
El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos estima que Rusia, China, Irán y Corea del Norte han estudiado cuidadosamente las acciones militares de Washington.
Este miércoles, el general de infantería y jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Mark Milley, declaró que su país "destruirá a cualquier enemigo que pretenda causar daño a EE.UU. o a sus aliados" y el diario británico 'The Sun' estima que esas palabras son "una amenaza poco disimulada hacia Rusia", como respuesta al envió de Moscú de sistemas antimisiles de alta tecnología a Siria.
Milley detalló que "os venceremos con una contundencia como nunca antes os habían vencido, en cualquier sitio y en cualquier lugar" y subrayó que, "a pesar de todos nuestros problemas, las Fuerzas Armadas de EE.UU. os detendrán".
Desde el punto de vista de este militar norteamericano, Rusia, China, Irán y Corea del Norte habrían estudiado cuidadosamente las acciones militares de Washington para actualizar sus ejércitos de manera precipitada con la esperanza de poder vencer a EE.UU. en el futuro.
El propio Mark Milley aclaró que sus comentarios son una reacción a la política de Rusia respecto a Crimea, además de las disputas con EE.UU. y el cese de la cooperación entre ambos países respecto a Siria.
Finalmente, Milley también manifestó que EE.UU. "está siendo desafiado", por lo que explicó que, si la intención es detener una guerra, el Ejército y el resto de ese país "deben estar preparados".
EE.UU. amenaza a Rusia con ataques terroristas
Las amenazas del general estadounidense se han producido una semana después de la polémica que provocó el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, John Kirby, quien indicó que Rusia podría sufrir atentados en su territorio si no termina la guerra civil en Siria.
Kirby aseguró que "los grupos extremistas continuarán explotando los vacíos que hay en Siria para ampliar sus operaciones, que podrían incluir ataques contra los intereses rusos, tal vez incluso en ciudades de Rusia", que "seguirá enviando soldados a casa en bolsas y seguirá perdiendo recursos, quizás hasta aviones".
Su homóloga rusa, María Zajárova, censuró esas palabras y valoró que parecían "más una orden para que un perro ataque que el comentario de un diplomático".
EE.UU. realiza simulacro de lanzamiento de su bomba nuclear B61
Las pruebas involucraron dos modificaciones de la bomba B61, B61-7 y B61-11, en un polígono del estado de Nevada.
La Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) de EE.UU. en conjunto con las Fuerzas Aéreas de ese país han ejecutado unas pruebas de dos modificaciones de su bomba nuclear B61. Ha involucrado modelos de prueba de bombarderos (JTA) y las modificaciones B61-7 y B61-11 de la bomba.
Según el informe, los JTA son prototipos que contienen los instrumentos y sistemas necesarios que permitieron grabar el recorrido de las bombas y realizar las evaluaciones científicas necesarias. Las bombas lanzadas no contenían material nuclear y fueron ejecutadas en el campo de pruebas de Tonopah, en el estado de Nevada. Para el efecto, se utilizaron dos bombarderos furtivos B-2 Spirit.
El objetivo central del simulacro fue el análisis de la confiabilidad, precisión y desempeño de los equipos en condiciones de operación similares a las de combate, y forma parte de un programa de mantenimiento del arsenal y los sistemas de armas. Los datos son utilizados posteriormente por los ingenieros del NNSA para realizar simulaciones de computadora —creados en el Laboratorio Nacional Sandia— con el fin de verificar los sistemas y las funcionalidades de los equipos.
"El B61 es un elemento crítico del programa nuclear y el sistema de disuasión estadounidense", señaló el general Michael Lutton, funcionario del NNSA. "Las recientes pruebas efectuadas por el NNSA demuestran su compromiso para mantener los sistemas protegidos, seguros y efectivos", aseguró Lutton.
Cómo Siria puede convertirse en el epicentro de la Tercera Guerra Mundial
Moscú se enfrenta a un delicado dilema si decide dar cobertura a todas sus fuerzas y las de Damasco en territorio sirio para prevenir ataques aéreos estadounidenses.
