
Desmentida la última bala de la Generalitat de Cataluña para hacer creer a los ciudadanos que su república independiente disfrutaría del mercado común europeo incluso sin estar en la UE.
La Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) desmiente a la Generalitat de Cataluña y cierra la última puerta posible a que una Cataluña independiente pudiera vender sus productos sin aranceles en la UE. Preguntado por este diario sobre qué necesitaría Cataluña para formar parte del Espacio Económico Europeo (EEE), el portavoz oficial de la EFTA, Thorfinnur Omarsson, aseguró que "tal y como establece el artículo 128 del acuerdo, necesita la aprobación de todas las partes contratantes, que son los 28 Estados miembros de la UE y los tres estados de la EFTA en el EEE, Islandia, Liechtenstein y Noruega". Además, añade que "para formar parte del EEE, cualquier Estado debe ser miembro de la UE o de la EFTA".
El Espacio Económico Europeo es un acuerdo comercial entre países miembros y no miembros de la UE que permite a estos últimos beneficiarse del mercado interior europeo sin participar en sus instituciones. A la inversa, permiten también acceso privilegiado a su mercado a los países comunitarios.
En un documento elaborado por el Departamento de Economía de la Generalitat a cargo de Oriol Junqueras, publicado el pasado día 15, se aseguraba que, en el caso de que Cataluña fuera expulsada de la Unión Europea, la solución sería entrar en el Espacio Económico Europeo a través de la EFTA. "En cualquier caso, haya acuerdo con España o no, la continuidad en el Espacio Económico Europeo se puede garantizar a través de la EFTA", sostiene el documento de Junqueras, lo cual desmiente el portavoz de esta organización internacional europea. Sin acuerdo con España es imposible entrar en el EEE.
El rechazo de la EFTA sigue al del presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, que ya ha asegurado reiteradamente que si Cataluña se separa de España quedaría fuera de la UE.
Consecuencias
Cataluña sí podría entrar en la EFTA y tener libre comercio sólo con Noruega, Liechtenstein, Islandia y Suiza, si es que estos países la aceptan por unanimidad como socio. En todo caso, pasaría un tiempo antes de entrar que, el portavoz de la organización asegura que no está definido para ningún Estado que lo solicite.
Tal cierre total por tiempo indefinido de todas las puertas europeas contrasta con que aún ayer, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, sostenía en su carta a Rajoy que la aspiración es "una Cataluña independiente en el marco europeo".
Para una economía exportadora como es la catalana, quedar fuera del mercado interior sería un alto factor de empobrecimiento y pérdida de empleo. La Generalitat ha defendido además que el mercado europeo sería la alternativa para sus exportaciones a un debilitado mercado español.
El citado informe de Junqueras apostaba que una Cataluña independiente lograría permanecer en la UE, y, "si no, hay mecanismos para asegurar que Cataluña se mantenga en el mercado común a través de un acuerdo bilateral con la UE o a través de la EFTA".
"Por tanto, probablemente Europa no ponga una alfombra roja a Cataluña desde un primer momento, y puede ser que no se vea representada en las instituciones europeas desde el primer día, pero seguro que se encuentra la manera de no perjudicar ni las exportaciones ni a las multinacionales europeas establecidas en Cataluña". El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha asegurado además que Cataluña quedaría fuera de la Organización Mundial del Comercio en caso de secesión.
Los turistas no quieren ir a Cataluña: cae un 50% el Imserso y 2018 está "paralizado"
La incertidumbre política está empezando a causar estragos en el turismo catalán. Se prevé una temporada de invierno muy mala que hará tambalear hoteles y miles de empleos
Con el paso de los días comienzan a aflorar las consecuencias de la crisis política sobre el turismo en Cataluña. Y no son nada tranquilizadoras. Las reservas de turismo nacional han caído a plomopara los próximos meses, en especial dos perfiles: el de viajeros jóvenes (grupos de estudiantes y viajes de escuela) y el de la tercera edad. "En el turismo de Imserso se nota una barbaridad, las reservas han caído como mínimo un 50%. Si ahora buscas fechas disponibles en el ordenador, te aparece lleno en toda España menos en Cataluña, que hay plazas en todas partes", confirma César Gutiérrez, presidente de la Federación Empresarial de Asociaciones Territoriales de Agencias de Viajes Españolas (Fetave).
Cataluña es uno de los destinos favoritos de los jubilados españoles. Para la temporada 2017-2018, el Programa de Turismo del Imserso ha abierto 1,35 millones de plazas por todo el país, y la Costa Brava, Lloret de Mar, Salou y por supuesto Barcelona suelen llevarse una buena porción del pastel. Una bombona de oxígeno para el sector, ya que los viajes del Imserso, concentrados en la temporada baja (invierno y primavera), son la base de la subsistencia de pequeños y medianos hoteles, de camareros, guías turísticos y el enorme abanico de puestos de trabajo que genera el turismo. "Hay muchos hoteles en Cataluña que pueden tener abierto todo el año gracias al turismo del Imserso. No son su cliente más rentable, pero son clave para su negocio. Esos hoteles sufrirán esta temporada porque la han comenzado muy mal y al turista no lo convences de que vuelva a Cataluña de un día para el otro. La previsión para 2018 es muy negativa", adelanta Gutiérrez.
