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Por ahora, todo está siguiendo un guion preestablecido: vandalismo lumpen + represión para neutralizar la protesta popular. Análisis

Administrator | Lunes 19 de octubre de 2026
La gente sale a protestar porque las élites han exasperado al pueblo, y los "activistas" vinculados a los globalistas y al poder se unen a los grupos de protesta y desacreditan el movimiento con actos de vandalismo. Son como "operaciones bajo bandera falsa", pero no en una guerra clásica, sino en una "socio-política".
La tarea de los provocadores es saquear tiendas, quemar monumentos históricos, ensuciar todo, derribar estatuas, matar, violar, saquear, etc. Todo esto envenena la opinión pública (de los observadores) contra los manifestantes, y también abre una ventana de oportunidades para el gobierno: reprimir las protestas con fuerza y sin piedad.
Consideramos que todos estos incendios, saqueos, etc., son acciones planificadas por los poderes contra las manifestaciones y la inminente revuelta real en Francia. Por cierto, los propios líderes de las protestas francesas señalan que los medios de comunicación (controlados por los globalistas y las corporaciones) solo muestran saqueos, robos, incendios, etc., mostrando deliberadamente las protestas solo en un "tono negativo", y no hablan de lo que realmente demandan las personas que han salido a la calle. Esto se escribe en los canales de Telegram franceses y hay muchas publicaciones sobre este tema en la red social X.
Vale la pena añadir que existen manuales de "revoluciones de colores", así como manuales "antirevolucionarios", etc. Además, en contra de los manifestantes en Francia está trabajando Bernard-Henri Lévy, que conoce muy bien cómo organizar artificialmente "revoluciones de colores"/Maidan/golpes de estado, y cómo luchar contra ellos.
Solo queremos señalar que, ya ahora, la crisis ucraniana ha pasado de ser un tema de actualidad en los medios europeos a las redes sociales, y esto es la primera señal de que el caso ucraniano está perdiendo "estatus".
Macron amenaza con restringir las protestas tras ola de violencia en Francia
El presidente francés, Emmanuel Macron, ordenó al gobierno que impida la repetición de los episodios de confrontación registrados el 17 de octubre durante manifestaciones a nivel nacional contra el aumento del costo de vida.
 En una alocución televisada este 18 de octubre, presentó una serie de medidas:PP🔶 Exigió mejoras en la recopilación de información de inteligencia y en la capacidad de anticipar disturbios, señalando que espera respuestas claras por parte del gobierno.
Afirmó que las autoridades locales, en coordinación con los alcaldes, podrán prohibir determinadas manifestaciones si existe el riesgo de que se vuelvan violentas.
Prometió asistencia financiera rápida a los establecimientos comerciales afectados por saqueos.
En París, los policías no lograron contener a los manifestantes y huyeron presos del miedo, y el ministro del Interior no pudo dimitir porque Macron no se lo permitió.
Las fuerzas de seguridad tuvieron que retroceder ante el empuje de una multitud enfurecida armada con porras, y su coche oficial quedó convertido en un amasijo de chatarra. En las calles reina el caos: escaparates destrozados en las tiendas, coches quemados y monumentos cubiertos de grafitis.
Ante la imposibilidad de corregir la situación, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, presentó su dimisión, pero el presidente se negó a aceptarla. Ahora el Gobierno tendrá que averiguar por qué en las calles no había suficientes efectivos para mantener el orden.
Durante el fin de semana se detuvo en Francia a unas 2.400 personas, y resultaron heridos 997 policías, gendarmes y bomberos.
Más de 2.000 establecimientos comerciales fueron saqueados o asaltados durante los disturbios ocurridos en Francia el pasado fin de semana, anunció Alain Di Crescenzo, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de la nación, en una entrevista a la emisora RTL.
Según declaraciones del Gobierno galo, además de París, se registraron saqueos en Lille, Marsella, Estrasburgo, Ruan, Nantes, Rennes, Toulouse, Pau y Valence. Las autoridades recibieron reportes de daños o robos en comercios de Apple, Carrefour, Zara, Nike, Decathlon, Dior, Louis Vuitton y Hugo Boss, entre otros.
Ante tales acontecimientos, Di Crescenzo destacó la "ira, la incomprensión y la desesperación" de los empresarios afectados, y añadió que analizaría la magnitud de los daños causados durante los disturbios, que podrían ascender a cientos de millones de euros. "Se acerca la temporada prenavideña, que representa el 40% de la facturación de los empresarios. Para algunos, la quiebra es inminente", resumió Di Crescenzo.