El pasado mes de septiembre, el representante oficial del Departamento de Estado de EE.UU., John Kirby, señaló que "los grupos extremistas continuarán explotando los vacíos que hay en Siria para ampliar sus operaciones, lo que podría incluir ataques contra intereses rusos, tal vez incluso en ciudades de Rusia", un país que "seguirá enviando soldados a casa en bolsas y continuará perdiendo recursos, quizá hasta aviones". De acuerdo con estas declaraciones, Mijail Kotov, columnista de Life.ru, considera que Rusia debe hacer frente a un serio dilema que podría conllevar consecuencias fatales: "¿Puede Rusia cubrir y cerrar todo el espacio aéreo de Siria para defender a las fuerzas de Bashar al Assad ante posibles ataques aéreos de la aviación estadounidense"; y qué repercusiones podría suponer esa estrategia?
El territorio de Siria comprende unos 185.180 kilómetros cuadrados, de los cuales el Ejército del Gobierno de Damasco controla una totalidad de entre el 60% y el 70%. Cubrir por completo ese escenario representa un desafío complicado, pero no imposible para los sistemas de defensa aérea S-400 y S-300 del Ejército ruso que, estratégicamente desplegados en tierra, pueden proporcionar suficiente cobertura en todo el país y hacer factible este objetivo, según el columnista ruso.
Asimismo, desde el mar se cuenta con apoyo de la Armada de Rusia en el mar Mediterráneo, equipada con una gran variedad de misiles de crucero, cuyo alcance es más que suficiente para cubrir al conjunto completo de las fuerzas rusas en territorio sirio. A esto se sumaría el apoyo de aviones de observación y control A-50 Shmel, con los cuales Moscú podría ampliar notablemente su campo de visión sobre la región.
Provocaciones desde el aire
"Estados Unidos conoce sobradamente la capacidad de la defensa antiaérea de Rusia, por lo que se mantendría alejado en caso de que la situación en el conflicto empeore", apunta Kotov. Ni Moscú ni Washington quieren "sentir en su propia piel la capacidad del contrario y arriesgar sus aviones, por lo que si la situación comienza a ser crítica, los primeros que serían enviados a poner a prueba el espacio aéreo en Siria serían los cazas de la aviación turca", explica.
Otra opción que podría desembocar en un conflicto aún mayor, sería la de provocarlo con un avión militar que se adentre lo suficiente en el espacio aéreo de Siria como para ser derribado, con la consiguiente reacción por parte de Estados Unidos y la prensa occidental, que no tardarían en defender la versión de que la aeronave destruida "era en realidad un avión de transporte fletado por Médicos Sin Fronteras con provisiones y medicinas para niños y refugiados sirios", señala el columnista.
Estas acciones desembocarían en toda una retahíla de acusaciones que desembocarían en un conflicto armado entre las dos grandes potencias del hemisferio norte, donde Rusia se vería obligada a atacar a todos los buques y submarinos de la Coalición liderada por EE.UU., los cuales a su vez "responderían con misiles, provocando el inicio de la Tercera Guerra Mundial cuando alguna de las partes en conflicto utilice sus armas nucleares", concluye Kotov.
"Ultimátum de Putin": ¿Qué hay detrás de la suspensión del acuerdo sobre el plutonio con EE.UU.?

Rusia ha ofrecido a EE.UU. un ultimátum: cumplir sus amenazas y comenzar una guerra nuclear o "aceptar el hecho de que el mundo ya no es unipolar y empezar a integrarse en el nuevo formato".
Rusia suspendió este miércoles la cooperación con Washington en materia de investigaciones nucleares y energéticas debido a la "aparición de una amenaza a la estabilidad estratégica como resultado de las acciones hostiles de EE.UU. hacia Rusia, como también por la incapacidad de EE.UU. de cumplir con los compromisos asumidos sobre la destrucción del plutonio de uso militar excesivo".
