
En la actualidad, Washington justifica la presencia de sus tropas en Siria por la lucha contra el terrorismo internacional. Sin embargo, según destacó recientemente el jefe de operaciones especiales de EEUU, el general Raymond Thomas, la caída definitiva de Daesh dejará al Pentágono sin argumentos para seguir violando la soberanía siria.
"Estamos operando en un país soberano, Siria. Los rusos, que los respaldan, ya les dijeron a los turcos que no son bienvenidos en Siria. No está muy lejos el día en que los rusos nos pregunten: '¿Qué hacen aún en Siria, EEUU?'", explicó Thomas a los asistentes al Foro de Seguridad de Aspen.
El general reconoció, además, que la presencia de las tropas estadounidenses puede ser fácilmente cuestionada en términos de derecho internacional.
El experto en materia militar y jefe del centro de estudios Kassad, Borís Rozhin, opina que la decisión de quedarse o no en Siria no es algo que corresponda a los militares, sino a los políticos. Si la Administración estadounidense decide quedarse —y, probablemente, esa sea su intención— lo hará.
"Desde un punto de vista jurídico, EEUU, por supuesto, no tiene ninguna justificación para establecerse en el territorio de Siria, un país soberano. Por supuesto, ahora están utilizando la guerra contra Daesh como excusa para sus violaciones del derecho internacional, pero, tan pronto como termine la guerra, será imposible continuar haciéndolo", compartió Rozhin, en declaraciones a la agencia FAN.
En ese caso, EEUU puede optar por dos caminos, opina el experto.
En primer lugar, Washington puede "actuar de acuerdo a la ley" y retirar sus tropas y bases militares del territorio de Siria, sin embargo, este desenlace es poco probable, considera Rozhin.
En segundo lugar, EEUU puede volver a la estrategia de desacreditación del Gobierno de Bashar Asad y así justificar su presencia en el país árabe bajo el pretexto de la defensa de los derechos humanos, por razones humanitarias, de seguridad regional o para ayudar al proceso de paz en el país.
En comparación con los tiempos de Barack Obama, los niveles de acusaciones infundadas contra el 'régimen de Asad' por parte de EEUU y sus aliados han disminuido. No obstante, asegura Rozhin, esto es solo la calma antes de la tormenta: en cuanto caiga el último bastión de Daesh, la campaña de desprestigio retomará niveles incluso más altos.
"Para empezar, creo que se organizará otra provocación con armas químicas. Después de eso, Trump dirá que Asad ha cruzado la línea roja y que ya no representa el Gobierno legítimo en Siria. Por lo tanto, ya no podrá señalar a las tropas estadounidenses qué hacer y dónde estar", continúa Rozhin.
Lo más probable, concluye el especialista, es que EEUU intente mantener el control sobre el Kurdistán sirio, en el norte del país. La llamada 'zona de responsabilidad' en el sur, probablemente sea ocupada por tropas de Jordania, bajo la excusa de que Damasco es incapaz de vigilar los controles fronterizos con ese país.
De esta manera se habría repetido el guion de los Altos del Golán, un territorio originalmente sirio ocupado por Israel desde 1967, a pesar de que la comunidad internacional lo considera oficialmente un 'territorio ocupado'.
Por qué a Israel no le interesa la paz en Siria
Tras la tregua alcanzada en el sur de Siria, Israel aún sigue resistiéndose a que la paz llegue a este país árabe. El periodista ruso Pável Vólkov analiza los motivos que pueden llevar al país hebreo a complicar la situación.
El 7 de julio, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, anunció que expertos de Rusia, Estados Unidos y Jordania habían redactado un memorando para establecer una zona de distensión en el sudoeste de Siria.
Esta región, que incluye provincias como As Suwayda, Quneitra y Daraa, durante mucho tiempo ha sido un escollo para las negociaciones que buscaban establecer la paz en Siria, escribe el publicista ruso Pavel Vólkov en un artículo para el periódico Vzglyad.
Actualmente, las tropas de Asad controlan la mayor parte de la provincia de As Suwayda —que se encuentra en la frontera de Siria con Jordania—mientras que las fuerzas opositoras y los terroristas de Daesh y los del Frente al Nusra siguen en la provincia de Daraa —que comparte frontera con los Altos del Golán— y se niegan a deponer las armas y observar la tregua.
"No es difícil deducir que los enfrentamientos seguirán produciéndose en la zona de distensión situada cerca de los Altos del Golán", una zona sensible para Israel, escribe.
El periodista presta especial atención al hecho de que durante mucho tiempo Israel no había participado en el arreglo de la situación en Siria, pero en cuanto Rusia y EEUU pudieron llegar a un acuerdo, las autoridades israelís aparecieron en escena y empezaron a crear problemas.
Así, el 16 de julio, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, se manifestó en contra del plan de tregua alcanzado por Rusia y EEUU.
Desde su punto de vista, el acuerdo ofrece a Irán la posibilidad de consolidar su presencia militar en la zona e incluso le da carta blanca para el establecimiento de un campo de operaciones desde el cual lanzar "la guerra santa" contra Tel Aviv.
Por su parte, el jefe del Comité de Asuntos Internacionales de la Cámara Alta del Parlamento ruso, Konstantín Kosachev, declaró en su página de Facebook que la resistencia de Tel Aviv no es razonable ya que el acuerdo logrado por ambas partes crea las condiciones necesarias para que algún día termine la guerra civil en Siria.
Además, el político apuntó al hecho de que Irán es un importante actor del proceso negociador sin el cual la situación en Siria no puede ser resuelta.