Política

Timoshenko y el indecente baile de los oligarcas en Ucrania

Elespiadigital | Lunes 17 de marzo de 2014

La fortuna de Yulia Timoshenko en el extranjero asciende a varias decenas de millones de libras. Según The Independent, un bufete de Londres revela que la ex primera ministra y su consorte han contado con decenas de cuentas corrientes en el extranjero, de las cuales conservan, hoy, al menos, trece. En estos momentos, los juristas londinenses han encontrado en cuentas de bancos británicos millones de dólares pertenecientes a la ex primera ministra ucraniana, Yulia Timoshenko y a su familia. Recordemos que, la investigación se llevó a cabo tras la búsqueda de los doscientos millones de dólares desaparecidos del presupuesto público de Ucrania a mediados de los noventa. Timoshenko tiene además cuentas en bancos suizos y norteamericanos.

Redacción – Cristina Sánchez



 

La fortuna de Yulia Timoshenko en el extranjero asciende a varias decenas de millones de libras. Según The Independent, un bufete de Londres revela que la ex primera ministra y su consorte han contado con decenas de cuentas corrientes en el extranjero, de las cuales conservan, hoy, al menos, trece. En estos momentos, los juristas londinenses han encontrado en cuentas de bancos británicos millones de dólares pertenecientes a la ex primera ministra ucraniana, Yulia Timoshenko y a su familia. Recordemos que, la investigación se llevó a cabo tras la búsqueda de los doscientos millones de dólares desaparecidos del presupuesto público de Ucrania a mediados de los noventa. Timoshenko tiene además cuentas en bancos suizos y norteamericanos.

Por mucho que el fin de Yanukóvich, tras un golpe de Estado orquestado por EEUU,  haya permitido la puesta en libertad de la dama de las trenzas y su recibimiento casi como una heroína capaz de burlar a la Justicia, por los dirigentes del Partido Popular Europeo, la historia oscura de su enriquecimiento y las sospechas de corrupción van más allá del interés del Gobierno de Yanukóvich por eliminarla del juego político.

La historia de la Ucrania independiente, tras el fin de la URSS, se compone de una sucesión de gobiernos que oscilan entre la ineptitud y el desfalco con un fuerte olor a crimen organizado. Todo empezó a lo grande con el mandato de Pavlo Lazaewnko como Primer Ministro en 1996 y 1997. Si sólo robó 200 millones de dólares, como se sospecha, fue porque no le dio tiempo a más.

Sin duda, fue una etapa emocionante. Sufrió un intento de asesinato cuando una bomba explotó junto a su coche parado en un atasco en la carretera que va al aeropuerto de Boryspil. Lo mismo le ocurrió unos meses después a uno de sus grandes rivales, Yevhen Shcherban, empresario de la zona Este del país y líder de un partido liberal. En su caso, un grupo de hombres armados disfrazados de policías tiroteó el coche en el que viajaban Shcherban y su mujer en Donetsk. Ambos murieron.

Hubo más intentos de asesinato en la región de Donetsk. Y todo indica que, todos estos crímenes y algunos más, tenían que ver con el control de la producción e importación de gas. Y ese puesto estaba ya cogido. Timoshenko se beneficiaba de su excelente relación con el primer ministro Lazarenko. Era consejera delegada de la empresa privada que tenía en la práctica el monopolio de la importación de gas natural ruso. De esa época viene su apodo de ‘Princesa del Gas.

Su marido y ella habían puesto en marcha la compañía sólo cuatro años antes, en 1991, dedicada inicialmente a vender combustible a las explotaciones agrícolas. En el escenario postsoviético en Ucrania y otros estados, las carreras empresariales despegaban con una facilidad inusitada.

La política conservadora entró después a formar parte de los entresijos del Poder, político,  y anunció que abandonaba los negocios. Estuvo a punto de verse afectada por la caída de Lazarenko, que acabó huyendo del país, siendo detenido en EEUU, país que, dispuesto siempre a hacer un bien a la humanidad, de forma generosa, le condenó por blanqueo de dinero, fraude y extorsión.