¿Está relacionada esta suspensión con la decisión de EE.UU. de romper los lazos con Rusia en Siria? Si Rusia sabía que EE.UU. no cumple con su parte del trato, ¿por qué solo reacciona ahora? En un nuevo artículo para RIA Novosti, el analista Rostislav Íshchenko explica estas y otras preguntas surgidas al conocerse la noticia.
Ultimátum
El analista considera que, para "comprender la magnitud de lo ocurrido" es necesario tener en cuenta que el presidente ruso, Vladímir Putin, no solo ha suspendido la cooperación con Washington, sino también ha anunciado la posibilidad de reanudarla con ciertas condiciones:
- cancelación de todas las sanciones estadounidenses contra Rusia;
- pago de una indemnización por los daños sufridos por Rusia a causa de las sanciones y las contrasanciones;
- eliminación de la 'ley Magnitsky';
- reducción de la presencia militar estadounidense en Europa del Este;
- abandono de la política de confrontación con Moscú.
Para el autor del artículo, solo hay una palabra adecuada para definir la esencia de los requisitos de Putin: "Ultimátum".
Según subraya el experto, la última vez que a Washington se le dio un ultimátum fue en 1861 en relación con el incidente del barco de guerra británico HMS Trent, e incluso entonces, en condiciones muy difíciles para EE.UU., Washington solo aceptó una parte de los requisitos impuestos por el Reino Unido.
Entretanto, lo que exige Putin ahora no es solo una disculpa y la liberación de un par de detenidos: lo que exige es "cambiar toda la política estadounidense, e incluso compensar a Rusia las pérdidas sufridas por las acciones aprobadas oficialmente por EE.UU.", destaca Íshchenko, quien opina que "se trata una exigencia de rendición total e incondicional en una guerra híbrida, que Washington no cree haber perdido".
"En los últimos cien años nadie ha podido imaginar que era posible hablar así con Washington", añade el analista.
¿Qué hay detrás del ultimátum?
La primera conclusión que hace el analista es que "Putin ha humillado intencional y deliberadamente a EE.UU.", demostrando que se puede hablar con Washington "en un tono aún más duro que Washington solía hablar con el resto del mundo".
¿Por qué lo ha hecho? Según Íshchenko, desde hace tiempo EE.UU. ha estado tratando de intimidar a Rusia "de manera informal" con un conflicto nuclear, mientras que Moscú ha dado a entender que está preparada para este escenario y no va a retirarse.
Últimamente, estas amenazas "han llegado a un punto extremadamente peligroso", en el que cualquier detalle "puede provocar un 'Armagedón nuclear", asevera el analista.
Moscú ha tomado la iniciativa, prosigue, pero, en vez de amenazar a EE.UU. con una guerra, le ha mostrado la posibilidad de dar "una respuesta política y económica dura", capaz de "hacer pedazos la economía y el sistema financiero en Washington".
Además, Rusia "ha socavado seriamente el prestigio internacional de EE.UU.", demostrando al mundo que se puede golpear a Washington con sus propias armas.
EE.UU., ante una elección muy difícil
En opinión del experto, Rusia ha ofrecido a EE.UU. una elección: o hacer realidad sus amenazas y comenzar una guerra nuclear o "aceptar el hecho de que el mundo ya no es unipolar y empezar a integrarse en el nuevo formato".
Al final, puede llegar el momento en que incluso el estatus de uno de los centros del mundo multipolar ya no estará disponible para Washington, predice el analista explicando que "no solo los africanos, asiáticos y latinoamericanos, sino también los europeos con mucho gusto tomarán venganza del exhegemón por las humillaciones del pasado".
El experto concluye que, sea cual sea la respuesta de EE.UU. al ultimátum de Putin, "la realidad geopolítica ya no será la misma": a EE.UU. "le han lanzado públicamente el guante, y no se ha atrevido a recogerlo inmediatamente".
Rusia estudia recuperar sus bases en Cuba y Vietnam
En Cuba y Vietnam, existieron bases soviéticas (rusas) hasta el año 2002: un centro radioeléctrico en Lourdes y una base naval en la ciudad de Cam Ranh, respectivamente.
