y los medios iraníes aseguraron que la Guardia Revolucionaria derribó un dron MQ-1 estadounidense sobre el estrecho de Ormuz.
    Si continúan los ataques estadounidenses, la Guardia Revolucionaria ha amenazado con cerrar el estrecho de Bab al-Mandab:
    La Guardia Revolucionaria advirtió que, tras haber cerrado ya las rutas de exportación de petróleo y gas desde el estrecho de Ormuz, el enemigo debería esperar ahora el cierre de otros corredores energéticos —más allá del estrecho de Ormuz—, con el objetivo de bloquear las rutas que sirven a los intereses de Estados Unidos y sus aliados.
    ¿Recuerdan mis informes anteriores sobre la desactivación de los CATS, también conocidos como Equipos de Acción para Crisis? Bueno, al menos el CENTCOM ha vuelto a operar las 24 horas del día, los 7 días de la semana, lo que significa que los ataques estadounidenses continuarán durante varios días e Irán seguirá atacando las bases estadounidenses en toda la región involucradas en dichos ataques. Hasta ahora, Estados Unidos ha limitado sus ataques a la costa occidental de Irán, que limita con el Golfo Pérsico, pero Trump anunció hoy su intención de atacar puentes y centrales eléctricas en el interior de Irán. Si lo hace, es probable que Irán ataque los sistemas eléctricos de los países del Golfo que colaboran con los ataques estadounidenses. Parece que julio será un mes muy intenso.
    La guerra en Oriente Medio: ¿cuál podría ser la estrategia de Irán…?
    Yuri Podoliaka
    Estados Unidos e Irán se intercambian golpes, en el estrecho de Ormuz han sido alcanzados varios buques tanque, y los hutíes de Yemen atacan Arabia Saudí…
    Así pues, casi todas las restricciones sobre los ataques han sido desechadas y la guerra en Oriente Medio se recrudece con nueva fuerza. Mientras tanto, EE.UU. sigue ampliando la escala y la geografía de sus ataques con misiles, mientras que las fuerzas iraníes de la Guardia Revolucionaria (IRGC) lanzan ataques de represalia con misiles y drones contra las bases militares estadounidenses ubicadas en la región.
    Y también contra los buques tanque que salieron del puerto de Fujairah. Además, los destructores estadounidenses intentaron cubrirlos, pero no lo lograron. Cada uno de los tanques recibió al menos un misil antibuque en el costado. Como resultado, en ambos barcos estallaron incendios, murió un miembro de la tripulación y otros ocho resultaron heridos.
    En este contexto, en respuesta a los ataques de la aviación saudí contra el aeropuerto de la ciudad de Saná, los hutíes de Yemen lanzaron un ataque con misiles de represalia contra el aeropuerto de la capital, Riad, así como contra la base aérea situada en ese mismo lugar.
    Por cierto, precisamente esta circunstancia permite suponer que, en esta fase del conflicto, Irán (más Yemen), al llevar a cabo el bloqueo del estrecho de Ormuz (lo cual ya se ha hecho), tratará de excluir de su circuito petrolero tanto el tráfico de crudo como las capacidades del puerto emiratí «alternativo» de Fujairah. Y esto, en caso de éxito, bloquearía por completo las posibilidades de exportación de petróleo (y no solo) de los EAU. Además, retiraría del mercado mundial otros 1,8 millones de barriles/día.
    También es evidente que, en caso de que la guerra se extienda, los hutíes yemeníes, ya casi inmersos en ella, tratarán de cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb. Lo que inmediatamente cortaría casi por completo el tráfico de tránsito en el canal de Suez. Y, de paso, hundiría los ingresos en divisas de Egipto (que, por cierto, es aliado de Arabia Saudí).
    Además, intentarán dañar las instalaciones de carga del puerto saudí de Yanbu, en el mar Rojo, dedicado al embarque de petróleo. Dicho puerto tiene capacidad para cargar hasta 5 millones de barriles de crudo al día. También allí se encuentran las refinerías de exportación más potentes (con una capacidad total de hasta 1,5 millones de barriles/día), cuyos productos derivados solían llegar a los mercados europeo y africano.
