Redacción
La subida constituye alrededor del 40%: el nuevo precio es de 385,5 dólares por cada 1.000 metros cúbicos frente a la cifra anterior de 268,5 dólares. El aumento del precio "se debe a la imposibilidad de Ucrania de cumplir con su obligación y pagar la deuda por los suministros de gas en 2013 y por la falta del 100% de los pagos de los suministros actuales", ha comentado este 1 de abril el presidente de la junta administrativa de Gazprom, Alexéi Miller.
Un 50% de las importaciones de gas natural por parte de Ucrania son de Gazprom y su deuda de 2013 y de lo que va de 2014 ya alcanzó los 1.700 millones de dólares estadounidenses. A principios de marzo Moscú advirtió a Kiev de que una vez expirado el primer trimestre de 2014, cancelaría el descuento del 33% que había otorgado en diciembre pasado al gobierno del presidente depuesto Víktor Yanukóvich.
Kiev, por su parte, ya anunció que a partir de este 1 de abril sube las tarifas del gas para la población. La causa no es solo la cancelación de las rebajas por parte del monopolio ruso, sino que es un paso más para cumplir con las exigencias del FMI, que insiste en recortar los subsidios para gastos comunes y ve esta medida como indispensable desde el punto de vista económico. Una opinión que difícilmente compartirán los consumidores ucranianos, para los cuales las cifras no auguran nada positivo. Según los cálculos previos a la aplicación de la norma, la población encontrará en sus facturas una subida de un 50%, mientras que el sector público tendrá que pagar un 64% más y para el uso industrial el incremento será del 29%.
Para apoyar a las familias de ingresos bajos, el nuevo Gobierno de Ucrania se propone poner en marcha un nuevo programa de subsidios que entrará en vigor dentro de un mes. De acuerdo con la cifra oficial, el número total de hogares que son candidatos a recibir estas ayudas es de cuatro millones, mientras que la ayuda mensual asciende es a 47 dólares. Pero aun así, para un país con una deuda tan importante como la de Ucrania y unas arcas prácticamente vacías, 188 millones de dólares mensuales es una cantidad importante.
"El tema ucraniano desde el punto de vista económico recuerda enormemente a lo sucedido con Grecia, que tuvo que ser rescatada y esto repercutió muy negativamente en la economía de la ciudadanía. En Ucrania está pasando exactamente lo mismo: no entiendo de donde podrá salir esta subvención para el gas a no ser que sea incrementando nuevamente la deuda", comentó a RT el analista político Santiago Niño Becerra.
De momento, especialistas dejan claro que es muy poco probable que Kiev pueda encontrar una alternativa para sustituir el gas ruso en su totalidad. Europa por su parte tampoco tendrá muchas posibilidades de sobrevivir si un día busca rechazar el gas ruso debido a las tensiones políticas: a este territorio va a parar el 65% del gas que exporta Rusia. Países como Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria, República Checa y Finlandia compran solo gas ruso. En Eslovaquia el combustible azul ruso supone el 96% de las importaciones, en Grecia el 44%, en Hungría el 41%, en Alemania el 28% y en Italia el 38%.
"Es una fantasía que EE.UU. pueda vender gas barato a Europa"
Las suposiciones de que el gas natural estadounidense será más barato que el ruso si es suministrado a la UE son simples fantasías, según afirmó el representante permanente de Rusia ante la UE, Vladímir Chizhov.
Comentando la posibilidad de que EE.UU. venda cierta cantidad de gas natural, no descartada por el presidente Barack Obama en Bruselas la semana pasada, Chizhov explicó que se trataría de gas licuado, cuya producción incluye extraerlo, licuarlo, cargarlo en buques cisterna, transportarlo a través del océano, convertirlo en forma gaseosa y bombearlo al consumidor.
"Si alguien cree que al cabo de todo este proceso el gas estadounidense costará menos que el ruso, es una simple fantasía", dijo el diplomático.
Este comentario llega después de que la canciller de Alemania, Angela Merkel, se pronunciara la semana pasada en favor de "reducir la dependencia” que tiene la UE del suministro de gas y petróleo de Rusia, todo ello en respuesta a la incorporación de Crimea a Rusia tras un referéndum popular en la antigua república ucraniana.
En una entrevista concedida al canal de televisión ruso Rossiya 24, Chizhov comentó las relaciones entre la UE y Ucrania tras el golpe de Estado que tuvo lugar en el país en febrero pasado.
