
EEUU está dispuesto a interrumpir el comercio con cualquier país con negocios en Corea del Norte incluyendo China, alertó el secretario del Tesoro de EEUU, Steve Mnuchin, a Fox News.
Alexandr Lománov, politólogo del Instituto del Lejano Este, comunicó a Sputnik que el anuncio de Washington es una amenaza directa a China y a su propuesta de 'doble congelación'.
Estados Unidos está chantajeando a China, cree Lománov. El experto alerta de que el país norteamericano está adoptando una posición rígida e inflexible hacia China en cuanto a Pyongyang. "La propuesta china de 'doble congelación', apoyada por Rusia, sigue sobre la mesa", recuerda Lománov.
Una propuesta que, aún lejos de ser perfecta, aseguraría que tanto los ánimos de estadounidenses como de norcoreanos se calmasen y alejaría el fantasma de una guerra en el Pacífico. La idea no gusta en Washington, donde se sigue optando por estrangular económicamente a Pyongyang, algo que "hasta ahora no ha funcionado".
"Esta espiral [de sanciones y pruebas nucleares] seguirá creciendo hasta que algo acabe saltando por los aires. En esta situación está clarísimo que lo que está haciendo EEUU es chantajear a China descaradamente, amenazándola con detener la actividad comercial".
Para Lománov, el chantaje lo es desde el momento en el que Washington no esperará a que las sanciones contra Pyongyang surtan efecto para consumar sus amenazas. "Las amenazas no tienen consecuencias al día siguiente de su implantación", dice el experto. Hay que estudiar sus resultados, como mínimo, durante varios meses. A veces medio año o incluso más.
El "chantaje desvergonzado" a China tiene como objetivo conseguir que Pekín se ocupe de Corea del Norte ella misma y que EEUU se erija como ganador de la contienda sin haber derramado sangre y sin haber sido responsable nada. Eso no va a pasar. En el siglo pasado no se dirigían así a China porque en aquel entonces de Pekín no dependía nada. Ahora a China no se le puede hablar de esta forma porque de ella ya depende mucho", argumenta Lománov.
Pero para Yang Bian, experto del Centro de Relaciones Internacionales del Instituto de Comunicación Chino, las amenazas de Washington de cortar toda relación comercial con el gigante asiático no son más que un farol en tanto que "las consecuencias serían descomunales".
"El anuncio de Mnuchin no es más que una forma de presionar a China (…) La contradicción aquí está en que el principal problema en la península coreana es Estados Unidos. Son ellos los que tendrían que formar parte de la solución al problema y responsabilizarse de ella".
Rusia y China comienzan maniobras navales cerca de Corea del Norte
China y Rusia han lanzado este lunes maniobras militares cerca de las aguas de Corea del Norte, sumida en tensiones con EE.UU.
De acuerdo con la agencia oficial china de noticias Xinhua, los ejercicios conjuntos se llevan a cabo entre el golfo de Pedro el Grande, a las afueras del puerto ruso Vladivostok (en el extremo oriental ruso y cerca de la frontera con Corea del Norte) y la parte sur del mar Ojotsk, al norte de Japón.
Las maniobras son la segunda fase de los ejercicios navales que Rusia y China lanzaron este año. La primera parte tuvo lugar en el mar Báltico en julio.
Xinhua no ha vinculado los ejercicios con la última escalada de tensiones en la península coreana, causada después del sexto test nuclear de Pyongyang, el más potente hasta la fecha el pasado 3 de septiembre, y las posteriores medidas militares de EE.UU. y sus aliados en esta zona asiática.
Ya el pasado miércoles, el Ejército chino informó de que un destructor de misiles, una fragata, un buque de suministro y otro de rescate submarino, junto con helicópteros y vehículos de rescate sumergibles, zarparon de la costa de la ciudad de Qingdao (este del país asiático) para tomar parte en las maniobras.
También serán involucrados rescates submarinos complicados y ejercicios anti-submarinos que no han sido incluidos en ejercicios conjuntos previos entre los dos países.
Los ensayos navales están dirigidos a mostrar que Pekín y Moscú han acercado posturas en torno a la crisis norcoreana. China no se ha cansado de urgir a EE.UU. a abstenerse de amenazar a Pyongyang con una opción militar, según recoge la agencia británica Reuters.
Sin embargo, la embajadora estadounidense ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, amenazó el domingo con “destruir” a Corea del Norte si la escalada de tensiones desemboca en una guerra.
EEUU y Corea del Sur simulan ataques aéreos a Corea del Norte
EE.UU. y Corea del Sur han simulado este lunes bombardeos en nuevas maniobras en la península coreana, en una evidente advertencia a Pyongyang.