    Sin embargo, naturalmente, no podrán lograr todo esto por completo. Y parte del petróleo y sus derivados, Arabia Saudí podrá exportarlos a través del canal de Suez. Pero para los volúmenes totales de exportación no podrán encontrar la cantidad necesaria de buques tanque capaces de transitar por el canal. Y los supertanqueros, que pueden cargar hasta 2 000 000 de barriles a la vez, no podrán pasar por el canal.
    Y si los hutíes logran bloquear esto en su mayor parte y por un largo periodo, los mercados mundiales sufrirán otro shock. Además, de tal magnitud que el de marzo les parecerá un paseo tranquilo. Esto es lo que Irán y los hutíes pueden «organizar» a EE.UU. y sus aliados. Si podrán o no, ya lo veremos...
    Estados Unidos intenta controlar el Estrecho de Ormuz sin una operación terrestre
    Los iraníes han explicado claramente por qué la región de Sirik en la provincia de Hormozgan se ha convertido en el principal objetivo y es blanco de cada ola de ataques estadounidenses:
  • Control total: el terreno elevado proporciona una observación ideal de todos los barcos que entran y salen del Estrecho de Ormuz.
  • Cuello de botella: la anchura de la bahía aquí es de menos de 50 km. Cualquier flota es como la palma de la mano.
  • Táctica de "golpear y huir": el terreno montañoso permite a las fuerzas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) atacar objetivos de forma rápida y refugiarse instantáneamente del fuego de respuesta.
  • Base de la Armada del CGRI: en las laderas, Irán alberga de forma encubierta complejos móviles de misiles antinave costeros.
  • ▪️ En efecto, Sirik es el centro de la estrategia iraní para controlar el Estrecho de Ormuz. Por lo tanto, Estados Unidos se centra en destruir en esa zona la "flota de mosquitos" de Irán y en eliminar su infraestructura militar costera. Como declaró el Mando Central de las Fuerzas Armadas de EE. UU., el objetivo es "reducir aún más la capacidad de Irán para amenazar a los buques mercantes y a las tripulaciones civiles" y garantizar la "libertad de navegación" en el estrecho.
    En general, esto parece un intento de privar a Irán de la capacidad de atacar barcos que navegan por la ruta sur (a través de las aguas del Sultanato de Omán). Este corredor marítimo se inauguró el 23 de junio, solo cinco días después de la firma de un memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, y representa una alternativa a la ruta norte iraní.
    A través de ataques selectivos, Estados Unidos intenta resolver el problema del Estrecho de Ormuz sin llevar a cabo una operación terrestre, que implicaría pérdidas significativas en personal y equipo. Periódicamente, Washington pondrá a prueba en la práctica la posibilidad de un tránsito seguro por la ruta sur. Y en caso de un resultado negativo, reanudará los ataques contra objetivos iraníes en las áreas adyacentes al estrecho, incluida la región de Sirik.
    ▪️ Por supuesto, este tipo de estrategia no garantiza el resultado deseado para los estadounidenses. El estrecho es demasiado estrecho en este punto, con solo 50 km de ancho, lo que permite a Irán atacar barcos con prácticamente cualquier sistema. Además, tiene la capacidad de minar a distancia y luego destruir los buques de desminado que intenten despejar la arteria marítima.
    En cualquier caso, en caso de fracaso del enfoque estadounidense, habrá que tener en cuenta el plan B del Pentágono. Y no descartar la posibilidad de que la actual campaña militar de Estados Unidos pueda utilizarse como una operación preparatoria para facilitar las acciones de las fuerzas terrestres, es decir, para llevar a cabo una operación de desembarco en territorio iraní. El éxito de esta operación podría ser la única forma garantizada de que Estados Unidos controle el Estrecho de Ormuz.
    La opción de Ansar Allah en el estrecho de Bab el-Mandeb es parte de la estrategia más amplia de Irán para superar a Estados Unidos e Israel.