El diplomático señaló que Ucrania no ha conseguido estar más cerca de la UE pese a la firma de la parte política del acuerdo de Asociación con esta organización. "Creo que últimamente la UE empezó a entender no tanto la responsabilidad por Ucrania sino lo peligroso que es aproximar a la Ucrania actual a la UE", afirmó. "No es una casualidad que la UE decidiera dividir el acuerdo en dos parte y firmar solo el preámbulo y la parte política pese a sus declaraciones previas en público", subrayó el diplomático. "Es el 2% del texto, mientras que lo principal, las clausulas comerciales y económicas, han sido aplazadas para tiempos mejores, hasta que Kiev se haga con un Gobierno legítimo y responsable", agregó Chizhov.
El diplomático opina que la "perspectiva de la incorporación de Ucrania a la UE no se ha vuelto más clara, si es que existe en general".
Análisis: ¿Por qué a EEUU le ha salido el tiro por la culata?
Por Alexei Pilkó
La crisis en Ucrania que, según los planes de EEUU, debía comprimir a Rusia en el espacio postsoviético tiene todas las posibilidades de devenir en la mayor derrota geopolítica de Norteamérica.
De momento, su resultado ha sido no la integración de Ucrania a la UE y a la OTAN, sino la crisis de su Estado y la reunificación de Crimea con Rusia.
Pero, ¿cuáles son las causas de la derrota estadounidense? La ilusión de la victoria en la Guerra Fría.
Rusia es considerada hasta ahora en EEUU como un país débil en el plano militar y abúlica en el político y que sufre un colapso económico permanente.
La clase política estadounidense no puede suponer lo contrario, debido a que muchos de sus exponentes son rehenes de las concepciones sobre la victoria en la Guerra Fría.
Tal ilusión explica justamente la reacción histérica de la embajadora de EEUU ante la ONU, Samantha Power, quien declaró sin sonrojos que Moscú es el país perdedor y debería comportarse en consecuencia. Ello se debe probablemente a las palabras del presidente Barack Obama, en el sentido de que Rusia es una potencia regional débil.
Las declaraciones de Obama revelan que la dirección política norteamericana padece de una peligrosa ceguera política y del afán de presentar lo deseable por la realidad.
Hace más de dos décadas que EEUU se ha dedicado a promover la idea de su país como el único líder global. Sin embargo, en el mundo actual no existen ya más los factores exclusivos. Todos los sujetos globales están estrechamente vinculados entre sí, y sus relaciones se caracterizan por un nivel cada vez más elevado de dependencia mutua. Además, en los últimos años, el liderazgo global de EEUU se encuentra en un gran entredicho. Y la renuencia a reconocerlo ha llevado a la dirigencia norteamericana al atolladero.
Las posiciones de EEUU son relativamente fuertes en el mundo solo en Europa del Este. Además, Washington perdió América Latina, importante en el plano estratégico, sufrió derrotas en Afganistán y en Irak y, en general, en el Oriente Próximo aplica una política del todo inconvincente. EEUU no es capaz ya de frenar el incremento de la influencia de otros centros globales de la fuerza. El mundo avanza pujante hacia la multipolaridad, la que va a determinar las realidades internacionales en el siglo XXI.
EEUU sigue siendo una potencia de influencia considerable en la arena internacional. Sin embargo, el país no puede ser ya definido líder absoluto. El mundo unipolar no terminó de realizarse. Mientras que en el nuevo orden mundial multipolar, que está ya gestado en los hechos, EEUU no desea, tozudamente, insertarse, intentando imitar su liderazgo global con costos cada vez mayores.
De ahí que Washington se lance al ataque contra el país que sea que, a su juicio, amenace sus posiciones líderes. Al mismo tiempo, Washington hace exhibiciones periódicas de músculos, descargando todo su poder bélico contra el “demonio” mundial de turno elegido, o amenazando con hacerlo.
Dicha política superagresiva, originada por la renuencia de la elite política estadounidense a tomar el mundo tal como es perjudica al país mismo.
Sin duda que EEUU, al trabajar de conjunto con Rusia y otras grandes potencias, puede contribuir al robustecimiento de la estabilidad en el mundo y hacerlo más seguro.
Sin embargo, Washington prefiere de momento seguir bajo el embrujo de las ilusiones, las que no cabe la menor duda que, tarde o temprano van a disiparse. Y ello porque la realidad terminará un día por imponerse.