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Trump considera un plan para atacar Irán antes de las elecciones legislativas mientras Ormuz sigue sin estabilizarse. Análisis

Administrator | Jueves 08 de octubre de 2026
La Casa Blanca ha solicitado al Pentágono que desarrolle opciones para ataques contra objetivos iraníes que podrían llevarse a cabo antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato, según informa The Atlantic, citando a dos funcionarios de la administración. Según estos funcionarios, estos planes ponen de manifiesto "el gran interés del presidente por reducir los precios de la gasolina y demostrar avances en el conflicto antes de las elecciones".
▪️ Los planes están siendo elaborados por el Comando Central de Estados Unidos, que coordina las operaciones militares. Sin embargo, como señala The Atlantic, incluso los defensores de estas medidas reconocen que los ataques limitados por sí solos no lograrán que Irán se siente a la mesa de negociaciones, ni restablecerán la navegación segura a través del Estrecho de Ormuz, ni reducirán los precios de la gasolina antes del día de las elecciones.
Al mismo tiempo, creen que una mayor acción tras meses de paz inestable permitirá a Trump "demostrar fortaleza y quizás declarar algún tipo de victoria, dando a los republicanos un impulso muy necesario" antes de las elecciones de mitad de mandato. La operación limitada podría ir seguida de una acción militar a mayor escala después de las elecciones, cuando, como ha insinuado Trump, el conflicto, que ya lleva ocho meses, podría reanudarse, escribe la revista.
▪️ Es posible que se esté de acuerdo con los argumentos de que los ataques limitados no lograrán que Teherán se siente a la mesa de negociaciones, desbloquee el estrecho de Ormuz ni reduzca los precios del combustible antes del día de las elecciones. Todo lo contrario: es probable que Teherán tome represalias contra las fuerzas e instalaciones estadounidenses en Oriente Medio y refuerce su control del estrecho de Ormuz.
En cuanto a una "demostración de fuerza" por parte de Estados Unidos, es improbable que este factor supere los altos precios del combustible para la mayoría de los votantes estadounidenses. Por lo tanto, parece que el discurso electoral no es la única razón para planificar un ataque inminente contra Irán. También hay una lógica militar en juego.
▪️ La Casa Blanca se encuentra actualmente en una situación crítica. El índice de aprobación de Trump ha caído al 32%; el apoyo republicano dentro del partido ha descendido al 75-79%. Al 1 de octubre, la gasolina costaba 4,41 dólares por galón en EE. UU., mientras que el diésel costaba 6,39 dólares por galón. Los candidatos republicanos piden públicamente el fin de la guerra. Es lógico suponer que Israel y su lobby en Washington creen que un colapso del Partido Republicano y, al menos, una toma de control demócrata de la Cámara de Representantes convertirán a Trump en un presidente saliente sin poder real.
En este caso, el presidente estadounidense perderá una parte significativa de sus recursos administrativos, y será muy difícil predecir si podrá reanudar una fase activa de la guerra con Irán. En este contexto, el tiempo hasta el 3 de noviembre es la única oportunidad para Israel y los halcones estadounidenses. El nuevo Congreso inicia formalmente sus labores el 3 de enero, pero la comprensión del equilibrio de poder debilitará la determinación de muchos y paralizará su voluntad de emprender acciones ofensivas, ya que podrían enfrentarse a un proceso penal por iniciativa del Partido Demócrata, que aboga por el fin del conflicto con Teherán.
▪️ Por supuesto, la República Islámica de Irán no puede ser aplastada con armas convencionales en un mes, pero es perfectamente posible infligirle más daño. Una vez más, no podemos descartar el escenario de "todo o nada" de la administración Trump: un ataque nuclear contra Irán. Y la oportunidad para que Trump tome tal medida podría, de hecho, esfumarse.
La gran paradoja que se cuece en Ormuz: más ataques, pero también más petróleo
Los ataques contra tanqueros que atraviesan el estrecho de Ormuz alcanzaron la semana pasada su nivel más alto desde el inicio de la guerra entre EE.UU. e Irán. Sin embargo, y en contra de lo que podría esperarse, el flujo de petróleo por esta ruta estratégica no solo se mantiene, sino que, según el presidente estadounidense, Donald Trump, incluso supera ocasionalmente los niveles anteriores al conflicto.