Según ha informado la agencia surcoreana Yonhap, seis aviones militares de EE.UU. y cuatro cazas surcoreanos han efectuado nuevos ejercicios militares en Corea del Sur, simulando incursiones aéreas.
En el marco de las maniobras, dos bombarderos estratégicos B-1B despegaron de su base aérea estadounidense en Guam, se unieron a cuatro cazas F-35 estadounidenses, basados en Japón, para efectuar las maniobras conjuntas con los cazas surcoreanos F-15K.
Los ejercicios buscan enviar “una advertencia” a Piongyang por sus “recientes provocaciones”, según destaca el medio oficial surcoreano, citando de manera anónima a una fuente del Gobierno de Seúl.
El nuevo gesto se produce tres días después de que Corea del Norte lanzara un misil de alcance intermedio que recorrió unos 3700 kilómetros y sobrevoló el norte del archipiélago japonés antes de caer al mar, en lo que supuso el primer proyectil que ha disparado tras realizar su sexta prueba nuclear y la más potente hasta la fecha, el pasado 3 de septiembre.
El despliegue de estos activos militares como prueba de fuerza empieza a ser habitual por parte de Estados Unidos, que el pasado 31 de agosto ya envió a la península precisamente cuatro cazas furtivos F-35B y dos bombarderos B-1B en respuesta al lanzamiento de otro misil balístico por parte de Pyongyang.
Tras el último ensayo armamentístico, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, aseveró que su país ya está cerca de “completar su fuerza nuclear, a pesar de las ilimitadas sanciones y bloqueos”, subrayando que “el objetivo final es lograr una verdadera paridad de fuerzas con EE.UU.”.
Entretanto, la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, sigue insistiendo en la posibilidad de lanzar un ataque militar contra el país del sudeste asiático, si este no varía su programa nuclear.
¿Cuál es la 'pesadilla estratégica' más temida por China?
El periodista Dan Negrea, en su artículo para el periódico estadounidense The Washington Times, ha revelado cuál es la pesadilla estratégica más temida por Pekín.
En su opinión, lo que le quita el sueño a China es la posibilidad de que las vías marítimas que conectan al país asiático con el mundo puedan ser bloqueadas en algún momento por un conflicto militar.
La mayor parte de las exportaciones e importaciones chinas dependen precisamente de su acceso al mar. China importa la mitad de sus reservas de petróleo y el 80% de estas importaciones llegan por vías marítimas. De hecho, la Armada de EEUU patrulla por estas conexiones marítimas y los competidores de China —la India y Japón— hacen lo mismo cerca de las fronteras del gigante asiático.
Un conflicto militar no solo bloquearía el flujo de mercancías chinas sino que también podría amenazar el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda ideado por Xi Jinping y que prevé la creación de una red global de transporte entre China y Europa.
China ve en la Nueva Ruta de la Seda una oportunidad para abrir una ruta occidental para sus importaciones de petróleo de Oriente Próximo y de Asia Central, además de brindar a Pekín la posibilidad de exportar sus mercancías hacia Eurasia.
Donald Trump y Kim Jong-un no quieren la guerra. ¿Entonces por qué participan en este peligroso juego?
Andrés Perezalonso
El líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-Un, no está buscando la guerra. Si queremos entender los motivos detrás de sus escandalosas amenazas (superadas solamente por las de sus contrapartes de EE.UU.) tenemos que mirar más allá de los encabezados de los comentaristas de medios y figuras políticas occidentales que lo tachan de "niño gordo loco."
Muchas de las declaraciones de la prensa occidental contra el régimen norcoreano son exageraciones o invenciones con un grano de verdad, lo que es parte del tratamiento de propaganda habitual que el establishment occidental reserva para los "objetables". Hasta donde sabemos, Kim Jong-un es un dictador que, siguiendo los pasos de su padre y abuelo, ejerce un estricto control sobre su país y ejecutó a su tío Jang Song-thaek (y posiblemente a la familia de su tío) en 2013, después de acusarlo de traición y de intentar un golpe militar.
Sin embargo, por muy despiadado que sea, no hay razón para pensar que Kim Jong-un quisiera participar en una guerra nuclear contra Estados Unidos. Kim Jong-un y su padre no pueden haber pasado por alto la forma en que EE.UU. y sus aliados destruyeron Irak y Libia, a pesar de los intentos de Saddam Hussein y Muamar Gadafi de apaciguar a Occidente, y han aprendido de esas lecciones.
Ante las acusaciones de desarrollo de armas de destrucción masiva, Hussein cooperó con los inspectores de armas de la ONUdurante meses entre 2002 y 2003. De manera realmente psicopáta, el gobierno de Bush exigió que Saddam diera pruebas de algo que negaba: "o presentan las armas de destrucción masiva o los bombardeamos por ocultarlas". La idea de que no haya habido armas de destrucción masiva nunca fue considerada porque entonces eso habría estropeado la fiesta del choque y temor ("shock and awe"). Así que Irak fue bombardeado e invadido en marzo de 2003 y Hussein fue capturado y ejecutado en 2005.