Agencias de viajes en Extremadura, Murcia, Andalucía o Baleares están viendo cómo sus clientes no quieren viajar a Cataluña. "Empieza a ser la norma que nos cambien los viajes de grupo de Cataluña a otros destinos”, apunta Antoni Abrines, presidente de la Agrupación de Agencias de Viajes de Baleares (Aviba). "Grupos de la tercera edad o estudiantes que tienen que salir el mes que viene, o en enero o febrero, y ante la incertidumbre prefieren destinos menos conflictivos. Por ejemplo, ahora un grupo que quería ir a esquiar a La Molina [Pirineo catalán] me ha pedido que les busque sitio en Sierra Nevada. Hablamos de ese tipo de peticiones".
La clásica 'semana blanca' de estudiantes que quieren esquiar, rutas culturales por Barcelona o por Girona y Figueres de la gente mayor, el combo Salou-Port Aventura para jóvenes con ganas de fiesta, resorts de playa con buena relación calidad-precio para familias como Lloret de Mar o Santa Susana. Todo eso se está viendo ya comprometido. "En Baleares, el tema de la independencia de Cataluña suele generar menos rechazo social, y aun así se está notando el bajón para todos los destinos catalanes. Así que me imagino que en otras regiones de España con menor tolerancia el efecto debe de ser muy superior", subraya Abrines.
El presidente de Fetave explica el fenómeno: "Una familia o una escuela que prepara el viaje de esquí de los niños quiere que salga todo perfecto, y en lugar de irte a Espot Esquí te vas a Formigal. Y no es por boicot, es porque el turismo se comporta igual que el dinero. Es un sector miedoso que odia la inseguridad. Una persona en sus vacaciones quiere disfrutar y que todos los servicios funcionen. Nadie quiere ir a un destino que puede dar problemas, ni el turista nacional ni menos aún el internacional. No es rechazo sino prudencia. La gente se pregunta, ¿por qué voy a gastar mis ahorros en ir a un lugar donde puede haber huelgas, manifestaciones con calles cortadas, cancelación de excursiones de un día para el otro, y arriesgarme a que todo salga mal? La incertidumbre es lo peor para el turismo. Por eso, si esta crisis se enquista en el tiempo, el daño al turismo catalán puede ser fatal".
España también sufrirá
El turista nacional 'castiga' a Cataluña cambiando de destino, pero el internacional castiga a toda España al no poner el pie en Cataluña. Ahí radica el riesgo de la crisis catalana para el conjunto del país, cuya dependencia económica del turismo extranjero es enorme. El 13% del total de empleos en España se asocia al turismo (nacional y extranjero) y el sector representa ya un 11,1% del PIB (119.011 millones), según datos de 2015.
"Lo que llamamos turismo de media y larga distancia es el que nos preocupa. Esa familia de Hong Kong que pensaba en venir a España y lo descartará por lo que está viendo en televisión", explica Gutiérrez. "Barcelona es la puerta de entrada de ese turismo, y si la cierras lo haces para toda España. Los extranjeros suelen hacer la ruta Barcelona-Madrid-Toledo-Andalucía u otras variables, pero siempre pasando por Barcelona. Si no pueden visitarla, seguramente cancelarán el resto de etapas en España y elegirán otro destino".
El presidente de Fetave advierte de que "todavía no hay datos sobre la evolución del turismo extranjero", pero avisa al Govern: "El 1 de octubre lograron mucho bombo, consiguieron que muchos países se enterasen de lo que ocurrió. Pero esa estrategia de cuanto peor, mejor, puede generar temor en turistas de todo el mundo. A Barcelona le ha costado muchos años consolidarse como una marca moderna y amigable en Europa, y hoy es de las tres ciudades con mayor notoriedad. Recuperar ese estatus, si la situación no se resuelve pronto, costará mucho trabajo”.
Como muestra, un ejemplo: varios grupos de turistas españoles y extranjeros desviaron su ruta en autocar y visitaron Aragón en lugar de Cataluña la semana pasada. "Por ahora no recibimos muchas cancelaciones ni percibimos que haya alarma. Pero sí es cierto que las reservas para 2018 están paralizadas", afirma Nuria Martínez, presidenta de la Asociación de Agencias de Viajes Catalanas (Asacat). “Entendemos que la gente está retrasando sus reservas hasta que se aclare la situación. Nosotros estamos tranquilos por ahora, pero sentimos mucha incertidumbre. Esta indefinición entre sí o no a la independencia puede ser muy perjudicial. A eso se añade que en el extranjero creen que Cataluña vive un clima mucho más violento de lo que es en realidad. Algunos creen que estamos en guerra. Esa imagen que se proyecta al exterior, con una Barcelona tomada por la policía, no nos favorece", prosigue Martínez.