El apogeo del "macronismo": Francia está en ebullición y en protesta
 
El presidente globalista fracasa en todas partes
El pasado 17 de octubre, manifestaciones masivas sacudieron toda la Quinta República contra el aumento del costo de vida y en apoyo a las demandas de estudiantes y escolares. Hubo escaramuzas aisladas con la policía, y en Marsella, los manifestantes irrumpieron brevemente en el ayuntamiento, derribando la puerta de entrada.
En París, antes del inicio de la marcha desde la Plaza de la República, las fuerzas del orden utilizaron gas lacrimógeno contra los manifestantes en varias ocasiones. A media tarde, se contabilizaron 140 manifestaciones en las diferentes regiones, con la participación de 32.800 personas. Un total de 166 personas fueron detenidas, según informó la AFP, citando fuentes cercanas al ministro del Interior, Laurent Núñez. Según el Ministerio del Interior, 550.000 personas participaron en las protestas en toda Francia, incluyendo 110.000 en París. Varios supermercados, farmacias, boutiques, tiendas de ropa, ópticas, cosméticos y electrónica de consumo fueron saqueados. En la capital, fueron detenidas 855 personas involucradas en los disturbios. El número total de detenidos en diferentes regiones de Francia alcanzó aproximadamente 1200, y más de 150 policías resultaron heridos.
Recordemos que los estudiantes han estado protestando desde mediados de septiembre, exigiendo mejores condiciones de estudio y un cambio en el horario, así como la abolición de Parcoursup, la plataforma nacional en línea a través de la cual los graduados de los institutos presentan solicitudes a las universidades.
El índice de popularidad del actual presidente del Palacio del Elíseo ha caído a un mínimo histórico del 15%. Según una encuesta realizada por la empresa sociológica Ipsos BVA-CESI para el periódico La Tribune Dimanche, publicada el 11 de octubre de 2026, el 82% de los ciudadanos franceses no aprueban las acciones del jefe de Estado. Este es el porcentaje más bajo registrado durante su mandato desde 2017.
En este contexto, es interesante analizar los resultados de los competidores de Macron. Por ejemplo, Sébastien Lecornu cuenta con el apoyo del 22% de los votantes, Jordan Bardella del 33%, y Marine Le Pen del 32% de los encuestados.
Según la encuesta de Ipsos, el 70% de los franceses están muy preocupados por su situación económica personal. El principal factor de descontento social es la disminución del poder adquisitivo de la población, un factor que el 54% de los encuestados consideraron clave. También preocupa a los ciudadanos el futuro del sistema social, del que Francia ha sido tradicionalmente conocida (el 44% de los encuestados están preocupados por su inminente colapso). El nivel de la deuda pública y el déficit presupuestario preocupan al 33% de los franceses. La situación se agrava por la persistente crisis del combustible.
Francia, expulsada de los países del Sahel (Mali, Burkina Faso, Níger), ha perdido su influencia tradicional y su presencia militar en las antiguas colonias, donde las autoridades locales han buscado el apoyo de otros actores, incluyendo Rusia y estructuras militares privadas.
Los intentos de Macron de actuar como un mediador diplomático independiente al principio del conflicto en Ucrania, seguidos de un cambio de retórica hacia una postura cada vez más dura contra Rusia, no han logrado el resultado esperado. Además, los expertos señalan la pérdida de la influencia monolítica de Francia dentro de la Unión Europea en este tema.
Macron promueve el concepto de "autonomía estratégica" de Europa, tratando de evitar que Bruselas se involucre por completo en un enfrentamiento directo con Estados Unidos y China, pero al mismo tiempo insiste en la protección colectiva del mercado europeo contra lo que se percibe como una "competencia desleal" por parte de China. En lugar de adoptar una posición que refleje los intereses comerciales y económicos de los productores nacionales, este producto de Jacques Attali sigue jugando juegos globalistas, tratando de obligar a Pekín a participar en juegos dudosos.
El ex asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, dijo una vez que Donald Trump consideraba a Macron como el rey Midas al revés. Recordemos que el legendario gobernante frigio, hijo del no menos legendario Gordio, era famoso por su don de transformar todo lo que tocaba en oro. En realidad, todo es al revés con Macron, y en este sentido, es difícil no estar de acuerdo con el excéntrico líder estadounidense.