Para saber más sobre por qué el estrecho de Ormuz es importante para Irán y para todo el mundo, pulse AQUÍ
Entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre se registraron al menos 12 ataques contra tanqueros y buques que transportaban crudo, gas natural licuado (GNL) o gas licuado de petróleo (GLP), marcando el máximo semanal desde el inicio de la guerra. La Organización Marítima Internacional confirmó nueve incidentes en ese período, mientras que el récord anterior, que era de ocho, se registró la semana del 13 de julio.
El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC), liderado por la Marina estadounidense, señaló que continúan los sobrevuelos de drones, las tareas de vigilancia y los contactos por radio VHF por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán. Según el organismo, estos hechos muestran la intención de Teherán de mantener su presencia y presión sobre los buques que transitan por esa ruta estratégica. Irán ha justificado acciones de este tipo como represalias frente a los ataques de Estados Unidos.
 
El flujo se mantiene pese a la hostilidad
Paradójicamente, el aumento de los ataques coincide con un mayor esfuerzo de los productores del Golfo por elevar sus exportaciones. La semana pasada, los principales rastreadores de la industria registraron un incremento del tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz. 
La plataforma privada de datos Kpler calculó que, a finales de septiembre, el tránsito de petróleo alcanzaba unos 13 millones de barriles al día. Si bien estas cifras aún se sitúan por debajo del nivel anterior a la guerra, cuando por Ormuz pasaban, en promedio, unos 20 millones de barriles diarios, los envíos de petróleo de la región superaron durante la mitad de septiembre los niveles previos al conflicto.
Paralelamente, Trump declaró este 6 de octubre que el paso de petróleo por el estrecho de Ormuz está alcanzando, e incluso superando ocasionalmente, los niveles anteriores a la guerra con Irán. "Estamos logrando transportarlo a niveles que ahora igualan, e incluso a veces superan, los anteriores a la guerra", declaró Trump a periodistas en la Casa Blanca. Según el mandatario, "millones de barriles de petróleo" han sido entregados en los últimos días.
 
Rutas alternativas
Parte del crudo también está saliendo de Oriente Medio por rutas alternativas. La reactivación, a finales del mes pasado, del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita permitió utilizar puertos del mar Rojo y sacar de la región otros cuatro millones de barriles diarios.
 
Sin embargo, este aumento del volumen de petróleo que consigue llegar al mercado no significa que el transporte haya vuelto a la normalidad, ya que una parte importante de este flujo se mantiene gracias a operaciones de transferencia de petróleo de un barco a otro.
Este método de 'lanzadera' replica una práctica utilizada durante años por Irán para sortear sanciones, aunque aplicada ahora a un operativo de mayor escala. Los buques se reúnen antes de llegar al estrecho y salen en tandas, manteniendo separaciones de 3.000-4.000 metros. Parte del recorrido se completa con transpondedores apagados y luces atenuadas, mientras el Ejército estadounidense sigue el avance con puntos de control, drones y helicópteros.
"Dinero por peligro": ¿qué salarios se están pagando por cruzar Ormuz en plena escalada?
Los capitanes de petroleros que atraviesan el estrecho de Ormuz están cobrando salarios equivalentes a 100.000 dólares al mes, además de primas de hasta 50.000 dólares por cada viaje, en medio del fuerte aumento de los riesgos para la navegación en la zona, informa Financial Times.
Según tres fuentes cercanas a armadores y tripulaciones citadas por el diario, las compañías están ofreciendo estas sumas para convencer a los marineros de que permanezcan a bordo mientras se intensifican los ataques contra buques en el Golfo y los países de la región intentan mantener el flujo de crudo a través de esta ruta estratégica. Los capitanes suelen cobrar unos 15.000 dólares al mes, mientras que algunos marineros parten de 1.500 y ahora pueden recibir entre cuatro y seis veces más.
La elevada remuneración ya es conocida en el sector como "dinero por peligro". Una de las fuentes señaló que algunos marineros están siendo vistos "casi como mercenarios" debido al nivel de riesgo. De acuerdo con la empresa de seguridad marítima Vanguard, se han registrado al menos 14 ataques en los últimos 20 días, incluidos cuatro buques alcanzados desde el sábado. Desde el 28 de febrero, al menos 93 barcos han sido atacados y 24 marineros han muerto, según datos de la Organización Marítima Internacional citados por el FT.
