
Irán realizó unos ejercicios militares este 15 de enero en los que lanzó misiles balísticos tierra-tierra y probó unos nuevos drones de fabricación nacional, según informaron medios locales.
En este simulacro realizado en la región central del desierto iraní y supervisado por el comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán, el mayor general Hossein Salami, todos los proyectiles alcanzaron sus objetivos.
Este video muestra imágenes del lanzamiento simultáneo de varios misiles y de los ataques de las aeronaves no tripuladas.
Según la agencia AP, en los ejercicios se lanzaron misiles balísticos de combustible sólido Zolfaghar y Dezful, con un alcance de 700 y 1.000 kilómetros, respectivamente. Anteriormente, se informó de que la ojiva del nuevo misil balístico Dezful, versión modificada del Zolfaghar, pesa casi media tonelada.
Esta semana, Teherán también llevó a cabo ejercicios navales en el golfo de Omán, en los que disparó misiles de crucero y que contaron con la participación de sus dos nuevos buques de guerra de fabricación propia: el portahelicópteros Makran y la fragata portamisiles Zereh.
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Las tensiones entre Irán y EE.UU. se han intensificado en las últimas semanas después de que Teherán incautó un petrolero surcoreano y Washington envió un submarino al golfo Pérsico.
A principios de enero, el Pentágono también revocó su decisión de retirar su portaaviones USS Nimitz de aguas de Oriente Medio.
Irán lanza misiles balísticos de largo alcance contra objetivos en el océano Índico
Este sábado, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán probó misiles balísticos que alcanzaron objetivos predeterminados en el norte del océano Índico desde una distancia de 1.800 kilómetros.
El lanzamiento fue parte de la segunda fase de los ejercicios, que empezaron esta semana en la región central del desierto iraní.
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Según el comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán, el mayor general Hossein Salami, los ejercicios militares han confirmado la capacidad de Irán para atacar objetivos navales.
"El uso de misiles balísticos es un gran logro de defensa, ya que desde grandes profundidades y largas distancias podemos alcanzar objetivos en movimiento en el océano desde el corazón de nuestra tierra", dijo Salami.
El viernes, en el marco de los ejercicios militares Teherán lanzó misiles balísticos tierra-tierra y probó unos nuevos drones de fabricación nacional. Esta semana, Teherán también llevó a cabo ejercicios navales en el golfo de Omán, en los que disparó misiles de crucero y que contaron con la participación de sus dos nuevos buques de guerra de fabricación propia: el portahelicópteros Makran y la fragata portamisiles Zereh.
Las tensiones entre Irán y EE.UU. se han intensificado en las últimas semanas después de que Teherán incautara un petrolero surcoreano y Washington enviara un submarino al golfo Pérsico. A principios de enero, el Pentágono también revocó su decisión de retirar a su portaaviones USS Nimitz de aguas de Oriente Medio.
Irán no necesita grupos proxy para golpear a Israel

Mohsen Khalif Zade
La República Islámica de Irán no tiene grupos proxy; no los necesita, puesto que el país persa tiene capacidad suficiente para responder a las amenazas de Israel.
Aunque la lucha contra la arrogancia estadounidense e israelí es el objetivo común de todos los grupos de la Resistencia en Asia Occidental, Washington y Tel Aviv están tratando de insinuar que Irán utiliza a grupos proxy para atacar sus intereses en la región.
No obstante, las autoridades iraníes niegan que hayan tenido o recurrido a grupos subsidiarios para lograr sus objetivos en la región.
Pero, ¿qué es una guerra proxy o subsidiaria? ¿Por qué los países recurren a este tipo de guerra?
La guerra subsidiaria o proxy es un tipo de conflicto, normalmente armado, en el que se distingue un conflicto interno entre distintos bandos que se engloba como parte de otra rivalidad entre actores externos.
La diversidad de actores internos que se puede encontrar en una guerra proxy depende de la diversidad de actores externos.
Participar en guerras subsidiaras es un factor muy atractivo para las potencias que buscan evitar los elevados costes en términos humanos y económicos que implican participar directamente en un enfrentamiento armado.
Para los países extranjeros resulta mucho más cómodo desarrollar esa forma de rivalidad lejos de sus fronteras y limitando al máximo la intervención militar directa mediante el apoyo a un aliado local. En definitiva, se trata de trasladar el conflicto a un lugar distinto del tablero.
Irán y grupos proxy en la región
El portavoz del ejército israelí, Hidai Zilberman, alegó que el régimen de Tel Aviv está vigilando los movimientos de Irán en la región, ante la posiblidad de que el país persa ataque zonas israelíes desde Irak o Yemen en venganza por el asesinato de su científico nuclear Mohsen Fajrizade.
Estas declaraciones demuestran que el triángulo de la maldad Israel-EE.UU.-Arabia Saudí busca difamar a los grupos de la Resistencia, en especial al movimiento popular yemení Ansarolá y a las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), para presentarlos como grupos que prefieren los intereses de Irán antes que los de sus propias naciones.
Incluso, si asumimos que las declaraciones del portavoz del ejército israelí son ciertas, ¿qué hay de malo en que los grupos de Resistencia ayuden a Irán?
¿Acaso Irán no apoyó la causa palestina y a las naciones árabes e islámicas ante las hostilidades de Israel y EE.UU. y, debido a esas ayudas, ha soportado 40 años de sanciones, presiones, guerras y asedios? ¿Por qué se pide a los grupos de la Resistencia que hagan la vista gorda y no respalden al país persa?
La Constitución promulgada tras la Revolución Islámica de Irán establece el compromiso de defender los derechos de los musulmanes y apoyar a los oprimidos en todo el mundo, y fue así que el país persa estableció alianzas con otros países en la región.
Cuando Irán atacó las bases de EE.UU. en Irak, en represalia al cobarde asesinato del comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, y al subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, en Bagdad, capital iraquí, Teherán asumió oficialmente la autoría de dicho ataque. Por lo tanto, cualquier acto de represalia por el asesinato de su científico nuclear será completamente iraní y sin la intervención de actores extranjeros. Israel estuvo detrás del asesinato de Fajrizade, pues debe pagar por ello.
Estados Unidos, que se jacta siempre de su poderío militar, recibió una bofetada dolorosa de Irán por el asesinato del general Soleimani. Por lo tanto, el régimen israelí, que es mucho más débil que Estados Unidos, debe esperar la respuesta de Irán.
Entonces, cuando EE.UU. e Israel intenten atacar Irán, se enfrentarán a una respuesta completamente iraní y sin la participación de sus aliados en la región de Asia Occidental.
Por tanto, los intentos de los medios de comunicación para desacreditar a Al-Hashd Al-Shabi en Irak y Ansarolá en Yemen, y presentarlos como “grupos proxy” de Irán fracasarán, al igual que sus anteriores esfuerzos para designar al Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), y las facciones palestinas de HAMAS y la Yihad Islámica como brazos ejecutores del país persa en la región.
Las naciones árabes conocen bien la honestidad de Irán y al Eje de la Resistencia, y también son plenamente conscientes de las mentiras, la hipocresía de los regímenes reaccionarios árabes, que son lacayos de Estados Unidos e Israel.
Algunas voces aseguran que Irán no tiene la capacidad para poner en peligro los intereses de Israel y EE.UU. en la región. Quienes dicen eso no han estado prestando atención al poderío del país persa.
A pesar de que no está claro cómo responderá Irán al asesinato de su científico nuclear Mohsen Fajrizade, lo único que evidente es que habrá una respuesta, e Israel; entonces, todos los implicados en dicho crimen deben esperar la represalia iraní.