Timoshenko fue primero viceprimera ministra y encargada de la cartera de Energía –¡qué casualidad!-, en el Gobierno de Víktor Yuschenko en 1999. Ciertas carreras políticas empezaban a tomar forma. Su gestión obtuvo un cierto éxito al precio de enemistarla con el presidente Kuchma. Se aumentaron los ingresos gracias al fin de las prebendas de empresas y organizaciones que nunca pagaban la electricidad gracias a múltiples deducciones.

La combinación política-negocios que caracteriza la política ucraniana también tenía en Timoshenko un ejemplo llamativo. Mientras ella dirigía el sistema energético, resulta que su marido había pasado a ser el máximo responsable de la empresa que habían fundado juntos. Nunca pareció entender que eso fuera a suponer algo parecido a un conflicto de intereses. Cuando Mister Timoshenko fue detenido, ella denunció que se trataba de una conspiración orquestada por sus rivales políticos. Cinco meses después, Kuchma impuso su destitución.

La Revolución Naranja, una segunda oportunidad de diseño para la Princesa del Gas

Tuvo una segunda oportunidad gracias a la llamada Revolución Naranja en la que formó tándem con Yuschenko. Dio igual, todo terminó de la misma manera. El nuevo presidente terminó haciendo lo mismo que Kuchma: despidió a la primera ministra Timoshenko, entre otras cosas por su decisión de eliminar por decreto las deudas con el Estado de su antigua empresa. Como se puede ver, los populares pierden los complejos en política.

Timoshenko vs Yanukovich

Cuando uno se pregunta por qué un tipo como Yanukóvich pudo ganar las elecciones presidenciales de 2010, la respuesta sólo puede ser una: porque el adversario era Timoshenko. Los votantes no quisieron darle una tercera oportunidad.

Los documentos del Departamento de Estado, difundidos por Wikileaks, ofrecen una estupenda ventana para examinar algunas de estas relaciones entre políticos y empresarios en Ucrania. Es fácil apreciar el desprecio que los oligarcas sienten por Timoshenko, pero también que la imagen de una defensora incansable de la soberanía ucraniana frente al gigante ruso es cuando menos dudosa. Puede serlo, si conviene a sus intereses, y no siempre ha sido así.

El protagonista de uno de estos papeles es Dmitri Firtash, considerado la segunda fortuna del país con un patrimonio estimado en 1000 millones de dólares. Firtash pidió una reunión con el embajador de EEUU en 2008 probablemente con la intención de mejorar su imagen ante el Gobierno norteamericano.

Según el telegrama diplomático, Firtash alega que había conseguido boicotear una “coalición” entre el partido de Timoshenko y el de Yanukóvich en el último momento, y que ahora intentaba que Yakunóvich firmara un acuerdo con Yuschenko.

Se refiere a una época en que Yuschenko y Timoshenko ya se habían distanciado. Uno pensaría que en esa lucha entre democracia europea y autoritarismo ruso que se vendió con ocasión de la Revolución Naranja ciertas alianzas serían imposibles. Grave error.

Firtash cuenta al embajador que Timoshenko está tratando con el Gobierno ruso para acabar con su empresa. También reconoce que empezó en los negocios gracias al apoyo de un conocido miembro del crimen organizado ruso -ser embajador de EEUU en algunos países no es una profesión aburrida-, pero que él nunca ha cometido ningún delito. Probablemente para congraciarse con Washington, afirma que la mayor amenaza para la seguridad de Ucrania es que caiga en manos de las grandes corporaciones rusas. Y esto lo dice un santo varón.

Resulta complicado diferenciar el desprecio del magnate por Timoshenko y las relaciones de ésta con el Gobierno y empresas rusas. Según Firtash, “Timoshenko planea ofrecer Ucrania a Rusia en una bandeja de plata”. Esto es obviamente exagerado, pero no hay que olvidar que la entonces primera ministra intentó mejorar sus relaciones con Moscú y, como cualquier gobernante ucraniano, necesitaba llegar a acuerdos que permitieran el suministro estable de gas. Y pudo ocurrir que el magnate intentara que Washington desconfiara de Timoshenko por esa conexión rusa.