El incremento del riesgo también ha disparado los costos del transporte. Las tarifas de flete para cargamentos que atraviesan Ormuz alcanzaron esta semana un récord de 1,3 millones de dólares diarios, frente a los entre 20.000 y 50.000 dólares al día el año pasado. Además, los seguros contra riesgos de guerra pueden representar entre el 6 % y el 10 % del valor del casco del buque, lo que para un superpetrolero puede suponer hasta 20 millones de dólares por un solo viaje.
La mayoría de los barcos atraviesan ahora el estrecho de noche y con los sistemas de señal GPS apagados. Según Windward, el 4 de octubre cruzaron Ormuz 13 buques, frente a los 24 de una semana antes. Antes del conflicto, unos 135 barcos atravesaban diariamente esta vía, por la que transitaba, aproximadamente, una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo. 
Ataques contra buques petroleros en Ormuz alcanzan su máximo desde el inicio de la guerra
Los ataques contra buques cisterna que atraviesan el estrecho de Ormuz alcanzaron la semana pasada su nivel más alto desde el inicio de la guerra entre EE.UU. e Irán, según fuentes de seguridad marítima citadas por Reuters.
Particularmente, entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre se registraron al menos 12 ataques contra tanqueros y buques que transportaban crudo, gas natural licuado (GNL) o gas licuado de petróleo (GLP).
Las fuentes contabilizaron tanto ataques y tentativas como otras acciones de hostigamiento. El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC), liderado por la Marina estadounidense, señaló que continúan los sobrevuelos de drones, las tareas de vigilancia y los contactos por radio VHF por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán. Según el organismo, esos hechos muestran la intención de Teherán de mantener su presencia y presión sobre los buques que transitan por esa ruta estratégica. Irán ha justificado acciones de este tipo como represalias frente a los ataques de Estados Unidos.
Los 12 ataques registrados entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre marcaron el máximo semanal desde el inicio de la guerra con Irán. La Organización Marítima Internacional confirmó nueve incidentes en ese período; el récord anterior era de ocho, en la semana del 13 de julio.
El aumento de los ataques coincide con un mayor esfuerzo de los productores del Golfo por elevar sus exportaciones. Los envíos de petróleo de la región superaron durante la mitad de septiembre los niveles previos a la guerra, aunque los ataques y las dificultades logísticas amenazan la continuidad de esos flujos. 
Dos portaaviones de EEUU abandonan Asia Occidental
Dos importantes buques y equipos militares estadounidenses que estaban desplegados en Asia Occidental han abandonado la región, informó un medio local.
La cadena Fox News anunció el martes que el portaaviones USS George H.W. Bush, desplegado en Asia Occidental desde abril, ha partido hacia Tailandia junto con el destructor lanzamisiles USS Delbert D. Black, que se encontraba en la región desde comienzos de este año.
El portaaviones USS George H.W. Bush y el destructor USS Delbert D. Black llegaron el domingo, 4 de octubre, a Phuket, Tailandia, en el marco de una visita portuaria programada, según informó la Séptima Flota de la Armada estadounidens.
Está previsto que USS George H.W. Bush permanezca en Tailandia hasta el 9 de octubre. El portaaviones partió de Norfolk, Virginia el 31 de marzo, navegó alrededor de África y llegó al mar Arábigo a finales de abril, según USNI News.
Su salida del mar Arábigo no fue anunciada por el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) ni por la Quinta Flota, según ha afirmado el diario Stars and Stripes. La visita al puerto fue la primera de USS George H.W. Bush desde su despliegue.
Se trata de la segunda vez en dos meses que un portaaviones estadounidense hace escala en Tailandia de camino a abandonar la región, después de la visita del USS Abraham Lincoln a principios de septiembre.
USS George Washington, único portaaviones en Asia Occidental
Según Fox News, actualmente el portaaviones USS George Washington es el único portaaviones estadounidense que permanece en Asia Occidental.
El buque se encuentra actualmente en el mar Arábigo y llegó a la región en agosto para reemplazar al portaaviones USS Abraham Lincoln, que está previsto que regrese esta semana a su puerto base en San Diego.
El Lincoln regresa a casa tras un despliegue récord
El USS Abraham Lincoln partió de San Diego en noviembre de 2025 y participó en la guerra contra Irán y en el bloqueo de los puertos iraníes, antes de ser relevado en agosto por el USS George Washington. El portaaviones hizo escala en Tailandia del 2 al 6 de septiembre, en su primera visita a un puerto tras 265 días de despliegue.