Rusia está considerando la cuestión de su posible regreso a Cuba y Vietnam, donde en el pasado se encontraban bases militares soviéticas, ha declarado este viernes el viceministro de Defensa ruso, Nikolái Pankov, informa RIA Novosti.
Según Pankov, actualmente en el Ministerio de Defensa se está llevando a cabo un proceso sobre la decisión de cerrar bases en estos países. "Estamos trabajando en ello", afirmó, negándose a dar más detalles sobre el asunto.
En Cuba y Vietnam, existieron bases soviéticas (rusas) hasta el año 2002: un centro radioeléctrico en Lourdes y una base naval en la ciudad de Cam Ranh, respectivamente.
En octubre de 2014, el ministro de Defensa de la Federación de Rusia, Serguéi Shoigú, anunció que Rusia desarrollará activamente sus bases militares en el extranjero, en particular en Kirguistán, Tayikistán y Armenia. En el verano del mismo año, el presidente ruso Vladímir Putin desmintió las informaciones que afirmaban que Rusia y Cuba habrían acordado la reapertura de su base en Lourdes, el más potente centro radioelectrónico y radiotécnico de inteligencia de la URSS fuera del territorio nacional.
El despliegue permanente de la Fuerza Aérea rusa en Siria
Este viernes, la Duma estatal rusa estudia la ratificación de un acuerdo que implicaría el despliegue indefinido de un grupo de la Fuerza Aérea de Rusia en territorio sirio. El documento fue firmado el pasado 26 de agosto de 2015 en Damasco y el 9 de agosto de 2016 fue introducido por Vladímir Putin para su estudio en la Cámara Baja del Parlamento.
En este sentido, Pankov ha indicado que el alojamiento permanente de las Fuerzas Aéreas de Rusia en Siria no va a implicar costos presupuestarios adicionales.
"La aplicación del acuerdo no supondrá costes adicionales para el presupuesto federal y se llevará a cabo dentro del presupuesto de las asignaciones presupuestarias asignadas por el Ministerio de Defensa de Rusia", explicó.
Rusia está creando una división de bombarderos estratégicos para misiones en el Pacífico
Moscú, (Sputnik). - Rusia tendrá una nueva división de bombarderos pesados, entre ellos los portamisiles estratégicos Túpolev Tu-95MS y Tu-22M3 que, según expertos, podrán realizar misiones de patrulla en el Pacífico cerca de Japón, islas Hawái y Guam, escribe este jueves el diario Izvestia.
"La división, que se está terminando de formar, incluirá varias escuadrillas de bombarderos estratégicos emplazados en el Distrito Militar Este y en el Central", dijo al periódico un funcionario del Ministerio ruso de Defensa.
Será la segunda unidad de este tipo tras la 22a división de bombarderos pesados que se basa en Mozdok (Osetia del Norte), Engels (Región de Sarátov) y Shaikovka (Región de Kaluga).
Según Izvestia, la nueva división contará con varias decenas de bombarderos y se emplazará en las bases aéreas Bélaya (Región de Irkutsk) y Ukrainka (Región de Amur).
La principal misión asignada a este tipo de unidades en la Unión Soviética era atacar las bases militares de EEUU en Japón, islas Hawái y Guam, recordó el historiador militar Dmitri Boltenkov.
Los portamisiles estratégicos rusos dejaron de patrullar esta parte del Pacífico en la década del 1990 pero, a juzgar por algunos reportes, han vuelto a sobrevolarla regularmente en los últimos años.
Desde 2014, cazas estadounidenses y japoneses salieron a interceptar en varias ocasiones los Tu-95MS rusos cerca de Japón; y en noviembre de 2015, estos bombarderos rusos circunvolaron por vez primera Guam sin entrar en el espacio aéreo de esta isla asociada a EEUU con el estatus de territorio no incorporado.
Antón Tsvétov, del Centro de Proyectos Estratégicos, opina que Rusia trata de asegurar la protección militar de sus crecientes intereses políticos y económicos en el Este.