"En mi agencia, por ejemplo, trabajamos mucho con turistas canarios que comienzan su ruta por el Pirineo y van bajando hasta llegar a Port Aventura. Algunos de ellos seguro que este año irán a otro destino. Todavía tenemos tiempo para cubrir las plazas de primavera, pero si no lo logramos, tendremos que pensar en adoptar medidas, ya sean ofertas de última hora u otros planes", afirma la presidenta de Asacat.
Pérdida a largo plazo
Cataluña no solo se enfrenta a un desplome temporal del turismo, sino a la pérdida de visitantes a largo plazo. El turista, principalmente nacional, que estaba acostumbrado a viajar a Cataluña a esquiar, pasar unos días de playa o hacer turismo cultural, puede verse forzado a descubrir nuevos destinos dentro de España y fidelizarse a ellos igual que hizo antes con Cataluña. "Si a alguien le gusta un destino que no conocía, e incluso lo encuentra más barato o está más cerca de casa, quizá lo prefiere aunque la situación en Cataluña se normalice. Ese es un riesgo real y quizás el mayor peligro para el sector allí", afirma Abrines.
Gutiérrez, de Fetave, le secunda: "En Cataluña hay varios destinos algo más caros que se sostenían por su atractivo, como Baqueira. Ahora tendrán que bajar precios y les será muy complicado volver a subirlos una vez recuperen el número de reservas. Porque el cliente habrá descubierto otro proveedor en otro destino que está muy bien y es más económico. La crisis en Cataluña está fomentando una competenciaen el resto de España que antes no existía".
Por último, aunque no por ello menos relevante, Gutiérrez apunta al turismo de negocios. Un monstruo que mueve miles de personas de una sola tacada y que ha encontrado en Barcelona un escenario ideal. "Ese turismo es incluso más miedoso que el normal. Cuando tú organizas un congreso con 5.000 asistentes, debes tener muy bien atados los hoteles, el transporte, que todo salga perfecto. A la mínima probabilidad de incertidumbre de que ese destino caiga o que falle algo, por ejemplo, una huelga de metro, lo cancelas. Barcelona ha trabajado mucho por atraer ese turismo con un resultado excelente. Y eso ahora mismo está en el aire".
Joaquin Sabina, contra quien busca irse de España para formar una patria "más pequeñita"
"Esto no es cómo lo están vendiendo y se lee en la prensa extranjera de que es Cataluña contra España; es Cataluña contra Cataluña", ha dicho desde Quito, donde está de gira
El cantautor Joaquín Sabina se mostró este martes contrario a quienes buscan escindirse de España para formar una patria "más pequeñita" y recordó que "los mayores males que ha sufrido Europa han sido por culpa del nacionalismo". "Estoy radicalmente en contra de alguien que quiera hacer una patria mas pequeñita teniendo una tan grande", manifestó el artista de Úbeda (Jaén) en Ecuador, donde se encuentra de gira.
Sabina, que tiene previsto actuar el próximo miércoles en Quito como parte de su gira internacional 'Lo niego todo', compareció ante los medios en un coloquio en el que no pudo eludir las preguntas sobre lasituación en Cataluña. "Yo no soy un político ni un opinador político. Soy un ciudadano que se preocupa por las cosas que pasan en mi país", se defendió el cantante, que lucía el tradicional sombrero ecuatoriano elaborado en paja toquilla.
Autor de éxitos como '19 días y 500 noches' o 'Pongamos que hablo de Madrid', Sabina argumentó que el conflicto que se está produciendo en Cataluña está afectando al tejido social de la comunidad autónoma. "Esto no es cómo lo están vendiendo y se lee en la prensa extranjera de que es Cataluña contra España, es Cataluña contra Cataluña", señaló antes de mencionar que "hay familias que ya no se hablan entre ellos, hay amigos míos que ya no pueden opinar públicamente porque quieran seguir siendo españoles". El cantautor censuró a los dirigentes catalanes, a los que acusó de haber "dividido por la mitad Cataluña, con lo cual, creo que es lo peor que puede hacer un gobernante".
Después de pedir a sus interlocutores que le disculparan si no estaba muy centrado como consecuencia de la altura en la que está situada la capital de Ecuador (2.850 metros) y bromear con que se recuperaría pronto, como Messi, dijo desconfiar de los nacionalismos de toda índole, uno de los grandes males que, a su juicio, ha azotado Europa. "Yo creo que el siglo XXI es el siglo de borrar fronteras en lugar de hacer fronteras nuevas. Yo creo que Europa, donde vivo, los mayores males que ha tenido han sido por culpa del nacionalismo, las dos guerras mundiales", a las que sumó el conflicto de los Balcanes.
Fuente: El Confidencial