Legisladores demócratas y familiares de los marineros habían criticado la prolongada duración del despliegue, que generó condiciones difíciles a bordo.
Posteriormente, la Armada estadounidense confirmó que ocho miembros del grupo de combate del Lincoln intentaron suicidarse durante el despliegue.
La cadena estadounidense continuó que, en total, unos 17 buques militares estadounidenses permanecen actualmente en Asia Occidental, una cifra ligeramente inferior a la registrada durante los últimos ocho meses, desde los días previos al inicio de la guerra con Irán.
Marines sufren “mucho estrés” al no conocer con claridad cuándo terminarán los despliegues
El USS George Washington, con base en Japón, había sido desplegado el mes pasado en la zona de responsabilidad del Centcom.
Estados Unidos mantiene desde hace meses una importante presencia naval en Asia Occidental, mientras Washington reubica parte de sus fuerzas y releva a unidades que llevan largos periodos desplegadas en la región.
El jefe de Operaciones Navales de EE.UU., el almirante Daryl Caudle, ha advertido de la presión que las operaciones prolongadas y las reiteradas extensiones de las misiones ejercen sobre los marineros y sus familias, quienes afrontan incertidumbre y “mucho estrés” al no conocer con claridad cuándo terminarán los despliegues.
Por otro lado, informes recientes muestran que las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región siguen enfrentándose a riesgos directos derivados de los ataques de represalia iraníes.
The Washington Post informó recientemente de que ocho marines estadounidenses resultaron heridos durante un ataque con misiles iraníes registrado en septiembre, en un incidente ocurrido cerca del estrecho de Ormuz.
Retirada de bombarderos de EEUU, nueva preocupación para Israel
La salida de bombarderos estadounidenses de la base británica RAF Fairford ha provocado la preocupación del régimen israelí por la vulnerabilidad de sus bases.
El régimen israelí reforzó las medidas de seguridad en torno a sus bases en el sur de los territorios ocupados después de que Estados Unidos retiró de la base de la Real Fuerza Aérea (RAF) en Fairford, en el noroeste de Londres, capital británica, sus 12 bombarderos B-1 por temor a posibles ataques de Irán. 
La base Fairford fue utilizada por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos durante la guerra del 28 de febrero contra Irán y ha estado vinculada al despliegue de bombarderos estadounidenses de largo alcance.
El canal local i24 informó de que funcionarios israelíes temen que las bases aéreas del régimen en los territorios ocupados se convirtieran en blanco de ataques de drones de combate.
El portal estadounidense The Intercept afirmó que el ejército de EE.UU. enfrenta serias dificultades para proteger sus bases militares en el extranjero en medio del conflicto con Irán, que, según el medio, ha escapado al control del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth.
La publicación señaló que, tras una serie de ataques de represalia de Irán contra las bases norteamericanas en distintos puntos de la región de Asia Occidental, los bombarderos estadounidenses de largo alcance desplegados en el Reino Unido regresaron a sus bases en EE.UU. ante el temor de un ataque inminente de Irán.
Desde que Estados Unidos, junto a Israel, lanzó una guerra de agresión contra Irán —en junio de 2025 durante doce días y en febrero de 2026— las bases que ocupa Washington en la región han sido blanco constante de las operaciones de represalia de las fuerzas armadas iraníes, esto previa advertencia de Teherán a los países de la región de que no permita usar su territorio para atacarlo.
Un funcionario estadounidense describió la amenaza contra la base de la RFA británica de Fairford como un “plan complejo de ataque” que implicaba el uso de “varios drones”, un ataque que podría haberse convertido en una pesadilla militar y propagandística para Estados Unidos, según la fuente.
El pasado 27 de septiembre, la policía británica detuvo a cinco hombres cerca de la base aérea bajo sospecha de delitos relacionados con terrorismo y explosivos. Identificados como ciudadanos británicos de entre 23 y 25 años y procedentes del área de Londres, los hombres fueron puestos enseguida en libertad bajo fianza.
El Reino Unido ha tratado de afianzar la idea de que Irán ​estuvo implicado en el presunto complot ​contra la base.
Irán rechazó dichas acusaciones afirmando que carecían de fundamento, y convocó al embajador británico en Teherán para explicar sobre el asunto.