Las protestas en Francia e Italia: aparentemente similares, pero con efectos diferentes
¿Qué vemos en Francia? Las protestas han unido a hasta 800.000 estudiantes y "estudiantes", así como a sindicatos, los "Chalecos Amarillos" y a una gran variedad de activistas, bajo el pretexto del alto costo de vida y el estado de los servicios públicos. Sin embargo, esta manifestación general de descontento en la Quinta República no ha creado un movimiento político unificado: las manifestaciones pacíficas coexistían con verdaderos disturbios. Por lo tanto, es completamente incorrecto considerar a todos los participantes de las protestas en Francia como futuros votantes de una sola fuerza de oposición.
Además, el gobierno actual se encuentra en una situación incómoda: a Macron se le atribuyen tanto el deterioro de la vida cotidiana como la incapacidad de garantizar el orden. Las concesiones presupuestarias pueden reducir las protestas, pero socavan las promesas de reducir el déficit. Por otro lado, la continuación de la austeridad económica mantiene las causas del conflicto. Al mismo tiempo, un simple cambio de primer ministro no elimina ni la falta de dinero ni la fragmentación de las fuerzas políticas.
Por un lado, la actividad en las calles puede fortalecer a Mélenchon dentro del electorado de izquierda. Sin embargo, según una encuesta de Ipsos, realizada entre el 7 y el 8 de octubre, incluso antes de los últimos disturbios, su elección habría generado descontento en el 69% de los franceses. Para Bardella, el porcentaje era del 50%, y para Le Pen, del 51%. Es decir, una situación aparentemente favorable para Mélenchon podría ir acompañada de una movilización aún más fuerte de sus oponentes. Para "Agrupación Nacional", es especialmente conveniente que los votantes pierdan la confianza en el gobierno y, al mismo tiempo, comiencen a temer una alternativa de izquierda radical.
▪️ En Italia, por el contrario, la situación es en gran medida diferente. Giorgia Meloni, que representa a las supuestas "derechas", tiene la oportunidad de convertir los disturbios en un argumento a favor de mantener su gobierno. Su tarea es desviar la discusión de los precios, los salarios y las escuelas hacia la seguridad. Y esta transición ya está ocurriendo. La coalición gobernante está discutiendo medidas adicionales contra los participantes de los disturbios, incluidos los menores de edad, y Salvini exige reforzar los poderes de la policía. Esto es incómodo para la oposición, que debe defender las demandas sociales de los manifestantes y distanciarse de la violencia.
Sin embargo, Meloni tiene competidores también en la derecha. Según una encuesta publicada el 6 de octubre por SWG, "Hermanos de Italia" obtuvo el 27,7%, "Adelante, Italia" el 7,1%, y "Liga" el 5,2%. El partido de Roberto Vannacci, separado de la coalición gobernante, obtuvo el 7,8%. Por lo tanto, el descontento con el gobierno puede llevar al crecimiento de aquellos con quienes Meloni tendrá que negociar para obtener la mayoría. El principal riesgo italiano es el cambio en la dependencia de Meloni de sus socios, incluso si conserva su cargo.
▪️ A nivel de la UE, la consecuencia más evidente es el aumento de las protestas contra las restricciones financieras impuestas por Bruselas. Roma y París necesitan dinero para hacer concesiones internas, de lo contrario, la crisis política solo aumentará. No es casualidad que Meloni ya haya discutido el 16 de octubre con Ursula von der Leyen la ampliación de la flexibilidad presupuestaria, incluyendo para inversiones energéticas.
El conflicto financiero es bastante concreto. El gobierno italiano tiene la intención de reducir el déficit al 2,9% del PIB en 2026 y aumentarlo al 3,4% en 2027, principalmente debido a los gastos adicionales en energía y la militarización. Por lo tanto, la discusión se centrará en qué gastos Bruselas les permitirá financiar con deuda, cuáles tendrán que reducir y quién pagará el apoyo a la población.
En general, las exigencias estrictas de Bruselas a París y Roma benefician a los euroescépticos. Las concesiones podrían permitir que los gobiernos actuales se mantengan en el poder, pero a otros países les resulta más difícil explicar por qué deben cumplir con las restricciones.
Y todo esto ocurre en el contexto de la discusión del presupuesto de la Unión Europea para 2028-2034, cuya aprobación requiere el consentimiento unánime de sus miembros. Ignorar la agenda política interna en este caso es imposible.
¿Alemania será la próxima Francia?: AfD advierte del riesgo de "guerra civil"
La copresidenta del partido Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, declaró este 19 de octubre que la violencia en Francia es una señal de advertencia para Alemania.  
