
WASHINGTON (Sputnik) — El presidente de EEUU, Donald Trump, defendió una vez más el liderazgo de Arabia Saudí en el caso del asesinato del periodista Jamal Khashoggi, sugiriendo que se debe culpar al mundo entero, que es el "lugar despiadado".
"Tal vez el mundo deba rendir cuentas, porque el mundo es un lugar despiadado", dijo Trump a los periodistas después de su teleconferencia con el ejército en el Día de Acción de Gracias, respondiendo sobre a quién debería responsabilizarse por el asesinato de Khashoggi.
Según el mandatario, el príncipe heredero de la corona saudí, Mohammed bin Salman, lamentó la muerte del periodista.
"El príncipe heredero odia esto más que yo", dijo el presidente.
Khashoggi, un periodista del Washington Post y crítico del Gobierno de Arabia Saudí, que vivía en un autoexilio en Estados Unidos desde el año pasado, desapareció después de ingresar a un consulado de Arabia en Estambul el 2 de octubre.
Después de semanas de negar las sospechas, finalmente Riad admitió que el periodista había sido asesinado en el interior del consulado.
El ministro de Relaciones Exteriores saudí, Adel Jubeir, dijo que Khashoggi fue asesinado por personas que habían sobrepasado criminalmente su autoridad.
El martes, Trump dijo que la CIA no tenía una respuesta definitiva sobre si el príncipe heredero tenía conocimiento del asesinato premeditado del periodista.
El presidente ha declarado en repetidas ocasiones que Estados Unidos estaba decidido a seguir siendo un socio comprometido de Arabia Saudí para garantizar sus intereses y los de sus aliados internacionales, como Israel.
Príncipe saudí: La vida política de Bin Salman ha llegado a su fin
Bin Salman no podrá huir de su responsabilidad del asesinato de Khashoggi, dice un príncipe saudí que vaticina un golpe de Estado blando en la monarquía árabe.
“Los intentos del príncipe heredero saudí para conseguir popularidad interna y en la región no darán resultado alguno. La vida política de Muhamad bin Salman ha llegado a su fin”, ha dicho este viernes el príncipe Jaled bin Farhan Al Saud, que está en el exilio político en Alemania desde 2013.
El caso Khashoggi, periodista crítico de los Al Saud, que fue asesinado el pasado 2 de octubre en el consulado saudí en Estambul (Turquía) ha generado especulaciones sobre la posibilidad de que el príncipe heredero saudí, de 33 años, sea desplazado del camino al trono, pues hay indicios que le atribuyen responsabilidad directa del brutal crimen.
Diferentes funcionarios y príncipes saudíes están a favor de la destitución de Bin Salman, pero el rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud, que actualmente “está sufriendo de severa enfermedad mental” no hace caso a esas exigencias, ha señalado Farhan en declaraciones realizadas en una entrevista con la cadena libanesa de televisión Al-Mayadeen.
A pesar de intentos del presidente de EE.UU., Donald Trump, para tapar los actos criminales de Bin Salman, diferentes funcionarios estadounidenses están en contacto con destacados príncipes saudíes, abordando la destitución del príncipe heredero, ha agregado.
Los intentos del príncipe heredero saudí para conseguir popularidad interna y en la región no darán resultado alguno. La vida política de Muhamad bin Salman ha llegado a su fin”, ha dicho el príncipe Jaled bin Farhan Al Saud.
“Teniendo en cuanta el rumbo de las circunstancias actuales, y en el caso de que Bin Salman no acepte dimitir del cargo, es posible que se produzca un golpe de Estado blando contra él dentro de los Al Saud”, ha opinado Farhan.
A juicio de Farhan, la mejor opción para sustituir a Bin Salman sería Ahmad bin Abdulaziz Al Saud, hermano del rey saudí, quien además es la opción favorable de los países occidentales, en particular de Estados Unidos y el Reino Unido.
Mientras el tema de Khashoggi sigue desvelando las tensiones latentes en la familia de los Al Saud, el canciller saudí, Adel al-Yubeir, dijo ayer jueves que Bin Salman es una “línea roja” para la monarquía árabe en la investigación del caso del asesinato del periodista.
Eso mientras, el Gobierno de Turquía así como la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, afirman contar con grabaciones que confirman que la orden para asesinar a Khashoggi vino directamente de Bin Salman.
Análisis: Una declaración que avala el asesinato en el mundo
Carlos Santa María
La última declaración de Trump sobre la muerte de Khashoggi, se convierte en un documento que valida el asesinato como medio de represión de Estados autoritarios.
La reciente declaración del presidente Donald Trump respecto al asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, columnista del Washington Post y antiguo aliado de la familia real saudí,se convierte en un documento internacional que valida y ampara el asesinato como medio de represión de gobiernos autoritarios.
En el inicio de dicho escrito antepone: ¡América Primero!, para dar un fundamento vital.
Sin embargo, la ignorancia geográfica está presente pues América es un continente conformado por 35 países de los cuales el extremo norte (Norteamérica) se conforma de Canadá, México y Estados Unidos. Por tanto, su frase indicaría que aún se considera dueño de toda esa extensión territorial denominada “patio trasero, lo que indica una seria enfermedad interpretativa. Además, es falso que su preocupación esté en el continente, pues su nación ha desatado golpes de estado y conducido a la pobreza a la inmensa mayoría de sus integrantes.
