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Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EE.UU: El plan de Clinton para Siria provocaría una guerra con Rusia

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
lunes 10 de octubre de 2016, 22:00h

El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EE.UU. explica cómo un plan de Hillary Clinton para Siria podría provocar la III Guerra Mundial.

Durante su testimonio ante el Comité Senatorial de Servicios Armados el general Joseph Dunford hizo sonar la alarma la semana pasada sobre un cambio de política que está sucediendo en el país, sobre todo tras el colapso de la tregua para Siria, ha informado este sábado la agencia rusa de noticias Sputnik.

En este contexto, Dunford criticó la política exterior de la candidata presidencial de EE.UU., Hillary Clinton, quien abogó por establecer una zona de exclusión aérea en Siria.

En la actualidad controlar la totalidad del espacio aéreo en Siria necesita que entremos en guerra con Siria y Rusia. Esa es una decisión muy fundamental que sin duda no lo voy a tomar", declaró el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EE.UU., Joseph Dunford.

El año pasado, bajo la incesante lluvia de críticas por su labor como secretaria de Estado y su participación en decisiones contradictorias (como la invasión estadounidense en Irak), Hillary Clinton propuso establecer una zona de exclusión aérea en Siria.

Añadió que la idea es que en el norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía, se consiga crear una zona aérea segura para cortar las líneas de suministro del grupo takfirí EIIL (Daesh, en árabe) y proporcionar terreno para los refugiados que escapan al conflicto armado de Siria.

La prohibición de realizar vuelos en Siria evitará que el presidente sirio, Bashar al-Asad, siga utilizando sus aviones para matar a civiles e integrantes de la oposición armada, alegó.

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Presidente checo: La implicación de EEUU en Siria es ‘ilegítima’

El presidente checo critica como ‘ilegítima’ la implicación de Estados Unidos en el conflicto sirio, y atribuye a los errores de Washington su eventual fracaso.

“Nadie ha invitado oficialmente a Estados Unidos a Siria y, si fracasan sus operaciones, será culpa de ellos mismos”, dice el presidente de la República Checa, el nacionalista de izquierdas Miloš Zeman, en una entrevista publicada ayer sábado por la agencia rusa de noticias Sputnik.

EE.UU. y sus aliados han estado realizando bombardeos en Siria desde 2014 —sin autorización del Gobierno sirio ni mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)—, presuntamente con el objetivo de combatir a la banda terrorista EIIL (Daesh, en árabe), causando daños en distintas ocasiones a la población civil y a las infraestructuras sirias.

Nadie ha invitado oficialmente a Estados Unidos a Siria y, si fracasan sus operaciones, será culpa de ellos mismos”, considera el presidente de la República Checa, Miloš Zeman.

Zeman contrapone esa campaña estadounidense a la que lleva a cabo el Ejército ruso, legítima en tanto que son las propias autoridades sirias quienes solicitaron ayuda a Moscú el año pasado para su combate antiterrorista.

De esta manera, la Fuerza Aeroespacial rusa ha estado apoyando las operaciones del Ejército sirio desde septiembre de 2015, proporcionando una ayuda que se ha revelado vital para una progresiva recuperación del territorio por las fuerzas de Damasco.

En este contexto, el jefe del Estado checo señala que en Siria sólo podría tener éxito un alto el fuego acordado con fuerzas de “oposición moderada”, pero añade que en la actualidad no existe tal cosa en Siria, sino solamente grupos radicales alzados en armas contra el Gobierno.

Estas observaciones de Zeman corresponden al fin, el 20 de septiembre, de 10 días de tregua acordada por Rusia y Estados Unidos. El Ejército sirio puso fin a la tregua al repuntar la violencia de los grupos armados después de que la Aviación estadounidense bombardeara a tropas sirias que luchaban con Daesh en Deir al-Zur, en el este del país.

Washington y sus aliados han estado apoyando a lo que consideran “rebeldes moderados sirios” que buscan derrocar al Gobierno del país, frente a la posición de Damasco, que considera terrorista y no moderado a todo grupo que se alce en armas contra las instituciones.

Exoficial de la CIA: "La locura colectiva en torno a Rusia se apodera de los estadounidenses"

El oficial retirado de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. Larry Johnson expresa sus temores acerca de la inquietante retórica de Washington contra Rusia.