Lo que es claro, es que ambos magnates miraban por sus propios intereses, utilizando como moneda de cambio la Nación ucraniana

“Firtash definió a Timoshenko como la perfecta oligarca que había llegado a acuerdos con Rusia que dejaban a Ucrania en una posición vulnerable frente a los oligarcas rusos en el futuro, algo que ni él, ni el partidario del PR (Partido de las Regiones, el partido de Yanukóvich), Rinat Akhmetov, podían permitir. Firtash dijo que el calificativo de Timoshenko como ‘Princesa del Gas’ era falso. Explicó que Timoshenko ganó mucho dinero con negocios corruptos del gas en los 90, pero que no sabía nada de gas. Añadió que Timoshenko escondió sus propiedades e inversiones en el Reino Unido para dar la falsa impresión de que había abandonado sus negocios”.

La conexión entre oligarcas y políticos no es un hecho inaudito en la Europa del Este –tampoco en la del Oeste-. En Ucrania, sí ha dado lugar a una continuidad en los últimos 15 años: sobre la superficie la confrontación política adquiría el máximo nivel de enfrentamiento, pero por debajo los pactos, con la mediación de los multimillonarios, han hecho que los ciudadanos no hayan visto muchos cambios en su vida cotidiana. Por decirlo de otra manera, la corrupción se desmandó en la presidencia de Yanukóvich, pero no empezó entonces ni mucho menos.

Sí, es indudable que con Yanukóvich y el Partido de las Regiones, los oligarcas como Akhmetov y Firtash tuvieron la pista libre. El caso de Akhmetov es paradigmático. El hombre más rico de Ucrania (con unos activos valorados en 15.000 millones de dólares) con intereses en varios sectores industriales, banca y medios de comunicación, era amigo de Yanukóvich y una de las principales fuentes de financiación de su partido.

Ya se sabía que un comunicado de Akhmetov había sido decisivo para entender cómo el presidente se estaba quedando sin apoyos (y quizá la razón de su inesperada huida al día siguiente de firmar un acuerdo con la oposición). En el documento, el magnate pedía unidad a todos los ucranianos con independencia de sus ideas políticas, lo que muchos interpretaron como que había abandonado a Yanukóvich y que desde luego estaba en contra de acabar con la protesta de Maidán por la fuerza.

Según un reportaje de Der Spiegel, es imposible subestimar el poder de ambos, tanto durante el Gobierno de Yanukóvich, como en los acontecimientos que desencadenaron su huida. Quien paga, manda, y así Akhmetov había influido en la elección de 60 diputados del Partido de las Regiones, mientras Firtash tuvo que conformarse con 30.

Los oligarcas cambian de color conforme se precipitan los acontecimientos.

Ya antes de que comenzara la crisis, los oligarcas decidieron ampliar sus contactos con la oposición. Akhmetov ya tenía unas relaciones civilizadas con Timoshenko y por eso, según Spiegel, apoya al actual primer ministro, Arseni Yatseniuk. Firtash, que no puede ni ver a Timoshenko, tuvo que centrarse en el exboxeador Klitschko.

Cuando empezaron a disparar de forma indiscriminada contra manifestantes de la plaza Maidán, y aunque los autores de los disparos han resultado ser mercenarios y miembros de partidos ultras financiados y entrenados por miembros de la embajada norteamericana, desde donde salían las órdenes, los oligarcas decidieron que ese no era su camino. Los medios de comunicación -dentro de una campaña de publicidad sesgada, con precedentes-, que controlan, pasaron a hacer una cobertura no hostil con la oposición, una forma de decir al Gobierno que había perdido su apoyo. Y al menos 30 diputados del Partido de las Regiones, lo que coincide con los que habían comprado con su dinero, terminaron votando a favor de la destitución de Yanukóvich.

¿Revolución en Kiev? Una insurrección, sin duda, pero no habrá cambios revolucionarios en el país

Al igual que con el precedente anterior, los oligarcas tendrán que ajustar el alcance de sus negocios y quizá renunciar a algunos contratos, pero se ocuparán de que sus negocios queden a salvo. Yanukóvich ha sido excelente para ellos y el nuevo Gobierno no tiene por qué dejar de serlo.

Yatseniuk ha nombrado a dos empresarios millonarios como gobernadores de provincias de la zona Este

Es una forma de que sepan que no van a enviar gente desconocida de Kiev para controlar a la zona prorrusa. Son Sergi Taruta (600 millones en activos) e Igor Kolomoiski (2.400 millones), que además es un destacado miembro de la comunidad judía, y por tanto contribuye a compensar la presencia de los ultras en la coalición que derrocó a Yanukóvich. El proceso de blanqueo de los oligarcas ha comenzado y se coronará con éxito. Habrá otras cosas que no estén claras en Ucrania, pero esa no suele fallar.