Continúa manifestando que el mundo es un lugar muy peligroso, sin recordar el pasado y el presente donde ellos han sido los que más han contribuido a desestabilizar el mundo a través de la violencia, iniciando con la destrucción de la etnia indígena americana en la conquista del oeste y la expropiación del norte de México, todo a través del genocidio constante.
En lo que concierne a Irán, ha olvidado rápidamente que en su mandato actual incumplió el pacto integral con otros cinco países y la Unión Europea (UE), además de no reconocer intentos de desestabilización, bloqueo, asesinatos especializados, entre muchos otros instrumentos macabros contra la nación persa, culpándolo de la intervención por Arabia Saudí en Yemen o la frágil democracia en Irak. Lo que no ve es que Irak, Siria, Líbano, Palestina, son naciones que luchan contra el terrorismo de modo consecuente.
Enfatiza el documento que Irán se considera "el principal patrocinador mundial del terror", cuando los grupos más sangrientos, Al-Qaeda y el grupo terrorista EIIL (Daesh, árabe), son una creación occidental, defendidos por sus patrocinadores donde perpetran sus atrocidades.
Con orgullo declara que como resultado de su viaje a Arabia Saudí el 2017, el Reino acordó gastar e invertir $ 450 mil millones en los Estados Unidos, creando supuestamente cientos de miles de empleos, un tremendo desarrollo económico y mucha riqueza adicional. Sin darse cuenta de lo dicho, confirma que de los $ 450 mil millones, $ 110 mil millones se gastarán en la compra de equipo militar de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon y muchos otros grandes contratistas de defensa estadounidenses. De no hacerlo, Rusia y China serían según su percepción enormes beneficiarios.
Lo anterior no admite contrastación, pues de ello se desprende una confirmación nefasta: la riqueza del país proviene del incremento de guerras y la ganancia de las empresas armamentísticas por medio de conflictos bélicos es un presunto gran logro de la Humanidad.
En lo que hace referencia al descuartizamiento del periodista saudí Jamal Khashoggi, columnista del Washington Post y antiguo aliado de la familia real saudí, expresa que fue terrible, tomando medidas firmes contra quienes participaron en el delito, exceptuando al rey Salman y su vástago, ya que han negado vigorosamente cualquier conocimiento de la planificación o ejecución del crimen, por lo cual las agencias de inteligencia continúan evaluando toda la información aunque “es muy posible que el Príncipe Heredero haya tenido conocimiento de este trágico evento, ¡tal vez lo hizo y quizás no!”
Pese a esta declaración, toda la evidencia ha ratificado que fue un deleznable acto premeditado, finalizando en la desaparición del cuerpo disuelto por ácido, ordenado por Bin Salman y ejecutado por un comando especializado en destrucción de seres humanos y pruebas. No sin razón, poseían una moto sierra que es la que se utiliza para desmembrar personas vivas.
El Washington Post informó que la CIA sindica al príncipe como autor intelectual no confeso. Esto contradice la explicación oficial de Arabia Saudí: los oficiales de Muhamad bin Salman simplemente ordenaron la repatriación de Khashoggi y el equipo enviado a Estambul en lugar de eso lo mató. Así, el asesor principal de Muhamad, Saud al-Qahtani, habría actuado por cuenta propia o desoyó a sus jefes. Para lavarse las manos, el Departamento del Tesoro anunció sanciones contra 17 saudíes, incluido al-Qahtani.
Confirmada la autoría de esta monstruosidad, varios demócratas y republicanos en el propio senado rechazaron el respaldo del presidente estadounidense a Arabia Saudí, al decir de modo campante queaun cuando “podría ser perfectamente” que el príncipe heredero saudí tuviera conocimiento del plan para asesinarlo, esta situación no afectará “en ningún caso” a las relaciones Riad-Washington, incluso si estuvieran involucrados.
En su cuenta de twitter, el senador Bob Corker escribió: “Nunca pensé que vería el día en que la Casa Blanca brillaría como una firma de relaciones públicas para el príncipe de la corona de Arabia Saudí”, así como el congresista Jeff Flake reclamaba: “Los grandes aliados no traman el asesinato de periodistas, señor presidente. Los grandes aliados no atraen a sus propios ciudadanos a una trampa, luego los matan”.
Lo más duro, tal vez, ha sido lo dicho por el senador republicano Paul Ryan, integrante del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, quien ha sentenciado que premiar al régimen de Riad por descuartizar un disidente procede de “la ciénaga de la política exterior” o altas esferas corruptas de Washington DC. Su frase es lapidaria: “Estoy seguro que esta declaración es ‘Arabia Saudí primero’ y no ‘Estados Unidos primero’”. ¿Será que los intereses comerciales de Donald Trump en Arabia Saudí son más importantes que su patria?¿O estará en primer lugar garantizar los intereses de Israel y los demás socios de la región?
Finalmente, es posible confirmar que nunca los discursos de odio, la familiaridad con el crimen, el injusto mecanismo del bloqueo o simplemente declaraciones que demuestran aversión hacia la justicia, serán bienvenidos por los pueblos soberanos ni por una Humanidad que aspira prontamente a la paz verdadera.