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Goldman Sachs apuesta por el debilitamiento del dólar

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
miércoles 09 de enero de 2019, 21:00h

Uno de los grupos de banca de inversión y de valores más grande del mundo Goldman Sachs predice un declive de la divisa estadounidense. Este pronóstico ha surgido tras las declaraciones del jefe de la Reserva Federal de EEUU, Jerome Powell.

El dirigente del ente regulador advirtió el 4 de enero que la autoridad financiera podría rechazar las mayores tasas de interés  si la economía del país tiende hacia el debilitamiento.

En su discurso, Powell hizo referencia a la situación del año 2016 cuando las tasas permanecieron sin modificarse casi todo el año debido a la preocupante desaceleración del crecimiento en China.

Como consecuencia, los analistas de Goldman sugirieron que el Banco Central podría detener el aumento de los tipos de interés.

"Teniendo en cuenta los datos de EEUU para el mes de diciembre, creemos que la Reserva Federal —que depende de dichos datos— crea unas condiciones aptas para la caída del dólar", advirtió el equipo de estrategas, encabezado por Zach Pandl.

En este contexto, los expertos recomendaron optar por el índice DXY (índice del dólar estadounidense) corto (o una cesta de monedas semejante), con un objetivo de  entre 93 y 97,5 puntos".

En efectivo, desde mayo de 2018 el índice DXY no ha sido inferior a 93, puesto que la moneda se fortaleció gracias a un fuerte crecimiento económico. A su vez, 97,5 fue el punto máximo, alcanzado en noviembre. El 4 de enero, el índice se mantuvo en un nivel de 96,179 tras haber experimentado una reducción durante tres semanas.

"El mercado bursátil se fue al infierno y encontró que el sector energético ya se había mudado allí"

Analistas pronostican que las acciones de petróleo y gas continuarían su 'baño de sangre' mientras se continúa fracturando el potencial del esquisto en EE.UU.

Luego de que los inversionistas apostaran fuerte por las compañías energéticas a lo largo de gran parte del 2018, las acciones bursátiles relacionadas con el petróleo y el gas cayeron en el último trimestre del año más abruptamente que cualquier otro sector, llegando a situarse en el último puesto del índice S&P 500.

Analistas como Tom Sanzillo, director de finanzas del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA, por sus siglas en inglés), recuerdan que el mercado bursátil ultimadamente se vio arrastrado por una desastrosa dinámica de los precios del crudo.

"El mercado de valores se fue al infierno en diciembre. Y cuando llegó, descubrió que el sector energético ya se había mudado allí antes, había firmado un contrato de arrendamiento y había decorado el lugar", escribió el analista.

Nick Cunningham, columnista de OilPrice.com, vaticina que el "baño de sangre" en Wall Street podría prolongarse durante el 2019 tomando en cuenta que la demanda de petróleo no crece en los países desarrollados y comienza a desacelerarse en China y otros lugares, mientras cobra velocidad la "revolución de los vehículos eléctricos".

Por su parte, Sanzillo señala que el dinero que se inyecte en el sector contará con un menor retorno de la inversión de acuerdo con previsiones basadas en el actual desempeño de las compañías energéticas. "El auge del 'fracking' ha producido una gran cantidad de petróleo y gas, pero no muchas ganancias", subraya.

Al respecto, Cunningham, citando a Wall Street Journal, precisa que las empresas especializadas en fracturación hidráulica han visto este año pérdidas del 30 % del valor de sus acciones al tiempo que han exagerado la productividad de sus pozos en una magnitud porcentual similar.

De acuerdo con el columnista, esto no solo plantea preguntas sobre el potencial productivo en torno al esquisto, sino también sobre el de EE.UU. en general. Sanzillo añade que los ejecutivos de la industria deberán recurrir a "dinero en efectivo rápido, pagos trimestrales y conversaciones apresuradas" para apaciguar a los inversionistas, pero advierte que, de cualquier manera, las acciones del sector no pintan bien a largo plazo.

Presagios oscuros, ¿por qué la crisis global podría estallar este mismo año?