EEUU admite la pérdida o daños de 81 aeronaves en la guerra con Irán
Estados Unidos admite su desgate en la guerra contra Irán, al enlistar 81 aeronaves perdidas o dañadas durante sus agresiones militares iniciadas en febrero.
Un informe actualizado el 5 de octubre por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos precisa que desde que Washington inició el 28 de febrero de 2026 su llamada Operación Furia Épica sus arsenales registran la pérdida de 15 aviones de combate, incluidos 12 F-15E, un F-35A y dos A-10. Además de siete aviones cisterna KC-135, un E-3 Sentry y dos aeronaves especiales MC-130J.
La mayor parte de las pérdidas corresponde a drones: 45 MQ-9 Reaper, tres MQ-1 y un MQ-4C Triton. El informe también contabiliza siete helicópteros, entre ellos un AH-64 Apache, cuatro AH-6 Little Bird, un MH-60 Sea Hawk y un HH-60W de rescate.
El informe atribuye varios de estos incidentes a ataques iraníes. Entre ellos figuran baja de un F-35A Lightning II , uno de los principales activos de combate de quinta generación de la Fuerza Aérea estadounidense. Según una información publicada el 19 de marzo, el avión sufrió daños mientras operaba sobre Irán; así como el derribo de drones MQ-1 y la pérdida de un AH-64 Apache sobre el estrecho de Ormuz. También señala que varios aparatos resultaron dañados durante ataques iraníes contra bases estadounidenses en la región.
El documento, titulado “Pérdidas de aeronaves de combate estadounidenses en la Operación Furia Épica: consideraciones para el Congreso” de Estados Unidos, fue elaborado a partir de informaciones de medios, declaraciones del Departamento de Guerra y del Comando Central de EE.UU. (Centcom), así como informes del inspector general del Pentágono.
El informe evidencia el desgaste sufrido por la maquinaria militar estadounidense durante una campaña que comenzó con una intensa ofensiva contra Irán y que, tras un alto el fuego en abril, volvió a registrar ataques en las semanas posteriores, pero que, según advierte el Congreso estadounidense, podrían generar vacíos de capacidad en otros teatros de operaciones.
La Oficina de Presupuesto del Congreso estimó en septiembre que reponer el material perdido hasta el 1 de agosto podría costar entre 1900 y 3300 millones de dólares, dependiendo de las decisiones del Pentágono.
El Servicio de Investigación del Congreso advierte además sobre la capacidad de la industria estadounidense para reemplazar rápidamente los sistemas perdidos, en un contexto de compromisos militares simultáneos. La fabricación de nuevas aeronaves y drones requiere también motores, sensores, sistemas electrónicos, armamento y cadenas de suministro.
El informe plantea asimismo si las pérdidas reflejan un cambio en el nivel de amenaza iraní y si Washington debería revisar sus equipos, tácticas, operaciones o incluso la ubicación de sus bases. La elevada cifra de 45 drones MQ-9 Reaper afectados, junto con los daños registrados en F-15E, F-35A, KC-135 y E-3, apunta a una amenaza que no se limita a los sistemas no tripulados.
Para el CRS, las 81 aeronaves dañadas o destruidas constituyen no solo un balance de pérdidas, sino también un indicador del coste material de una guerra aérea de alta intensidad y de los desafíos para mantener la superioridad aérea estadounidense frente a adversarios con capacidades crecientes.
La 'regla de Taylor de los estrechos' de Ghalibaf: el plan de Irán para destruir el imperio estadounidense a través de la deuda, no de las bombas
El tuit del 16 de septiembre del presidente del parlamento iraní, que combinaba la fórmula de la Reserva Federal para fijar las tasas de interés con dos nuevas variables (el Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb), fue considerado por muchos como una provocación juguetona, pero podría haber revelado la estrategia de Teherán para derrocar a Estados Unidos como gran potencia, según el analista de macrofinanzas Jay Martin.
💬“¿Cuál es la conexión entre la prima de riesgo del petróleo en el Estrecho de Ormuz y la afirmación de Ghalibaf de que Irán ahora tiene influencia sobre las tasas de interés de Estados Unidos? Si la Reserva Federal sube las tasas de interés cada vez que los precios del petróleo se disparan para combatir la inflación, como dice la regla de Taylor, entonces quien controla los precios del petróleo controla a la Reserva Federal. Porque los precios más altos del petróleo significan precios más altos para 'todo', y la forma más barata para Irán de manipular los precios del petróleo es dificultar su transporte”, explicó Martin.