Esta semana el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, ha afirmado que Rusia y Siria deberían afrontar una investigación por "crímenes de guerra" por supuestos ataques contra civiles sirios. Al acusar a Moscú y Damasco de "seguir atacando hospitales, instalaciones médicas, niños y mujeres", el jefe de la diplomacia estadounidense indicó que se trata de una estrategia destinada a "atemorizar a la población civil". La reciente retórica del Gobierno estadounidense ha sido criticada por Larry Johnson, exoficial de la CIA.

Johnson compara a Washington con un incendiario y recuerda que fue precisamente EE.UU. "junto al Reino Unido, los sauditas y los turcos", el que "ayudó a prender fuego Siria". "Y ahora, cuando Rusia y otros [Estados] tratan de extinguir ese fuego, los acusamos de no combatirlo de manera correcta", ha señalado Johnson en una entrevista con RT. A su modo de ver, la financiación que recibían los grupos opositores estaba destinada a "desatar una guerra contra Bashar al Assad". Además, afirma que EE.UU. ha ayudado a financiar los yihadistas radicales en Siria.

"La ironía de todo esto es que si aplicamos los mismos estándares que tratamos de imponer a Rusia, EE.UU. pasaría al menos 30 o 40 años enfrentándose a acusaciones de crímenes de guerra en tribunales internacionales", indica el oficial retirado. "Esto es un paso muy insensato y sinceramente me parece aterrador", ha agregado.

"La locura colectiva en torno a Rusia se apodera de los estadounidenses", lamenta Johnson, para quien no pasa desapercibida la "propaganda desconcertante" de Washington. Uno de los recientes ejemplos de esa propaganda, según el exoficial de la CIA, es el documental 'Cascos Blancos' concebido, en su opinión, para "formar opinión pública en Occidente" acerca de la intervención militar en Siria. Johnson indica que en su política exterior Washington está "ciego" sobre ciertas cosas, una de las cuales es su dependencia de Rusia para la transportación a la Estación Espacial Internacional. "Es realmente una política infantil e inmadura", concluye.

Análisis: Vetos cruzados en el Consejo de Seguridad

Thierry Meyssan

 

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió el 8 de octubre de 2016 para discutir no sólo el proyecto franco-español de resolución sobre Siria sino también una contrapropuesta de Rusia. Como todos imaginaban, ambos textos fueron rechazados. El primero con el veto de Rusia y el segundo con los de los países del bloque atlantista.

Es la primera vez que algo así sucede en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La proposición francesa apuntaba a impedir que Siria y Rusia sigan aplicando la resolución 2249 en la que el propio Consejo de Seguridad de la ONU

«solicita a los Estados Miembros (…) redoblar los esfuerzos y coordinar su accionar con vista a prevenir y poner fin a los actos de terrorismo perpetrados en particular por el EIIL, también conocido bajo el nombre de Daesh, así como por el Frente al-Nusra y todos los demás individuos, grupos, empresas y entidades asociados a al-Qaeda».

El texto francés incluso se contradecía ya que hacía referencia al acuerdo de cese de hostilidades concluido entre Estados Unidos y Rusia –acuerdo donde se precisa que Estados Unidos debe separar a los rebeldes moderados de los yihadistas extremistas– pero al mismo tiempo prohibía bombardear a los extremistas y sobrevolar no sólo el este de Alepo sino también la parte oeste de esa ciudad siria.

La propuesta rusa también mencionaba el acuerdo de cese de hostilidades, pero también saludaba la aplicación de la resolución 2249, que llama a la lucha contra los yihadistas.

Con el cierre del paréntesis que fue el cese de hostilidades, la katiba Jund al-Aqsa (surgida de al-Qaeda y lógicamente considerada por todos como un grupo «extremista») se unió oficialmente al Frente Fateh al-Sham (nueva apelación del Frente Al-Nusra, adoptada luego de su amigable “divorcio” de al-Qaeda).

Al cuestionar a la OTAN, el representante permanente de Rusia, Vitali Churkin, puso de relieve las contradicciones de sus colegas occidentales al observar:

«El representante permanente del Reino Unido acaba de exclamar patéticamente: “¡Paren esto ahora!”

Tiene razón, paren ustedes inmediatamente de respaldar a la escoria de todo tipo en el mundo entero, ya sean extremistas, terroristas y a todos aquellos que se dedican a desestabilizar la situación en tal o más cuál país.