Aparecen los millones "perdidos" de Timoshenko

La investigación, de la que hablamos al comienzo de este artículo,  se llevó a cabo a lo largo y ancho del mundo, en el marco de la búsqueda de los doscientos millones de dólares desaparecidos del presupuesto público de Ucrania a mediados de los noventa. El dinero también fue hallado en bancos suizos y estadounidenses.

La oficina jurídica londinense Lawrence Graham inició la investigación de las cuentas de Yulia Timoshenko en marzo del año pasado, por encargo del Ministerio de Ingresos y Recaudaciones de Ucrania. El objetivo era encontrar dónde habían puesto los doscientos millones de dólares Timoshenko y Pável Lazarenko, su antecesor en el puesto de jefe del Gobierno. En aquel entonces, Timoshenko encabezaba la empresa Sistemas Energéticos Unidos de Ucrania, una estructura que obtuvo el monopolio en la importación de gas ruso. Fue entonces cuando la apodaron la Princesa del Gas, justamente tras desaparecer los millones del presupuesto ucraniano.

En el transcurso de la investigación, los juristas revisaron cerca de trescientas cuentas bancarias en veintiséis países. Se supo que Timoshenko y su familia tenían acceso a varias decenas de cuentas, trece de ellas vigentes hasta la fecha, como ya hemos dicho. Esta información no ha sorprendido a los expertos rusos. Los que usurparon el poder en Ucrania no son pobres, dice Alexánder Gúsev, director del Instituto de Planeación Estratégica: “El que los exdirigentes ucranianos tengan cuentas no solo en el Reino Unido, sino también en Suiza, Alemania o Francia no es un secreto. No se trata de gente necesitada, y Yulia Vladímirovna ocupa una de las primeras posiciones. Creo que semejantes revelaciones afectan directamente a su imagen, pero ahora este tema de las cuentas en el extranjero importa muy poco cuando el poder está en manos prácticamente de bandidos”.

Ígor Shíshkin, vicedirector del Instituto de la Comunidad de Estados Independientes, opina que los resultados de la investigación no influirán en la imagen de la Princesa del Gas, quien aspira llegar a ser la presidenta de Ucrania. En Occidente saben con quién tratan, mientras que el pueblo ucraniano permanecerá en la ignorancia, señala el experto: “En Occidente saben muy bien quién es Timoshenko, al igual que se conoce el origen de su fortuna. Cuando en la Maidán la situación se agravó, enseguida se supo que tanto Estados Unidos como la Unión Europea sabían todo acerca de las cuentas de los oligarcas cercanos a Yanukóvich. También saben sobre las cuentas de todos los demás. Pero en cuanto se llevó a cabo el golpe, se olvidaron de esas cuentas, porque dicha información todavía es muy útil para presionar a esos oligarcas. Por eso, la existencia de esas cuentas en el extranjero, desde el punto de vista de los políticos occidentales, tanto de Bruselas como de Berlín, no es un error de Timoshenko, sino un logro. La hace manejable. Esos datos son muy valiosos para demostrar con quién tratamos, con quién trata Occidente, y llevar esa información al ciudadano de a pie de Ucrania”.

Los representantes de Yulia Timoshenko, quien actualmente sigue su tratamiento en Alemania, se apresuraron a calificar de falsos los resultados de la investigación. Su abogado, Serguéi Vlásenko, sostiene que se trata de una “mentira manifiesta” defendida por “el régimen de Yanukóvich con el fin de desacreditar a Timoshenko”.

Cabe señalar que una de las primeras decisiones que tomó la oposición ucraniana fue la liberación de Yulia Timoshenko de la cárcel. Además, fue cerrado el caso penal por abuso de poder de la corporación Sistemas Energéticos Unidos de Ucrania, que estaba siendo estudiado desde abril de 2012 por un tribunal de la ciudad de Járkov. Es notorio que todo eso sucede en medio de una limpieza de imagen de la élite política, pronunciada por los seguidores del Euromaidan.