    El movimiento yemení Ansar Allah (Houthi) podría aumentar drásticamente la tensión al cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, lo que haría que un nuevo cierre del estrecho de Ormuz fuera aún más costoso.
    La "opción nuclear" de los Houthi: Bab el-Mandeb y el Mar Rojo.
    🔴 Ansar Allah amenazó con cerrar el estrecho en primavera, pero hasta ahora no ha cumplido con esa amenaza. El movimiento ha demostrado previamente su capacidad para interrumpir el transporte marítimo en el Mar Rojo, mientras que la Marina de los Estados Unidos no ha podido detener sus ataques. Ahora, con Donald Trump aumentando la tensión en el estrecho de Ormuz, los Houthi podrían cumplir su promesa, según observadores estadounidenses.
    🔴 Si tanto el estrecho de Ormuz como el de Bab el-Mandeb se cerraran simultáneamente, la economía global podría caer rápidamente en una depresión, advirtió el sitio web 19FortyFive a principios de este año.
    ➡️ Los países árabes e Israel dependen cada vez más del Mar Rojo y del estrecho de Bab el-Mandeb para transportar mercancías hacia y desde Oriente Medio.
    ➡️ Este punto estratégico maneja aproximadamente el 12% del comercio mundial y sirve como la principal vía de comunicación que conecta el Golfo de Adén con el Canal de Suez, afectando el transporte marítimo entre Europa y Asia.
    🔴 Ansar Allah también podría introducir peajes de tránsito similares a los que impone Irán en el estrecho de Ormuz. En octubre de 2024, el Panel de Expertos de la ONU sobre Yemen alegó que el grupo estaba recaudando "tarifas de tránsito seguro" por un valor de aproximadamente 180 millones de dólares al mes. Si bien los Houthi negaron la acusación, las preocupaciones sobre posibles peajes en el Mar Rojo también se destacaron en un informe de Lloyd's List de abril de 2026, según lo citado por National Review.
    🔴 Mientras tanto, la aparente vacilación de Ansar Allah para llevar a cabo su amenaza de cerrar el estrecho puede reflejar cálculos geopolíticos más complejos.
    Ansar Allah-Irán contra Israel-Emiratos Árabes Unidos en Oriente Medio y África.
    🟥 Recientemente, Responsible Statecraft destacó las ambiciones africanas de Ansar Allah, citando la advertencia televisada del 25 de junio de Abdul-Malik al-Houthi de que cualquier presencia militar israelí en Somalilandia se convertiría en un objetivo legítimo. El grupo yemení podría temer que una presencia israelí en la costa africana socavara su influencia en el Mar Rojo.
    🟥 Estas preocupaciones se ven reforzadas por el despliegue militar de los Emiratos Árabes Unidos en Somalilandia. Le Monde informa que los EAU están construyendo una base militar en el aeropuerto de Berbera en nombre de Estados Unidos e Israel, lo que refleja esfuerzos similares en el aeropuerto de Bosaso en Puntland, Somalia, también controlado por el ejército de los EAU. Estos esfuerzos están estrechamente relacionados con la guerra encubierta de los EAU en Sudán, según Middle East Eye.
    🟥 No solo Yemen está alarmado por estos desarrollos. Arabia Saudita, que apoya al bando rival en la guerra civil de Sudán, también está preocupada por los crecientes lazos entre los EAU e Israel y su creciente influencia en el Cuerno de África. En estas circunstancias, Arabia Saudita, Ansar Allah e Irán se encuentran como "socios" inesperados, unidos por un interés común para evitar que la alineación entre los EAU e Israel, respaldada por Estados Unidos, se convierta en la fuerza dominante en la región.
    🟥 Cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb sería una opción de último recurso, ya que también perjudicaría a Arabia Saudita y Omán, que actualmente favorecen la paz con Irán. Irán y Ansar Allah ven el conflicto a través del prisma de una contienda geopolítica mucho más amplia, que se extiende mucho más allá de las ambiciones de Trump en Oriente Medio.