De manera general, cesen ustedes de inmiscuirse en los asuntos de los demás Estados soberanos. Renuncien ustedes a sus costumbres coloniales. Dejen tranquilo al mundo. Eso permitirá sanear la situación en varias regiones del mundo.»

Por su parte, el representante de Siria, Bachar al-Jaafari, resaltó después:

«Estados Unidos, Francia y el Reino Unido llevan 6 años recurriendo a este Consejo, sesión tras sesión, apadrinando los proyectos de declaraciones. Y lo hacen para engañar a la opinión pública haciéndole creer que tratan de resolver la crisis en mi país.»

China votó a favor de la proposición rusa, pero prefirió abstenerse de recurrir al veto ante la proposición francesa.

Estos vetos cruzados desataron las lenguas de numerosos responsables políticos, como el ministro de Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, quien –en entrevista concedida al diario Bild– advirtió a sus conciudadanos sobre el riesgo de guerra mundial.

En Siria, sin embargo, nadie cree que Washington lleve a cabo sus amenazas y bombardee el país o el ejército sirio. La liberación del país sigue adelante y se caracteriza por un retroceso cada vez más acentuado de los yihadistas en Alepo.

Mientras tanto, la situación se ha hecho más tensa en Irak. Bagdad no parece estar en sintonía con la coalición internacional encabezada por Estados Unidos a lo que sucedería después de la liberación de Mosul, ciudad iraquí actualmente bajo control de los yihadistas. Las revelaciones del presidente turco Recep Tayyip Erdogan al canal de televisión sauditaRotanaTV, propiedad del príncipe Walid Ben Talal, embajador oficioso de Arabia Saudita en Israel. Retomando sus propias declaraciones al diario turco Sabah, Erdogan anunció que cuando Mosul sea liberada del Emirato Islámico (Daesh), la populación de la ciudad debe mantenerse tal como está después de la “limpieza” allí realizada por esa organización yihadista, o sea la poblacion debe seguir siendo exclusivamente sunnita. También recordó que Turquía mantiene tropas en Irak, contra la voluntad de Bagdad, porque tiene un derecho histórico sobre la ciudad de Mosul.

Muchos iraquíes han interpretado esas declaraciones de Erdogan como el anuncio de una posible ocupación turca de esa ciudad, después de la ocupación yihadista.

En Sanaa, un bombardeo cuya autoría nadie acepta mató 140 yemenitas que participaban en la presentación de condolencias por la muerte del padre del ministro del Interior, el general Jalal al-Ruichene. Este último había sido nombrado ministro del Interior por el presidente Abd Rabbo Mansur Hadi. Pero se mantuvo en el cargo bajo el nuevo gobierno de los revolucionarios hutis y Arabia Saudita lo considera un traidor. Sospechoso de ser el autor de la masacre, el reino saudita desmintió toda relación con ese hecho. Pero el comunicado de Riad no disculpa a los aliados de Arabia Saudita que participan en la agresión contra Yemen.

(…)

Extensión del conflicto

El ministro de Defensa de Rusia, Serguei Choigu, presentó un balance de las acciones militares rusas en Siria. En un año, señaló, «liberaron 586 localidades y más de 12 000 kilómetros cuadrados de territorio, eliminaron alrededor de 35 000 terroristas, entre los que se hallaban más de 2 700 personas provenientes de Rusia y de los países de la CEI». El ministro ruso comparó esos resultados a los de Estados Unidos, país que dice luchar contra los terroristas cuando en realidad los apoya en contra de la República Árabe Siria.

Por su parte, la Duma (el parlamento ruso) aprobó por unanimidad el acuerdo ruso-sirio que autoriza el despliegue por tiempo ilimitado de la aviación rusa en la base siria de Hmeimim. Ese acuerdo, firmado secretamente en agosto de 2015, fue presentado a la Duma como medio de hacer pública la posición rusa. La Duma precisó que la presencia militar rusa en el Levante es indispensable para la lucha contra el terrorismo.

Al mismo tiempo se iniciaron los mayores ejercicios militares ruso-egipcios desde la época de Gamal Abdel Nasser. El estado mayor ruso indicó que esas maniobras permitirán coordinar acciones entre las fuerzas armadas de Rusia y Egipto en el marco de la lucha contra los yihadistas, principalmente en el desierto. Rusia oficializó así su despliegue militar en ese país, además de Siria y Yemen, aunque por el momento su presencia en Yemen sigue sin ser oficial.

