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Las sanciones contra Rusia son una insensatez que perjudica a Europa. Irán responde a las maniobras de EEUU contra Rusia con un embargo de petróleo

Elespiadigital | Lunes 17 de marzo de 2014

'Sanciones' se convirtió en una palabra comodín en la mesa de diálogo donde está en juego el futuro de Crimea. Pero los Estados occidentales no aclaran qué consecuencias pueden tener para ellos estas mismas sanciones, insisten los expertos.

Mientras Moscú apoya a Crimea, EE.UU. insiste en que jamás reconocerá los resultados del plebiscito de este 16 de marzo en el que el 96,77% de los participantes votaron a favor de adhesión a Rusia y, junto con líderes de varios países europeos, utiliza el lenguaje de las sanciones. "Las consecuencias económicas de ello para una Europa arruinada pueden ser catastróficas. Hay muchos países como Grecia, España y Portugal donde ya hay numerosos casos de hambre y miseria extrema", puntualiza el economista Francisco González Tejera, que insiste en que, si sigue la presión de EE.UU. y Europa sobre Rusia, la situación interna en Europa se agravará aun más.

Las consecuencias de posibles sanciones contra Rusia "serían totalmente negativas para Europa", comenta, por su parte, la analista y redactora jefe de Elespiadigital.com Cristina Sánchez Martínez. "Hay un dato básico: en este momento, Rusia tiene invertidos en Europa unos 180.000 millones en activos. Por el contrario, Occidente llega a unos 250.000 millones en activos en Rusia. Quiere decir que sería absolutamente negativo para Occidente, un lujo que no se puede permitir. Además (…) Rusia tiene relaciones con China: en estos momentos se está intentando hacer transacciones comerciales con la moneda propia, y tiene a la Unión Euroasiática. En estos momentos sería un suicidio para Europa", explica.

Lejos de las discusiones políticas, pero sí cerca de los análisis de mercado, los grandes hombres de negocios europeos ya han hecho sonar la alarma. El banco francés Société Générale y la empresa alemana de exploración y producción de gas y petróleo Wintershall, entre otras compañías, ya han advertido del gran papel que desempeña Rusia en la economía de Europa. Sus palabras reciben el apoyo diplomático. "No le vemos el sentido a estas sanciones. Pueden conllevar acciones de respuesta, algo que provocaría una reacción en cadena de consecuencias impredecibles. No queremos que eso ocurra", opina Shi Mingde, embajador de China en Alemania.

Los economistas destacan que la mayoría de estas consecuencias procederán del sector de los hidrocarburos. Europa consume a diario unos 14 millones de barriles de petróleo y productos derivados, de los cuales poco más de tres millones se extraen dentro de la región, una cifra que se redujo a la mitad en los últimos 15 años debido a la escasez de recursos del continente. Europa recibe de Rusia casi cinco millones de barriles. En cuanto al gas, el 40% de las importaciones que realiza Europa provienen de Rusia. En caso de introducirse sanciones contra Moscú, entre el 25% y el 30% de las plantas eléctricas de la Unión Europea podrían experimentar dificultades o detener su funcionamiento, y la población sufriría problemas de calefacción durante el invierno, mientras que tanto el transporte público, el comercial y el privado se verían afectados por la falta de gasolina y electricidad.

Aparte del del gas y el petróleo, existen otros sectores que podrían experimentar problemas, como el turismo, el comercio y la compra de viviendas, en los que Rusia beneficia a Europa. Para poner un ejemplo, tan solo en un año los ciudadanos rusos invirtieron más de 1.000 millones de euros (1.390 millones de dólares) en el sector inmobiliario de España. Cabe mencionar que esta suma es casi idéntica a la que EE.UU. ofreció a Ucrania para paliar la recesión, y sin embargo supone solo la mitad de lo que Kiev adeuda a Rusia por el suministro de gas. Y ello, sin contar que las nuevas autoridades ucranianas deben encontrar fondos para pagar pensiones y financiar otros programas sociales.