"Rusia, al incrementar sus capacidades militares en el Pacífico, muestra lo serias que son sus ambiciones orientales", comentó el experto. (Sputnik)
Análisis: ¿Puede evitarse aún la guerra generalizada?
Thierry Meyssan
Se aceleran los acontecimientos alrededor de la crisis siria poniendo así de manifiesto la real envergadura del conflicto entre el bando de los atlantistas y el bloque ruso-chino. Luego de haber señalado el creciente peligro de generalización de la guerra convencional, o incluso nuclear, Thierry Meyssan analiza las maniobras de Estados Unidos y las respuestas de Rusia.
Después de la destrucción, el 1º de octubre, del buque insignia de la marina de guerra de los Emiratos Árabes Unidos, los ejércitos de las petrodictaduras del Golfo vacilan en cuanto a proseguir solos la guerra contra la República Árabe Siria. Resulta evidente para todos que el misil tierra-mar que destruyó el navío de transporte rápido qatarí es un arma extremadamente sofisticada nunca vista anteriormente en ningún campo de batalla. No lo dispararon los houtis, ni los partidarios del ex presidente yemenita Saleh, quienes no disponen de ese tipo de arma, sino Rusia, secretamente presente en Yemen desde este verano.
La idea de que Estados Unidos deje de participar en la coordinación de las fuerzas yihadistas y que esta pueda quedar únicamente en manos de los aliados locales de Washington resulta extremadamente inimaginable, sobre todo teniendo en cuenta que la rivalidad entre Arabia Saudita y Qatar ha socavado constantemente las etapas anteriores de la guerra.
Washington se plantea por lo tanto seriamente la única opción que le queda: el enfrentamiento militar directo.
Estados Unidos ha solicitado la cooperación de los 64 países y las 3 instituciones internacionales que participan en su coalición, supuestamente contra el Emirato Islámico (Daesh), para iniciar un ataque contra Damasco. En la práctica, sólo están presentes Canadá, Francia, Holanda y el Reino Unido. El plan sería lanzar misiles crucero contra Damasco y Latakia y bombardear al Ejército Árabe Sirio. Este proyecto ya había sido anunciado a los miembros de la OTAN en el Consejo Atlántico del 27 de septiembre. El senador John McCain lo respaldó en elWall Street Journal.
Esta operación implica una reorganización de la actual preparación de la liberación de la ciudad iraquí de Mosul, bajo control del Emirato Islámico. Ya en este momento todos han podido comprobar que el objetivo de la coalición encabezada por Estados Unidos no es el que había anunciado sino un simple cambio de ocupante en Mosul. El verdadero objetivo no es la entrega de Mosul a autoridades que representen el gobierno central de Irak, ni a sus habitantes históricos sino únicamente a los sunnitas iraquíes para crear un «Sunnistán». La coalición no bombardeó a los yihadistas del Emirato Islámico, pero no vaciló en acabar «por error» con una milicia de voluntarios chiitas que realmente trataban de liberar la ciudad de Mosul del yugo oscurantista. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan destapó el caldero al declarar al diarioSabah que cuando se libere Mosul esa ciudad pertenecería a sus habitantes y que «sólo los árabes sunnitas, los turcomanos y los kurdos sunnitas podrán permanecer alli». Dicho de otra manera, la coalición encabezada por Estados Unidos se dispone a terminar el trabajo que Washington había confiado al Emirato Islámico. Su verdadero objetivo es avalar la limpieza étnica puesta en práctica por los yihadistas, fundamentalmente la expulsión o masacre contra los cristianos y los kurdos yazidíes, para crear un Estado confesionalmente homogéneo.
Como ya hemos anunciado varias veces, el Emirato Islámico tendría que migrar de Mosul (en Irak) hacia las regiones sirias de Raqqa y Deir ez-Zor, como ya sucedió cuando abandonó Yarablus, sin presentar combate, ante el avance del ejército turco.