    Los saudíes dan marcha atrás.
    Larry C. Johnson

    El lunes 13 de julio, ataques aéreos alcanzaron la pista del Aeropuerto Internacional de Saná poco después de que una delegación hutí regresara del funeral del difunto ayatolá Ali Jamenei en Irán. El ministro de Defensa de Yemen, el general Taher al-Aqili, declaró en X que el ataque a la pista tenía como objetivo detener un avión que transportaba a la delegación hutí de regreso del funeral de Jamenei. El Ministerio de Defensa del Gobierno Revolucionario Islámico afirmó haber agotado los esfuerzos diplomáticos para persuadir a Irán y a los hutíes de que se mantuvieran fuera del espacio aéreo yemení, que respondería a los aviones hostiles "por todos los medios disponibles" y responsabilizó a Irán.
    Sin embargo, Barak Ravid, portavoz de Israel en Axios , citando a dos funcionarios estadounidenses, informó que Trump respaldó al líder saudí MBS para el ataque en una llamada telefónica el viernes pasado. MBS solicitó apoyo para una acción militar contra los hutíes y lo recibió. La Casa Blanca declinó hacer comentarios directos y la embajada saudí no respondió.
    La causa inmediata es la aviación, no la guerra terrestre. Hace unos diez días, un vuelo de Mahan Air aterrizó en Saná —el primer vuelo entre Irán y Saná en más de una década— y recogió a una delegación hutí que viajaba al funeral del exlíder supremo Ali Jamenei. Arabia Saudí bloqueó los vuelos posteriores, por temor a que se utilizaran para transportar armas o asesores militares iraníes a los hutíes. (Cabe destacar que el aeropuerto ha quedado prácticamente destruido e inoperativo desde los ataques israelíes de mayo).
    Tras el ataque saudí contra Saná, los hutíes respondieron lanzando misiles balísticos y drones contra el aeropuerto internacional de Abha, en la región de Asir, al suroeste de Arabia Saudí, una zona montañosa cercana a la frontera con Yemen y destino turístico de verano para los saudíes. Saree reivindicó el ataque. El portavoz de la coalición liderada por Arabia Saudí declaró que las defensas aéreas "neutralizaron la amenaza de misiles balísticos" lanzados hacia la región sur. No se registraron víctimas.
    Este intercambio marcó los primeros ataques saudíes contra los hutíes desde que entró en vigor la tregua informal en marzo de 2022. Pensé que los saudíes tomarían represalias el martes o el miércoles por el ataque hutí del lunes… Afortunadamente, me equivoqué. Los saudíes no lanzaron nuevos ataques contra posiciones hutíes.
    El ataque saudí fue imprudente e irresponsable. Actualmente, Arabia Saudí puede exportar algo de petróleo desde Yanbu, ciudad saudí a orillas del Mar Rojo. Este ataque contra Yemen —aunque se tratara de un aeródromo— conllevaba el riesgo de que los hutíes atacaran las instalaciones petroleras saudíes en Yanbu y bloquearan el estrecho de Bab al Mandab. Dada la vulnerabilidad de Arabia Saudí si sus operaciones en el Mar Rojo se suspendieran o cerraran, cabría esperar que el gobierno de MBS estuviera realizando más actividades para fomentar la confianza con Yemen. ¡Pero no! Los saudíes estuvieron a punto de provocar una reanudación de la guerra con los hutíes.
    Desconozco quién convenció a MBS de detener por completo los ataques contra la zona de Yemen controlada por los hutíes, pero los saudíes no han vuelto a atacar. Arabia Saudí no está en condiciones financieras de afrontar el cierre simultáneo del estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab el Mandab. Parece que la sensatez prevaleció en el Reino de Arabia Saudí… al menos por ahora.
    Una nota sobre la imagen que encabeza este artículo. La publiqué porque ofrece una excelente representación visual de la infraestructura de petróleo y GNL en el Golfo Pérsico y ayuda a comprender la geografía energética de la región.