Teherán ha declarado el embargo de los suministros del petróleo y el gas a todo a 27 países-miembros de la CE

Antes los EEUU han levantado el embargo del petróleo iranio para Japón y diez países de la Unión Europea, tratando de hundir de ese modo los precios del petróleo en detrimento de Rusia.

En esta relación el secretario de Estado de los EEUU John Kerry ha indicado que a pesar del levantamiento del embargo, los EEUU no tienen intención de negarse a las sanciones económicas. La presión en Teherán se conservará en relación a la preocupación a propósito de su programa nuclear, ha declarado Kerri.

Sin embargo Teherán, de su parte, ha declarado la introducción del embargo de los suministros del petróleo y el gas a todo a 27 países-miembros de la Unión Europea, motivando la decisión por la política hostil de estos estados con relación a Irán.


El mundo clama por una reforma del sistema financiero global

Mientras Occidente amenaza con posibles sanciones contra Rusia, los expertos destacan que el mundo clama por una reforma del sistema financiero global y que ya es hora para distanciarse del dólar.

Los expertos califican las posibles sanciones contra Rusia por la crisis en Ucrania de especialmente peligrosas y contraproducentes, ya que conllevarán enormes pérdidas potenciales para Occidente.

"Vamos a tener que recurrir a otras monedas, crear nuestro propio sistema de pago. Tenemos excelentes relaciones comerciales con nuestros socios en el este y el sur, y vamos a encontrar una manera de no solo anular nuestra dependencia financiera de EE.UU., sino de salir de estas sanciones con gran ventaja para nosotros", dijo el asesor presidencial ruso Serguéi Glaziev.

Vamos a tener que recurrir a otras monedas, crear nuestro propio sistema de pago

El inversor internacional y empresario Simon Black, por su parte, opina que EE.UU. realmente tiene algo que temer, ya que la reforma del sistema financiero internacional ya está en marcha y el dólar gradualmente pierde posiciones. 

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el dólar estadounidense es la moneda dominante en el mundo. Y a pesar de que Richard Nixon puso fin a la convertibilidad del dólar en oro y abandonó unilateralmente las obligaciones del Gobierno estadounidense en el marco del sistema de Bretton Woods en 1971, el mundo todavía se ha aferrado al dólar durante los últimos 43 años. Sin embargo, esta realidad está cambiando rápidamente.  

China y Japón lideraron el abandono masivo de bonos del Tesoro de EE.UU. China, el mayor acreedor extranjero de Washington, redujo sus tenencias en bonos del Tesoro a 1.275 billones de dólares, y Japón recortó su nivel durante tres meses consecutivos a 1.083 billones de dólares. Combinados, representaron cerca de 40.000 millones de dólares. Los bancos centrales están comprando más oro. 

Los países están llegando a acuerdos de intercambios de divisas entre sí. Y los Gobiernos del mundo están empezando a pedir que EE.UU. ponga orden en su presupuesto y su sistema fiscal. En particular, el FMI funciona con un sistema de cuotas desigual. EE.UU. tiene una participación del 16,75% de los votos y Japón ocupa el segundo lugar, con una participación del 6,23%, lo cual sitúa a EE.UU. en el asiento del conductor del sistema financiero global. Y así ha sido durante décadas.

Sin embargo, la mayoría de los miembros del FMI ha comenzado a presionar para que se revise el sistema de cuotas actual. Más aún, muchos de los 188 países miembros del Fondo Monetario Internacional (institución cuya meta original es garantizar el buen desarrollo de un nuevo sistema financiero global), han decidido rebelarse. Incluso los aliados típicos de EE.UU. están rompiendo filas.

Así, el tesorero australiano Joe Hockey, afirmó recientemente en una conferencia financiera que van a "cabildear activamente" para reformar el sistema de cuotas del FMI, y que "el Congreso tiene que entender que es de interés de EE.UU. reformar el FMI".

Potencias como la India o China, además de un gran número de países, están presionando para que se lleve a cabo una reforma importante del FMI. Todos, excepto EE.UU., cuyo Congreso continúa mostrando una gran intransigencia en la adopción de las reformas requeridas.