Los principales índices bursátiles de EEUU -S&P500 y Nasdaq- se desplomaron considerablemente en diciembre del 2018. Los analistas advierten que esta caída puede señalar que el mundo está acercándose a una nueva crisis global.

El índice S&P 500 disminuyó un 10,6% en diciembre del 2018, la caída mensual más grande desde febrero del 2009.  Además, en este mismo mes no se había producido un desplome de tal magnitud desde 1931, año en el que la Gran Depresión estaba en plena marcha, informa el periódico Financial Times.

"El significado de estos eventos está claro: el mundo se encuentra en el umbral de una crisis a gran escala. La economía más grande del mundo podría ser su epicentro", escribe el periodista ruso Maxim Rúbchenko en su artículo para la edición rusa de Sputnik.

Según Rúbchenko, no es un secreto que la economía de EEUU está experimentando problemas serios. Hoy en día los expertos y políticos discrepan acerca de la pregunta: ¿cuál es la principal amenaza para la estabilidad económica global?

El presidente de EEUU, Donald Trump, considera que el principal problema radica en la política de la Reserva Federal que tomó la decisión de aumentar las tasas de interés.

También: Por qué los inversores tienen que estar preparados para lo peor

Por si fuera poco, el ente aplica un programa destinado a reducir su balance general, retirando el dinero de la economía estadounidense, destaca el autor del artículo.

Tan solo en octubre del 2018 la Reserva Federal redujo sus activos en 35.000 millones de dólares, hasta situar su balance general en 4,14  billones de dólares.  De acuerdo con el portal Wolf Street, es el nivel más bajo registrado desde febrero del 2014. En total el ente redujo su balance general en 321.000 millones de dólares desde octubre del 2017, cuando inició su programa de normalización del balance general.

CNBC destacó que durante toda su existencia la Reserva Federal trató de reducir su balance general al menos seis veces (en 1921-1922, 1928-1930, 1937, 1941, 1948-1950 y en el 2000), y cinco de esos intentos terminaron en una recesión en la economía estadounidense.

Mientras tanto, la encuesta realizada por el Bank of America Merrill Lynch reveló que la política de la Reserva Federal ocupa solo el segundo lugar en la lista de los principales riesgos. La guerra comercial es el mayor riesgo para los mercados.

"Claro está que la guerra comercial afecta no solo a EEUU, la economía de China también empezó a experimentar las consecuencias negativas", escribe Rúbchenko.

Según la Academia de Ciencias Sociales de China, el crecimiento económico del país asiático debería situarse en el 6,6% en el 2018 contra el 6,9% del 2017, y se ralentizará hasta el 6,3% en el 2019.

El autor del artículo considera que tal ralentización amenaza con provocar el desplome de los precios mundiales de las materias primas dado que China es su mayor importador en el mundo.

"Como resultado muchos países en vías de desarrollo que suministran materias primas a China podrían experimentar problemas", explica.

Rúbchenko destaca que EEUU y China no son los únicos Estados que podrían provocar futuras turbulencias en los mercados. Arabia Saudí también podría ser el detonante de una nueva crisis global, considera el autor.

"El presupuesto de Arabia Saudí para el 2019 fue aprobado tomando en consideración el déficit presupuestario de 35.000 millones de dólares. Con todo eso, los saudíes lo calcularon con esperanza que el petróleo cueste unos 80 dólares por barril", destaca.

De acuerdo con Rúbchenko, el principal peligro radica en el hecho de que Arabia Saudí y China son los principales tenedores de la deuda estatal de EEUU. Al tropezar con problemas económicos y presupuestarios ambos países podrán verse obligados a vender los bonos estadounidenses.

"Esta venta provocará inevitablemente una fuga masiva de inversores que repercutirá en el desplome de los bonos estadounidenses y en la aparición de agujeros en el balance de distintos bancos. Después de eso, lo único que podemos hacer es esperar para ver cuál de estos bancos repetirá la suerte de Lehman Brothers, cuya bancarrota causó la crisis global en el 2008", concluyó.