Por Juan Aguilar*
Por Juan Aguilar*
«Putin, el espía chino»
La tarea para aislar a Rusia se encuentra en su apogeo, tal como alardean los analistas de los medios de comunicación occidentales. Sin embargo, EEUU no encuentra el modo y las tentativas continúan. E incluso cuando Europa se refiere a la idea del bloqueo de Rusia lo hace con gran escepticismo, y Asia hace mucho que no tiene intención de inmiscuirse en un juego tan arriesgado. La paradoja en lo que tal intención es extremadamente desventajosa para los EEUU, porque la realidad es que están empujando a Rusia a acercarse cada vez más a China.
En un artículo reciente publicado en «New York Time», un antiguo embajador de los EEUU en Rusia, Michael Makfol, menciona entre otras cosas:
«La Rusia de Putin no tiene aliados actualmente. Debemos dejarlo así, tal como es. Contribuir al alejamiento de China de Rusia es una tarea muy importante para nosotros».
No se ha secado la tinta sobre el papel de estas declaraciones cuando la quinta columna prooccidental en Rusia ha hecho el saludo militar y se ha lanzado a asustar a la población con los horrores de una unión de Rusia con China. El primero ha sido un tal B. Nemtsov:
«La Rusia de Putin ha hecho la elección de civilización y absolutamente contranatura en beneficio de China. Los chinos se refieren a Rusia como al apéndice de sus materias primas y ahora tratarán de comprar a precio de ganga el petróleo y el gas. También, pienso, dentro de un tiempo presentarán a Rusia las reivindicaciones territoriales sobre aquellas tierras que, en realidad, siempre codiciaron. Pienso en Siberia y el Extremo Oriente. Esto sería una catástrofe y sus consecuencias serían muy graves. Hay que saber que cerca del poder (en Rusia) se encuentra China, una “quinta columna” de agentes chinos.
Esto era el principio, y un par de días después B. Nemtsov volvía con sus frases lapidarias:
«El aislamiento de Occidente empuja al país a los brazos de China. ¡Adiós opción europea de Rusia, hola Universo! Todo el destino de Rusia, su historia y la cultura están vinculadas a la tradición europea y cristiana. Pero Putin y Dugin han decidido de otro modo. Estudiaremos chino y Confucionimo. ¿Que nos espera en el futuro próximo? En mayo Putin firmará el contrato desventajoso con China para el suministro de gas. Pienso, el precio será menos de 300 dólares (a Europa lo vendemos casi a 400). Luego comenzará la construcción del gasoducto la Fuerza de Siberia, con un coste como en la Olimpíada de Sochi. Gazprom tendrá el dinero a expensas del aumento de los precios del gas en el mercado interior. Es decir, a expensas de nosotros. Luego aumentarán los suministros de petróleo por los precios de dumping a China. Y después esperaremos a ver cuando Siberia cae bajo jurisdicción china. El beneficiario principal de la aventura de Putin será China. Que, a propósito, no ha hecho nada para esto… Putin llama a oponerse con su loca elección china contra una quinta columna. Y se porta en realidad como el representante de la quinta columna china y dirigente de la red china de espionaje. Vende Rusia a los chinos…»
La versión «Putin espía chino» era retomada por las agencias de información ucranianas y se han puesto a competir en decir las mayores burradas fantasiosas, cómo que China en poco tiempo después se anexionaría el Extremo Oriente de Rusia. En general, la campaña informativa «No a la unión de Rusia con China» ha empezado oficialmente, con lo que nos podemos felicitar.
¿Qué pasa en realidad?
La “angustia” de Nemtsov, agente liberal al servicio de las potencias occidentales está sacada del siglo pasado, cuando sufrían la crisis profundísima del sistema liberal. Es posible recordarle sólo una de las expresiones de Confucio: «Quien habiendo vivido hasta los cuarenta años, llama sólo a la hostilidad, aquel hombre está perdido».
En realidad, lo que tenemos es una próxima visita de Putin a China con el objetivo principal de cerrar los acuerdos sobre el precio del gas que China importará de Rusia. Y los europeos, que amenazan con helarse las orejas el próximo invierno sin el gas ruso por contrariar a Putin, contribuyen con su actitud a acelerar dichos acuerdos con China. Además, de esos acuerdos no se sigue que Rusia tenga nada que perder.
En primer lugar, nadie en Europa ha rechazado las importaciones de gas ruso. Por eso presentar la situación así, como si Putin se hubiera echado a los pies a China, es tonto, es ridículo. Al contrario, es necesario apreciar la visita de Putin como una respuesta a las amenazas de sanciones por parte del Occidente. Noten que estos acuerdos, a diferencia de la charlatanería europea con sus amenazas, es real. Y si Putin consigue un buen acuerdo con China, será un golpe para los atlantistas. Porque Rusia reorientar sus flujos comerciales hacia Asia mucho más rápidamente de lo que Europa tardaría en buscar una solución para el invierno.
En segundo lugar, China no está en posición de dictar a Rusia los precios del gas, del que desesperadamente tiene necesidad. Esto significa que la situación que se ha formado tras las sanciones puede contribuir al acuerdo por las dos partes. Perder esta oportunidad es arriesgarse a que no se presente otra en un futuro próximo.
¿Qué se puede esperar?
La visita de Putin a China debe poner a cada uno en su sitio. Europa tiene la posibilidad de volver a reflexionar y renunciar a sus amenazas o someterse a la presión de los EEUU, lo que obligará a Rusia a aliarse con China. La última opción no presenta para Rusia ningún peligro. Tardará más o menos, pero tal alianza tendrá lugar y todo se dispone para que esto pase ahora.
Sin duda, siempre existe el riesgo de que el Extremo Oriente se convierta en la zona exclusiva de suministros de materias primas a China. Pero sólo en caso de que la política rusa fuera incapaz de controlarlo. En el caso de llevar una política adecuada, la interacción estrecha con China (y otros países de la zona) abre para Rusia perspectivas brillantes y es, en opinión de los expertos, la única posibilidad de dar vida a la región del Lejano Oriente ruso. Ya que el petróleo y el gas serían solo uno de los aspectos de la cooperación, y los proyectos mutuamente ventajosos en otras esferas serían enormes. Así, por ejemplo, la prensa china ha informado sobre la decisión de comprar a Rusia 100 aviones de transporte y abrir en la frontera china una zona de producción y centro de comercio. En general, hay la impresión de que la unión con China hace mucho que tendría que haber tenido lugar, si la élite rusa no hubiera tenido tantos temores a las reacciones del mundo occidental.
Es definitiva, es posible pronosticar con seguridad que los liberales al servicio de los intereses de EEUU y sus alienados seguirán atacando en la dirección de lo “desventajoso” que es para Rusia una alianza con China. Los rusos deben prepararse para esa insidiosa campañita y destrozar las monsergas del discurso de los liberales prooccidentales. Además, dicha campaña tendrá un efecto positivo. Muchos ciudadanos rusos se harán la pregunta y habrá un debate público que llamará la atención. Entonces, muchas más personas comprenderán lo esencial de una alianza estratégica de Rusia con China.
*Director de Elespiadigital.com