Varios generales estadounidenses han resaltado que la situación nunca había sido tan grave desde la época de la guerra de Corea. Según ellos, un enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia sería breve, pero de envergadura nunca vista anteriormente en la Historia. El general Mark A. Milley, jefe del estado mayor de las fuerzas terrestres de Estados Unidos, afirmó que las fuerzas navales y las fuerzas aéreas de ambos países se neutralizarían mutuamente y que los combates más encarnizados serían precisamente batallas terrestres. En recientes declaraciones, el embajador Charles W. Freeman Jr. advirtió contra toda veleidad de recurrir a la fuerza entre dos países que han logrado hasta ahora evitar la guerra nuclear.

El PKK, o sea los kurdos de Turquía, aprovechó la situación para ocupar la localidad de Yarablus, en el norte de Siria. Mientras tanto, Turquía rechazaba la protesta de Irak contra la presencia militar turca en territorio iraquí. Ankara se niega a retirar sus soldados del territorio iraquí y subraya que Irak, donde hay presencia militar de una treintena de países, sólo denuncia la presencia militar turca.

Muy importante es el hecho que, considerando que al estar demasiado inmersos en su propio enfrentamiento Washington y Moscú no tratarían de intervenir, el ejército israelí atacó la zona adyacente a las alturas de Golán ocupado.

En agosto de 2014, Tel Aviv se las arregló para que los cascos azules de la Fuerza de Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS) fueran expulsados de la línea de demarcación del Golán y los reemplazó con yihadistas de al-Qaeda. El primer ministro israelí Benyamin Netanyahu incluso se retrató con algunos de los 500 yihadistas heridos que recibieron atención médica en el Ziv Medical Center de Israel. En junio de 2016, Netanyahu declaraba públicamente que nunca devolverá el Golán a Siria. Considerando que el primer ministro israelí había ido demasiado lejos, Estados Unidos y Rusia se pusieron de acuerdo sobre la redacción de un proyecto de resolución que intimaba Israel a cesar su apoyo a los terroristas y a permitir el regreso de los soldados de la ONU. Esa resolución, que debía haber sido presentada al Consejo de Seguridad en agosto, no sobrevivió a la deterioración de las relaciones entre Moscú y Washington.

La artillería israelí cañoneó el lado sirio durante toda la tarde y la aviación de Israel disparó también contra el territorio sirio desde el espacio aéreo israelí. Los yihadistas operaron con apoyo aéreo de Israel.

Si Israel y los yihadistas lograran abrir un corredor entre la zona desmilitarizada siria y la región libanesa conocida como las granjas de Shebaa, tendrían la posibilidad de extender la guerra al sur del Líbano. Los pobladores kurdos de esa zona, fieles al príncipe Talal Arslan a la República Árabe Siria, se hallarían entonces en peligro de ser exterminados por los yihadistas.

En el plano diplomático, Estados Unidos exigió una investigación por «crímenes de guerra» sobre la ofensiva sirio-rusa contra los yihadistas que ocupan varios barrios en el este de Alepo. El representante del secretario general de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, propuso garantizar el paso seguro de los grupos armados si estos deciden salir del este de Alepo hacia Idlib, para poner fin a los combates y salvar a los civiles. Pero Francia rechazó ese compromiso, sugerido en nombre de Washington por el director de Asuntos Políticos de la ONU, el estadounidense Jeffrey Feltman.

Después de consultar con Israel, Francia decidió no incorporar a su proyecto de resolución las enmiendas que su ministro de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, había negociado con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, y presentar ese proyecto este sábado en el Consejo de Seguridad de la ONU. El ministro francés de Exteriores viajará a Nueva York para defender personalmente el proyecto de resolución de Francia ante el Consejo de Seguridad.

El proyecto francés pretende prohibir todo bombardeo artillero o aéreo contra el este de Alepo y prohibir que cualquier aeronave militar sobrevuele la ciudad. Rusia confirmó de inmediato que recurrirá al veto. Aunque aún se desconoce la posición de China es muy posible que veamos este sábado el quinto veto de Moscú y Pekín contra las iniciativas de la OTAN en relación con Siria. Siria se convertiría entonces en el principal tema de fricción internacional desde la Segunda Guerra Mundial. Esta situación de estancamiento podría poner en peligro el futuro de las Naciones Unidas.