En reacción ante el proyecto de bombardeo contra la República Árabe Siria, Rusia reveló la instalación en Siria de nuevas baterías de misiles antiaéreos S-300 y S-400. Según los expertos rusos, ese armamento de destruir en vuelo no sólo cualquier avión –incluyendo los aviones furtivos– sino también los misiles crucero. Por tratarse de una situación que no se ha presentado nunca en el campo de batalla, esto es algo que nadie sabe a ciencia cierta. Lo que sí se sabe es que, desde hace siglos, los rusos no han mentido nunca en cuanto a las posibilidades de su armamento.
El anuncio ruso ha provocado gran agitación en Israel, donde los expertos están ahora convencidos de que fue ese armamento ruso el que derribó uno de sus aviones y averió otro cuando la aviación de Israel violó el cese de hostilidades durante la fiesta musulmana del Aid, el pasado 13 de septiembre. El estado mayor israelí ya dio por perdido el predominio aéreo de Israel, tanto en Siria como en Líbano.
Estados Unidos respondió haciendo que los yihadistas bombardearan la embajada de Rusia en Damasco. Y Rusia anunció la llegada al Mediterráneo de tres nuevos buques de guerra, mientras que su portaaviones –cuya llegada estaba planificada para julio– ya está en camino.
Consciente del peligro de guerra nuclear, Francia ha enviado a Moscú su ministro de Relaciones Exteriores. Este último ha presentado un proyecto de resolución que pretende proponer en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre Alepo. Esta pudiera ser para los occidentales una manera de salir de esta confrontación con la frente alta. Todavía no he podido leer ese proyecto de resolución, así que no puedo comentarlo.
Pero la prensa francesa está publicando una avalancha de artículos sobre la crisis de Alepo basados en datos falsos. La parte oeste de Alepo alberga actualmente entre 1,4 y 1,5 millones de habitantes partidarios de la República Árabe Siria. Los barrios del este albergan entre 25 000 y 30 000 personas. La correlación no es por tanto de igualdad, como se pretende hacer ver, sino de entre 46 y 50 veces más habitantes bajo la protección del gobierno sirio. Fueron los yihadistas quienes no vacilaron en abatir a tiros a los habitantes del este de Alepo que trataron de huir durante la tregua del Aid. Fueron también los yihadistas quienes quemaron el convoy humanitario de la Media Luna Roja siria destinado a los civiles que ellos mismos retienen como rehenes en Alepo. Después de haber ofrecido, durante la tregua del Aid, a todos los habitantes del este de Alepo –tanto a los civiles como a los combatientes, a los sirios como a los extranjeros– la posibilidad de salir de la ciudad, el Ejército Árabe Sirio y sus aliados libaneses, rusos e iraníes iniciaron una operación contra los yihadistas, lo cual pone en peligro a los civiles aún retenidos como rehenes. Esa es exactamente la misma lógica que plantean Canadá, Estados Unidos, Francia, Holanda y el Reino Unido cuando anuncian que se preparan para bombardear a los 1,5 millones de habitantes de Mosul.
El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, comunicó a su homólogo francés, Jean-Marc Ayrault, varias enmiendas que quisiera ver incluidas en el proyecto de resolución. Propuso volver a los términos del acuerdo de cese de hostilidades del Aid. Pero es poco probable que Washington acepte ese regreso a la situación anterior, ya que eso sería reconocer que en Siria no hay rebeldes moderados. Con enmiendas o sin ellas, el proyecto será presentado el sábado al Consejo de Seguridad de la ONU. El presidente Vladimir Putin viajará a Francia el 19 de octubre.
(…)
Probando fuerza
Moscú nunca creyó en la sinceridad de Washington. A pesar de ello, desde el 30 de junio de 2012, ha venido elaborando y proponiendo una sucesión de acuerdos, que nunca han sido respetados. Moscú no considera a Estados Unidos como el amo del mundo sino un imperio en declive. Consciente del enorme poderío militar del Pentágono, principalmente en el plano nuclear, Moscú trata de encaminar cortésmente a Washington hacia el cementerio, esforzándose por evitar que en un momento de arrebato desate una guerra mundial.