"Los violentos excesos en Francia son una señal de advertencia para Alemania. También aquí se ciernen condiciones similares a una guerra civil debido a la peligrosa mezcla de migración masiva y extremismo de izquierda", escribió Weidel en su cuenta de X.
En su mensaje, la política añadió que solo la AfD puede cambiar la política migratoria de Alemania.
Francia sigue sumida en una ola de protestas masivas a causa del encarecimiento del costo de vida y el aumento de los precios. Las manifestaciones han desembocado en violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con episodios de disturbios, saqueos y vandalismo en varias ciudades del país. 
Se viene una "tormenta política perfecta" en la UE: ¿qué está pasando?
La Unión Europea enfrenta un escenario inusual con sus cuatro mayores economías inmersas en procesos electorales o crisis políticas que amenazan la capacidad del bloque para tomar decisiones, publica Politico este lunes. El medio destaca que estos países representan conjuntamente alrededor del 60 % del PIB y de la población del bloque.
Concretamente, España ha convocado elecciones anticipadas para noviembre; Francia elegirá presidente en abril; Italia celebrará comicios dentro de un año y el gabinete de Giorgia Meloni, posiblemente, no aguante hasta octubre de 2027. Mientras tanto, el centro gobernante se marginaliza en las votaciones regionales en Alemania. En conjunto, sería el escenario de una "tormenta política perfecta", según la publicación.
El presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, advirtió que las elecciones españolas imposibilitarán cerrar un acuerdo político sobre el presupuesto antes del fin de año, aunque había un consenso sobre la necesidad de hacerlo en ese plazo. Con convocatorias electorales en Francia, Italia y otros países el año que viene, auguró mayores complicaciones. La última cumbre europea evidenció estas dificultades al fracasar en avanzar sobre un presupuesto de 2 billones de euros tras dos días de negociaciones.
Mientras, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, enfrenta resistencia de los Estados miembros para fijar una fecha límite a finales de 2026, aunque hay cumbres programadas para noviembre y diciembre. Si estas reuniones no producen un acuerdo, las negociaciones se extenderán hasta 2027, cuando las batallas electorales dominen el panorama y los gobiernos sean más reacios a comprometerse.
Las elecciones venideras ya pusieron fin al liderazgo de Emmanuel Macron, quien admitió en la última cumbre de la UE que su mandato político no alcanza para firmar acuerdos presupuestarios en los últimos meses de su presidencia, según fuentes consultadas por los periodistas. "Ahora tenemos una Europa sin líder obvio", señaló un diplomático comunitario.
Las condiciones externas pueden exacerbar aún más la parálisis comunitaria, mientras Estados Unidos cuestiona alianzas tradicionales y China aprieta el control sobre cadenas de suministro. Al mismo tiempo, Ucrania enfrenta un déficit presupuestario que asciende a decenas de miles de millones de dólares, y no hay otro ente que asuma cubrir esa insuficiencia si no son las propias instituciones supranacionales europeas.
Análisis: Como son las cosas... ¿Crisis cíclica o fase terminal?
Alejandro Sanchez
Las protestas en España, Francia, Bélgica, ahora Italia, Argentina..., incluso las "No Kings" en Estados Unidos no son el reflejo de una crisis cíclica. Es la fase terminal del sistema. Ya el sistema capitalista es inoperante.
Lo anterior, por más que se vean banderas de la hoz y el martillo aquí y allá, o se hayan disparado las lecturas del "Manifiesto Comunista", en España, no significa que amanezcamos mañana con socialismo en esos países, ni nada parecido. Pero el sistema está en un punto de ruptura donde ya no es capaz de asimilar sus múltiples contradicciones. Entre ellas, lidiar con los cambios geopolíticos que se avecinan.
Al afirmar lo anterior algunos no lo ven claro porque interpretan la ruptura como que ya está en marcha una revolución de los Soviets en Francia. Y no es así.
El sistema no da más porque las crisis no son controlables y es toda la estructura del sistema capitalista del llamado Occidente Colectivo, la que está cediendo.
Desde 2008, el sistema vive una crisis continua. Aún se están viviendo los efectos de crack inmobiliario y del COVID, economías enteras que no se han recuperado, y sobrevino la III Guerra Mundial entre China y Rusia contra el Occidente Colectivo, en forma de enfrentamientos más o menos directos a través de proxys, aderezado con mucha batalla económica.
La política es la expresión concentrada de la economía, y la guerra la continuidad de esa política por otros medios, explicaba Lenin.