El analista señala que Irán y sus aliados ya obligaron a la Reserva Federal a subir las tasas de interés utilizando eventos en Oriente Medio para provocar un aumento de los precios de la energía. Argumenta que, si Irán provoca un nuevo shock energético antes de la reunión del 28 de octubre en la que la Reserva Federal fijará las tasas de interés, está apuntando deliberadamente a la política de tasas de interés.
Esto se debe a que los precios más altos del petróleo implican precios más altos del diésel (el 75% del transporte estadounidense), lo que a su vez implica mayores costos de alimentos, transporte y viajes, lo que genera más inflación, nuevas subidas de tasas, hipotecas y préstamos más caros, y, finalmente, mayores costos de endeudamiento para el gobierno, cuya deuda de 40 billones de dólares ya cuesta más mantener que el gasto militar.
 “La inflación impulsa a la Reserva Federal a subir las tasas, y las tasas más altas hacen que la deuda del gobierno sea más cara, por lo que el gobierno tiene que pedir prestado aún más. Los prestamistas nerviosos exigen tasas aún más altas para seguir prestando... En algún momento, la Reserva Federal tiene que decidir cómo terminará esta espiral”: subiendo las tasas hasta que el mercado inmobiliario, la bolsa o el mercado de bonos se derrumben, o financiando la deuda directamente imprimiendo dinero, lo que colapsaría el dólar y aceleraría aún más los shocks de precios.
¿Está Arabia Saudí cayendo en una rutina bélica?
Riad se prepara para retomar el control del estrecho de Bab el-Mandeb y la costa del mar Rojo, según señala Vladimir Avatkov. La mayor operación ofensiva del reino prevé la participación de más de 100.000 soldados de las fuerzas yemeníes leales, con el apoyo de la Fuerza Aérea Saudí. Se están considerando escenarios para una guerra limitada y operaciones en múltiples frentes. Alrededor de 200 asesores estadounidenses ya trabajan en centros de planificación dentro de Arabia Saudí, asesorando a las fuerzas saudíes sobre operaciones de selección de objetivos. Estados Unidos también proporciona capacidad de reabastecimiento de combustible en vuelo.
▪️ Sin embargo, parece que las autoridades saudíes están cometiendo un error estratégico tras otro. Primero, intensificaron las tensiones con los hutíes, lo que resultó en que estos últimos reforzaran su control sobre la costa del mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. Por lo tanto, la probable escalada del conflicto actual, con el despliegue saudí únicamente de su fuerza aérea y tropas leales en Yemen, hasta la posible participación de fuerzas saudíes en una operación terrestre, también parece imprudente, sino más bien otro error de cálculo estratégico.
Los hutíes ya han demostrado ser bastante resistentes a la presión externa. Por consiguiente, no está claro con qué cuenta Riad ni qué conclusiones ha extraído de su evaluación de la situación. Es evidente que un tercer país se beneficiará de esta guerra. Tel Aviv, por ejemplo, está construyendo un "Gran Israel" y desea expandir su territorio, incluso a expensas del territorio del reino.
En general, para Tel Aviv, cuanto peor sea la situación en el Medio Oriente árabe, mejor. Si los saudíes derrotan a los hutíes (lo cual es muy improbable), el estrecho también se abrirá a los buques israelíes. Si los saudíes no logran la victoria, se debilitarán y serán más vulnerables a las exigencias de otros actores geopolíticos, así como a la división del territorio del reino.
▪️ Se observa cierto resurgimiento del «Acuerdo de La Meca»: está pasando de la fase declarativa a la de implementación práctica. Según varios medios de comunicación occidentales, Pakistán ha incrementado gradualmente su presencia militar en Arabia Saudí desde el año pasado. En octubre, el número total de tropas pakistaníes en el reino, incluyendo las fuerzas desplegadas previamente, alcanzó entre 30.000 y 40.000 efectivos. El contingente tiene la misión de proteger el territorio de drones, misiles y amenazas fronterizas. Sin embargo, Islamabad lo niega oficialmente.