Conduciendo paso a paso Estados Unidos a la firma del cese de hostilidades del Aid en Siria, Rusia esperaba limitar un poco más las opciones de su «socio». De hecho, a pesar de sus declaraciones conciliadoras, Washington no ha sido capaz de separar a ningún «moderado» de los «extremistas». Sin embargo, el acuerdo entre Washington y Moscú estipulaba que los «moderados» designados por John Kerry serían incorporados al dispositivo de lucha contra los yihadistas y posteriormente incluidos en el gobierno de unión nacional del presidente Bachar al-Assad [1]. A Washington sólo le quedan ahora dos opciones: retirarse del conflicto sirio o entrar en guerra frontal contra Rusia, a escala planetaria.
Ante esta situación, Washington hizo públicos fragmentos escogidos de una conversación entre John Kerry y representantes de la oposición siria de salón, conversación supuestamente grabada, sin que los participantes lo supieran, el pasado 22 de septiembre, en Nueva York [2]. En esos fragmentos se oye al secretario de Estado deplorar que el Congreso de Estados Unidos se niegue a enviar tropas a derrocar la República Árabe Siria y aconsejar a los opositores que se busquen otra potencia militar que haga ese trabajo por ellos y que los ponga en el poder. Ese nuevo padrino no podría ser otro que la alianza ya existente entre Arabia Saudita, Israel, Jordania, Qatar y Turquía. En otras palabras, Washington renuncia a la guerra, pero nada cambia realmente en el terreno. La guerra prosigue, pero bajo la única responsabilidad de sus vasallos.
Por su parte, lejos de sentirse intimidada por la prueba de fuerza, Rusia mantiene sus objetivos en Siria y, en secreto, se desplegó militarmente en Yemen durante el verano. El sábado 1º de octubre disparó un misil tierra-mar que destruyó frente al litoral yemenita el buque militar HSV-2 Swiftde los Emiratos Árabes Unidos. Según la prensa atlantista, fueron los houtis quienes realizaron la acción y el buque insignia de la marina de guerra emiratí sólo fue averiado… pero ahí están los hechos. Se trata, en realidad, de un mensaje dirigido simultáneamente a la OTAN y a las petrodictaduras del Golfo: la guerra generalizada es posible y Moscú no huirá.
{youtube}58xPnztU4Cc{/youtube}
Washington no ha reaccionado ante el incidente yemenita y deja la papa caliente en manos de sus vasallos.
Considerando el hecho que el diferendo no se limita a Siria sino que los problemas vienen acumulándose desde hace años, Moscú considera que la Tercera Guerra Mundial ya está en marcha, aunque actualmente abarca un espacio limitado, que es Siria. Hace ya 5 años que 129 países y 16 organizaciones internacionales apoyan a Estados Unidos contra Siria, Argelia, Irán, Rusia, China y Corea del Norte. Ahora, el presidente ruso Vladimir Putin revoca el acuerdo ruso-estadounidense sobre la limitación de los volúmenes de plutonio de uso militar, decisión directamente vinculada a la disuasión nuclear. Al presentar ese proyecto a la Duma, el presidente ruso señala que el acuerdo sobre el plutonio será reinstaurado única y exclusivamente cuando Washington cumpla sus promesas: retirada del armamento desplegado por la OTAN en las Repúblicas ex soviéticas, abrogación de las medidas anti-rusas que vienen acumulándose desde la adopción de la ley Magnitski y el golpe de Estado en Kiev, reclamos todos que nos retrotraen a la situación existente hace 15 años.
Washington creyó poder limitar el espacio y la influencia rusas; creyó que podía hacer promesas, no cumplirlas y limitarse a inventar excusas. Así fue cuando se derrumbó la URSS. Pero, hoy en día, ya no es así.
NOTAS
[1] «Confirmaciones en Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria),Red Voltaire, 28 de septiembre de 2016.
[2] “Audio Reveals What John Kerry Told Syrians Behind Closed Doors”, Anne Barnard, The New York Times, 30 de septiembre de 2016.