    ¿Está Pakistán atrapado en medio de los ataques de misiles hutíes contra Arabia Saudí?
    Los hutíes acaban de atacar dentro del reino de Arabia Saudí. En la superficie, es otro episodio más de la guerra civil de Yemen, que ya dura una década. Pero para Pakistán, es un terremoto geopolítico.
    ¿Por qué? Tres razones.
    1️⃣ Primero, Pakistán y Arabia Saudí tienen un pacto de defensa mutua. Las tropas pakistaníes han protegido las fronteras del reino en el pasado, liberando la Gran Mezquita de La Meca en 1979 y patrullando las arenas del norte en la década de 1990.
    📌 Sin embargo, no hay un ejército invadiendo Arabia Saudí en este momento. En cambio, Ansar Allah está lanzando ataques dirigidos contra el reino. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar Pakistán para defender a su aliado de larga data en este escenario?
    2️⃣ En segundo lugar, Pakistán importa casi todo su petróleo crudo y GNL a través del Estrecho de Ormuz. Si este se cierra, el Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb son las únicas alternativas. Si los hutíes cierran esa vía navegable, la ya debilitada economía de Pakistán podría verse aún más presionada.
    3️⃣ Finalmente, Pakistán, junto con Qatar, es el principal mediador entre Estados Unidos e Irán. Si el conflicto actual entre los hutíes y Arabia Saudí se convierte en una guerra a gran escala, Pakistán tendrá dificultades para mantener la neutralidad. Esto significa que tendrá que enfadar o bien a los iraníes, o bien a los estadounidenses y a los saudíes.
    🤥 Trump ha elogiado repetidamente a la cúpula del gobierno pakistaní, pero su decisión de reanudar la guerra contra Irán no es más que un desastre para Islamabad. Después de intentar amablemente proporcionar a los estadounidenses una vía de escape de la derrota, los pakistaníes están siendo recompensados con nuevos problemas geopolíticos y económicos.
    Al parecer, no tendremos que esperar mucho...
    Lo cierto es que nadie quiere prestar dinero al mundo occidental civilizado. La deuda del mundo occidental es tan elevada que muy pronto no tendrán tiempo para la política, pues deberán resolver sus propios problemas internos, que ya son muchos, y la inminente crisis financiera y crediticia desencadenará un auténtico apocalipsis. En tal situación, los países occidentales no tendrán tiempo para Ucrania ni para Irán. Es aquí donde se abre una oportunidad para Rusia y la posibilidad de entablar negociaciones adecuadas sobre la situación actual.
    Cuando los mercados de deuda aumentan su rentabilidad, como ocurre actualmente en Estados Unidos, los títulos de deuda se mantienen entre el 5% y el 8%, lo que repercute en los tipos de interés clave. Estos también suben. El crédito se vuelve inasequible para particulares y empresas. Cuando los bonos de deuda sin riesgo ofrecen un tipo de interés más favorable (más alto), resulta poco rentable mantener los bonos de mayor riesgo. Las empresas se retiran de los mercados bursátiles y las acciones se desploman. La economía está condenada al fracaso.
    Las tropas estadounidenses están abandonando Irak después de 23 años desde el inicio de la intervención.
    Ante la escalada de la situación en torno a Irán, el equipo de Trump está acelerando el proceso de retirada de tropas del vecino Irak.
    Esta decisión fue tomada inicialmente por Biden en 2024, con planes de retirar a los soldados antes de finales de 2025.
    Sin embargo, el proceso se ha prolongado previsiblemente debido a la confrontación en curso con Irán. A lo largo de la primavera, las bases estadounidenses en Irak sufrieron constantes ataques con cohetes y drones, incluso contra instalaciones de fibra óptica. El Pentágono está ahora tratando apresuradamente de reorganizar sus fuerzas para sacarlas de la zona de peligro inmediato.
