El diario ruso Izvestia analizó la participación de Moscú en la creación de un “Swift europeo” para facilitar las transacciones financieras con Irán.
Moscú pretende participar en la creación de un “Swift europeo” para “facilitar transacciones financieras legítimas con compañías iraníes a pesar de las sanciones unilaterales de EEUU contra Teherán”, dijo una autoridad dentro de la Comisión Europea.
La aprobación de este mecanismo europeo permitirá superar las restricciones impuestas a las transacciones financieras con Irán, en particular en los campos de las exportaciones de petróleo y gas, las finanzas, el comercio, los transportes y las inversiones. La participación de Rusia en este plan puede facilitar la implementación de esta medida, incluyendo el uso de monedas nacionales en las transacciones internacionales.
Todos los países signatarios del Plan de Acción Conjunto Global (Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) participarán en este plan. También cooperarán para asegurar los intereses de otros países europeos.
El jefe del Instituto Internacional de Análisis Financiero, Roman Bilinov, cree que la participación de Rusia en la creación del Swift europeo podría aumentar la credibilidad del sistema bancario ruso ante los ojos de la Unión Europea. Según él, la creación de tal sistema requerirá de inversiones significativas y Rusia podría tener una gran influencia en su desarrollo.
La participación rusa reducirá además notablemente la dependencia rusa frente al dólar. Este sistema desarrollará igualmente las relaciones comerciales entre las compañías rusas y europeas.
Rusia tiene experiencia en la creación de un sistema financiero similar al Swift. En respuesta a las amenazas de sanciones más duras contra Moscú, incluida la decisión de excluir a Rusia del sistema de pago interbancario Swift, el Banco Central ruso ha creado un sistema de pago alternativo que se utiliza prácticamente en transacciones financieras internas. Este sistema se creó en 2014 y se desarrolló considerablemente desde 2017. El Banco Central ruso planea inaugurarlo en 2019.
Cómo Putin les ha ganado la partida a los políticos occidentales
Tradicionalmente los políticos anglosajones se consideran a sí mismos como expertos en geopolítica. Sin embargo, los recientes éxitos de Rusia en la política exterior señalan que Vladímir Putin les ha ganado la partida en su propio campo de batalla. ¿Cómo lo ha conseguido?
Rusia le debe todos sus éxitos a Vladímir Putin porque conoce muy bien la geografía, afirma el científico francés Laurent Chalard.
Según él, en la última década Rusia ha salido ganadora en la mayor parte de los conflictos geopolíticos gracias al hecho de que su mandatario entiende muy bien la geografía, tiene vastos conocimientos del mapa político y las características propias de cada país.
"En comparación con sus colegas occidentales, Putin nunca parte del principio de que otros líderes piensan como él: entiende perfectamente la diferencia en la educación y en la manera de pensar vinculada con la cultura", escribe el autor para el periódico galo Le Figaro.
En su artículo Chalard también critica a la gente que se opone a un "estratega tan hábil" como Putin.
"Los pocos conocimientos de las autoridades occidentales en materia de geografía contribuyen a que no entiendan completamente los problemas geoestratégicos clave y sean completamente incapaces de resistir a los grupos económicos de presión que están en cada ministerio. Estos grupos no defienden los intereses de la nación a largo plazo, sino que persiguen sus propios intereses a corto plazo", enfatiza.
De esta manera los países occidentales no disponen de una estrategia duradera que les aclare quiénes son sus enemigos y quiénes sus amigos, qué países no deben desequilibrar para poder preservar la paz en todo el mundo y cuál es el balance real de fuerzas entre los Estados, opina el autor.
"Todo eso conduce a un gran número de errores geopolíticos por los cuales tenemos que pagar", concluye el analista.
Sin embargo, el periodista ruso Piotr Akópov en su artículo para la revista rusa Vzglyad opina que algunas estimaciones y ejemplos de Chalard son ingenuos y falsos. Por ejemplo, relacionar el éxito de Rusia con el Brexit y las elecciones presidenciales de 2016 en EEUU.
"Es ridículo pensar que Rusia influyó en los resultados de las elecciones en los países anglosajones. (…) Las causas de la actual situación que se vive en los países occidentales son puramente internas. El correcto entendimiento de estos problemas solo le ofrece a Rusia y a Putin la fuerza y la ventaja en el conflicto con Occidente: sabemos lo que está pasando dentro de sus Estados, vemos los que una gran parte de las élites occidentales no quiere notar ni reconocer", escribe el columnista.
Akópov reconoce que Chalard tiene razón en una cosa: Putin de verdad le da un alto crédito a la geografía. En Occidente también existen muchas escuelas científicas e investigaciones fundamentales que se llevan a cabo en este ámbito. Sin embargo, los políticos occidentales no tienen habilidad para aplicar estos conocimientos en la práctica, en la política exterior y en la lucha geopolítica, apunta.
"Los países occidentales perdieron su soberanía, los europeos la perdieron a favor de la OTAN y su unidad con EEUU y el Reino Unido. Sin soberanía ningún conocimiento de geografía puede ayudar", recalca el autor del artículo.
El periodista ruso considera que en el Reino Unido y EEUU los expertos en "el juego geopolítico" tropiezan con un obstáculo inquebrantable: el dominio de globalistas primitivos e iliteratos en la cúpula superior del poder.
"Es decir, el dominio de las personalidades que seriamente han creído en la barbaridad acerca del fin de la historia y de la victoria definitiva de la civilización occidental", explica Akópov.
Otro factor que diferencia a Putin de sus colegas anglosajones y que explica sus éxitos geopolíticos en la arena internacional, según Akópov, es el hecho de que el mandatario no apuesta por el principio de "divide y vencerás". Según el periodista ruso, el Reino Unido y EEUU se benefician de las discrepancias, incitan y amenazan a otros países en busca de poner bajo su control a todas las partes involucradas en un conflicto.
"Sin embargo, esta estrategia funciona solo con los sujetos débiles y que no entienden nada, sus métodos son incapaces de doblegar a un jugador fuerte y sabio como, por ejemplo, Irán. Rusia, al contrario, trata de colaborar con todos a la vez, no apuesta a las debilidades de sus socios sino a sus intereses y peculiaridades", concluye.