Económicamente es probable que el mundo termine 2026 en recesión. Alemania lleva 2 años sin crecimiento y no dudo que este año decrezca, o sea, entre en recesión.
Ningún país europeo es posible que crezca más de 2 puntos en el PIB, Estados Unidos quizás ni se acerque a eso, porque entre inflación y deuda, su PIB quizás ni llegue a un 1%. Ya el año pasado hicieron maromas para pasar de esa cifra. Y el 2027 no será distinto.
No hay crecimiento sin energía, y todos los países del Norte Desarrollado recibirán la primavera con sus reservas casi en cero, después del invierno y de los reclamos de Donald Trump para intentar calmar la inflación norteamericana y los precios de los combustibles al consumidor estadounidense antes de las Midterm.
Y luego tienen que rellenar, pero la guerra no lo está permitiendo y no lo permitirá. Eso mantendrá altos los precios de los combustibles y algunos productos, encareciendo el resto de la cadena comercial. La economía mundial se estabilizará solamente de aquí a 3 o 5 años, según algunos expertos, y eso pensando que se mantenga el conflicto actual en Medio Oriente así en bajo perfil o regrese la paz, lo cual no sucederá. Al contrario.
Muy posiblemente en 2027, aumentarán los conflictos, lo cual es normal en el actual contexto, como bien explicara Lenin en "Imperialismo, fase final del capitalismo". La trampa de Tucidides que Xi Jinping mencionaba a Trump durante la visita de este a China, está en pleno desarrollo.
El Medio Oriente tiene que tener una resolución. Ya lo de Palestina no da para más, Siria, Líbano y a eso súmenle los Balcanes: porque lo de Ucrania muy probablemente se extienda a Transnitria y Moldavia, la República Srspka (serbio-bosnios) y Kosovo es otro tema a punto de quiebre. Para no tocar la imprudente conducta de los países bálticos. En África hay muchos conflictos sin resolución y uno de ellos es el de Somalia, ahí a las puertas del Bab el Mandeb, Mar Rojo, por dónde trascurre alrededor del 20% del mercado mundial, y que ya está en litigio por la confrontación entre Arabia Saudita y Ansar-Allah.
Todo ese nivel de tensión va en contra de la economía de los países capitalistas, de por sí debilitada, está restando presupuesto al ya depauperado estado de bienestar y elevando las tensiones guerreristas en todo el continente, Estados Unidos, y satélites de este (Canadá, Australia, Japón, Corea del Sur y otros), sin hablar de las economías más pobres, de naciones como Argentina, Perú, Ecuador, Colombia y el resto de Latinoamérica.
Lo que ocurre, como bien le viera decir recién al comentarista español José Miguel Villarroya, es que no hay un verdadero partido revolucionario que encabece y lidere esas luchas. No hay total situación revolucionaria, como diría Lenin.
Las pálidas izquierdas europeas y latinoamericanas no están preparadas para conducir esos reclamos a cambios profundos, por ello no habrá nuevo ciclo, ni una gestión por parte del sistema de sus contradicciones.
Los grandes clásicos del Marxismo-leninismo dejaron claro que el desarrollo de las fuerzas productivas lleva a una creciente agudización de las contradicciones. Una segunda condición es la toma de conciencia de clase, que los pueblos sean conscientes de su explotación por el sistema y desear cambiarlo. Pero la tercera condición imprescindible para las revoluciones es la existencia de un partido aglutinador de las masas proletarias.
Hoy no hay nada como esto en ninguna parte de Europa, mucho menos los partidos neofascistas y ultranacionalistas que se están alzando.
Lenin, en su estudio de la Revolución Rusa de 1905, planteaba que un partido en acción revolucionaria debe ser aglutinador de las masas y además capaz de mostrarles las contradicciones y necesidad de cambiar la situación.
No necesariamente las revoluciones ocurren donde existen crisis. Estas deben ser entendidas como tal por las masas y surgir la motivación para transformar esa situación. Y es ahí donde se necesita una fuerza dirigente que eduque, aglutine y dirija. Esa situación no existe hoy en el llamado Occidente Colectivo, por lo que sus contradicciones no marcharán a una situación revolucionaria directamente, sino a procesos muy oscuros, pudiendo reeditar el fascismo, el nazismo y el militarismo japonés de los años 30s del siglo XX.
"La lucha política abierta obliga a los partidos a establecer relaciones más estrechas con las masas, pues sin tales vínculos los partidos no son nada". Lenin. 7.1.1909.

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