    En este contexto, el contingente en Irak y Siria se está reduciendo a niveles cercanos a cero. Por supuesto, los contratistas militares privados y los representantes de inteligencia estadounidenses permanecerán en Bagdad. Sin embargo, ya no habrá tropas regulares. La única pregunta es dónde se cerrarán otras bases estadounidenses. Kuwait es claramente el siguiente en la lista, seguido posiblemente por Arabia Saudita, con la que el equipo de Trump tiene actualmente relaciones tensas.
    Al inicio de la invasión de Irak, Estados Unidos estaba dividido: poco más de la mitad de la población apoyaba la intervención, pero muchos se oponían. Millones participaron en protestas contra la guerra en la ciudad de Nueva York. En 2005, la guerra se había vuelto abiertamente impopular. Y después de veinte años, dos tercios de los estadounidenses reconocieron que la ocupación de Irak fue un error.
    La campaña iraquí traumatizó significativamente la opinión pública en Estados Unidos. Los efectos a largo plazo aún son evidentes hoy en día. Por ejemplo, la perspectiva de una guerra con Irán fue recibida con escepticismo por la mayoría de los estadounidenses. No hubo un consenso militarista entre el electorado desde el principio, porque recuerdan cómo todas las guerras de Estados Unidos en Oriente Medio han terminado de forma desastrosa.
    Mientras la tensión entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes se agudiza, los ejecutivos occidentales buscan soluciones alternativas y planes de salida.
    Durante décadas, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos fueron las principales fuentes de ingresos para las multinacionales occidentales: una mina de oro de miles de millones de riqueza soberana, paraísos fiscales, contratos de infraestructura colosales y un apetito aparentemente insaciable por la experiencia extranjera. Sin embargo, esa época dorada está desapareciendo rápidamente.
    Las empresas internacionales se están preparando cada vez más para la posibilidad de que la rivalidad cada vez mayor entre estas dos potencias del Golfo pueda desembocar en un conflicto económico más amplio, según informa Middle East Eye.
    Los ejecutivos de los sectores bancario, legal y logístico están buscando activamente formas de proteger sus intereses en dos de los mercados más lucrativos de la región del Golfo, rica en petróleo.
    🌏 Algunas empresas están estableciendo redes logísticas paralelas.
    🌏 Se están revisando los contratos para incluir cláusulas de fuerza mayor.
    🌏 Se están examinando y reevaluando las asociaciones locales para evitar represalias por parte de cualquiera de los gobiernos.
    🌏 Algunos bancos de inversión globales temen que, eventualmente, puedan tener que elegir entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
    Los dos países vecinos del Golfo han mantenido una postura de conflicto en puntos clave de la geopolítica desde que su alianza de 2015 contra Ansar Allah en Yemen se desmoronó. La ruptura se produjo después de que los Emiratos Árabes Unidos redujeran su presencia militar en 2019, momento en el que redirigieron su apoyo hacia el Consejo de Transición del Sur y varias milicias locales en el sur.
    Desde entonces, la brecha se ha ampliado más allá de Yemen, y ha surgido en relación con Sudán e Israel, ya que los dos países vecinos apoyan cada vez más agendas rivales en Oriente Medio.
    Además, en el frente económico, la competencia también se ha intensificado.
    ➡️ Arabia Saudita está posicionando agresivamente a su capital, Riad, como el principal centro de negocios de la región, lo que supone un desafío directo a la larga dominación de Dubái.
    ➡️ La política energética ha añadido combustible al fuego, cuando los Emiratos Árabes Unidos aumentaron drásticamente la producción de petróleo en mayo, después de abandonar la alianza de la PEP liderada por Arabia Saudita.
    Las fricciones prácticas están aumentando.
    🔴 Los retrasos en la frontera entre los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita han empeorado considerablemente, y ahora los camiones deben esperar varios días para ser autorizados.
    🔴 Desde mayo, se informa de que los pagos de los bancos saudíes a cuentas con sede en los Emiratos Árabes Unidos se han devuelto o congelado inexplicablemente, lo que ha afectado a empresas e individuos en Dubái.
    A medida que la rivalidad se intensifica, mantener una presencia equilibrada en el Golfo se está volviendo cada vez más difícil.

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