Redacción
El video que acompañamos muestra cómo se desarrolló la concentración "Rodea el Congreso" del 25 de septiembre y sus momentos más importantes. Las protestas en Plaza Neptuno finalizaron con al menos 26 detenidos y 64 heridos. Una crónica que resume las 5 horas más álgidas de la protesta y que ha conmocionado a miles de ciudadanos que lo han podido ver a través de Internet.
Las imágenes muestran los momentos más violentos de la protesta que dejó 64 personas heridas, entre ellas, un manifestante que se encuentra en estado grave, quien habría sufrido una lesión medular, según han informado los Servicios de Emergencias. Al menos 27 de los heridos son agentes de la policía: uno de ellos presenta una brecha en la cabeza a causa de un golpe, por lo que ha precisado un collarín en el cuello. Los otros presentan diversas contusiones en el cuerpo.
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La Delegación del Gobierno en Madrid cifró en 6.000 los asistentes que a las 19.30 se encontraban en la protesta de "Rodea el Congreso". Los portavoces de las dos organizaciones convocantes de la protesta, la Coordinadora 25S y la plataforma ¡En Pie!, dejaron claro desde un primer momento que la intención no era ocupar el Congreso, sino "solo rodearlo y andar alrededor".
No obstante, la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ya les advirtió de que no se iba a permitir "bajo ningún concepto" que "se rodee o que se tome" el Congreso porque "eso sería delito", lo que dio lugar a una acción policial represiva de las fuerzas antidisturbios difícil de entender por su violencia y desproporción. En concreto, se hace muy difícil justificar ante los ciudadanos las acciones dentro de la estación de Atocha o la violencia de algunas cargas policiales.
Para algunos analistas, resultan sospechosas las acciones de algunos “provocadores” que aparecen con escudos, la cara cubierta y trapos rojos para reclamar "socialismo". Cuando comienza la carga policial, el grupo “provocador” desaparece, mientras la gente soporta la acción represiva. Muchos manifestantes entendieron que eran agentes infiltrados que “tras hacer su trabajo” se esfuman.
La sospecha se ha visto reforzada por otro video que el que se puede observar a un supuesto manifestante que es detenido y comienza a gritar "¡Que soy compañero, coño! ¡Que soy compañero!". Las imágenes, que demuestran que presuntamente había 'secretas' entre los manifestantes, abren el debate sobre la actuación policial además de servir de mofa durante estos días en las redes sociales.
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Por su parte, el director General de la Policía, Ignacio Cosidó, hizo el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados una cerrada defensa de la actuación de la Policía en los disturbios y la calificó como "proporcional", "congruente" y "desde la máxima profesionalidad". Ha justificado las cargas asegurando que intentar allanar el Congreso es "atacar el Estado de Derecho".
De hecho, el afán represor contra los manifestantes se comprueba por el delito con el que se pretende encausar a los detenidos: delitos contra el Estado. No deja de ser sarcástico que mientras hay políticos que hacen a diario manifestaciones anticonstitucionales procurando la secesión de una parte del territorio nacional, sin que todo ello tenga la más mínima consecuencia, el ministro del Interior quiera hacer sangre contra unos manifestantes que protestan por los recortes sociales y contra la corrupción de la casta política.
En cualquier caso, por los métodos policiales utilizados, la posibilidad de manipulación violenta para provocar alteraciones del orden y justificar la acción represiva con agentes infiltrados y las penas que se van a solicitar a simples manifestantes, más pareciera que nos encontráramos en una especie de “estado de excepción”. El Sr. ministro del Interior debería hacérselo mirar.