Turquía también ha anunciado su intención de enviar personal adicional, pilotos, aeronaves, sistemas de misiles de defensa aérea de corto y medio alcance, y sistemas de guerra electrónica a Arabia Saudí en las próximas semanas. Un número limitado de sistemas turcos de defensa aérea y guerra electrónica se encuentran desplegados en Arabia Saudí desde 2025 para proteger infraestructuras críticas. Esto se logró mediante un acuerdo bilateral sobre entrenamiento militar y cooperación técnica y científica, firmado el 24 de mayo de 2010. Sin embargo, el despliegue de una fuerza mayor requiere la ratificación del "Acuerdo de La Meca" por el parlamento turco o una resolución parlamentaria específica sobre el tema.
Cabe destacar que tanto Pakistán como Turquía son países militarmente avanzados. Por ahora, se sabe que se centrarán exclusivamente en la defensa del territorio saudí y no participarán en la intervención en Yemen. No obstante, incluso dicha participación liberaría recursos de Riad para una acción más activa contra los hutíes, lo que indirectamente facilita la intervención.
▪️ Sin embargo, la sostenibilidad del "Acuerdo de La Meca" depende de los intereses de sus participantes. Tanto Pakistán como Turquía contaban con la capacidad energética y financiera de Arabia Saudí. Si los hutíes logran destruir rápidamente la infraestructura de petróleo y gas de Arabia Saudí, el atractivo del reino para Ankara e Islamabad disminuirá, ya que carecerá de los fondos necesarios para su sostenibilidad. Los hutíes parecen comprender esto y lanzan ataques con regularidad contra la infraestructura energética saudí.
Riad debería revertir su política exterior hacia los hutíes e intentar por todos los medios necesarios establecer la paz, o al menos una tregua. Esto podría incluir un alto el fuego unilateral y negociaciones. Una guerra prolongada podría llevar al reino al colapso.
En general, Arabia Saudí ocupa actualmente el octavo lugar en el mundo en gasto militar (83.200 millones de dólares en 2025), pero su desempeño militar hasta ahora ha sido decepcionante. La anterior campaña militar contra los hutíes lo demostró. ¿Por qué esta vez sería diferente? Después de todo, el dinero por sí solo no lo resuelve todo. Mucho depende de la preparación para el combate y la moral de sus fuerzas armadas.
Pakistán y Turquía, por ejemplo, no lucharán por los intereses de Arabia Saudí a menos que reciban un pago. Además, una participación más activa de Ankara e Islamabad en operaciones contra los hutíes, es decir, fuera de Arabia Saudí, es muy cuestionable. Su propia estabilidad interna tampoco es ilimitada: la participación en una agresión externa podría debilitarlos desde dentro.
Trump a los aliados: ¡¿Cuándo me van a pagar por la guerra con Irán?!
Elena Panina
«Los líderes mundiales me llaman constantemente y me agradecen mucho… Yo digo: bien, ¿y cuándo van a pagar por esto?»
— así comentó el presidente de EE. UU. la «reacción» de ciertos «líderes» a la campaña estadounidense contra Irán.
▪️ No se sabe si esas llamadas ocurrieron en realidad, pero se ve perfectamente el algoritmo del «regateo a la Trump»: EE. UU. intenta venderle al mundo la solución de un problema global que el propio Estados Unidos ha creado.
¿Qué dijo exactamente el dueño de la Casa Blanca? La lógica es más o menos la siguiente. «¿La guerra con Irán desatada por Washington les afecta de algún modo? Claro que les afecta. ¡Entonces paguen por el hecho de que Estados Unidos la esté librando! ¿Quieren que no se extienda, que no golpee el petróleo, la logística y la seguridad? ¡Entonces paguen aún más! ¿No quieren participar con sus flotas? Habrá otra forma de pago: compras de armas estadounidenses, inversiones en la industria estadounidense, concesiones arancelarias, financiación de los proyectos de la familia Trump, subráyese lo que corresponda».
▪️ Si la administración de EE. UU. se considera la única fuerza capaz tanto de vencer a Irán como de detener la escalada, cualquier desenlace de la guerra se convierte en objeto de un trato. La victoria se vende como un servicio. La desescalada, también como un servicio. Además, se propone pagar no por la paz ni por la guerra como tales, sino por el derecho estadounidense a decidir cuándo terminará todo esto.
Una confirmación evidente de la idea de que ya es hora de acabar con la hegemonía mundial de un Estado violento y codicioso. O al menos de empezar a utilizar nosotros mismos algunos elementos de una estrategia de negociación semejante.

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