Viendo lo que le pasó a Irak, Gadafi también renunció a sus armas de destrucción masiva. Sus intentos de reconciliación con Occidente dieron como resultado que Estados Unidos retirara a Libia de su lista de estados que patrocinan el terrorismo en 2006, una oferta en 2008 de Italia de 5 mil millones de dólares en reparaciones históricas, así como acuerdos comerciales lucrativos. En aras de la paz con Europa, Gadafi incluso pagó una compensación por el bombardeo de Lockerbie y otros ataques terroristas por los cuales ningún libio fue responsable.
Por un tiempo, los líderes europeos alabaron a Libia como un país "modelo", pero eso no duró mucho. En febrero de 2011, los mercenarios de al-Qaeda entraron en Libia para organizar una "revolución". En realidad, estos mercenarios fueron armados, financiados y entrenados por el gobierno de Estados Unidos. Este apoyo manifiesto a los terroristas coincidió con un bombardeo de ocho meses de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y varias otras potencias contra el pueblo libio. El resultado fue la destrucción del país y el linchamiento del coronel Gadafi; un giro brutal en los acontecimientos que Hillary Clinton celebró declarando alegremente: "¡Vinimos, vimos, murió!"
Estos hechos le dejaron claro a Corea del Norte que si uno está en la lista de los "objetables" de Estados Unidos, simplemente no se puede apelar a la razón para salir de ella. De hecho, el gobierno norcoreano ya tenía experiencia en esta dinámica. En abril de 2016 Obama rechazó una oferta de Corea del Norte para suspender su programa nuclear si Estados Unidos acordaba suspender los ejercicios militares con Corea del Sur.¿Quién puede culpar a Kim Jong-un por concluir que el programa nuclear de Corea del Norte es sólo una excusa usada por los belicistas en Estados Unidos que están decididos a destruir a su país?
También hay que considerar el pequeño detalle de que EE.UU. asesinó entre 2 y 3 millones de norcoreanos en 1950-51 (20-30% de la población), sobre quienes dejó caer más bombas de las que detonó en todo el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Esto incluyó 20.000 toneladas de napalm. ¿Podemos culpar a Kim Jong-un por ladrar lo más fuerte que pueda con la esperanza de que lo dejen solo? Después de todo, ésa es la idea de las armas nucleares: la disuasión.
¿Alguien cree realmente que si Corea del Norte lograra producir algunas armas nucleares y lanzarlas hasta Guam o a algún otro territorio de Estados Unidos, o incluso a la misma parte continental de Estados Unidos, lo haría con la plena consciencia de que, si bien podría destruir Guam o alguna ciudad de EE.UU., Corea del Norte y cada uno de sus habitantes serían completamente incinerados en una lluvia de misiles minutemen de EE.UU. como respuesta? Obviamente, éste no es el plan de Corea del Norte porque los dirigentes norcoreanos no están buscando su propia muerte.
Las armas nucleares de Corea del Norte son un medio para evitar una campaña de bombardeo de la OTAN como la que sufrió Libia. Son también cartas en la mano para el momento en que se sienten a la mesa de negociaciones. Como escribe Mike Whitney:
"Lo que quieren [los norcoreanos] es preservar su régimen, obtener garantías de seguridad de Washington, levantar el embargo, normalizar las relaciones con [Corea del Sur], expulsar a Estados Unidos de los asuntos políticos de la península y (con suerte) poner fin a la irritante, interminable y provocativa ocupación estadounidense de 64 años."
¿Se da cuenta Donald Trump de que Kim Jong-un está jugando al Arte de la Negociación con él? Tal vez, pero a estas alturas ya no importa realmente. Durante los últimos nueve meses, Trump había estado tratando de defender su propia autoridad frente a la estructura burocrática en Washington que está acostumbrada a dictar la agenda; el llamado "estado profundo". Pero es evidente que Trump ha perdido esa batalla en particular, y ahora está en la misma posición que todos sus antecesores. Vladimir Putin lo explicó muy bien en una entrevista con Le Figaro:
"[Putin] ha revelado que el presidente de Estados Unidos es muy a menudo un títere del gobierno. Una persona puede ser elegida por el público sobre la base de sus méritos e ideales, pero rara vez esta persona es capaz de formular políticas. Putin explicó que la "burocracia" en Estados Unidos, que es más comúnmente conocida como el estado profundo, es muy poderosa y como tal no permite ningún cambio real de dirección.
"Los presidentes van y vienen, pero la política sigue siendo la misma". Como tal, un individuo, que puede tener sus propias ideas genuinas, es elegido a la Casa Blanca sólo para satisfacer la ilusión de que un proceso democrático se está llevando a cabo. En realidad, los "hombres de traje oscuro", que permanecen anónimos ante los votantes, continúan impulsando los intereses bien establecidos de la élite estadounidense con cada administración entrante."
Aquí hay algunas señales que muestran cómo Trump se ha doblegado ante el estado profundo:
- Trump firma de mala gana la nueva ley de sanciones contra Rusia impuesta por el Congreso, calificándola de "significativamente defectuosa".
- Trump hace una vuelta en U en relación a su promesa de campaña de salir de Afganistán; ahora las tropas deben permanecer por un tiempo indefinido. Explicó: "Mi instinto original era retirarme... Pero toda mi vida he escuchado que las decisiones son muy diferentes cuando uno se sienta detrás del escritorio de la Oficina Oval, es decir, cuando uno es Presidente de Estados Unidos."
- El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, visita Ucrania y considera suministrarle armas adicionales.
- El jefe de estrategia de la Casa Blanca, Steve Bannon, deja la Casa Blanca a medida que el ejército aumenta su influencia dentro de la administración. Más tarde se quejó de que el "pecado original" del gobierno de Trump era "acoger al establishment."
- El asesor de contraterrorismo Sebastian Gorka deja a la Casa Blanca debido a su descontento ante el hecho de que los funcionarios que realmente quieren "hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande" están siendo "socavados".
- Trump firma una orden ejecutiva imponiendo nuevas sanciones financieras al gobierno venezolano.
La pregunta debería ser: ¿por qué amenaza el estado profundo a Corea del Norte con "fuego y furia" a través de Trump ?Yo pienso que Estados Unidos tampoco quiere una guerra con Corea del Norte en este momento. Está demasiado cerca de China como para llevar a cabo una operación de bombardeo y saqueo relativamente poco costosa, como la que llevaron a cabo en Irak y Libia. China es una superpotencia regional y ha dejado clara su posición a través de su periódico financiado por el gobierno, Global Times. No permitirá que Estados Unidos y Corea del Sur ataquen a Corea del Norte e intenten derrocar a su gobierno, pero permanecerá neutral si Pyongyang lanza misiles primero en contra de blancos estadounidenses.
La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, informó a través de Twitter que está "mirando" a los socios comerciales de Corea del Norte:
"EE.UU. está mirando a los países que hacen negocio con Corea del Norte como un modo de ayudar sus irresponsables intenciones nucleares. 24 años de medidas a medias y charlas falllidas son suficientes."
¿Quiere eso decir que impondrán sanciones a China? Parece improbable, pero si es así, les deseo suerte con su intento de provocar a un país que posee más de 1 billón de dólares en deuda de Estados Unidos. Hay más de una manera en la que China podría perjudicar económicamente a Estados Unidos, y de hecho podría estar ya planeando justamente eso.
Aunque Estados Unidos sabe que no puede confrontar directamente a China y Rusia, aun así busca debilitarlos y frustrar sus expansiones tanto le sea posible. La retórica de guerra contra Corea del Norte proporciona la excusa para que Estados Unidos militarice aún más esa región de Asia para rodear a China, de la misma manera que ha rodeado a Rusia con bases y misiles de la OTAN en Europa del Este. También puede aprovechar la oportunidad de generar grandes ganancias a través de la venta de muchas más armas a Corea del Sur y Japón:
"Estoy permitiendo que Japón y Corea del Sur compren una cantidad sustancialmente mayor de equipos militares altamente sofisticados de Estados Unidos."
Puesto que ninguna de las partes realmente quiere enfrentarse militarmente (al menos no todavía) ¿significa esto que no habrá una guerra entre EE.UU. y Corea del Norte en un futuro próximo? Lamentablemente no existe una garantía. Putin tuvo toda la razón cuando declaró recientemente:
"Alimentar la histeria militar en tales condiciones es insensato, es un callejón sin salida", añadió. "Podría conducir a una catástrofe planetaria global y una gran pérdida de vidas humanas. No hay otra manera de resolver la cuestión nuclear de Corea del Norte, salvo por medio del diálogo pacífico".
Si los involucrados siguen escalando el conflicto con palabras y acciones, podría ocurrir un accidente. Alguien podría tomar la decisión equivocada, apretar un gatillo o empujar un botón, lo que llevaría a consecuencias que el mundo entero podría lamentar.
Andrés Perezalonso es editor contribuyente de Signs of the Times y de su versión en español Señales de los Tiempos desde 2007, así como miembro del comité editorial de The Dot Connector Magazine desde 2010. Tiene grado de Doctorado en Política, Maestría en Estudios Internacionales, Licenciatura en Comunicación, y ha trabajado profesionalmente en análisis de medios.